
Globalización, ¿Desarrollo sin...cero?Miguel Jiménez Torres |
Teniendo como punto de partida, la institucionalización del sistema económico internacional producto de la segunda post-guerra mundial, donde aparece, un mundo bipolar, que fomentó el desarrollo del comercio internacional y, que con la culminación de la guerra fría, se transformó en un sistema unipolar, muy competido, debido a la confrontación de los procesos de Globalización y de regionalización o por bloques económicos como sistemas alternativos de integración comercial.
La apertura comercial mexicana pasa por una etapa inconclusa de reforma estructural, en la cual no se han superado los añejos problemas del desarrollo industrializador y si se ve influenciada por fenómenos con repercusiones más severos y profundos que han extremado las dificultades de sobrevivencia de la planta productiva nacional.
La Industria Automotriz es una de las actividades que sirve de ejemplo globalizador en donde destacan su reestructuración productiva en base a la inversión extranjera, generadora de elevadas exportaciones y por lo mismo de considerables ganancias, empero tambien tiene otro tipo de repercusiones tanto económicas, sociales que trataremos de abordar brevemente, con el fin de destacar la importancia de su comportamiento dentro del contexto nacional y con la intención de que a la vez pueda servir de antecedente inmediato a próximos estudios.
El fenómeno de la globalización puede se considerado como el resultado de la formación de centros de decisión extra y supranacionales, que influyen en mayor o en menor medida en la dirección que han de seguir los mercados internacionales, fundamentalmente los industriales, de servicios, finanzas, comerciales y económicos.
La globalización se constituyó en una realidad, conformando una nueva totalidad histórica, donde las relaciones, los procesos y las estructuras económicas se mundializan, los paises se convierten en sectores de una sociedad global, por más desarrollada, compleja y sedimentada que sea, se transforma en subsistema, segmento o provincia de una totalidad geográfica más amplia, abarcante, compleja, problemática, contradictora. (Ianni.1995).
Para otros autores, el proceso de la globalización comprende fundamentalmente al campo de las finanzas y se ha constituido mediante los cambios tecnológicos, la liberalización y desregulación de los mercados, la innovación y el desarrollo de nuevos instrumentos que impactan a las políticas económicas, este impacto se manifiestó primero en los grandes paises industriales, luego se ha difundido a los restantes paises, particularmente los de América Latina. (Kincaid. 1990).
La fragmentación de la economía mundial en varias regiones económicas después de la Segunda Guerra Mundial se enfrentó a un proceso de estrecha integración en el comercio, la inversión, y las finanzas, a este fenómeno caracterizado por la integración de las economías nacionales en procesos económicos supranacionales se le conoce como globalización de la economía mundial. (Morales. 1995). El crecimiento económico mundial se ha visto afectado por el desempeño de los paises centrales, tanto en la fase de prosperidad sostenida durantes casi un cuarto de siglo, como a la etapa actual, de "transición", que se significa por una profunda reorganización estructural en escala planetaria, naciones y organismos internacionales, a través de procesos múltiples de integración regional y en el marco de un sistema cada vez más dominado por la interdependencia y la multilateralidad.
El proceso globalizador ha presentado dos escenarios muy diferentes en el comportamiento de la economía mundial. a).- un largo período de crecimiento sostenido que va de 1950 a 1973, y b).- a un también ya duradero período recesivo que va de 1973 a la fecha.
Bajo la égida de la concepción capitalista, la corriente liberalista, postuló una economía abierta a la eficiencia productiva más allá de las fronteras nacionales en donde la soberanía del consumidor definiera y ubicara a los mejores oferentes productivos, de esta manera el librecambismo permitió el despegue industrial, mostrando "virtualismos y potencialidades".
El inicio del orden financiero y monetario mundial se localiza en los acuerdos de Bretton Woods de 1944. que sirvieron de base para que surgieran los organismos financieros internacionales más importantes de la actualidad; el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Grupo del Banco Mundial (BM). (Green.1985)
Estos organismos. se encuentra dentro del sistema de Naciones Unidas (ONU), y se han convertido en el centro institucionalizado del Sistema Monetario Internacional, encargados de realizar funciones para equilibrar los problemas de balanza de pagos, promover la cooperación en problemas monetarios, facilitar la expansión del comercio internacional, propiciar la estabilidad de las tasas de cambio, ayudar a establecer sistemas de pagos multilaterales y a eliminar las restricciones de cambio de monedas que impidan el desarrollo del comercio mundial.
El nuevo orden ofrecía oportunidades para el comercio y la especialización, facilidad para el acceso al capital y a la tecnología, menores restricciones para la migración internacional, así como la tranquilidad de operar en una economía mundial en expansión sostenida, libre de choques deflacionarios, además que ofrecía foros para la negociación, consulta y ayuda mutua. Las trabas al comercio mundial tendieron a eliminarse y en Europa Occidental se transitó desde la firma de la Convención Monetaria de Londres en donde Bélgica, Nederland y Luxemburgo, dieron origen a el BENELUX; la Organización Europea de Cooperación Económica (OCEE), para administrar la aplicación del Plan Marshall, hasta la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC) en 1960. (Escobar.1985) Con la creación del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT), desde 1948, como organismo internacional, destinado a regular las barreras comerciales, de modo que los beneficios de la liberalización del comercio industrial se filtraran por todo el mundo. (Witker.1986).
Los gobiernos de paises desarrollados buscaban promover elevados niveles de demanda y empleo, tanto en su territorio como en otras regiones que pretendían alcanzar el desarrollo, con esta perspectiva nació la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), como Foro de consulta y coordinación entre gobiernos, para discutir y analizar las políticas económicas, financieras ambientales y comerciales, propone la expansión de la economía y el empleo, la promoción del bienestar socieconómico a través de la coordinación de políticas al estímulo del desarrollo, reglas al intercambio de servicios, movimientos de capital, inversión internacional protección al medio ambiente, así como aplicar preferencias y medidas de liberalización, incluyéndose a particulares, empresas y entidades de servicio bancario, de seguros y de otro tipo de servicios financieros. (Buzo.1965)
En estos años la crisis monetaria, se presentó nuevamente, pero ahora acompañada de la combinación estancamiento-inflación, los analistas y teóricos en economía y finanzas la consideraron como preludio, de una fase de transición.
La hegemonía de Estados Unidos (E.U.), era indiscutible en el primer mundo, industrializado y capitalista, así dentro de ese marco, que regía las relaciones económicas mundiales, se asistió, aunque parezca contradictorio, a un fortalecimiento de las tendencias proteccionistas con un manejo más liberal de los tipos de cambio y sobre todo a una creciente competencia por los mercados del exterior. A partir de esta fase, el capital se transfirió masivamente entre los paises desarrollados, inicialmente adquirió la forma de inversión extranjera directa (IED) y posteriormente a través de préstamos de los bancos comerciales, la consigna era desarrollar las economías, orientarlas a la exportación, buscando nuevos sectores y productos que tomaran el relevo de los mercados típicos del auge de la postguerra que se habían descontinuado.
La economía mundial se transformó en dos regiones que muestran sus contrastes: a).- Los paises industrializados del primer mundo junto a los subdesarrollados del tercero. b).- El desarrollo de una fuerte tendencia a la globalización, en correspondencia con las fuerzas más profundas de la producción y el comercio mundial, en base al desarrollo tecnológico en las telecomunicaciones y la informática.
El desarrollo de la economía mundial se ha caracterizado por su elevada heterogeneidad al interior de cada grupo y se acentúan los problemas de desigualdad y pobreza, en los países desarrollados se perciben sustanciales avances en la apertura financiera y comercial, mejoramiento del nivel de vida y creciente industrialización, el tercer mundo en cambio, aumenta la vulnerabilidad de sus sectores ante los avances del proceso globalizador, al enfrentarse a tendencias que impactan en forma adversa a sus políticas de desarrollo, las que propician graves implicaciones sobre millones de habitantes, agravando los problemas de: marginación, desempleo, desnutrición, pobreza, soberanía nacional, desconfianza política, inestabilidad social, corrupción, inseguridad pública, narcotráfico, entre otros.
El reto era consumar una incorporación modernizada a la economía internacional, la estratégia comercial, a este respecto, se orientó a la exportación manufacturera y en este proceso jugó un importante papel la capacidad de negociación.
Con base en un cambio significativo de las estratégias gubernamentales aunado a la insistencia de las "recomendaciones" externas (los planes Baker y Brady) sobre política comercial, México inicio la reducción de aranceles y la eliminación de barreras arancelarias.
De esta manera se redujeron las posibilidades de financiar el aumento de las importaciones por medio de un incremento de las ventas externas y la presión por incrementar las exportaciones no tradicionales remitió a la búsqueda de IED, y aun de cartera, el problema de la deuda externa y las restricciones financieras internacionales plantearon una permanente renegociación, a cambio del compromiso de no interrumpir el servicio y continuar dentro de los respectivos mercados. (Correa. 1995). A esta postura se agregó la política de liberación comercial, cuyo objetivo era generar divisas para cubrir los compromisos de la deuda y contar con un mínimo de crecimiento, algunos de sus instrumentos fueron la substitución de los permisos previos en aranceles y la disminución de los niveles arancelarios, se buscaba la mayor participación en las negociaciones comerciales internacionales, tanto multilaterales como bilaterales, a través de las exportaciones manufactureras.
Las restricciones al flujo de recursos externos para cubrir las importaciones trataron de rebertirse en parte con la devaluación de la moneda, ello introdujo al país en una competencia muy fuerte por los mercados de las naciones industrializadas, a su vez se presentó una caída de los precios internacionales de muchas exportaciones tradicionales, como petróleo, azúcar, café, carne, frutas y verduras entre otros, sin embargo a pesar del aumento del volumen de las exportaciones, no significó un incremento correlativo en la disponibilidad de divisas.
Con este tipo de política económica se profundizaron los problemass, los precios internos aumentaron, engrosando la inflación, a su vez los salarios y remuneraciones redujeron el poder adquisitivo a niveles de subsistencia y pauperización.
A este nuevo modelo se le distinguen dos grandes etapas: la inicial, a partir de 1983, que se considera como gradualista y que abarca hasta 1986, en la que destacan: la substitución de los permisos previos por el arancel, como instrumento principal de la política de protección y la disminución de la tasa arancelaria máxima, la incorporación de México al GATT, formó parte de esta estrategia global.
La segunda etapa manifiesta el aceleramiento y profundización del proceso de apertura comercial, marcada por la liberalización excesiva e indiscriminada de la economía, la desregulación de la inversión extranjera en 1989, entre lo más relevantes destaca la substitución de las fracciones arancelarias del permiso previo por el arancel; la rebaja unilateral del arancel máximo, más allá de lo que se había negociado con el GATT; la negociación y puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC); también se incluye la adecuación de los mecanismos de promoción de exportaciones y de defensa contra las llamadas prácticas de comercio desleal (dumping, subsidios) a las nuevas condiciones del comercio internacional.
México, entró a las negociaciones multilaterales y logró el reconocimiento de "nación en desarrollo", motivo por el cual contó con alguna flexibilidad en su política industrial y comercial, aún así, tuvo grandes desventajas y se sometió a las reglas del Gatt. por ejemplo, el tema de la soberanía en el manejo de los recursos naturales; el papel del sector público y sus empresas en la economía; los subsidios agrícolas y la política arancelaria.
Con respecto al primer punto, se reconoció el derecho soberano del país, pero lo cierto es que el margen de manejo flexible quedo en entredicho. el siguiente tema es de los más discutidos, pues se cuestionó la política comercial, de precios y tarifas de las empresas públicas, vitales para el desarrollo nacional, se argumentó que tendrían que ceñirse, en sus compras a las reglas del mercado, lo cual restringió la posibilidad de estimular la producción nacional por esta vía.
En lo que se refiere a los aranceles, las políticas internas de "racionalización de la protección" fueron más allá de las normas del GATT, el problema fue que después de este paso, ya no se pudo dar marcha atrás, con todos los inconvenientes derivados para realizar una política industrial diferente. Aunado a la problemática de la negociación multilateral, se incorporaron otros temas: los servicios, la inversión extranjera, la conversión de deuda en capital y el acuerdo bilateral con Estados Unidos, son sólo algunos de ellos.
En materia de servicios, la actividad más importante de la economía internacional, México no contaba con ninguna posibilidad de competir con las grandes potencias, es más, ni siquiera existía en el país un registro confiable de sus transacciones.
Finalmente es conocida la conformación de acuerdos bilaterales de comercio con E.U., y las desventajosas condiciones en que se han negociado tradicionalmente, esta situación es sólo una expresión de la inequitativa relación ya que es el principal mercado y lo que importamos de ella es vital para que funcione la economía, en tanto que nuestras exportaciones le representan un 5% de su Comercio Exterior, y lo que nos compra son productos que fácilmente encuentra en otros mercados, es por ello, que exigen tratos más liberales y favorables a sus empresas o se imponen sanciones y restricciones a los productos mexicanos de exportación, tal como acontece en la industria automotriz, la farmacéutica, el embargo atunero, el aguacate, la naranja, el jitomate, etc.
En relación con estos retos se ha intentado tibiamente la creación de un sustento industrial y social básico, para salir de la siempre complicada negociación internacional.
En resumen, los eventuales mayores recursos provenientes de ventas al exterior, no han alcanzado la magnitud suficiente para dar lugar a un crecimiento sostenido de la actividad económica, para obtener más divisas, los instrumentos utilizados para ampliar las ventas, plantean dudas acerca de lo positivo que resulta continuar por ese sendero, dos cuestiones son claves en el referido incremento: por una parte, los bajos niveles de actividad económica existentes, lo cual se refleja en que, a precios de 1970, el producto de 1986 y aún el de 1996 sean menores que el de 1981; por otra parte, el deslizamiento del tipo de cambio ha introducido una crónica inestabilidad en la economía mexicana.
De acuerdo con lo sucedido en los últimos años: mientras más descienden los niveles del PIB, mayores son las exportaciones de manufacturas, ello se debe a que como no hay suficiente demanda interna, se busca colocar los productos en el mercado internacional (el caso de la industria automotriz). En 1983 y 1986, años de grave contracción económica, fue cuando más crecieron las ventas de este tipo de mercancías. Desde los comienzos del proceso de apertura comercial, el crecimiento del producto elevó en mayor medida el déficit, mientras que el estancamiento económico de los últimos tres años (1993-1996) no lo disminuyó, las exportaciones presentan la tendencia al alza, pero el mayor grado de apertura se sostuvo en las importaciones, en virtud de lo cual el país acumuló un déficit comercial superior a los 55 000 mdd, a partir de 1990.
Las fuentes de financiamiento, presentaron entre su problemática: una capacidad de pago gubernamental limitada por el monto de la deuda pública, por lo tanto, su colocación entre extranjeros dependió del diferencial entre las tasas de interés internas y las extranjeras, en favor de las primeras; así como del nivel "apropiado" de reservas que garantizaran la libre convertibilidad.
Los flujos de capital extranjero en los mercados de dinero y capitales alcanzaron presencia tan significativa que de 1989 a 1993 los flujos por inversión de cartera llegaron a ser del 8% del PIB, en este último año, la economía mexicana empezó a mostrar signos importantes de descenso en el financiamiento del déficit comercial, junto al estancamiento económico. (Correa.1996), y ante las dificultades de acceso a nuevas fuentes de financiamiento, se recurrió: a la devaluación monetaria; al mejoramiento de la productividad; al deterioro de los salarios, como estrategia integral para lograr las ventajas comparativas necesarias a la competitividad internacional.
La estructura de las exportaciones cambió, el peso de las no petroleras aumenó en el período de 1983 a 1994, y subyacen tres fases de la política económica mexicana que afectaron y condicionaron su desempeño: a).- desde 1983 se preparó la apertura comercial y otras reformas estructurales; b).- en 1985 se emprendieron los programas de liberalización y apertura comercial realizando la desgravación arancelaria, y c).- desde 1987 se promovió el desarrollo del sector externo con nuevas políticas comerciales, tanto bilaterales como multilaterales, junto con estrategias de estabilización monetario-cambiaria, de inversión y endeudamiento público incidiendo de manera considerable en el entorno macroeconómico del país.
Las exportaciones partieron de un nivel elevado y crecieron 32% hasta 1994 con una tasa media de crecimiento anual (TMAC) de 2.6%, este comportamiento se vió afectado por dos caídas consecutivas una en 1985 y de forma más severa en 1986, cuando las exportaciones se redujeron en 41%, el factor desestabilizador en 1986 fue, la caída abrupta del precio internacional del petróleo (dicha caída provocó el desplome súbito de todo el sector externo mexicano), como hasta 1985 las exportaciones de Pemex aportaban más de cuatro quintos de las ventas externas de las principales empresas exportadoras. Al examinar la evolución exportadora en los subperíodos 1983-1988 y 1988-1994 surgen diferencias relevantes en cuanto al patrón exportador, en el primero, las exportaciones cayeron 28.6% (las de Pemex disminuyeron 54.5%), pese a que las ventas de las empresas privadas y las transnacionales se incrementaron 123.5 y 200.3%, respectivamente, en el segundo período las exportaciones registraron tendencia a la alza, con un incremento de 85.4% debido a los aumentos de 152.4% en las ventas externas de las empresas transnacionales y de 244.6% en las empresas privadas; las de Pemex cayeron 5.1%, por lo tanto, el sector externo se modificó radicalmente para 1994, Pemex realizó 28.4%; las empresas privadas 40.7% y las transnacionales el 30.9%. (Chavez.1996).
En este sentido, si es posible hablar de un cambio estructural, el cual fue resultado de: a).- la modificación del modelo nacional de industrialización y Comercio Exterior y b).- las alteraciones severas en el funcionamiento del mercado petrolero internacional en los ochenta, ambos elementos establecieron gradualmente una posición distinta de México en los diferentes planos del mercado mundial. El comercio mexicano se ha distribuido en las diversas regiones del mundo, creció hacia paises industrializados mientras disminuyeron las exportaciones realizadas a los paises en desarrollo en el primer caso, se dirigieron 88%, en 1987 y para 1993 fue de 92.3% (+4.3), mientras que las exportaciones hacia los paises en desarrollo disminuían de un 11.5 a un 7% en el período (-4.5).(De la Rosa.1995).
Por lo que respecta a las importaciones su incremento fue especialmente notable desde 1983, debido a que manifestaron un incremento de 588.6% y una TMAC de 19.2%, la dinámica importadora del país en ese período (no incluyen a las maquiladoras), sin embargo también se presentan dos fases muy diferenciables, en el sexenio 1983-1988, las políticas contraccionistas indujeron a una TMAC de 9.5% de las importaciones, que se puede juzgar como relativamente modesta, habiéndose registrado un decremento (-21.5%) en 1986. (Chavez.1996).
Dadas las tendencias de reactivación productiva que se observaron a partir de 1988, alcanzando una TMAC del 21%, lo que permitió un saldo comercial superavitario, aunque reapareció y creció rápidamente el saldo comercial deficitario en el sector externo nacional. Al inicio de período, las principales importaciones eran las estatales (Pemex, con 60.5%), seguidas de las transnacionales (41.%%) y las empresa privadas nacionales (14.5), para el último año, las privadas quedaron en primer lugar (58,25%), seguidas por las transnacionales (41.5%) y las estatales con apenas 0.03%.
Es claro que el nuevo patrón de Comercio Exterior también ha modificado la estructura de las importaciones, debido a las dinámicas desiguales que manifiestan las diferentes empresas privadas nacionales y transnacionales de los sectores, ya que quedaron como ejes del sistema productivo, dadas las orientaciones estratégicas de la política económica aplicada desde 1983. (Chavez.1996). Las importaciones provenientes de los paises industrializados disminuyeron, mientras que se incrementaron las de los paises en desarrollo, las primeras se contrajeron de un 93.4 a un 88.7% (-4.7), mientras que las segundas se incrementaban de 5.2 a 10.8% (+5.6) en el período. (De la Rosa.1995). La apertura comercial en términos generales no ha sido muy satisfactoria, pues crecieron más las importaciones totales a un ritmo muy superior que el de las exportaciones, debido a ello, el déficit comercial es cada vez más amplio a partir de 1988, en que fueron financiados con la entrada de inversión extranjera en montos cada vez más elevados, es así que la generación de divisas por exportaciones apenas alcanzó a cubrir el 46.6% de las importaciones, mismas que fueron hechas en un 90% por la industria manufacturera, en un contexto de bajo crecimiento, de la misma.
En la realidad, parece que nos alejamos del objetivo, de aumentar las exportaciones no tradicionales e instrumentar una sustitución eficiente de las importaciones, en virtud de que una buena parte de lo que se importa corresponde a bienes intermedios, que aun cuando contribuyen a la formación de un bien final exportable propicia, con mayor trascendencia, la elevación de los déficits que afectan el saldo de la cuenta corriente, además, el ajuste estructural en el sentido de la modernidad de la planta productiva no ha alcanzado a madurar plenamente.
De lo dicho se desprende que pese a los esfuerzos productivos, la inserción comercial no ha dado muestras de mejoría, si acaso, habrá un resultado positivo y nada despreciable, que la economía mexicana ya no depende tanto de las exportaciones tradicionales, y es que se ha considerado que los productos mexicanos son númericamente pocos y escasamente competitivos, en realidad, la poca ventajosa inserción tiene que ver más bien con las importaciones y sus determinantes.
El modelo ha generado efectos extremadamente asimétricos, propiciada por el enfrentamiento de fuerzas desiguales, lo que ha llevado irremediablemente a la concentración del poder económico, producto del aumento del fondo de acumulación que acompañado de ciertas disposiciones como la disminución del déficit fiscal, eliminación del encaje legal y finalmente la reprivatización de la banca, conjuntan las medidas orientadas a canalizar la inversión poco productiva del sector privado.
De esta manera una porción creciente del excedente global y del ahorro externo se canaliza al emergente mercado de valores, desviandose hacia inversiones enteramente especulativas, en forma simultanea, la banca comercial asignó fondos financieros -el 28%, en diciembre de 1993- al crédito al consumo y, aunque el crédito empresarial creció se concentró en las grandes empresas, la mayoría transnacionales y de servicios, con lo que se marginó a las pequeñas y medianas empresas. (Aguila. 1996). La expansión y renovación de la planta productiva fue inhibida aún más por la contracción del mercado interno y el incremento de la capacidad ociosa resultantes de la compresión del fondo salarial, en este contexto, la inversión productiva y, la formación de capital fijo productivo, fueron insuficientes. La brecha entre el ahorro interno y externo en contra de la inversión productiva se debió a varios fenómenos, en primer lugar, por lo menos hasta 1988, muchas empresas pudieron reducir sus costos de producción sin necesidad de invertir en la innovación tecnológica de la planta productiva, originada por la profundidad de la contracción de los sueldos y salarios, así como por la intensificación del trabajo, posible por la flexibilización de las relaciones laborales que implicó la mutilación generalizada de los contratos colectivos de trabajo.
En segundo lugar, el despropocionado poder alcanzado por los nuevos grupos financieros, receptores del apoyo decidido de los organismos financieros internacionales y del proteccionismo gubernamental, lo que indujo a la subordinación de la reestructuración productiva al servicio de la deuda, lo mismo que a la consolidación de dichos grupos. La rentabilidad de las inversiones no productivas -en valores de renta variable y fija, lo mismo que en divisas- superó en promedio a las productivas, debidó a la combinación de varios factores: una política monetaria restrictiva de altas tasas de interés; una regulación perversa del funcionamiento del mercado de valores; la ausencia de control de cambios; una política fiscal que exime a la ganancia especulativa aunado a la necesidad de atraer capitales externos para financiar el creciente déficit de la cuenta corriente, siendo éste el origen principal del crecimiento exponencial de la deuda externa en los primeros meses de 1995. Por otro lado, la capacidad de generar empleo decreció debido al estancamiento de la producción y de la inversión productiva, atribuibles al curso de la crisis misma, también le afectaron los resultados de los fenómenos propios de la reestructuración, como el aumento de la productividad por hombre ocupado, y especialmente por el desmantelmiento de la planta productiva, que prácticamente arrasó con la pequeña y mediana industria desarticulando con ello a las cadenas productivas.
Por su parte, la depresión salarial crónica es la inexorable contrapartida de las exorbitantes ganancias financieras de las "nerviosas" élites especuladoras, elemento estructural de la "moderna" sociedad mexicana. La profundidad de la recesión en la que está inmersa la economía desde diciembre de 1994, se debe tanto a la gravedad de los desequilibrios estructurales del sistema, como a la inquebrantable voluntad del régimen por garantizar las ganancias de los grupos financieros nacionales y extranjeros, todo a costa de seguir debilitando. el aparato productivo y de posponer indefinidamente la solución de los grandes problemas nacionales.
Al parecer de esta manera se cumple el programa de política industrial que busca inducir un mayor desarrollo de agrupamientos industriales regionales de alta competitividad, por ejemplo los beneficios de los conglomerados industriales se hacen patentes en los corredores de la Industria Automotriz Mexicana (IAM), de Saltillo-Monterrey, el Bajío, Aguascalientes, Chihuahua-Ciudad Juárez y Puebla. Estos agrupamientos se consolidan mediante "...el trabajo conjunto de la Secofi y los productores automotrices, que permite detectar y destrabar los problemas que inhiben un desarrollo automotriz adecuado ...así mismo, se crearan las condiciones de rentabilidad elevada y permanente en la exportación directa e indirecta de productos, y se ampliará y fortalecerá el acceso de los productos nacionales a los mercados de exportación", además... "la participación activa en el comercio internacional ha sido un elemento fundamental para impulsar el desarrollo de la industria automotriz de México" (Blanco.1996) Del párrafo anterior surgen muchos comentarios en diferentes sentidos y también con diferentes intenciones, aquí sólo lo mencionamos para indicar que el buen desarrollo de esta industria, que es ejemplo del modelo de globalización mundial, ha sido logrado y mantenido por la labor conjunta del gobierno mexicano y de la voluntad de las empresas transnacionales.
La evolución de la IAM, esta marcada por dos imprecisiones de la literatura respectiva, la primera radica en que el proceso de reestructuración industrial del sector se inicia a comienzos de la década de los ochenta con el traslado de plantas al norte de la república; la segunda considera que ese proceso de reestructuración industrial presupone una homogeneidad tecnológica y la automatización del sector.
De estas imprecisiones se han desprendido dos ideas, en las que ahondaremos, por una parte, que la historia económica y laboral del sector automotriz se puede establecer exclusivamente con base en las grandes empresas terminales y que la industria de autopartes tiene, por tanto, una importancia marginal, la otra idea es que, aparejado al proceso de automatización los trabajadores están perdiendo control sobre el proceso de trabajo.
Una característica fundamental de la política automotriz fue la de mantener equilibrada la IED con la inversión mexicana, se aceptó que la industria terminal -o sea los productores o ensambladores- quedara bajo el control de la IED, a cambio de conservar la industria de autopartes en manos del capital nacional mayoritario (asociado o no al capital extranjero). Especificamente, para lograr ese equilibrio las reglas de la política automotriz consideraron disposiciones como las siguientes:
2).-Que exista un mínimo de contenido nacional en la fabricación de vehículos. y
3).-Que no se permita la integración vertical de la industria terminal.
En lo que respecta al sector terminal, fue hasta el 20 de junio de 1977, que se publicó, en el Diario Oficial de la Federación, un decreto, sobre la industria automotriz, que reformuló las reglas sobre las cuales se intentaba establecer un nuevo estilo de industrialización orientado a la exportación cuyas metas fundamentales eran reducir los déficits de la balanza de pagos; generar divisas; crear empleos y polos o conglomerados industriales.
La industria terminal de vehículos como la de autopartes estan dirigidas al mercado interno, pero fundamentalmente para la exportación y por lo mismo han sido escenarios de importantes cambios dentro del proceso productivo y en el empleo del sector manufacturero nacional.
La reestructuración, entendida como adaptación de tecnologías, nuevas formas de organización del trabajo y establecimiento de renovadas relaciones laborales, entró en las plantas de ensamblaje y maquiladoras del norte del país y relegó a la industrialización hacia dentro, con ello la dicotomía entre industria terminal e industria de autopartes (con que se caracterizo al modelo de industrialización por substitución de importaciones) ha quedado analíticamente, rebasada.
El auge que muestra la IAM, tiene que contemplarse como el resultado natural y depurado de la exitosa asociación de intereses gubernamentales con el de los empresarios, tanto de la iniciativa privada nacional como transnacional, principalmente estadounidenses. La voluntad estatal manifestada en la implementación de políticas de: industrialización interna, priorizando apoyos a los segmentos con capacidad de reestructuración y exportación de corto plazo, alentando la reprivatización, las facilidades para el ingreso del capital privado principalmente extranjero; la apertura comercial; la desregulación económica en general; el énfasis muy especial de la legislación en la materia; además de los incentivos que ha representado el TLC.
En la parte de complementación del proceso exitoso de la IAM, encontramos a las políticas productivas y de mercado que las empresas multinacionales han implementado a partir del período inmediato a la crisis mundial del automóvil (1978-1982), en donde destaca la relocalización de las plataformas productivas externas de los paises sede de los consorcios automotrices, mismas que propiciaron, el desarrollo para la producción de exportación, creando por una parte, un nuevo "boom" en esta industria a partir de en 1986 y por la otra, una criiss de sobreproducción. Para lograr sus objetivos las empresas se obligaron a reestructurarse productiva, tecnológica y laboralmente, de esta manera cuatro de las siete grandes empresas que conformaban el sector terminal de la IAM, iniciaron entre 1980 y 1983, el proceso trasladando instalaciones al norte del país. la producción de autos para la exportación, en particular la fabricación de motores y ensamble de sus partes han sido las actividades principales de estas plantas (GM y Chrysler en Ramos Arizpe, Ford en Chihuahua y Volkswagen (VW) en Puebla.
A partir de entonces la IAM, creció sorprendentemente hasta 1981, año de crisis productiva y de ventas, lo que condujo a una drástica reducción de su personal, del número de plantas y de departamentos de producción (Renault cerró su planta Sahagún y, Dina al igual que VW y Ford de Cuautitlán) para enfrentar los severos problemas de contracción que, propició la caída más grave en sesenta años, mientras que el sector de autopartes para la exportación se encontraba en pleno auge económico.
a).- El terminal tradicional orientado fundamentalmente hacia el mercado interno;
b).- Las autopartes que abastecen al subsector anterior y al exportador;
c).- La industria maquiladora de autopartes para la exportación; y
d).- Las grandes empresas que ensamblan autos y fabrican motores para la exportación.
Para 1995, había alrededor de 500 empresas de autopartes de diverso tamaño y cuyo mercado está orientado a la producción de refacciones y piezas originales tanto para el mercado interno como para la exportación directa e indirecta, esto último a través de las armadoras, de ese universo alrededor de ciento quince son las que controlan el 80% del total de las ventas, a diferencia de paises como E.U. y Japón, la competencia entre las que dominan el mercado es prácticamente nula.
Se trata de empresas especializadas en un producto, acaparando casi la totalidad del mercado interno, abasteciendo por igual a las armadoras existentes en el país y colocando parte de su producción al extranjero, sobre todo en los E.U, la posición que guarda esta industria en la economía ha sido impulsada por el gobierno de diversas maneras: en la ampliación de infraestructura y subsidios para su uso, en incentivos a la inversión extranjera y apoyos por la vía legal, como ya se mencionó anteriormente. Esta actividad se ha enfrentado a nuevos retos provenientes del TLC, debido a que el proteccionismo se sustituyó por una apertura de los mercados lo que propició que empresas de autopartes de diversos paises tuviesen interés de instalar plantas en México, entrando encondiciones de competencia desleal, utilizando el mecanismo de dumping para reducir costos, de esta manera la alternativa viable para aquellos que quieren permanecer en el mercado es la formación de alianzas estratégicas, buscando socios tecnológicos extranjeros que además de proporcionar tecnología de punta, les permita afianzar el mercado nacional y crecer hasta el exterior.
Otra estrategia que en ocasiones se complementaría con la anterior es integrarse a un corporativo que les puedan dar solvencia financiera, algunas empresas de menor tamaño, han optado por maquilar partes del proceso para empresas de autopartes más fuertes (subcontratación). En los últimos años la industria de autopartes ha vivido en un mercado nacional recesivo, situación que se agudizó durante el año de 1995 en que la venta interna disminuyó 70.4% (Ruíz.1995), a este problema comercial se aunó el de tipo financiero, por el hecho de que muchas de estas empresas, con el objeto de aprovechar las nuevas reglas del juego del mercado internacional, optaron por realizar fuertes inversiones en maquinaria contrayendo préstamos tanto en dólares como en pesos, los efectos de esta crisis ha repercutido directamente en los trabajadores suscitándose recortes masivos de personal, cancelación de programas de capacitación, disminución de horas y hasta de días de trabajo.
Aquellas plantas que se han mantenido a flote son las que producen para el mercado mundial, lo que muestra que algunas de las empresas de este ramo ya están preparadas para competir en el mercado internacional "la industria de autopartes realiza el 11% de las exportaciones mexicanas" (Cuevas. 1995). Por lo que respecta a la industria terminal encontramos que las ocho firmas automotrices instaladas en México con más 20 plantas instaladas en 11 Estados de la República, presentaron datos mixtos en su producción de vehículos, en virtud de que la cantidad destinada al mercado nacional marcó una tendencia a la baja, mientras que los datos referentes a la exportación presentan tendencia a la alza. Para el mercado nacional y considerando las unidades de importación, la venta al mayoreo acumulada fue de 118 mil 251 unidades que reflejaron un decremento de 73%, lo que equivale a 319 mil 113 unidades de menos, en autos la comercialización fue de 72 mil 809 unidades o 76.4% menos, mientras en camiones se mostró una venta de 45 mil 442 unidades, que representó una disminución de 64.7% en 1995. Para el mercado de exportación, las ventas en el acumulado ascendieron a 541 mil 221 unidades, es decir, 33.1% superior al mismo período del año anterior, los autos, por su parte, indicaron un incremento de 20.8%, en camiones ascendió al 117% más.
De las unidades exportadas, Norteamerica absorbió el 34.6% de incremento en relación con el año anterior, a Centroamérica el volumen ascendió a 25.7% más, y a Sudamérica con una diferencia positiva de 60.4%, al Continente Africano la cifra se elevó a 860%, al pasar de 10, en 1994 a 96 unidades en 1995, en el caso de Asia la demanda disminuyó 91.5% con sólo 890 unidades colocadas (el año anterior fue de 10 mil 356 unidades).
Sin embargo, al mismo tiempo que los valores exportables crecen, es importante remarcar la tendencia de las importaciones, en términos del saldo del comercio internacional de la IAM, el resultado negativo se viene reafirmando desde 1990, introduciendo un cambio fundamental respecto a la etapa anterior el impacto del modelo maquilador clásico al interior de la industria ha estado pesando mucho en los últimos años. Este fenómeno se da como consecuencia de la conjugación de varios elementos, destacando los altos valores importados para integrar la fabricación de exportación, por ejemplo mencionaremos el caso de VW y el de Ford Motor Co. -la que tiene una de las plantas más modernas para el ensamble de exportación y que es, al mismo tiempo, la compañía con mayores niveles de exportación en los años noventa-, está importando la mayor parte de sus componentes de ensamble, en promedio las compras de importación representan más de cinco veces el valor de las compañías nacionales.
El caso de Volkswagen de México (VW) es similar, aunque es la empresa constructora del modelo de auto más integrado en el país (Sedán), ahora desarrolla la producción de exportación (Golf-Jetta), comprando en promedio el 55% de sus componentes en el extranjero. La importación de vehículos en el primer cuatrimestre del año actual, ascendió a 18 mil 700 unidades, lo que significó un incremento de 209% con relación al mismo período del año pasado (Cuevas.1996).
Como producto del TLC, y de las estrategias de globalización de las firmas automotrices, las diversas plantas que éstas tienen a nivel mundial se han especializado en ciertos productos, a la IAM, se le encarga básicamente la producción de autos compactos y subcompactos, por lo tanto la complementación de los productos se tiene que realizar mediante importaciones, las que en 1993 fueron de aproximadamente 6 mil unidades; para 1994, año en que entró en vigor el TLC, las compras de vehículos extranjeros se incrementaron cerca de 78 mil 500 unidades; para 1995, cuando se inició la crisis económica, estas descendieron a 27 mil 600 vehículos; y en el presente año se espera que crezcan mucho más de 209%, como ha sido hasta la fecha (Duran.1996).
Otro elemento que interviene en el aumento de las importaciones, corresponde al pago de aranceles de los carros importados, en 1994 era de aproximadamente del 10%; en 1995, poco más de 9%, y en el presente año es de 7.7% Como se ha manifestado existe una desviación en la interpretación de la historia económica, por aquellas personas que consideran que la industria terminal es fundamental para el desarrollo económico del país, aquí hemos tratado de apuntar que en base al proceso globalizador las empresas se especializan en un segmento de la actividad económica y su participación es tan importante en la complementariedad del producto, que no se puede decir cual es la más importante y cual no lo es.
Finalmente, la participación de los trabajadores en el control del proceso de trabajo, mismo que ha manifestado grandes transformaciones en su comportamiento debido al surgimiento de actividades totalmente automatizadas, al cambio de la política gubernamental, el desarrollo regional, la mayor participación de la IED y el estancamiento de la economía nacional.
Elementos que han permitido la implementación de procesos de recalificación, surgimiento de nuevas calificaciones, ocupación de volúmenes importantes de técnicos, acompañados de estrategias que propician actitudes orientadas más al concenso que hacia el conflicto, así como planes con nombres distintos que apuntan a los mismos objetivos, ya se trate de la industria terminal o en la de autopartes. La respuesta de los trabajadores es distinta, en el sentido de que las plantas nuevas y más automatizadas del norte, con mujeres jóvenes y mayor volumen de técnicos calificados parece que ofrecen menor resistencia que en las plantas del centro de la República que contaban con sindicatos fuertes, mano de obra de alta antigüedad y mayor especialización.
El mercado de trabajo existente a principios de la década pasada era producto tanto de un período de auge productivo, como de las fuertes y exitosas luchas que los trabajadores desarrollaron, la intervención proteccionista del Estado y su papel moderador en la relación capital-trabajo, eran elementos muy relevantes en la determinación del marco institucional de dicho mercado, el cual estaba apoyado en una fuerte estructura sindical, una rígida reglamentación legal y contractual en donde sobresalían las prestaciones económicas, de esta manera el sistema de relaciones laborales presentaba un grado de homogeneidad considerable.
Las retribuciones a la fuerza de trabajo eran relativamente altas, si se les comparaba con otras ramas industriales, y se basaban en salarios elevados, múltiples prestaciones y antigüedades promedio de más de 20 años (en Ford y GM), o bien superiores a los 10 años (en VW o Nissan). Los mecanismos de contratación individual de los trabajadores, la delimitación de las categorías laborales, la definición del régimen de contratación (base/confianza), la limitación cuantitativa del trabajo eventual y los procedimientos para operar despidos o reajustes de personal, eran elementos especificados en los contratos colectivos y la estructura de las calificaciones era más o menos homogénea en las distintas empresas, en general, respondía a la típica base técnica fordista y del modelo organizativo basado en el taylorismo.
La composición de la fuerza de trabajo era mayoritariamente masculina y baja en escolaridad, su origen era urbano y con antecedentes de trabajo mecánico, en las plantas más antigüas ubicadas en la zona del D.F., en las plantas construidas hacia inicios de los años setenta, como VW y Nissan, los trabajadores tenían una estracción preferentemente rural, como sucedía también con los obreros de las más antiguas Dina y Renault, la antigüedad y la edad de los trabajadores eran elevadas, sobre todo en los casos de la Ford, GM, Chrysler y la Dina-Renault, la ocupación en el sector era cercana a las 80 mil personas.
Con la reestructuración se presentaron las siguientes transformaciones en le mercado de trabajo:
En las plantas terminales del centro del país -con algunos procesos reconvertidos a la exportación- existió gran desempleo, las más graves se presentaron en las empresas del grupo Dina que canceladas en 1986, en VW hubo despidos masivos de eventuales, entre 1981 y 1983 y en 1986 además, de que mil obreros de planta aceptaron en 1983 despidos voluntarios.
El conjunto de cambios involucrados en la evolución de la IAM, ha tenido efectos importantes en la estructura de las calificaciones y en las características socio-económicas de la mano de obra, el panorama a nivel nacional de las calificaciones presenta los elementos de un modelo dualista, independientemente de su significado, pues más que una pérdida para los trabajadores en el contenido del trabajo, representa un debilitamiento en su capacidad negociadora colectiva frente a las empresas.
La reintegración de funciones y la polivalencia, se han encuadrado en las reelaboraciones de la reglamentación laboral, que han implicado tanto la reducción de categorías y especialidades, como su segmentación hacia el interior de las plantas.
Así, en las nuevas instalaciones exportadoras, como la de GM en Ramos Arizpe, los 250 trabajadores de producción que iniciaron las actividades, fueron ubicados en cuatro categorías y los 125 trabajadores calificados de mantenimiento eléctrico y mecánico, en sólo dos, mMientras que en Ford Hermosillo existe una categoría, la de trabajador polivalente.
El contraste se presenta en las plantas del centro del país, en donde hay por lo general varias categorías y un número muy elevado de especialidades, por ejemplo, en GM (D.F.) existían 14 categorías y 150 especialidades y en VW son 5 categorías de personal directo y 9 de indirecto, con 68 y 222 especialidades, respectivamente.
Ligado a los problemas de calificación se presenta la transformación de los mercados internos de trabajo de las empresas, por un lado, la más flexible norma de contratación y despido de eventuales y aún de trabajadores de planta, abre dichos mercados al mercado externo, por el otro lado tenemos que el abandono de la antigüedad como criterio rector del escalafón pone como aspecto central a la capacitación polivalente, y sustituye al llamado "escalafón ciego" por uno que tal vez podría llamarse "meritocrático" o "taylorista", en el contexto de un régimen de consumo de mano de obra basado en una amplia movilidad de los trabajadores a través de los puestos, las áreas y los horarios de trabajo.
En cuanto a las características socio-económicas de los trabajadores de la IAM, se pude destacar:
Con la negociación del TLC, las reglas se flexibilizaron, pero se convino que la parte fundamental del decreto "automotriz" de 1989 quedaría en vigor durante el período de transición del tratado, esto es hasta el año 2003, aunque parezca un "logro" del nacionalismo gubernamental, la verdad es que se deseaba derogar el decreto automotriz para que operaran "las fuerzas del mercado" sin interferencias perversas del Estado.
La parte esencial del tal decreto subsistió con el TLC, gracias a la posición de la industria mexicana de autopartes apoyadas con la estrategia de las propias compañías transnacionales estadounidenses que vieron en la permanencia temporal del decreto, un medio para protegerse de la competencia de las empresas automovilísticas de otras regiones, especificamente de Japón y Europa.
De esta manera, resulta en los hechos, que ya no se esta cumpliendo el equilibrio "razonable" entre la IED y la inversión mexicana, que se ha postulado como parte de la estrategia de la política automotriz. La industria terminal, dominada casi totalmente por la IED y de modo principal por los capitales de E.U., tiene una participación creciente en el sector en detrimento del capital mexicano, que en algunos casos se ha retirado y en otros se ha vendido a capitales extranjeros. El resultado del proceso global de la rama es considerado como producto del fuerte impacto de las presiones del exterior, así como de las directrices corporativas que inciden directamente en el margen de maniobra de las empresa y su enfrentamiento con las organizaciones sindicales democráticas a las cuales se les ha propiciado derrotas acumulativas, reduciendo su existencia a dos espacios, diferenciados y sólo parcialmente conectados entre sí.
El primero de esos espacios, constituido por los restos del sindicalismo de los años setenta expresada en la desaparición de las principales organizaciones sindicales, que se caracterizaban por su estrategia de confrontación y lucha democrática, su lugar, ocupado por un agrupamiento defensivo, cuyas posibilidades reales de acción es muy limitada. la Coalición Autónoma de Sindicatos de la Industria Automotriz (CASIA).
Los recortes de personal y los cierres de plantas han restado efectivos a este espacio sindical, en virtud de que el saldo de sus negociaciones es demasiado desfavorable, situación que se refleja en las perdidas de contenido de sus contratos colectivos de trabajo. Es por eso que la atención a los recursos humanos se circunscribe a poner énfasis en la configuración formal de la nueva cultura que tenga como primicia la colaboración, como si esto automáticamente fuera asimilado y adoptado por los trabajadores que conforman una empresa, donde se ha mermado la capacidad de acción, perdido las condiciones de contratación y el retroceso en los regímenes internos de ellas.
El segundo espacio se pone de manifiesto con el retorno del oficalismo sindical a nivel nacional de la CTM, que recuperó el carácter mayoritario, que desde los setentas había perdido en el sector, con una estructura sindical sumamente segmentada en donde el contacto entre secciones es nulo y las condiciones de contratación resultan notoriamente inferiores a las que se habían conquistado. El rol de los sindicatos en general, es considerablemente limitado aunque es importante anotar que el conflicto sigue siendo la constante, tanto en las viejas plantas reconvertidas, como en las muy nuevas y modernas establecidas en los estados de Aguascalientes, Baja California, Chihuahua y Sonora, en donde los enfrentamientos entre empresas y sindicatos, así como las pugnas intersindicales que se presentan año tras año, a lo largo de la década, como inicio de una posible acumulación de conquistas, en el centro-norte y norte extremo de la república, en cambio el centro del país, presenta un carácter eminentemente defensivo
La apertura comercial y financiera de la economía mexicana ha seguido una reforma estructural para modernizar su planta productiva y adecuarla a los requerimientos de la globalización, objetivo loable, pero sin fundamentación racional, sus efectos se han dejado sentir en la marcada profundización de la dualidad del sistema económico, fomentando a una área dinámica de punta y altamente tecnificada en base a la inversión extranjera directa, que atiende preferentemente al sector externo de la economía, en el otro extremo, se presentan las actividades sometidas a técnicas tradicionales, marginadas de las facilidades credíticias y alejada de las políticas de fomento del mercado interno, en estas condiciones desfavorables se enfrenta a la competencia externa, que cuenta con productos más baratos, de mejor calidad, con excepción de impuestos, manejo de dumping o bien del contrabando mismo.
La Industria Automotriz Mexicana es uno de los ejemplos del modelo de la reestructuración a la globalización, en ella existe una gran comunión entre Estado y consorcios para atender fundamentalmente al mercado internacional en condiciones competitivas, utiliza poca mano de obra; altamente tecnificada; elevada productividad por hombre ocupado; obtiene altos rendimientos económicos, en fin presenta una nueva cultura organizacional dirigida al no conflicto, a la colaboración, al involucramiento de los trabajadores en el proceso productivo.
En esta relación se reconoce por un lado el énfasis que se ha realizado en el aspecto técnico, y que a conducido a una reconfiguración total de la cultura organizacional de la IAM, basada fundamentalmente en el cambio de las relaciones de trabajo, permeada por la tendencia tecnocéntrica en las innovaciones, es decir, se ha privilegiado la inversión en máquinas más flexibles, que al cambiar ciertos herramentales pueden producir diversos productos, también ha habido interés en la robótica o al menos en procesos más automatizados que sustituyen a la mano de obra.
En verdad algunos grupos mexicanos importantes han tenido éxito en el negocio de exportación, pero es necesario aclarar que la contribución de la rama de autopartes, en el sector automotriz total es y amenaza ser cada vez menor, contribuyen varios factores: la flexibilización de las reglas del decreto automotriz, su falta de cumplimiento cabal por la industria terminal, la ausencia de una política más activa e imaginativa del gobierno para darle impulso y apoyar la inversión nacional, a lo que se han sumado los efectos coyunturales y estructurales de la crisis mexicana.
Por otro lado se han generado estratégias tendientes a reducir las remuneraciones, prestaciones, alargamiento de jornadas, flexibilización polivalente de las funciones y de los procesos de trabajo, redundando todo ello en mayor desempleo y un empequeñecimiento del mercado interno, a lo que, la industria terminal ha respondido con mayores exportaciones, pero con poco impacto en las cadenas productivas nacionales por tratarse de operaciones que en buena medida se pueden identificar (por lo menos en la mayoría de los casos) como de maquila.
Estos resultados son el costo de la dependencia, ganamos exportaciones, perdemos desarrollo interno y soberania. Por eso podemos decir que: "EN LOS EFECTOS DE LA GLOBALIZACION, NO TODO ES MIEL SOBRE HOJUELAS".
B I B L I O G R A F I A