Astrid Hadad y su Heavy nopal:

La ciudad me ha dado conciencia de mutante

Francisco Javier Ramos

Detrás de su mirada dulce, de sus gestos tímidos, de sus manos que se mueven inquietas, resulta difícil imaginar a Astrid Hadad desenvolviéndose segura, y hasta con un dejo de altivez, sobre el escenario.

Verla así, en el estudio de su departamento, sin maquillaje, sin sus extravagantes vestidos, sin el micrófono que amplifica su voz, es conocer una faceta desconocida de esta mujer maya­libanesa originaria de Chetumal, Quintana Roo.

La creadora del Heavy Nopal o Neoranchero, nos descubre en esta entrevista una personalidad serena, amante del cine y la literatura, pero también de la cocina -"hacer combinaciones, descubrir nuevos sabores es algo que me gusta mucho" - y de los atardeceres es una de las cosas que más me fascinan".

Su infancia, la Ciudad de México, su familia, la música, el teatro y por supuesto el Heavy Nopal, fueron algunos de los tópicos abordados durante la conversación de Astrid Hadad con NEREIDAS.

   

-¿Cómo surgió el Heavy Nopal o Neoranchero?

-Hace como siete años hacía un espectáculo en una cantina del centro de la ciudad de México, el Bar Cristal, un barecito de los 30´s, que está en la calle de Palmas y Cuba. Era reminiscencia de las viejas películas mexicanas, yo cantaba sobre la barra, en un pequeño escenario que había entonces. Hacía un espectáculo totalmente ranchero, muy fuerte por la manera de cantar, por lo que decía; me metía con el público, bajaba, les disparaba a los señores, los tiraba, me les paraba encima.

"Pasaban cien mil cosas en ese show. Por eso le pusimos Heavy Nopal, como una broma, porque era como un paralelismo entra la música ranchera con el heavy metal, que estaba de moda en ese tiempo. El nombre se le ocurrió a una amiga mía, Lucy Orozco. Así que dejé ese nombre porque expresa mucho de lo que hago, aunque el espetáculo es una recopilación de distintos números que he presentado".

-¿En qué te inspiraste para hacer este trabajo?

-Me inspiré en muchas cosas desde el teatro de revista, la carpa, el cine mexicanoCuando entré a la escuela de teatro andaba buscando algo en lo que pudiera combinar el canto con el teatro.

"Cuando supe de Bretch y de Curbait me formé una idea mítica de lo que era el cabaret. Me dije: es exactamente lo que quiero hacer en un espectáculo, para hablar de las cosas que me interesan. Entonces busqué lo que era el cabaret de la preguerra alemana. Vi el Angel Azul y me di cuenta de que más o menos quería algo así. Fue a través de las películas, de cosas que veía como fui creando este espectáculo. Primero fue de una manera muy ingenua y poco a poco más elaborada".

Recuerda que las primeras presentaciones las hizo con Anet Tradera: "ni ella sabía tocar bien ni yo cantar bien. El espectáculo tardó mucho tiempo en agarrar fuerza; pero empezamos sin miedo a la vergüenza o al ridiculo.

"Aunque ya desde antes el espectáculo empezaba a tener visos de lo que sería, con todo ese abigarramiento en los vestuarios y en las cosas que uso en escena; es algo que he traído desde siempre, que se me da. Cuando presente mi examen en la escuela de teatro también fué así; hice un monólogo en el que sacaba no sé cuantas utilerías y dejaba el escenario hecho un desastre.

-¿Con qué artistas te identificas?

-Mis dos cantantes preferidas son Lucha Reyes y la Piaff, en cuanto música popular; si se trata de ópera, la Callas me fascina; me gusta cómo canta los boleros Toña la Negra, me agrada muchísimo María Luisa Landin toda la música de los cuarentas me enloquece.

-¿Y eso te alimentó para trabajar tu propio estilo?

-Por supuesto. He escuchado muchísimo esa música, desde niña me alimentó oír la XEW, más los discos que llevaban a la casa y Radio Habana, que nos llegaba muy bien y que era donde escuchaba toda la música rumbera; tengo toda esa influencia caribeña.

"Mucha gente me pregunta por qué de repente empiezo a cantar rumba y le contesto que toda mi vida la he bailado y cantado. Lo que ocurre es que empecé cantando bolero y ranchero y luego decidí meter esta música caribeña que me prende anto".

-Es una revoltura increíble la que haces en tus espectáculos.

-Totalmente. No hay arte puro en ningún lado, es una mezcla de influencias.

-¿Te diviertes mucho en el escenario?

-Muchísimo. Para mi es lo esencial. Tengo una conexión tremenda con el placer, un gran amor a la vida que no tiene nada que ver con la mercadotecnia. Hay un cansancio por lo solemne; creo en la intrascendencia.

-¿Qué reacción tiene el público con un espectáculo que le rompe el esquema?

-El público se desconcierta, no sabe si reír, enojarse, o llorar. Muchas veces la gente no sabe que es lo que va a ver; pero cuando conoce el espectáculo le gusta, porque es otra forma de expresarse. Es muy difícil entrarle a un públlico que está muy hecho por la televisión. Si no tienes el aval de este medio no eres nadie; y es muy difícil que aprecien sin prejuicios lo que haces.

"Eso no pasa fuera de México. A todos los lugares que he ido la gente responde muy bien: acabo de estar en Venezuela, el públlico estaba enloquecido, entonces nos tuvieron que dar un lugar con cupo para más de mil personas y aún así muchos quedaron afuera.

Y aunque le ha ido bien en nuestro país, Astrid reconoce que es fuera en donde mejor se recibe su trabajo. Ha hecho giras por España, Bélgica, Australia, Nueva Zelanda, Colombia, Venezuela, Canadá y Estados Unidos. Sin asomo de reproche, más bien resignada, asegura: "Parece que me entienden mejor afuera que aquí".

-¿Cuál diferencia encuentras entre el públlico femenino y el mascullino?

-Como yo hablo muchísimo delas mujeres en mis espectáculos éstas se sienten más identificadas. Muchas se acercan para decirme: " esto es lo que yo hubiera querido hacer en la vida".

-¿Existe en tu trabajo una actitud deliberadamente femenista?

-Si por supuesto, porque soy mujer y hablo en favor de nosotras, de nuestras aptitudes. Hay una actitud totalmente feminista, pero sin buscar un choque entre el hombre y la mujer. Siempre está la broma de por medio. El machismo sigue en voga en todas partes, a todo color y a todo lo que da.

-¿Cómo te han tratado los medios masivos de información?

-Los periódicos me han tratado super bien, he recibido pocas críticas malas. Me han apoyado mucho, de la televisión he recibido poco apoyo.

-¿Y la radio?

-Tengo poca presencia, mi material no está en la radio porque es producción independiente, como todo lo que hago. Ahora que hemos sacado el segundo disco, hemos hecho un poco de más escándalo para que se nos conozca más. Mi segundo disco es de rumba.

-¿Qué tipo de temas incluyes?

-El disco se llama Corazón Sangrante, título que surge a partir de un bolero que escribí con música de Omar Ortiz. Vienen 14 canciones, viejas y nuevas; como Lágrimas del Trío Matamoros; también se incluye Babalú. Tanta Vanidad, una plena puertorriqueña que no esta cantada como tal.

De acuerdo a Astrid, esta segunda grabación, "más que independiente es milagrosa". Al igual que su primer disco - ¡Hay Astrid- aparece bajo la etiqueta "Cabaret".

-¿Tú confeccionas tu vestuario?

-Una parte de mi vestuario lo hicimos hace mucho tiempo entre Darío Pie y yo; también he hecho algunas cosas con Homero Espinoza. La mayor parte del vestuario que uso surge a partir de ideas mías, de cosas que quiero mostrar; quien me lo realiza es Maris Bustamante. Sobre todo el último, me lo ha hecho ella. Parte lo hago con mis manos, me gusta mucho trabajar con la manos.

-¿Te involucras también en la música?

-Si, doy sugerencias para arreglos, elijo la música. Quiero demostrar que normalmente todo está pensado para decir algo, por eso a veces cambio la letra de algunas melodías. Omar Ortiz es el director musical. El se encarga de realizar los arreglos, pero todos dan sugerencias.

-¿ Por qué los Tarzanes?

-Fue a partir de una canción de Lucha Reyes en la que habla de los tarzanes, que eran unos pachucos en los años cuarenta. El grupo lo integran Leonel López, Marco Antonio Manrique, Rubén Arcos y Silvia de Villa. En el último disco nos apoyó un percusionista cubano maravilloso, que es Juan Cisneros; quien ya ha tocado conmigo y ahora también nos esta hechando la mano.

-¿Cuándo llegaste a México, cómo te ha tratado la ciudad?

-Ya llevó como 15 años en México y me han tratado muy bien, no me puedo quejar. Es una ciudad que amo. No me concibo viviendo fuera de ella, al contrario de tanta gente que se quiere salir de aquí. Yo siempre supe que iba a vivr aquí. Amo muchísimo Chetumal, me encanta estar cerca de la naturaleza, pero ya fué mucho verdor.

-¿Ya te achilangaste?

-Soy bastante citadina, además no podría hacer mi trabajo en un lugar que no fuera la ciudad. Siempre tuve inclinaciones perversas; extrañamente viviendo en un rancho siempre fuí un ser nocturno, pintaba para la vida de cabaret.

-¿Qué alimento te ha dado la ciudad?

-Me ha dado muchas cosas casi todo mi show está basado en las vivencias que he tenido aquí; me ha dado una conciencia de mutante, porque todo el que vive en esta ciudad es mutante. También me ha dado una capacidad increíble de sobrevivencia, no nos queda de otra.

-¿Qué hacías antes de venir a México?

-Soy hija de comerciantes y era comerciante también. Administraba con mi famila un restaurante y una tienda.

-Diste un giro rotundo en tu vida

-Sí, aunque ya desde que vivía allá cantaba y tocaba la guitarra en eventos municipales del pueblo. En mi casa todos tienen habilidades para la música, aunque sólo yo me dedico profesionalmente a ella; le tengo un gran amor al arte.

-¿Tu familia no te puso obstáculos?

-Mi mamá se atacó. Tengo una familia totalmente conservadora, en la que esperan que la mujer se case y tenga hijos, pero son muy cariñosos y no tuvieron más remedio de aceptar lo que hago.

"Ahora hasta les gusta, aunque mi mamá me dice: hija, no hables de religión es bien mochilona. Ella sabe que hablo de lo que conozco; toda mi vida vi las imágenes religiosas y eso afecta tu mente. Tu vida está relacionada con lo que viviste de chica y con lo que te enseñaron.

-Aparte de este gran gusto que tienes por tu trabajo, ¿qué otras pasiones menores tienes?

-Me agrada mucho la cocina y aprender nuevos guisos, hacer combinaciones, descubrir nuevos sabores. Me gusta muchísimo la buena comida, y la buena bebida. Me gusta mucho leer, ir al cine, escuchar música y más que nada contemplar los atardeceres; cuando tengo tiempo es una de las cosas que más me fascinan.

"No soy demasiado activa, por eso no practico un deporte, con lo que tengo en el escenario me basta, pero sí hago lo necesario para mantenerme en forma.

 

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