Profesor del Departamento de Administración de la UAM-A
Este ensayo presenta un análisis del comportamiento del mercado de valores durante 1993 y el primer trimestre de 1994. Se examinan en estos periodos procesos contradictorios, el auge y la crisis, motivados por expectativas de los inversionistas ante los acontecimientos políticos, económicos y sociales. Todo parecía indicar que las expectativas de la firma del Tratado de Libre Comercio y su entrada en vigor permitirían continuar el desarrollo exponencial del mercado de valores durante 1994.
Sin embargo es conveniente aclarar que la expansión que tuvo la Bolsa durante el año pasado no correspondió al ritmo de crecimiento de la economía, ya que la producción del país se encontraba prácticamente estancada mientras el Indice de Precios y Cotizaciones aumentaba sustancialmente. El mercado de valores creciente se convirtió en una alternativa de rentabilidad del capital frente al estancamiento económico, las predicciones de flujos explosivos de capital extranjero a partir del primero de enero prácticamente impedían pensar en un ajuste de los precios de las acciones a la baja, a pesar de la tasa de crecimiento del 3% pronosticada por las autoridades financieras.
No obstante el ajuste bursátil se presentó sorpresivamente por efectos de caracter social y político, los sucesos violentos de los primeros meses fueron el detonante de una profunda inestabilidad financiera que puso a los inversionistas en los umbrales del pánico, al peso al borde de la devaluación y al Gobierno en el filo de la navaja al estar obligado a dar marcha atrás en la política de tasas de interés y tener que dedicar cuantiosos recursos para sortear la crisis que amenazaba una vez más con dejarnos sin reservas.
1993. El auge
Durante 1993 se ralizaron importantes reformas al Sistema Financiero Mexicano, motivadas por su adecuación a los requerimientos de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio. Podemos destacar el otorgamiento de autonomía al Banco de México y su nueva Ley Orgánica que rige su funcionamiento.
Otras reformas significativas fueron la creación del Mercado Intermedio de Capitales, que por primera vez en el caso de nuestro país permite el acceso a medianas empresas a financiamientos por la vía de la emisión de acciones y poder realizar proyectos de inversión También se decretó la internacionalización del mercado de valores por medio de la cual empresas extranjeras podrán cotizar sus valores en la Bolsa Mexicana, asímismo, los valores emitidos en México podrán ser negociados en otros mercados.
El sistema bancario tendió también a su internacionalización y a ampliar sus funciones de financiamieno, pues las instituciones de crédito o bancos fueron autorizados a operarar arrendamiento financiero, con lo cual se pretende lograr una expansión crediticia que apoye a las empresas para la adquisición de activos fijos. En este mismo aspecto se incrementó el número de instituciones al autorizarse la entrada en operación de nuevos bancos.
Las reformas anteriores permiten la modernización del sistema financiero, creando y reformado instituciones que lo posibilitan para cumplir un papel más eficiente en el suministro de financiamiento a las empresas, incorporando al ahorro interno recursos provenientes tanto de la creación de dinero bancario como de los flujos procedentes del exterior, tanto aquellos que buscan oportunidades a mediano y largo plazo dada la posible expansión de los mercados, como del capital especulativo que pretende obtener ganacias a corto plazo superiores a las que se pueden obtener en otros países.
Durante 1993 podemos considerar que el comportamiento recesivo de la economía mexicana instrumentado por el gobierno a fin de reducir el peligroso crecimiento del déficit de la cuenta corriente y para bajar la inflación a toda costa, no influyó definitivamente en la evolución del índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores, pues la reducción de la inversión, del empleo y de las ventas, así como la restricción crediticia provocada por los altos costos de financiamiento, es decir, por la alta tasa de interés y el amplio margen de intermediación, fueron factores que aunque presentes, no determinaron una tendencia a la baja en las cotizaciones.
Podemos considerar que la mayor influencia que tuvo el mercado accionario fue la derivada tanto de la incertidumbre que sobre el Tratado de Libre Comercio generó la actitud del Presidente Clinton que llegó a imponer acuerdos adicionales paralelos, como de la lenta recuperación de la economía estadounidense. Los primeros cinco meses el índice de la Bolsa Mexicana muestra una tendencia de movimientos laterales como podemos observarlo claramente en el cuadro No 1 y también en la Gráfica No 1. Nótese que en junio empieza un ligero crecimiento que a partir de octubre se vuelve casi exponencial por la aprobación del Tratado por el Senado de los Estados Unidos, alcanzando en diciembre máximos históricos por la inminente entrada en vigor a partir del 1o. de enero de 1994.
| Meses | IP y C. |
| Diciembre 1992 | 1,759 |
| Enero | 1,653 |
| Febrero | 1,546 |
| Marzo | 1,771 |
| Abril | 1,665 |
| Mayo | 1,612 |
| Junio | 1,670 |
| Julio | 1,769 |
| Agosto | 1,905 |
| Septiembre | 1,840 |
| Octubre | 2,020 |
| Noviembre | 2,215 |
| Diciembre | 2,602 |
| Fuente: Indicadores Bursátiles y Boletín Bursátil. BMV. | |
| Nota: Los valores del IP y C. se refieren al cierre al final del mes. | |
Este comportamiento respondió a las expectativas de los inversionistas según las cuales en 1994 continuaría en ascenso el flujo de capital externo hacia nuestro país y que con la reducción de la tasa de interés podría haber una reactivación de la inversión que diera como resultado un probable crecimiento de la economía entre un 3% y un 3.5%, con lo cual habría una reactivación en la mayor parte de los sectores de la economía generando mayores ventas y utilidades. Por lo menos eso se esperaba cuando el Gobierno envió su proyecto de presupuesto al Congreso en el mes de noviembre.
Todas estas expectativas pronosticaban que continuaría creciendo el valor de mercado del conjunto de acciones que se cotizan en la Bolsa Mexicana, que también es un indicador fundamentalmente del incremento de los precios de los títulos Dado que hubo escasas colocaciones accionarias en 1993, la entrada creciente de flujos de capital provocó el aumento del valor de mercado que llegó a alcanzar $169,011 millones de dólares para fines de noviembre del año mencionado, significando un incremento del capital canalizado a la Bolsa de más de $ 30,000 millones de dólares durante el mismo.
Una explicación del crecimiento del valor de mercado es que el monto alcanzado por la inversión extranjera en el mercado de acciones mexicano es muy significativo, pues su crecimiento obedece a las expectativas de los inversionistas del exterior de obtener altos rendimientos frente a otros mercados internacionales, el total de recursos canalizados en este rubro hasta el mes de noviembre del año pasado fue de $42,876.5 millones de dólares, significando el 25.36% del valor total de las acciones, distribuidos en los siguientes rubros presentado en el cuadro No. 2
| Adr's | 26,509.8 |
| Fondo México | 1,072.6 |
| Acciones libre Susc. | 10,539.7 |
| Fondo Neutro | 4,754.4 |
| Total | 42,876.5 |
| Fuente: Indicadores Bursátiles. Nov. 1993. BMV. | |
En el mercado de dinero podemos considerar que también los rendimientos obtenidos durante 1993 fueron superiores a otros mercados del exterior, por lo que también se mantuvo una tendencia creciente de la inversión extranjera, la cual creció en el periodo enero-noviembre en 40.49% y estuvo dirigida a la compra de valores gubernamentales como CETES, BONDES, TESOBONOS Y AJUSTABONOS. Los rendimientos en términos reales, es decir ajustados con la inflación fueron en el caso de CETES, de alrededor de 6.6% anual, PAPEL COMERCIAL de 12.25%, Bonos de Desarrollo del Gobierno Federal de 7.20%, CEDES bancarios 8.42%, Pagaré bancario 8.7%.
En el caso de los metales amonedados del centenario ofreció un rendimiento real de 6.1% y la Onza Troy de plata de 15.04%. Si consideramos que la tasa de inflación en Estados Unidos en el mismo año fue de alrededor del 3.0%, los rendimientos reales en ese país comparativamente fueron muy bajos, si las tasas nominales por ejemplo, de los instrumentos del Tesoro a un año alcanzaron el 3.45% sin descontar la inflación.
Podemos concluir que el mercado de valores mexicano en el año de 1993 no reflejó la recesión de la economía mexicana, consideramos que su crecimiento y competitividad se derivaron de las expectativas favorables de los inversionistas sobre el futuro de la economía mexicana y de la certidumbre de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, de la atracción de los flujos de recursos financieros del exterior debido a tasas de rendimiento mayores que en otros mercados. Aunque para 1994 se había proyectado un crecimiento de la economía de 3.5%, con lo cual se reactivaría mínimamente la inversión, no podríamos afirmar al terminar 1993 que existirían las condiciones reales que sustentaran un crecimiento firme de la actividad industrial, lo cual se traduciría en que los movimientos de la Bolsa tendrían una base altamente especulativa.
Por otra parte, al final de 1993 parecía agotada la posibilidad de seguir ofreciendo en el mercado de dinero tasas de rendimiento sustancialmente superiores al mercado estadounidense, ya que la tasa de interés tendría que seguir su tendencia a la baja hasta igualarse con la de aquél. Por otra parte el bajar cada punto a la tasa de inflación se volvía cada día más difícil, pues nadie podía olvidar que entrábamos a 1994, año electoral, que se avisoraban conflictos en esa materia aunque pocos tenían la información de que estallarían otros que por lo menos pusieron en duda los resultados de la política del actual régimen.
Mencionamos lo anterior debido a que aunque puede existir un periodo de no concordancia entre los resultados del mercado de valores y de la economía y de los negocios, siempre tarde o temprado vendrá el ajuste de los mercados financieros a la realidad económica, por lo cual los inversionistas avezados se mantuveron siempre alerta frente a probables declinaciones o incluso un ventual crac, en caso de un retiro masivo de la inversión extranjera en cartera derivado de los problemas poselectorales que para fin del año pasado eran los unicos previsibles.
La inestabilidad en el mercado de valores, la crisis
a) La sublevación en Chiapas
Los efectos inmediatos que se esperaban con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio a partir del primer día de enero fueron pospuestos por el cambio en las condiciones políticas y económicas derivadas de la sublevación en Chiapas. La acción fue sorpresiva no solamente para los mexicanos sino también para los extranjeros, ya que como señaló oportunamente la revista inglesa "The Economist" en su edición del 8 de enero pasado, todos estaban equivacados al decir que se había instrumentado un programa radical de reforma de libre mercado sin provocar oposición violenta.
Se dice y se acepta que el Indice de precios y cotizaciones de la Bolsa (IPyC), anticipa y expresa con sus fluctuaciones los cambios en las expectativas de los inversionistas, reflejando la confianza o la incertidumbre, es evidente que también hubo sorpresa en los mercados financieros al provocarse un comportamiento errático en el mencionado índice durante el desarrollo del conflicto armado como podemos observarlo en el cuadro 3 y gráfica 2.

| Día | IP y C. | Variación puntos % | Acciones | Volumen millones de acciones | Importe millones de N$ | ||
| Alza | Baja | ||||||
| 30-dic-93 | 2,602 | . | . | . | . | . | . | 3 | 2,502 | -100.4 | -3.86 | 8 | 80 | 70.6 | 910.0 |
| 4 | 2,558 | 50.6 | 2.26 | 60 | 38 | 179.6 | 2,614.6 |
| 5 | 2,657 | 98.4 | 3.85 | 102 | 12 | 162.6 | 2,422.6 |
| 6 | 2,684 | 26.8 | 1.01 | 75 | 27 | 140.7 | 1,916.9 |
| 7 | 2,625 | -59.1 | -2.20 | 42 | 60 | 143.1 | 1,560.1 |
| 10 | 2,459 | -166.9 | -6.32 | 5 | 100 | 134.6 | 1,617.4 |
| 11 | 2,554 | 95.4 | 3.88 | 84 | 22 | 146.7 | 1,875.3 |
| 12 | 2,565 | 10.7 | 0.42 | 65 | 25 | 124.0 | 1,682.6 |
| 13 | 2,535 | -29.7 | -1.16 | 18 | 60 | 66.4 | 788.9 |
| 14 | 2,486 | -48.9 | -1.93 | 26 | 59 | 72.8 | 905.4 |
| 17 | 2,506 | 19.65 | 0.79 | 45 | 38 | 52.4 | 580.1 |
| 18 | 2,556 | 50.29 | 2.01 | 84 | 15 | 108.7 | 1,219.4 |
| 19 | 2,601 | 44.88 | 1.76 | 98 | 15 | 124.7 | 1,686.4 |
| 20 | 2,656 | 54.57 | 2.10 | 97 | 5 | 108.9 | 1,440.2 |
| 21 | 2,683 | 27.11 | 1.02 | 74 | 16 | 108.1 | 1,608.0 |
| Fuente: Boletines Bursátiles. BMV. | |||||||
No obstante que las autoridades financieras han declarado una política de no intervención en el mercado bursátil desde la brutral caída de 1987, es evidente que a la media mañana de la jornada del martres 4 había gran preocupación e incertidumbre, durante la cual el Indice tendia a su desplome pues había perdido en ese corto lapso casi 60 puntos, llegando a un mínimo de 2,444. A partir de entonces se inició una fuerte intervención gubernamental a fin de contrarrestar la caída, recuperándose milagrosamente los precios de las acciones al final de la jornada, situación que se repitió también los días 5 y el 6. Sin embargo esa recuperación era ficticia, pues el conflicto chiapaneco estaba lejos de controlarse, las cifras de volúmenes de acciones negociadas y el importe de las mismas alcanzaron máximos durante los días mencionados. Como observamos en el cuadro No. 3, se realizaron operaciones que superaron el importe de los N$ 2,600 millones el día 4 y el 5 se llegó a N$ 2,422.
En el mismo cuadro se observa que el día 6 se continúo con altos importes al negociarse un monto de N$1,916 millones. Sin embargo el milagro tuvo un costo, el cual podríamos estimar en estos días en una transferencia del gobierno a la Bolsa de por lo menos en $1,000 millones de dólares, a fin de contener una posible fuga de capitales, dada la gran volatilidad existente, entre otras causas originada por la alta inversión extranjera en cartera y su gran volatilidad ante acontecimientos que cimbraban la estructura política y social del país.
En la gráfica No. 2 se constata cómo entre el viernes 7 y el lunes 10 se presentó la principal caída consecutiva de más de 162 puntos, es decir, de 8.5% del valor total del mercado accionario en dos días. Estabámos de hecho ante el preludio de un inminente crac financiero, pero la estrategia gubernamental consistió en seguir transfiriendo recursos a la Bolsa y darle salida a la peor crisis política que hasta entonces había enfrentado el presente régimen, anteponiendo posiciones negociadoras sobre la vía estrictamente militar, derivadas de fuertes críticas sociales, de la posibilidad de extenderse el conflicto y tratar de estabilizar el área financiera dando garantías a los inversionistas.
Hasta el día 12 podemos inferir que la crisis de Chiapas tuvo para la población un alto costo, evidentemente las más significativas fueron las pérdidas humanas. En el mercado accionario fue de alrededor de $1,000 millones de dólares, cantidad transferida por el gobierno a fin de evitar un desplome de la actividad bursátil.
Podemos considerar que ante el avance de las negociaciones con el EZLN, el indicador de la Bolsa tendió a alcanzar el nivel al que llegó el 30 de diciembre de 1993 durante la semana menos conflictiva del día 17 al 21, la cual abrió con 2486 puntos y cerró el viernes con 2,683. Con menos incertidumbre los grandes inversionistas se apresuraron a reingresar a la Bolsa aprovechando la baja de precios y beneficiándose de los movimientos especulativos.
Es indudable que la lección de las primeras semanas del año han llevado a la sociedad civil a una actitud más conciente sobre la necesidad de cambios en la política gubernamental. El mismo gobierno debería dar indicios de modificar su política económica, pues si bien otros países por ejemplo, también tienen alto desempleo, lo cierto es que en México se fueron desmantelando instituciones que paleaban la pobreza y no se han establecido otras como el seguro de desempleo, lo cual vuelve más explosiva a la sociedad. De no hacerlo, el costo político y económico será cada vez mayor para el país.
b) Efectos del asesinato del Lic. Colosio y del conocimiento de resultados de las empresas
El primer trimestre de 1994 y el inicio del segundo, han transcurrido en medio de la profunda crisis en que entró el modelo Salinista en el campo social, político y económico, la cual se ha reflejado necesariamente en el comportamiento de la Bolsa Mexicana de Valores. El Indice de Precios y Cotizaciones ha sido convertido en un indicador de la confianza o de la incertidumbre sobre las previsiones futuras de la economía y de los negocios y en tal sentido ha preocupado su evolución a empresarios e inversionistas y seguramente que también inquieta cada vez más a sectores amplios de la sociedad, sobretodo por los efectos todavía presentes del crac de 1987, donde toda la sociedad civil pagamos el costo de la caída, primero con la devaluación y después con la entrada en vigor del Pacto que redujo substancialmente los niveles de ingresos reales de la población y empujó al desempleo a millones de mexicanos. Por los resultados obtenidos correspondería más bien a un pacto para la recesión, la incompetencia y la desocupación, ya que esta es la caracterización del estado actual de la economía del país.
Es evidente que el Gobierno ha intervenido en la Bolsa en los momentos más críticos, a pesar de las declaraciones en contrario, transfiriendo recursos para evitar el desplome del mercado, sin embargo, consideramos que estas intervenciones de última instancia tienen un alto costo para la población ya que por un lado se dilapidan los fondos públicos que deberían tener un fin productivo y por otro se alimenta progresivamente la especulación. Tendríamos que plantear que la solución no está dentro de la Bolsa, pues la canalización de los recursos públicos a fin de evitar un colapso serían insuficientes aún contando los 6 mil millones de dólares ofrecidos por el Gobierno de los Estados Unidos inmediatamente después del asesinato del Lic. Colosio, pues aparte de que se desperdician erróneamente, dejan un saldo negativo para la población mexicana. El otro extremo de las alternativas posibles fue el de permitir un ajuste que acercara al indicador bursátil a las reales perspectivas que los inversionistas y empresarios tuvieron y tienen sobre la marcha de la economía y de los resultados de sus empresas particularmente, aunque esta medida seguramente resquebrajaría algunos egos en el seno gubernamental.
Cualquier decisión que se tomara ante el hecho sin precedentes recientes implicaba riesgos para el país, porque la naturaleza de la inestabilidad en que nos encontramos se percibe que no es coyuntural o de corto plazo, sino que se irá extendiendo en forma casi impredecible, pues a estas alturas del sexenio nadie puede negar la factibilidad de los conflictos postelectorales y por lo tanto las secuelas de mayor inestabilidad, ya no sólo da la Bolsa, sino del país en su conjunto.
Por lo pronto el trimestre que terminó y el que ahora empieza siguen marcados por los mismos hechos provocados y exacerbados por la política gubernamental que a juicio de muchos es la verdadera causante de la inestabilidad. Dentro de esta interpretación, en lo social se presentó el surgimiento del EZLN como resultado de la impunidad, de la casi desaparición del Estado de derecho en Chiapas y de políticas fallidas para el atenuamiento de la marginación y la pobreza derivadas del modelo Salinista, y que tiene efectos no solamente en Chiapas, sino que se extiende por toda la república al existir focos que pueden detonarse.
En lo económico, influyó el conocimiento de los resultados financieros de las empresas durante 1993, de acuerdo con los cuales una gran mayoría tuvieron bajas en las ventas y las utilidades, dentro de las que se encuentran una proporción significativa de las que cotizan en la Bolsa de Valores, como resultado de la política recesiva que afecta a la mayor parte de la población.
Las perspectivas de que el mercado interno seguirá estrechándose y de que la inversión productiva continuará su tendencia a la baja, salvo en sectores muy reducidos vinculados a la exportación que crecerían por la reactivación de la economía estadounidense, pero que sería insuficiente para contrarrestar las tendencias estructurales de la economía mexicana donde no sólo han sido afectadas las pequeñas y medianas empresas, sino que algunas de las grandes empiezan a resentir los efectos de la recesión. En el aspecto económico también han influido los ajustes a la baja de otros mercados bursátiles, aunque consideramos que las turbulencias internas son en este periodo determinantes en el comportamiento del mercado de valores.
En lo político no puede dejar de mencionarse la inestabilidad que se generó en su momento en torno a la posible dualidad de candidaturas del Lic. Colosio y el Lic. Camacho impulsadas desde las mas altas esferas del poder. Indudablemente en el campo político el hecho de mayor magnitud lo ha constituido el asesinato del Lic. Colosio y el complot para llevarlo a cabo, que provocaron en la Bolsa condiciones para considerables salidas de dinero.
Encadenado a lo anterior todo parece indicar que la nominación del Dr. Ernesto Zedillo como candidato del PRI no ha dejado muy convencidos ni siquiera a los inversionistas nacionales y extranjeros y que para que mantengan su inversión requerirán de seguridades y compromisos que les garanticen sus ganancias, aunque con la posibilidad del conflicto postelectoral creo que nadie puede garantizar nada en los momentos actuales. Aún cuando el legislador Carlos Sales ha declarado que los conflictos internos poco tienen que ver en las caídas verticales de Bolsa y que es producto de unos cuantos especuladores, no podríamos compartir su opinión, simplemente la sustitución del candidato priista provocó reducciones en el Indice de Precios entre el 30 de marzo y el 4 y 5 de abril en más del 9.0%, que considerando el valor de mercado de la Bolsa al final de febrero en 202 000 millones de dólares, significaría que en estas tres jornadas el costo fue que salieron de la bolsa más de 18 mil millones de dólares, equivalentes al valor de una empresa como TELMEX.
Un destacado analista, Gustavo Lomelín, advirtió sobre la turbulencia que causó en el sector financiero el nombramiento del Dr. Zedillo, basándose en que: "los tres primeros días hábiles de la semana pasada (semana santa) salieron del país casi tres mil millones de dólares... la BMV se ubicó en el lugar número 22 entre las 24 bolsas monitoreadas por la correduría estadounidense" (Goldman Sachs). ("El Financiero" 4 de abril)
La información acerca de la salida de divisas fue confirmada por la Asociación de Casas de Cambio, lo que originó una sobredemanda de dólares y que se llegara al límite superior de la banda de flotación del tipo de cambio, por lo cual el Banco de México, a pesar de su recién declarada autonomía y "violando" el principio del libre funcionamiento de las fuerzas del mercado pregonados por su Gobernador, tuvo que disminuir sus reservas internacionales para evitar la devaluación. (ver "La Jornada", 6 de abril).
Podemos observar los efectos de lo que hemos denominado crisis económica y política en la evolución del Indice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa, en la gráfica No. 3 y 4, correspondiente al mes de marzo y los primeros días de abril, donde identificamos claramente los periodos críticos anteriormente enunciados, en la No 3 el conocimiento de la tasa de crecimiento del país y de los resultados financieros de las empresas y en la No. 4 el asesinato del Lic . Colosio y el nombramiento del Dr. Zedillo. La pérdida acumulada del Indice del último día del año pasado al 5 de abril del presente fue de 14.1%.


En el mercado de dinero también se han dejado sentir los efectos combinados del aumento de las tasas de
interés en el mercado de Estados Unidos y las presiones que la retirada de dinero de la Bolsa ejerce sobre el
peso, por lo cual el grupo monopólico que fija la tasa de interés decidió dejar a un lado el festejo que el Dr.
Aspe hacía de la llegada a un dígito de la mencionada tasa y la aumentaro entonces hasta rebasar el 12%
anualizado, lo que hizo más difícil la situación de muchos empresarios que vieron nuevamente
incrementados sus costos financieros y se les escapaban sus proyectos para poder competir con productos
provenientes del exterior.
En relación con los resultados financieros que indudablemente tuvieron su impacto enla Bolsa, presentamos los datos de algunas empresas de las más bursátiles y que formaban parte de la muestra para el cálculo del índice de la Bolsa, es decir, consideradas entre las mas importantes, en el cuadro No. 4, pueden observarse los cambios en el nivel de utilidades entre los años de 1992 y 1993.
| Empresa | Utilidades (millones de N$) | Variación % | |
| 1992 | 1993 | ||
| Comercio | 286 | 240 | - 16.0 |
| Vitro | 645 | 585 | - 9.3 |
| Gigante | 107 | 85 | - 20.3 |
| Dina | 276 | 249 | - 10.0 |
| Cemex | 1,851 | 1,666 | - 9.9 |
| Aeromex | - 176 | - 249 | - 41.5 |
| Alfa | 240 | 211 | - 12.1 |
| Gvideo | 46 | - 81 | - 275.7 |
| Apasco | 319 | 313 | - 1.7 |
| Fuente: Información Financiera Trimestral. BMV. | |||
El Director de ALFA expresó: " Los resultados de 1993 de ALFA estuvieron fuertemente influenciados por factores macroeconómicos como la desaceleración de la economía mexicana, los problemas de dumping y el aumento en la revaluación del peso contra el dólar". El Director de GIGANTE informó que: "La desaceleración de la economía mexicana durante 1993 afectó el desempeño de empresas de la mayoría de los sectores. El crecimiento real de la economía, que se situó en 0.4% para 1993, resultó muy por debajo de los estimados originales de 3.0%". El director de DINA señalaba que: "La baja actividad económica en México durante 1993, así como la competencia creciente...han reducido drásticamente sus pedidos para 1994 (El nivel de pedidos por surtir al cierre de 1993 es de 1.6 meses versus 9.3 meses que se tenían en 1992)".
Concluiremos diciendo que el incremento de la inversión dependerá de las perspectivas de la economía que no se esperan muy favorables, sobretodo por los factores políticos y electorales que se avecinan , la reactivación del crecimiento estará sujeta fundamentalmente a la limpieza de los comicios de agosto, de otra manera es casi seguro que se nos hará volver a situaciones de primitivismo político o al estallamiento de conflictos impredecibles.
Efectos de los acontecimientos del primer trimestre sobre las perspectivas para 1994
Todo parece indicar que ni la llegada del grupo Atlacomulco como conductor hegemónico de la política del partido de Estado ha logrado calmar las ansias de los empresarios e inversionistas nacionales y extranjeros sobre las expectativas de la recuperación económica y sobre la estabilidad política en el año electoral. Parece ser por el contrario que la incertidumbre sigue prevaleciendo, aún después del nombramiento del Doctor Ernesto Zedillo, las expectativas desfavorables se han empezado a traducir en una rectificación sustancial de los escenarios que se presentaban a finales de 1993 que auguraban un crecimiento de la economía de por lo menos en un 3%, provocando una profundización de los vaivenes de la política económica y de la política financiera.
El sector privado ha pedido como garantía para la estabilización financiera una expectativa política clara, pues de acuerdo a un análisis realizado por el Centro de Estudios Económicos del sector privado: "Sólo con reglas claras y permanentes los agentes económicos, nacionales y del exterior, podrán tomar decisiones de inversión" (El Financiero, 19 de abril).
Desde nuestro punto de vista la clarificación de reglas deberán tener como punto de partida como ya lo hemos mencionado, la realización de elecciones limpias, lo que por lo menos se plantea dudoso con la llegada del citado grupo Atlacomulco a la operación electoral que intentará "mexicanizar" al país, aplicando los operativos instrumentados en los procesos electorales del Estado de México en la últimas elecciones. Lo que la sociedad debe tener claro son las causas que han originado la crisis social, política y económica actual y que amenaza con prolongarse hasta más alla de los conflictos postelectorales y que atenta ya no solamente contra los intereses de muchos empresarios al reducirles sus ventas y utilidades, sino contra toda la población al prolongar el estancamiento económico y pretender llevar al país, por el cada vez más pequeño nucleo que intenta prolongar a toda costa el mantenimiento del poder, a situaciones impredecibles de caos social.
Es evidente que el proceso de divorcio entre el Gobierno con sectores cada vez más amplios de la sociedad tienen su raíz en la política económica instrumentada en los últimos doce años. No es gratuito que se esté convirtiendo en un lugar común el cuestionamiento a la figura presidencial con base en los resultados sentidos y vividos por la población, para la cual ha tenido poco efecto el ponderado "orden" macroeconómico y la bonanza gubernamental que sin duda sólo ha beneficiado a los Estados Unidos a través de la creación de empleos allende la frontera y creado unos cuantos ricos más en territorio nacional. El modelo Salinista ha implicado un ajuste basado fundamentalmente en una reducción de los salarios reales, en la apertura indiscriminada de la frontera y su consecuente proceso de reducción de empleos y afectación de empresarios medianos y pequeños y últimamente hasta a algunos de los grandes.
La modificación de las perspectivas va siendo gradual conforme se van concociendo resultados de las empresas en el primer trimestre del presente año, los vaivenes de flujos del mercado accionario y la subida abrupta y exponencial de la tasa de interés a fin de evitar una masiva dolarización, por ejemplo Banamex predecía a principios de abril un crecimiento del producto de 2.5% para 1994, El Consejo Coordinador Empresarial preveé en el mejor de los casos un 2%, el Presidente de la CANACINTRA lo sitúa entre un 1.5 a 2%. Al respecto el peródico "El Financiero" del 18 de abril, en un análisis de Luis Acevedo y Marcos Chávez destaca que: "las expectativas más optimistas no garantizan, para lo que resta de 1994, una tasa de crecimiento mayor de 1.0 por ciento", agrega que esta situación provoca alerta en el Gobierno, "porque pone en evidencia por cuarto trimestre consecutivo el desgaste del modelo económico vigente".
En estos momentos la discusión de la política económica está presente en el debate social, existen todavía defensores del modelo Salinista, basta leer por ejemplo el discurso del Secretario Aspe en la última reunión del BID, aunque también hay que considerar como un avance importante que el Secretario mencionado reconociera que: "hemos aprendido que no hay verdadera prosperidad económica sin mayor justicia social, y que el crecimiento sostenido sólo es posible en la libertad" (El Financiero. 12 de abril). Sin embargo, a pesar de persistentes declaraciones de que nada cambiará, empieza a generarse un consenso social sobre la necesidad imperiosa de un cambio de rumbo en la economía y en la política, pues su simple continuidad pareciera que llevaría al país a un callejón sin salida, a la profundización de la inestabilidad y al grave riego de extender las explosiones sociales por empecinarse en políticas que han constituido un atentado para la sociedad.
Los problemas que enfrenta México al final del siglo parecieran emerger de los escombros de la Gran Depresión, desempleo creciente que oscila según las distintas fuentes entre 8 y 18 millones de personas, una reducción sustancial de la demanda efectiva y baja utilización de la capacidad instalada, disminución de la inversión productiva, especulación en los mercados financieros, crecimiento de la población marginada y alto conflicto social, ese es el saldo provocado por los neopartidarios de la llamada economía de mercado que por cierto tiene muy poco que ver con la filosofía de los mercados competitivos planteada por Smith y Walras, clásicos del liberalismo económico y que ya recomendaban un intervencionismo estatal a efecto de atenuar los efectos perversos del mercado.
La política del país deberá transformarse, al respecto la revista Business Week en su edición del 11 de abril
del presente, señala algunas líneas básicas que deberá incorporar el próximo presidente de México, entre las
cuales destacamos: La renegociación del pacto social, contrarrestando la austeridad impuesta por el combate
a la inflación de los pasados 6 años, permitiendo a los salarios subir más rápidamente. Estimular el
crecimiento, gastar más en proyectos públicos y desarrollar una política industrial agresiva para
ayudar a sectores amenazados por el incremento de importaciones. Abrir el Gobierno, invitando a líderes de
partidos de oposición al gabinete para poner a prueba la confianza en las reformas del sistema político. A
nuestro juicio, las recomendaciones propuestas si permitirían un desarrollo más equilibrado del país.
En relación al sector financiero podemos considerar que los vaivenes de la política nos han hecho acercarnos a los umbrales del pánico, pues como podemos observar en la gráfica No. 6 de las tasas de CETES, la crisis parcialmente contenida se detonó a partir del asesinato del Lic. Colosio, la tasa se duplicó en tan sólo tres semanas, como un intento desesperado por contener la dolarización de los recursos salidos de la Bolsa.
Hasta el pasado 20 de abril el valor total de las acciones se había reducido en 24.7% con relación al cierre de 1993, lo que significó una salida acumulada de la Bolsa de una cantidad cercana a los $50,000 millones de dólares. Una acción concertada por el Gobierno impidió que se desencadenara un crac bursátil, al intervenir Nacional Financiera en coordinación con los intermediarios financieros los días 21 y 22 del mismo mes de abril, transfiriendo recursos públicos hacia la Bolsa y rebotando el Indice hacia arriba. Consideramos que este alto costo que paga la sociedad mexicana no elimina de ninguna manera las causas estructurales que han originado la especulación y desvía recursos que deben utilizarse para el desarrollo del país. Como mencionamos, la intervención gubernamental realizada no elimina la especulación y los altibajos bruscos podrían continuar dada la característica de alta volatilidad que actualmente impera.
Por otra parte, la cotización del dolar se mantuvo en los días crítricos en el margen superior de la banda de flotación, antesala en esos momentos de un proceso devaluatorio, dado que aunque las reservas del Banco de México sean las más altas de la historia, ante la embestida que estaba desencadenándose, el mantener el tipo de cambio hubiera tenido también un alto costo para el país, pues significaría que se hubieran destinado más del 50% de la mencionada reserva para contener los movimientos especulativos. Por lo pronto, hasta el 22 de abril se dieron diversas cifras que situaban la salida de divisas al exterior entre $6,000 y $10,000 millones de dólares del hot money y días más tarde nos enteramos de los depósitos de mexzicanos en bancos de los Estados Unidos por un monto de alrededor de 15 mil millones de dólares.
La situación anterior sólo ha beneficiado a los especuladores y ha deteriorado aún más a la sociedad mexicana, los costos sociales tenemos que empezarlos a pagar de inmediato ya que las empresas afectadas por la virtual devaluación temporal del peso tendrán pérdidas, desocuparán trabajadores y reducirán su inversión, se incrementan los efectos adversos frente a empresas del exterior con las cuales se tiene que competir. El aumento de la tasa de interés significa duplicar los costos financieros, lo que de ninguna manera pondrá de plácemes a los empresarios ya que les impactará negativamente las utilidades y ventas.
En el mismo sentido el Gobierno tendrá que transferir como subsidio a los inversionistas un 10% adicional por el aumento de tasas, pues tan sólo el 20 de abril pasado se asignaron un monto de N$ 2, 628 millones en CETES, que representa un incremento en el costo anualizado para la sociedad de mas de N$ 260 millones y que indudablemente la pagará reduciendo su nivel de vida. Los usuarios de créditos de todo tipo, tales como hipotecarios, de factoraje, arrendamiento, para compra de autos, bienes durables, de tarjeta de crédito, etc., también resentirán de inmediato los efectos al tener que pagar más y las instituciones financieras aumentarán su cartera vencida.
La situación aunque transitoriamente tienda a estabilizarse puede ser el principio del caos, impredecible hasta donde podemos llegar, pero como dicen los analistas financieros en relación a los aumentos súbitos de las tasas, podrían ser considerados como "una clara señal de alarma", lo que es altamente preocupante al estar todos implicados en los efectos. El Presidente Salinas ante este panorama dramático pidió a los empresarios calma, prudencia y no motivar la especulación. ¿será suficiente?.
Indicadores Bursatiles. Bolsa Mexicana de Valores. Enero - Diciembre de 1993. Enero- Abril 1994.
Boletín Bursátil. Bolsa Mexicana de Valores. 1993- 1994.
Información Financiera Trimestral. Bolsa Mexicana de Valores. 4o. Trimestre de 1993.
The Economist. 8 de Enero.
Business Week. 11 de abril.
El Financiero. Diversas fechas.
La Jornada. Diversas fechas.