Historia 01
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Remedios Espirituales y Materiales para el Dolor de Muelas
por: Alicia Bazarte Martínez[*]
Entre los chinos barberos y santa Apolonia ¦![]()
a historia de la salud-enfermedad durante el periodo novohispano en nuestro país, nos ha heredado crónicas y descripciones de los esfuerzos que los barberos y cirujanos hicieron para paliar lo dolores de muelas y dientes que tanto han hecho sufrir a la humanidad.
La medicina tradicional indígena anterior a la conquista, nos ha heredado testimonios y evidencias en códices, frescos, y objetos que afortunadamente han llegado hasta nosotros exhibidos en museos y exposiciones temporales. El siglo XVI, con la llegada de los españoles y nuevas formas para el estudio de las enfermedades, nos introduce en un encuentro de terapias y medicamentos para “matar los gusanos de los dientes”,que se creía provocaban las caries y las terribles infecciones de las encías. En España a principios del S. XVI,[1] aparece el primer tratado de odontología y seguramente debió haber sido conocido por los primeros barberos que llegaron a la ciudad de México, además del choque entre dos terapéuticas la española y la indígena, se unieron para conseguir un solo objetivo: la curación de las afecciones bucales.
Los chinos barberos
En la ciudad de México durante el siglo XVII, específicamente a partir de 1608 encontramos ya regulada la función del chino barbero en los libros de cuentas de la cofradía del Santo Cristo de la Salud y de los santos médicos Cosme y Damián. (BAZARTE 1999, 47-57).
Los chinos barberos pagaban a la cofradía la cantidad anual de $156.00 anuales a cambio de asistir a los médicos en los hospitales, aunque únicamente se les permitía “rasura, sacar muelas, sobar, poner cáusticos y emplastos”[2], además, se decían muy buenos sangradores sin embargo, nunca se les permitió ejercer estas funciones que eran reservadas para los barberos oficiales[3] Aunque estamos seguros de que no dejaron de hacerlo, aún en forma clandestina.
Los chinos barberos, fueron también llamados “chinos cortina, chinos filipinos o chinos cajón”. El permiso para establecer su barbería lo extendía únicamente el virrey, en base a unas ordenanzas (que no he localizado), se autorizaba ejercer esta profesión únicamente, a doce chinos para toda la ciudad,[4] seis de ellos estaban establecidos en el portal de mercaderes y otros 6 en las inmediaciones del convento de Santo Domingo, éstos últimos, podían ejercer ambulantaje, llevando un cajón con sus instrumentos para establecerse en cualquier tianguis de la ciudad. Todos ellos debían pagar como impuesto la media anata, al inicio de su nombramiento para que pudieran entrar en funciones autorizadas, además quedaban exentos de presentar examen ante el protomedicato; fue difícil controlar sus actividades y a la menor provocación eran denunciados, como cuando se les acusa de no respetar los días de guardar , pues tenían sus cortinas abiertas los domingos, durante la misa de 12 del día, aún cuando desde las 11Hrs., se había anunciado la liturgia con fuertes repiques de campanas.[5]
Los permisos para establecer sus barberías eran difundidas por bandos, previniendo que en las puertas de sus tiendas tuvieran cortinas (de ahí el nombre de chinos de cortina) y sin ningún letrero (o tarja) a diferencia de los flebotomianos y barberos españoles que deberían distinguir la suya con una celosía y una tarja.[6] Aunque no se les permitía anunciarse públicamente, si se les consideraba “chinos de calidad” a diferencia de los chinos esclavos o los chinos libres.
En cuanto a las terapias, fueron muy solicitados, de acuerdo a las crónicas sabían matar muy bien al “gusano de las muelas”, se reporta que usaban para sus curaciones el sauco, el clavo de Filipinas, y en ocasiones se menciona que usaron la adormidera (el opio).
De los chinos barberos que más noticias tenemos son:
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_Haz click aquí >>>Hasta ahora, para el siglo XVIII hemos encontrado a los chinos barberos mencionados en dos ocasiones, los de la relación anterior. Suponemos se debe a que durante esta centuria, los barberos oficiales los habían desplazado por haberse afiliado a la cofradía del Santo Cristo de la Salud, cita en la iglesia de la Santísima Trinidad y además por que a finales del siglo XVIII, fueron actores de uno de los mayores escándalos de la época: refiere un viajero italiano Gamelli Carreri, que durante la procesión de Corpus Cristi, de 1697: “llegada la última procesión al palacio Real tuvieron contienda los chinos indianos de Filipinas con los cofrades de la Santísima Trinidad ( se refiere a las cofradías de los santos médicos Cosme y Damián, de san Pedro y del Santo Cristo de la Salud, que tenían su sede en el templo de la Santísima Trinidad), de que resultó que se dieron de golpes con las mazas y cruces y muchos de ellos quedaron heridos”. La procesión se suspendió. (MONTOYA 1984, 48)
Las procesiones, durante los siglos virreinales, eran ocasión de lucimiento, de participación gremial en donde se buscaba el reconocimiento de la sociedad, y estos chinos se sentían unidos al gremio, no únicamente por curar, sino también por cotizar anualmente a la cofradía, pero en este caso, una vez más, predominó el aspecto racial sobre el gremial y espiritual.
Para finales del siglo XVIII y principios del XIX chinos barberos ya no se mencionan en los acervos consultados, sin embargo adquieren presencia otros barberos quienes se encargan de la salud dental con técnicas y medicamentos más evolucionados.[7]
La devoción a Santa Apolonia
Encontramos la devoción a santa Apolonia, en nuestro país en varias nomenclaturas del país un barrio en la ciudad de México: el de Azcapotzalco; en la república existen varias poblaciones bajo ese patrocinio, por ejemplo: en Tlaxcala: Santa Apolonia Teacalco; en Tamaulipas, el ejido de santa Apolonia; en Hidalgo un parque ecológico y en el Río Bravo, un municipio.
Es hasta el siglo XVIII, cuando encontramos una especial veneración a la santa:
(Santa Apolonia) Vivió en el siglo III (se desconoce la fecha de su nacimiento pero Murió en 249) de la era cristiana en Alejandría, en plena persecución religiosa de Decio a los cristianos. Apolonia fue puesta en prisión y luego llevada a la presencia de Decio que al no poder conseguir que renunciase a su fe cristiana, la condenó al horrible tomento de arrancarle brutalmente todos los dientes de la boca. Amenazada después con ser quemada viva, cuenta la tradición que elevando los ojos al cielo, pidió a Dios que por su martirio ayudase a quienes padecieran dolor de muelas y le pidiesen que les aliviara de ellos. Oyó una vez que le decía: “te lo concedo”. Y ella, sin temor alguno se dirigió a la hoguera que poco después la consumía.
Desde entonces es la abogada de quienes padecen dolores de muelas y también de quienes los alivian, los odontólogos celebrando la Iglesia su fiesta el 9 de febrero.[8]A la santa venerada en España,[9] después de la conquista y colonización del Nuevo Mundo, no le faltaron adeptos en la ciudad de México como mencionamos, es en el siglo XVIII donde encontramos mayores manifestaciones de su culoten este caso fueron muy significativas las peticiones para mitigar o alivianar el dolor de dientes y muelas que se han conservado hasta nuestros tiempos:
Petición:
“Santa Apolonia, la divina sentada al pie de un árbol, sobre una piedra de mármol; Jesús Nuestro Salvador pasando por ventura, le dijo: “Apolonia ¿qué de aflige?”. “Yo estoy aquí divino maestro, por dolor y no por disgusto. Yo estoy por mi cabeza, por mi sangre y por mi mal de dientes”. “Apolonia, tú tienes fe, por mi gracia vuélvete, si es una gota de sangre, ella curará y si es un gusano, el morirá.[10]
Otra petición:
A la puerta del cielo Apolonia estaba,
Y la virgen María allí pasaba.
¿ Apolonia que haces, duermes o velas?
Señora mía, ni duermo ni velo;
Que de un dolor de muelas me estoy muriendo.
Por la estrella de Venus y el sol Poniente,
Por el Santísimo Sacramento que tuve en mi vientre
Que no te duela más mi muela ni diente.[11]Una más:
Ay, Santa Apolonia, pídele ayuda a Santa Bárbara
Y jalen las dos, jalen muy fuerte,
Jalen con la furia del alma en las manos,
Jalen con toda la potencia divina,
¡Y déjenme al fin sin muela y sin diente¡[12]Desde los primeros años del siglo XVIII van a publicarse numerosas oraciones, triduos, septenarios, octavarios y novenarios para solicitar el favor de la Santa en cuanto a la salud dental de la población, prueba de ello son las numerosas evidencias que hemos heredado, en este caso la novena a Santa Apolonia de la que hemos localizado diversas impresiones.[13]
FUENTE: a José Sanfilippo B, La leyenda de Santa Apolonia y el día del dentista, México, Asociación Dental del Distrito Federal Ciudad de México, 1990, P. 68.
|sigue>Ahora bien si se contaba con fe y devoción para creer en la intersección de la santa para mitigar las molestias bucales, no siempre surtió efecto prueba de ello es una denuncia que recibió la Inquisición: El día 20 de diciembre se presentó ante los calificadores del Santo Oficio José Francisco Farfán, español casado con Mariana e la Luz Espinoza, española, de edad de 35 años, para acusar a Lucas Gutiérrez del Corral por haber blasfemado contra santa Apolonia:
Oyó haber dicho al dueño de una taberna: “vea usted que medicamento me han mandado, que rece un padre nuestro y un ave maría a Santa Apolonia y he andado tan liberal que he rezado tres y no he sentido alivio, vaya la santa al carajo, no me meto en volverle a rezar, vaya la santa de mierda y también, le parece dijo: malaya la puta que la parió a la santa; aquí paró y se hayó repitiendo (lo mismo) cuando le apuraba el dolor”.[14]
El acusado acompañó la denuncia con un octavario de santa Apolonia, como testimonio de su inocencia. Desde luego la denuncia no procedió, pensamos debido a que todos los inquisidores, al menos una vez en la vida los acongojó un dolor de
muelas.[15]
FUENTE: AGN, Inquisición, vol.891. Se encuentra entre las pp. 137 y 138
Este octavario tiene la característica de explicar el porqué de ser un octavario:
Acostumbraba la Santa Iglesia celebrar las mayores festividades de sus Santos con un octavario, en cuyo números nos simboliza especiales arcanos, por lo cual quise mas bien que en nueve días en ocho distribuir esta devoción. Más Villegas en Flos Sanctorum en el día diez y nueve de febrero, que es el señalado para la festividad de esta Santa, dice, que fue martirizada lunes, y así ceñí esta devoción de modo que pudiera comenzar, y acabar en el mismo día de su martirio. [16]
Otra de las cualidades de este octavario es que disculpa a la devoción de Santa Patrona de los actuales dentistas, en caso de que no se logre el remedio de los males, pues “muy laudable es la fe y esperanza ( en el remedio) (…) pero también es digno de reprehensión querer conseguir lo que deseamos omitiendo muchos remedios naturales pues Dios así como ordena aquellos espirituales para que nos aprovechemos de ellos, concede los naturales para que los usemos y no queramos que todas las cosas se hagan como vía de milagro”.
En realidad pocas o nulas eran las terapéuticas de la época, en todo caso se recurría a los “aires puros” para la cura total:
Digo yo el maestro don Joseph Ayala, maestro examina do y aprobado por el promedicato de esta corte, que estoy asistiendo al bachiller don Joaquín López Arteaga del accidente de una caries en la mandíbula inferior de que habiendo así resuelto, el haberle extraerle casi media mandíbula de un lado el día 21 de este y par su convalecencia y restauraciones que si saliera a mejore aires entre otros medicamentos así porque el dilatado tiempo de cerca de cinco meses de encierro y cama y lo muy prolijo de el accidente se haya notablemente compuesto de ánimo Como porque de aires puros recibiera calidad de sangre que lo necesita y para que conste a pedimento del icho le doy esta, y en caso necesario así lo juro, por Dios nuestro señor y la Santa Cruz. México 23 de diciembre de 1748 años. Maestro Joseph de Ayala, rúbrica. [17]
Otro de los métodos empleados para la cura de tan grandes males, era la manipulación de la imagen de la santa como poner una estampa de ella, en el lado enfermo de la cara; colgar un diente de los abuelos al cuello de los niños pequeños, para que tuvieran buena dentición; poner un clavo (de especia) en la muela afectada, habiendo hacho una promesa a la santa, etcétera.
La iconografía de la santa nos la describe como una joven mujer con larga túnica romana y manto, sus atributos son la palma de martirio y unas tenazas que sujetan a una muela. Las manifestaciones de la devoción han sido múltiples y se cuenta desde artísticos oleos y esculturas en importantes museos, hasta los populares retablos venerados en altares domésticos; también se encuentran otras imágenes hechas en raros materiales como la pasta de reliquias (huesos de mártires catacumbales molidos y mezclados con cera). Tampoco debieron de faltar medallas, de las cuales no conocemos ninguna.
FUENTE: Escultura de Santa Apolonia, Museo Universitario, Universidad Autónoma de Zacatecas. Foto: Bernardo del Hoyo Calzada
FUENTE: Retablo de Santa Apolonia en lámina de cobre, Museo El Zacatecano Zacatecas, Zac. Foto: Bernardo del Hoyo Calzada
FUENTE: Santa Apolonia, pasta de reliquia en lipsanoteca perteneciente al exconvento jerónimo de San Lorenzo de la Ciudad de México. Colección Particular
En lo referente los relicarios tampoco faltaron, mencionaremos, en esta ocasión, únicamente las famosas muelas de santa Apolonia que también fueron motivo de queja en el tribunal de la Inquisición, cuando se acusó a Manuel Benites de tener en su tienda “alacenita de libros”, en uno de ellos se mencionaba el prodigio de las muelas de santa que eran tantas y en tal número que llegaron a transportar en carretas.[18]
FUENTE: Museo Amparo, Puebla, Pue. Agradecemos al Museo Amparo el permitirnos la Reproducción.
Para terminar quisiera comentar que en los mercados, como el de Sonora o en los expendios del pasaje Catedral de la ciudad de México, aún seguimos encontrando estampitas, novenas, rezos y promesas a santa Apolonia, no hay que olvidar que se le sigue pidiendo su mediación para aliviar o combatir los dolores de muelas o de cualquier mal de la boca y encías, contra esto, aconsejan las vendedoras, prender velas de color amarillo, o se ofrecen flores de ese mismo color. También se le hace la promesa de no hablar fuerte, o la de no pronunciar palabras malsonantes.