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La Prostitución:
Fenómeno Humano.

por: Dra. Guadalupe Ríos de la Torre[*]
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA METROPOLITANA-AZCAPOTZALCO

Línea de tiempo

Catálogo Museo de Antropología y Arqueología de Grecia.

lo largo de los siglos la prostitución ha constituido un fenómeno social es decir nació supuestamente, desde la aparición del hombre en sociedad así, se le denominado “el oficio más antiguo del mundo”.

Menciona la Biblia:

Cuando Yavé comenzó a hablar por medio de Osea le dijo al profeta:

Anda y cásate con una de esas mujeres que se entregan a la prostitución y ten hijos de esa prostituta. Porque el país se está prostituyendo al apartarse de Yavé. (La Biblia 1972,456)

Todo lo cual, independientemente de lo religioso, está señalando el contexto social del momento. Si bien encontramos la prostitución desde los orígenes de la humanidad, su concepción ha sufrido varios cambios que resultan explicables si se toma en cuenta su desarrollo en los diversos países conforme a su cultura y civilización.

Fuente: Catálogo Museo De Atenas

El término prostitución define cualquier mujer u hombre que lleva a cabo el coito con compañero o compañera, en cuya elección se excluye el factor emocional o afectivo, constituyéndose así la retribución monetaria en la en la finalidad de dicha actividad. (Ricardo Franco1973, 13)

Filológicamente proviene de la palabra latina prostitutio, enis: “acción y efecto de prostituirse.” Prostituir, prostituere, referido a “exponer públicamente a todo género de sexualidad y torpeza de esta índole; exponer, entregar, abandonar a una mujer a la pública deshonra o corromperla” (Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española 1939,10-39) y, desde el punto legal, se define a la prostitución como: “el tráfico vergonzoso que una mujer hace de sí misma”. (Joaquín Escriche 1920, 1399)

Fuente: Continental de Enero, 1926, p. 45

También es interesante la definición desde el punto de vista psicológico porque toma a la prostitución como “aquella actividad es interesante desde el punto de vista psicológico porque toma a la prostitución como aquella actividad que denota una autodegradación artificial al ego, que sirve a tendencias de autocastigo basadas en sentimientos de culpa; en otros casos el castigo va dirigido contra la familia, especialmente el padre”. (Elena álvarez 1970, 6-10)

Para los investigadores de asuntos sociales, la prostitución comprende a la “mujer que comercia con sus atractivos físicos, esforzándose en ganar la mayor cantidad de remuneración económica posible, en tener clientela de la que obtener provecho y llevar a cabo esta explotación en las mejores condiciones”. (Marcel Sacotte 1969, 9)

Considerando estas definiciones acerca de la prostitución todos sus enfoques económico-sociales pude afirmarse que denotan un mismo significado. Precisamente concuerdan en el hecho de que la actividad es una forma de degradación humana que consiste en poner en juego la sexualidad a través de su comercialización; se complementa con que sus actos repercuten contra quien la ejerce, contra quien la compra y contra la misma sociedad.

La magnitud del problema de la prostitución femenina es tan amplia como el enorme número de vocablos con que se la llama, define y conoce.

Fuente: Registro de prostitución, Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada.

Se ha repetido innumerables veces que la prostitución es un fenómeno social cuyos orígenes se pierden en los tiempos más remotos y su aparición está en los albores de la humanidad; también se dice que el oficio mas antigua del mundo. (Franco loc.cit.)

Pero a lo largo de la historia de la humanidad la prostitución ha pasado por distintas fases hasta el punto de darse en la forma en que actualmente la conocemos, tiene varias dimensiones y efectos generales negativos.

Fuente: Catálogo Museo Nacional de Arqueología de Grecia.

Vista desde su proceso social, se plantea como fenómeno que puede manifestarse desde diferentes ángulos: la prostitución hospitalaria, donde el jefe de familia ofrece las mujeres de la casa de huésped; [1] la prostitución sagrada, practicada por los templos y muy común entre babilonios, sirios y fenicios;[2] la prostitución civil instaurada por primera vez por Solon en Grecia, donde fue reglamentada y censurada. Nosotros la tomamos como la consideraron los romanos.[3]

Fuente. Ronado Fusi, Admirando Florencia, Florencia, Bionechi editore, 1976, p.119

En el medio histórico nacional los antecedentes de la prostitución se remontan a la época prehispánica y se refieren a la prostitución hospitalaria a la prostitución hospitalaria; (Roberto Moreno de los Arcos 1966, pp.13-51) las mujeres llamadas ahuanime o alegradoras, que se dedicaron ejercer la prostitución civil hasta la llegada de los españoles. La sociedad indígena reconoció a las alegradoras de la vida refiriéndose a ella como “preciosa flor de maíz tostado” o “bebida que embriaga con flores”.

Mural de Diego Rivera Palacio Nacional

La alegradora
Con su cuerpo da placer,
Vende su cuerpo…

Se yergue, hace meneos, dizque
sabe ataviarse,
por todas partes seduce…

Como flores se yergue…
No está quieta,
No conoce el reposo,
Su corazón está siempre de huída,

Palpitante su corazón…
Con la mano hace señas,
Con los ojos llama.

Vuelve el ojo arqueado,
se ríe, ándase riendo,
muestra sus gracias.
(Miguel León Portilla 1978, pp.45-46)

 

Mural de David Alfaro Siqueiros


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La conquista española trajo en buena parte la destrucción de las estructuras indígena y superpuso las europeas que fueron de carácter público, jurídico, económico, social e ideológico; entonces varió el concepto que se tenía del oficio.

Consumada la conquista espiritual la Iglesia cristiana condenó la poligamia, la bigamia, el adulterio, la homosexualidad, el estrupo, la violación y por supuesto, la prostitución, debido a que con estas prácticas se violaba el sexto mandamiento, no fornicaras, lo que demuestra las últimas prohibiciones que se erigieron en torno a la sexualidad.[4]

Fuente. Ronado Fusi, Admirando Florencia, Florencia, Bionechi editore, 1976, p.90

En cuanto a la prostitución, el cristianismo dejó la posibilidad del arrepentimiento como posibilidad para salvar el alma. El mundo prehispánico la contempló en forma diferente a la visión occidental. La nueva España la toleró y la reglamentó, a pesar de todos sus inconvenientes.

En la edad Media, Alfonso X El sabio había legislado antes que nadie sobre la prostitución en España. El último de los Habsburgos. Carlos II “El Hechizado”, dispuso y ordenó que fura tomada en cuenta en la Recopilación de Leyes de Indias (1680). El Borbón Carlos IV de ella hacia los albores de la Independencia de las colonias americanas. (Juan N. Rodríguez 1880, 495-500)

En la Nueva España tuvo vigencia el discurso teológico sustentando por Santo Tomás, cuya base esencial de los principios de moral que debía prevalecer el orden impuesto por Dios, que al ser conocido por la razón del hombre se constituye en Ley Natural,(Sergio Ortega 1986, 7-11) de ahí que la doctrina tomista reprobara la fornicación, el rapto, el incesto, los sacrilegios y el vicio contra natura y los actos lujuriosos, por ser opuestos a la a la Ley natural. (Ortega1986, 15-18)

Fuente: México en el Tiempo. Fisonomía de una ciudad, Departamento del D. F., 1945, p.14

Como los actos lujuriosos son pecado mortal, la prostitución, en tanto que implica fornicación, también lo es: independientemente de que con ella también se falta al Sexto Mandamiento (no fornicaras); sin embargo, Santo Tomás, entendiéndola como comportamiento desviado, la admitió para prevenir males mayores. Fray alonso de la Veracruz afirmó en la Nueva España que “la prostitución puede ser tolerada por el público”. (Ortega 1986, p. 37)

Fuente: México en el Tiempo. Fisonomía de una ciudad, Departamento del D. F., 1945, p.214

Así que el estado colonial y la Iglesia aceptaron la existencia de las prostitutas a la vez que las marginaron y marcaron con el estigma de pecadoras. Por su parte, la sociedad de la época las señaló con innumerables epítetos como ramera, buscona, prostibularia, coscolina, bagaza, perdida, piruja, changa, huila, zorra, cusca, puta, leperuza, rabiza, mesalina. Por su vestuario se les escatimaron derechos individuales, (Ortega, ibidem, p.459) pero al mismo tiempo se trató de redimirlas con rezos y readaptarlas con leyes; hasta se erigieron centros especiales de corrección como fueron los llamados recogimientos,[5] pero al mismo tiempo se trató de redimirlas con rezos y readaptarlas con leyes; hasta se erigieron centros especiales de corrección como fueron los llamados recogimientos, donde, sobre llevando su situación, enderezaban su vida ya privada de placeres.

Fuente: Ibidem, p.132

Fuente: Postal escudo de la Ciudad de México

En las relaciones carnales las prostitutas no tuvieron como finalidad la procreación; su sexualidad fue para el goce personal. Como pecadora se les mantuvo en las casas de mancebía, habiendo funcionando la primera en la ciudad de México por autorización de la Real cédula d3e la Reina dada en Valladolid, el 9 de agosto de 1538. Hacia 1542 se destinaron dos solares para ella en la 7ª calle de Mesones que se denominó calle 6 de Gayas o Prostitutas. Se sabe que todavía para 1547 no se habían edificado las casas; sin embargo el documento indica su legalidad. (García Icazbalceta 1864, 29) Además del arrepentimiento, las prostitutas contaron con la penitencia y el trabajo para redimirlas.

De modo que la prostitución fue tomada en la Nueva España como un mal necesario porque repercutía en el bienestar general de la nación. Por eso la reguló el estado español y fue tolerada por la Iglesia.

Después de 1821 estas creencias formaron parte del contenido político moral de los programas de los gobiernos independientes de México. En distintas épocas fue reglamentada y aún se toleró, sin pago, con pago con o sin discurso que la justificara. Hacia la primera mitad del siglo XIX desaparecieron las casas de recogimientos y se convirtieron en centros de corrección para las prostitutas: en algunos edificios las recogidas se instauró la Casa de Corrección para jóvenes delincuentes. (García Icazbalceta 1864, 45)

Sobre esa época hay pocos indicios, leyes y reglamentos para regular la prostitución y no se sabe que haya existido un centro especial para su congregación y atención médica.

Durante el Imperio de Maximiliano, el mariscal Aquiles Bazaine promulgó un decreto para proteger la salud de los soldados del emperador que fue dado a conocer en 1865. (Franco, op.cit., 78) En la época juarista se continuó vigilando y controlando a las meretrices, ya que la sociedad de la época consideraba a “la prostituta como un mal necesario, por ser las hijas de la alegría, la salvaguardia de las mujeres honradas”. (Armida González 1974, 369-370).

Ya en el porfirismo, encontramos que muy genéricamente la prostitución pudo caber en los artículos 5°, 19° y 20° de la Constitución Política de 1857.[6] Pero concretamente reglamentada en el ámbito municipal, concernía a las jurisdicciones de política e higiene, porque como realidad en la ciudad de México, hubo reacciones y esfuerzos del Estado para enfrentarla y situarla tal como lo intentó el Consejo Superior de Salubridad, que se propuso combatirla.( franco 1973,79)

En el proceso de la historia de nuestro país se advierte que en los periodos de agitación durante la Independencia, la etapa de la Reforma y la revolución social del siglo XX, la prostitución aumentó en forma considerable; incluso en esos especiales momentos fue considerada como síntoma de una verdadera crisis social. Así que, por supuesto, la presencia de la prostitución en el devenir de México no se limita exclusivamente al periodo porfirista.


NOTAS:
[*] Dra. Guadalupe Ríos de la Torre.
Doctora en Historia
Profesora-Investigadora del Departamento de Humanidades.
Área y Cuerpo Académico de Historia y Cultura en México. |Arriba
[1] La prostitución hospitalaria, practicada en las épocas primitivas, se justificaba en la creencia de que posiblemente se encontraba oculta una divinidad entre las ropas del huésped. Augusto Bebel, 1988, p.34 |Arriba
[2] Consistía en el hecho que las mujeres, antes de contraer matrimonio, tenía la obligación de entregarse a varios hombres en el templo. Ibidem, pp. 56-58 |Arriba
[3] La mayoría de las leyes romanas que se ocuparon de la prostitución adoptaron una actitud represiva. Franco, op. cit., pp. 21-23 |Arriba
[4] Véase Fray Juan de Zumárraga, Doctrina breve muy provechosa de las cosasas que pertenecen a la fe católica. Citado por carmen Castañeda, 1989, p. 62 |Arriba
[5] Los recogimientos de mujeres fueron la respuesta a una problemática de la época, muestran cómo el gobierno colonial, la iglesia y la sociedad, enfrentaron los problemas de la prostitución, la falta de trabajo remunerado, asuntos del matrimonio, la separación y el divorcio, la viudez, la soltería, la necesidad de encontrar marido y l constitución legal y religiosa de la familia. Los recogimientos albergaron la delincuencia femenina desde los delitos contra la moral y la salud pública, los adulterios y homicidios, hasta los llamados de infidencia, cometidos por mujeres que participaron en la lucha de Independencia, así como también la fabricación clandestina de bebidas embriagantes. Josefina Muriel 1974, 34-35 |Arriba
[6] Artículo 5° nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución y sin su pleno consentimiento, salvo el trabajo impuesto como pena por la autoridad judicial. Artículo 19° ninguna detención podrá exceder del término de tres días, sin que se justifique con auto motivado de prisión y los demás requisitos que establezca la ley. Artículo 20° en todo juicio criminal el acusado tendrá garantías. Juan de la Torre Constitución Federal de 1857, 13-20. |Arriba

BIBLIOGRAFÍA: Arriba
Bebel, Augusto.
La mujer en el pasado, en el presente en el porvenir. Barcelona, fontamara, 1989.
Castañeda, carmen.
Violación, estrupo y sexualidad en Nueva Galicia 1790-1821. Guadalajara, Jal., Hexágono, 1989.
Constitución federal de 1857
con todas sus leyes orgánicas y reglamentarias. México, Imprenta Murgía, 1910.
De la Torre, Juan.
Constitución federal de 1857. México, Imprenta de Murguía, 1910.
Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española.
Madrid, año Victoria, 1939.
Escriche, Joaquín.
Diccionario razonado de la Legislación y Jurisprudencia. México, librería de la Vda. De Ch. Bouret, 1920.
Franco, Ricardo.
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Muriel, Josefina.
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Neria álvarez, María Elena.
Rasgos psicológicos y psicopatológicos estructurales de la personalidad de la mujer prostituta. México, UNAM, 1970. [Licenciatura]
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De la santidad a la perversión o de porque no se cumplía la Ley de Dios en la sociedad novihispana. México, Grijalbo, 1986.
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