Profesor del Departamento de Administración de la UAM-A
"Adaptarse a los cambios no es tan fácil y
rápido como la mayoría de los empresarios
creían"
Jose Antonio del Pozo. (1994)
La dinámica del sistema obliga a mantener mínimamente niveles de productividad que generen ganancias para atraer a los inversionistas tanto nacionales como extranjeros.
El deseo de romper los récord de los volúmenes de producción así como el de incrementar los márgenes de las ganancias para lograr el ingreso y permanencia en los mercados, ha conducido a la implementación de novedosas formas de organización del trabajo.
En México, no obstante su apresurada y reciente apertura comercial, ha intentado la aplicación de esquemas supuestamente probados con éxito en otras sociedades, en algunas ramas de la actividad económica, mientras que en otras se ha manejado la idea de que hay que esperar a que la actual etapa de transición madure para formar una verdadera doctrina empresarial. Las dos alternativas tienen sus pros y sus contras pero ¿cuál es la más viable en la actual coyuntura?
El objetivo de este ensayo es recordar algunas ideas al respecto, tratando de encontrar una respuesta al siguiente cuestionamiento: ¿En esta etapa de transición a la modernidad, podrá la reestructuración productiva ocupar el lugar de una nueva doctrina para la clase empresarial? Inicio con la mención de algunas teorías que abordan el problema de la crisis y de la reestructuración desde los aspectos macro y micro-económicos para ubicar en estas a las nuevas formas de organización del trabajo que se dieron en las últimas décadas, con especial referencia al caso de México, en seguida paso a comentar la noción de cultura organizacional que debe imperar en una colectividad y de la cual se permea a las unidades productivas que la integran y que son la manera de llegar a constituir una cultura de la competitividad para mantenerse en los mercados globalizados;finalizo con una crítica a la tendencia simplista de la adaptación al cambio de algunos empresarios mexicanos.
Crísis y reestructuración
Varias teorías tratan de explicar el problemas de la crisis y la reestructuración desde el campo de la macroeconomía, existe un primer grupo que se basa en la relación Estado-Economía, en donde la crisis surge por el déficit fiscal del Estado, asociado a la inflación. (O'Connor. 1985) Un segundo grupo considera que las crisis son producto de la decadencia del Estado Social propiciada por la pérdida de legitimidad Estatal (Habermas. 1982).
En el campo de la microeconomía también hay varias teorías fincadas en la esfera de la producción, así encontramos que las causas de las crisis serian técnicas y también lo estarían sus soluciones. (Rosenberg. 1979) Otras nos hablan del agotamiento de la base tecnológica que caracterizó a los procesos productivos en fases anteriores de desarrollo ante la emergencia de la tercera revolución tecnológica. (Gortz. 1983)
Otro grupo de teorías centran su atención en el tipo de relaciones sociales laborales y sus formas de organizar el trabajo, las cuales han llegado a su límite rígido y formal por lo que se impone la flexibilidad y el consenso en los procesos productivos. (Kerr y Schumann. 1988)
Hay quienes recurren a la especialización flexible, que combina la tendencia hacia la producción en pequeños lotes con el uso de equipo reprogramable y la recuperación de calificación de la fuerza de trabajo. (OCDE. 1990)
También se encuentran las teorías que hablan de relacionar los diversos niveles en los que las crisis y la reestructuración se manifiestan, entre ellas esta la teoría de la regulación, cuestionable en varios aspectos, ya bien por su concepción economicista del Estado o en su tratamiento estructuralista del problema de los sujetos sociales o su poca profundidad en relación a los pactos corporativos en el movimiento obrero. (Boyer. 1989)
En síntesis, la polémica teórica actual con respecto a la crisis y reestructuración comprende diferentes niveles como: los procesos y la organización del trabajo, las relaciones laborales e industriales, la fase tecnológica, el mercado de trabajo, los pactos sociales, las políticas económicas, la globalización de la producción y la nueva división internacional del trabajo, la deuda y el financiamiento internacionales y los bloques económicos nuevos.
Como se puede apreciar, el problema es resuelto insatisfactoriamente por las diferentes teorías sobre todo en lo que respecta a la relación entre estructuras, subjetividades y asociaciones colectivas, en términos generales encontramos el tratamiento de los estructuralistas o bien que los sujetos siguen estrategias sin contexto.
A principio de la década de los setentas, se habló a nivel mundial que la nueva organización del trabajo alimentaba la idea de que en los años venideros el trabajo industrial podría ser distinto y mejor aunque subyacían dos fenómenos importantes. (Butera. 1985)
En primer lugar, se presenta la transformación organizativa que afrontó la gran empresa que vivió una coyuntura caracterizada por cuatro componentes que predominaron como tendencias dominantes de una transformación que cambio la faz y el alma de las grandes empresas, entre ellas se mencionan a:
El debate sobre las formas de trabajar puso en jaque a la organización tradicional del trabajo que tiene como base a la fragmentación y rigidez de la burocracia industrial, ya que parecía favorecer tanto el absentismo, la desmotivación, las pérdidas de tiempo y los excesivos costos de supervisión. Lo que motivó el surgimiento de estudios y reflexiones ricos en propuestas de nuevos modelos que superaban a la vieja tradición de estudios críticos.
En Europa y Estados Unidos surgieron los experimentos de enriquecimiento de tareas, grupos de trabajo semiautónomos, rotación de tareas, que demostraban formas distintas de organización posibles y sobre todo que podrían ser más económicas. Entre estos casos se encuentra el desarrollo organizativo planificado, en donde las islas de montaje constituyeron una alternativa estratégica, un plan de formación de mandos intermedios, una oportunidad para revisar la metodología de gestión, un proyecto de experimentación, divulgación y generalización y un acercamiento a la Relaciones Industriales. Esta se caracterizó por la protesta del movimiento sindical organizado contra la organización tradicional del trabajo; por la mejora de las condiciones del trabajo y el desarrollo de la democracia industrial.
De esta manera, la organización del trabajo se transformó con el enriquecimiento, rotación de trabajo en grupo, movilidad, mandos intermedios que fueron términos que se integraron al vocabulario de esta etapa en la que las empresas se mostraron pasivas, pero permitieron cambios organizativos como las islas, grupos de trabajo, tareas, con control de resultados, reducción de mandos intermedios e indirectos no necesarios, organizaciones de tipo matricial que fueron soluciones organizativas flexibles, adecuadas para soportar un alto grado de incertidumbre en cuanto al proceso productivo, a sus factores o a los recursos empleados.
El tercer componente fue el de la adaptación organizativa a la variabilidad cuya base, el análisis de la relación entre incertidumbre externa y flexibilidad interna, permitió la automatización que en las industrias de transformación consolidó el cambio de la organización como el conjunto de elementos humanos capaces de manejar un sistema técnico que puede autoregularse. De esta manera se propició por un lado la Robotización y por el otro, se pasa del Rediseño organizativo al diseño en el que se transforman casi todos los términos del problema.
En esta etapa, ningún método de cambio organizativo en particular se impuso, pero la convicción generalizada fue que los manuales y las recetas no sirven, el diseño debe ir precedido de un análisis de la unidad que se quiere cambiar, que deben estar implicadas las diferentes competencias empresariales, que es necesario tener en cuenta la opinión de los trabajadores, que no es posible cambiar de un sólo golpe sino que hay que preparar, a la gente para el cambio continuo.
De esta manera los paises industrializados transformaron aquellas empresas que operaban con ineficiencia y con inaceptación social, generadoras de malas condiciones de trabajo en estructuras grandes pero internamente articuladas y diferenciadas, cuyos componentes son aptos para ser flexibles y económicos al mismo tiempo que viables para las personas.
Al buscar el porqué de esta transformación, encontramos la existencia de un marco que la permitió, de una cultura industrial en esos paises en donde conviven orientaciones, opiniones y enfoques diversos y contradictorios. Lo nuevo y lo viejo, las innovaciones reales y las modas culturales forman parte de el mismo marco, lo que propició la creación de estructuras flexibles orientadas hacia los objetivos y armonizadas con la estrategia de las empresas; los sistemas de coordinación y control son, menos centralizados y más capilares, las unidades organizativas se diseñaron de manera que se les pueden asignar resultados medibles y que tengan gran capacidad de flexibilidad y de adaptación, los grupos de trabajo dotados de cierta autoregulación están cada vez más difundidos, con frecuencia los puestos de trabajo restringidos y prescritos se substituyen por roles abiertos y responsables. Así la organización industrial pasa de ser un reloj (que funciona si todas sus piezas funcionan tal como han sido diseñadas) a ser un organismo (donde todas las piezas desarrollan funciones especializadas pero se relacionan entre si y se adaptan a los cambios del entorno).
En consecuencia, la estructura y la cultura del trabajo, así como la organización han experimentado una profunda transformación. Los cambios no se basaron en fórmulas y soluciones elaboradas, sino en experiencias, pruebas, ejemplos, enseñanzas, técnicas, estudios siempre relativos a un objeto específico: una empresa, una sección, una profesión etc., se trata pues de un marco muy variado .
Esquema mexicano
Los procesos productivos que se presentaron para los períodos anteriores a la actual crisis, se pueden resumir en los siguientes: Trabajo fordizado (cadena de ensambles),intensivo en fuerza de trabajo; trabajo en serie, como sistema de máquinas individuales sin cadena (maquinado en serie); trabajo basado en la fuerza laboral estandarizada (servicios modernos en la década de los sesentas); trabajo de vigilancia y control en procesos de flujo continuo, con niveles diversos de automatización; trabajo con maquinado no estandarizado (obrero especializado, oficio moderno en mantenimiento); trabajo con herramientas no estandarizado (oficio moderno en mantenimiento).
Debemos recordar que, sobre la productividad no solo influyen las bases tecnológicas sino también las formas de organización del trabajo, entre las que podemos mencionar: los procesos ford-taylorizados, con cierta configuración mecánica del proceso; procesos taylorizados sin configuración mecánica; procesos de vigilancia y mantenimiento en flujo continuo; procesos sin control estricto de tiempos y movimientos por la máquina o por los supervisores; trabajo directo con herramientas o maquinado con supervisión estricta del personal.
Un tercer factor que interviene en estos procesos productivos lo constituyen las relaciones laborales que pueden ser las condiciones que se encuentran contenidas en los contratos de trabajo o bien normadas por las leyes y tribunales respectivos; por otra parte se encuentran las no codificadas que son aquellas costumbres en el trabajo como los valores, las legitimidades, las significaciones, las representaciones y los discursos que con respecto a la productividad pueden ser instrumentales o participativos.
Poco antes de los años ochentas se introdujeron en el país nuevas formas de organización del trabajo que comenzaron por ser moda de algunas industrias más que un imperativo de mejora de la productividad y de la calidad, pero ya dentro de esa década la globalización de la economía y la crisis de productividad, indujeron a muchas empresas a introducir nuevos esquemas organizativos, las principales formas serian: control de calidad total (cero errores, círculos de control de calidad, control estadístico del proceso); justo a tiempo; polivalencia y ampliación de funciones de las categorías; movilidad interna; equipos de trabajo; equipos de detección de fallas; filosofía y políticas de nuevas relaciones humanas e involucramiento; reintegración de funciones de producción (producción con mantenimiento y control de calidad).
Hay que hacer la aclaración que las formas anteriores se presentaron pocas veces al mismo tiempo, prefiriendo las empresas, aspectos parciales del control de calidad, Así como el caso para las tecnologías de punta para las que hay una segmentación empresarial que correspondió principalmente a una parte de las grandes empresas, sobre todo exportadoras y transnacionales, además de que las nuevas formas de organización del trabajo están bien concentradas en estas empresas. (Expansión. 1990)
Manifestado lo anterior, se puede notar que la economía mexicana agregó a su desarrollo desigual, bases tecnológicas y procesos de trabajo que no fueron ajustadas a las formas tradicionales de producir en el país y donde las relaciones laborales no permitían una conexión interrelacionada acorde con las nuevas necesidades que la modernidad imponía. Por su parte, la falta de una cultura empresarial que permitiera el acomodamiento de estos tres factores en el proceso productivo fue suplida por el discurso demagógico de los lideres institucionales del Estado y de los empresarios.
Por esta razón, las política instrumentadas han carecido de un hilo conductor que permitiera la concatenación de los objetivos de cada sector, mismos que se perdieron o se desarticularon más con la profundidad de la crisis, la apresurada apertura comercial y sobre todo con la globalización económica mundial; con lo que cada empresa quedó aislada con sus problemas en la lucha por sobrevivir.
Cultura organizacional
En todas las culturas y sociedades, los seres humanos se reúnen para llevar a cabo ciertas actividades colectivas, ello supone problemas muy semejantes, puesto que siempre se trata de establecer una dirección, una coordinación y una motivación.
La cultura influye sobre la manera en que entienden esos problemas y como se prefiere resolverlos. El aprendizaje social impone ciertos horizontes a la percepción. En este sentido, la dinámica que ha tenido el actual modo de producción que al buscar afanosamente salidas a sus crisis penetra a otras más severas y profundas, haciendo cada vez más extremosas y contradictorias las relaciones que se establecen en cada nueva fase de su desenvolvimiento, generando escenarios cada vez más inciertos, impredecibles por la voluntad humana, sobre todo por la mayoría de la población que pierde en la cotidianidad por la sobrevivencia la perspectiva de la lucha colectiva y transforma sus expectativas a un reducido número de satisfactores materiales pero individuales, egoístas, de lucro y sobre todo especulativos.
En el estudio de este campo de conocimiento, claramente podemos encontrar que en cada fase del desarrollo del sistema productivo ha correspondido un enfoque determinado y diferente para analizar la situación de las empresas en su connotación como organizaciones.
Estas maneras de visualizar el comportamiento de las unidades productivas ha variado en el tiempo, pero ahora nos interesa rescatar las aportaciones de las teorías de: Sistemas, de la Contingencia, de los estructuralistas, del desarrollo organizacional, etc., de las cuales podemos desprender que estas organizaciones obedecen a una cultura organizacional que son sistemas de reglas dentro de los cuales los hombres trabajan y viven (Berckhard. 1972). En donde Cultura Organizacional significa un modo de vida, un sistema de valores y creencias, una forma aceptada de interacción y de relaciones típicas de determinada organización y para que las empresas puedan sobrevivir y desarrollarse, para que exista revitalización y renovación, se debe cambiar la respectiva cultura organizacional.
La dirección de empresa no es una mera asignatura sino una "cultura" con valores, creencias, herramientas y lenguaje propios (Larry. 1972). En relación a los empresarios americanos escribía Peter Drucker "El enemigo no es el japonés ni el alemán, sino las limitaciones están en nuestra cultura empresarial. Como el problema no es sencillo, tampoco lo es su solución, ninguna introducción acelerada de elementos incoordinados pueden solventar la cuestión. Los círculos de control de calidad, las reorganizaciones con arreglo a la "teoría Y", la constitución de equipos de trabajo, los programas de formación a base de cursillos de dos semanas, etc., todo eso tiene sus aplicaciones, pero a menos que se disponga de un ajuste general de todos los elementos de la gestión a lo largo del tiempo, el esfuerzo carecerá de continuidad y los resultados serán escasos". (Drucker. 1972)
Encontramos la existencia de un clima organizacional, que viene a ser el medio o atmósfera psicológica, una característica que se presenta alrededor de cada organización, la cual tiene como principal problema la dificultad de conceptualizarla debido a que existen diferentes maneras de percibir ese clima por los diferentes individuos ya que algunos son más o menos sensibles que otros para percibir, Así lo que puede ser positivo para un miembro de la organización, puede ser percibido como negativo o insatisfactorio para otros. (Glen. 1976)
El concepto de clima organizacional involucra diferentes aspectos de la situación que se sobreponen mutuamente en diversos grados de los factores Estructurales y Sociales, entre ellos:
Como el tipo de organización, la tecnología involucrada, las políticas de la compañía, las metas operacionales, los reglamentos internos (factores estructurales); además de aptitudes, sistemas de valores, formas de comportamiento social que son impulsadas o castigadas (factores sociales).
Así, el clima organizacional, resulta de un complejo de componentes relacionados con
aspectos formales e informales de la estructura, de los sistemas de control, reglas y
normas, relaciones interpersonales existentes en la organización. (Beckhard. 1972)
Cada organización es un sistema complejo y humano, con características propias, con su cultura y con un sistema de valores que determinan los sistemas de información así como los procedimientos de trabajo. Todo ese conjunto de variables, debe ser continuamente observado, analizado y perfeccionado para que resulte la productividad y motivación óptimas para cambiar el clima organizacional, la entidad necesita tener capacidad innovadora, así como las siguientes características:
a).- Adaptabilidad, capacidad para resolver problemas y de reaccionar de manera flexible a las exigencias mutables e inconstantes del medio ambiente.
b).- Sentido de identidad, conocimiento y comprensión del pasado y del presente de la organización, como también la comprensión y compartimiento de los objetivos de la organización para todos sus participantes.
c).- Perspectiva exacta del medio ambiente, percepción realista aliada a la capacidad de investigar, diagnosticar y comprender el medio ambiente.
d).- Integración entre los participantes, de tal forma que la organización pueda comportarse como un todo orgánico.
e).- Contextualización, que implica la íntima relación entre variables externas y los estados internos de la organización, ya que las variables organizacionales presentan una compleja interrelación entre sí y con el ambiente externo.
Competitividad
En la actualidad, la economía mundial se ha deslumbrado por las numerosas estadísticas que atestiguan la eficiencia de las empresa japonesas en la actividad industrial, además de que han alcanzado posiciones de predominio en diferentes ramas consideradas como de punta, en este sentido, eclipsó a las motocicletas británicas , superaron a los norteamericanos y alemanes en la automotriz, arrebató a Ios alemanes y suizos la primacía en la industria relojera, de artículos fotográficos y de la óptica, puso fin al predominio histórico de los Estados Unidos en campos tan diferentes como el acero,la construcción naval, la fabricación de pianos, las cremalleras para ropa, la electrónica de consumo (Vogel. 1979) todo ello encerrado en la mayor habilidad de gestión empresarial.
La forma en que el milagro japonés modificó las viejas estructuras formales que dieron sustento a la teoría administrativa, se vieron desplazadas con el aumento de la conciencia en los integrantes de las organizaciones. Este es el factor fundamental que aunado a otras características de la cultura de la sociedad oriental permitieron el surgimiento de estos milagros de competitividad con que despertaron al mundo industrializado generando esos extravagantes elogios sobre la gestión administrativa de los empresarios japoneses.(Pascale. 1984)
Por el mundo entero se difundió la propaganda positiva de las estrategias hasta el grado de convertirlas en un dogma para el triunfo en la competitividad y hasta hubo quien creyó que el aplicarlas seria tan simple como substituir en la mano un guante por otro. El exceso de publicidad propició tantas versiones sobre el tema que fue convirtiéndose en un mito en boca de profanos y demagogos del sistema que redujeron a dos palabras la concepción del funcionamiento y manejo de las unidades de producción, en tener "conciencia industrial" en la reestructuración productiva.
Para el caso de México, ha sido notorio que el aumento de conciencia industrial medida en kilos de propaganda no es suficiente para dar el salto a la mayor eficiencia y a la competitividad, (Pieza. 1994) parece ser que la visión empresarial ha sido limitada por el influjo de creencias, supuestos y preconcepciones acerca de la gestión, por lo que se ha estrechado innecesariamente su horizonte, debido a ello, se tienen que enfrentar a problemas como los siguientes:
1º.- El desafío en el frente de la práctica gerencial, lo que se hace bien no produce más que rendimientos decrecientes, hace falta algo para que nuestras organizaciones funcionen con eficacia.
2º.- Enfrentamos cambios en las escalas de valores que rigen a nuestra sociedad, por lo que las personas esperan otras cosas de las instituciones y buscan un nuevo sentido al trabajo en sí.
3º.- La competencia nos está matando. Las recomendaciones que se sugieren para resolver estas situaciones son:
Al hablar de conciencia empresarial y de que ésta no es suficiente para modernizar por sí sola al país, porque tal concientización se ha venido mostrando en forma demagógica desde hace por lo menos once años y lo preocupante es que en muchos casos no se ha correspondido con las acciones.
En 1985 se dio a conocer por parte de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) una recomendación precisa para el futuro tecnológico, destacando que "de no incorporarnos en forma selectiva a las áreas tecnológicas, se irán perdiendo mercados tanto nacionales como de exportación". (Mireles. 1985). Si se pudiera hacer una revisión para ver la actualización de ese documento, arrojaría una brecha entre la visión del análisis y la acción realizada hasta lo que va del presente año, ello conduce necesariamente a profundizar en los aspectos que han impedido concretizar el avance de tal concientización.
Globalización
La modernización, la globalización, la apertura comercial, son fenómenos vigentes que afectan a todas las economías del mundo, destacando las altamente industrializadas en las que su población tiene un alto poder adquisitivo percápita, después encontramos a las que son consideradas del tercermundo por sus condiciones de escaso desarrollo industrializador y con una preponderancia de las actividades primarias, por lo que son consideradas como pobres además que el ingreso por persona es bajo, pero en común, todas ellas, están permeadas por las exigencias de mercado, el cual cada vez se muestra más difícil de alcanzar y sobre todo de controlar.
Estamos de acuerdo que la lucha por el acceso y el dominio de los mercados, se ha convertido en más impredecible por su inestabilidad y dinámica, por su tendencia al cambio rápido, intenso y hasta brutal que trasgrede y rechaza las antiguas espectativas e introduce otras nuevas.
El aspecto fundamental para cualquier organización, es el de mantenerse en la competencia y crecer, aunque para lograrlo tenga que recurrir a políticas de todo tipo, estrategias y procedimientos que se puedan implementar para mejorar la eficiencia y éstas son precisamente las demagógicas. (Hall. 1973)
A lo largo de la evolución del sistema se han presentado modas en las tácticas de enfrentamiento desde las que se iniciaban con enfrentamientos militares, hasta las de hoy, sofisticadas que terminan en integraciones estratégicas.
Un ejemplo de ello lo tenemos en el sistema de franquicias que ha invadido a los sectores de la economía y de esta manera las empresas extranjeras penetran en el mercado teniendo como base el prestigio de la firma internacional pero subsume al franquiciante que se vuelve un empleado y no un socio. (Melchor. 1994)
Lo anterior es solo un esquema de como el proceso de globalización del capital marca la tendencia a la formación de bloques comerciales que absorven primeramente a sus tradicionales o naturales zonas de influencia, para pasar a la conquista de otras zonas que pertenecen a otros bloques, a ésto se le llama integración para la competitividad.
Las zonas de influencia naturales no presentan grandes problemas debido a diversos factores como podrían ser. la cercanía o las formas de control que mantienen la dependencia tradicional, de cualquier manera estos paises se presentan "fieles a la marca".
El problema sobreviene cuando hay que traspasar las fronteras de dicha zona de influencia, bien porque son distantes o porque presentan el asedio de la competencia.
Este proceso de sobrevivencia-dominio (conquista) ha sido el espíritu de la cultura occidental, con base en ello, se ha expandido y controlado al mundo no solo en la época moderna sino también después de la guerra fría.
La producción industrial ha tomado el predominio mundial, su expansión ha sido apoyada en forma externa por los organismos multinacionales que influencian al mundo financiero y como complemento de ello no se puede negar que el abatimiento de las fronteras de los paises a causa de la globalización económica y financiera que ha generado que la problemática interna se resuma a dos grandes factores como lo son la imposición de modelos externos que distorsionan la forma de vida tanto en lo individual como en lo colectivo y por otro lado se presenta la gran diferencia en el potencial productivo y redistributivo con que se llega a la apertura comercial.
Integración
En México, el desarrollo industrializador termina de iniciarse hasta el primer tercio de este siglo, para integrarse a la economía mundial, apoyado abiertamente por el Estado revolucionario que promueve el surgimiento de una nueva clase social "la empresarial", surgida de las dirigencias de los múltiples caudillos y casiques que enarbolaron el movimiento armado. De esta manera el Estado propició la generación de empresarios que bajo su tutela y protección logran crecer sin exigencias ni apremios, descapitalizando al sector agrario y a otros grupos sociales para encumbrarse en la opulencia. (Hamilton. 1983)
Las crisis de las décadas de los setentas y la de los ochentas, permitieron descargar sobre el Estado todas las culpas, los malos manejos financieros, olvidando que fue tan solo una etapa en el proceso capitalista y que sirvió para esquilmar a los paises subdesarrollados por medio de la integración a la economía internacional, pasando del tradicional cambio de materias primas por productos manufacturados a una etapa en la que la sustitución de importaciones les obligó a importar los bienes de capital necesarios para sus incipientes manufacturas, de esta forma la dependencia a los países industrializados se fue profundizando al mismo tiempo que ellos se sumian más en la miseria.
Al inicio de los ochentas, la crisis y las reglas mundiales cambiaron, pues en la lucha por la hegemonía internacional los Estados Unidos amenazados por europeos y japoneses, arremetieron fuerte e hicieron un esfuerzo por recuperar sus mercados naturales y zonas de influencia propiciando para esta nueva integración o globalización un tratado de libre comercio para América. (Maira. 1987). Con este cambio, las estrategias y tácticas mundiales también se modificaron y la concepción de la modernización se complementó con la de apertura comercial, basándose en la tradicional filosofía de los clásicos de la economía, el liberalismo, que desempolvado y actualizado a las condiciones imperantes en el sistema se dio por llamarle Neoliberalismo.
Con este nuevo marco de circunstancias, la nueva administración gubernamental mexicana modificó la política económica, la cual se orientó inesperadamente hacia la apertura comercial, con lo que los sectores antes protegidos pasaron a una franca y desigual competencia contra las grandes empresas transnacionales sin tener la más mínima oportunidad de participar en dicha contienda, sólo se les proporcionó como arma ofensiva el siguiente lema: "con la reestructuración productiva se saldrá del subdesarrollo", hecho que fue apoyado por las grandes instituciones financieras internacionales que dependen de la Casa Blanca de Estados Unidos.
La actual administración gubernamental dio continuidad a esa política, recibió recursos monetarios del exterior para que no se diera marcha atrás en ninguno de los propósitos por internacionalizar la economía y para ello, se reprivatizó el sector paraestatal, se sanearon las finanzas públicas, las cuales llegaron a presentar superávits en sus últimos ejercicios, Así mismo, se controló la inflación y trató de iniciar con estabilidad del crecimiento del producto interno bruto. (Unctad. 1983/Ochoa 1994)
Se proyectó que con el cambio de política económica se pasaría de un país importador a ser exportador, pero no de productos primarios como había sucedido en los modelos anteriores, lo novedoso de la situación era la exportación de productos manufacturados, basándose en una estrategia de reconversión del aparato productivo apoyada por los recursos que se obtuvieron de la reprivatización y de la reestructuración de la deuda externa que permitieron destinar recursos para el programa de modernización y abrir las gestiones para firmar el Tratado de Libre Comercio con los países de Norte América.
Las expectativas que se crearon para la evolución de la economía mexicana fueron altas y positivas de tal manera que la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) extendió invitación al gobierno mexicano para pertenecer como miembro de esa asociación de paises industrializados, además se concatenarían con la puesta en marcha del tratado de libre comercio. En el aspecto estratégico, se dio una congruencia fuerte, de tal manera que para el presente año se entraría en una fase de crecimiento económico sostenido, teniendo como base una estabilidad monetaria con una mayor distribución de la riqueza y por lo tanto un elevado nivel de bienestar social. El programa de SOLIDARIDAD permitiría que los sectores más desvalidos del sistema reorientaran sus formas de organización para el trabajo y con sus esfuerzos dejaran de ser un peligro para la estabilidad del país.
Esta faceta de nuestra economía que presenta en apariencia a un pié en la utopía de la modernización con vistas a competir en el proceso globalizador de la economía mundial, pero el otro pié esta materialmente enterrado en el campo del subdesarrollo, bajo este esquema se abordaron los principios doctrinarios del liberalismo, al cual se le añadió el adjetivo de "social", para indicar que la finalidad de esta orientación tendería a fin de cuentas que resultar con una mejoría en los niveles de vida de la población en general. Pero desafortunadamente, no ha dado en el objetivo y sus pequeñas "desviaciones" beneficiaron más a las clases acomodadas y empobrecieron a los ya de por sí desvalidos, los que empeoraron por la elevación del desempleo propiciado por la contracción económica, resultado del cierre de las fuentes de trabajo que no pudieron soportar los embates iniciales de la apertura comercial.
Surgieron diversos acontecimientos no previstos durante el primer trimestre de este año que generaron momentos de incertidumbre y hasta brotes de inestabilidad. Esta situación puso de manifiesto en forma clara la falta de consistencia entre lo deseado y lo realizado, entre lo teórico y lo práctico y a estas fechas resulta contradictorio el discurso gubernamental con la realidad del país.
El resultado de esta dicotomía se deja sentir en el cumplimiento de las políticas económicas actuales, que orientadas al mercado externo, dejan desprotegidas a la mayor parte de la planta productiva del país debido a que los apoyos financieros se han destinado a su fomento, convirtiéndolo en un sector altamente favorecido y que van desde los trámites burocráticos hasta el otorgamiento de créditos para la exportación, sin contar con las aportaciones que se reciben de instituciones extranjeras dirigidas a la promoción de ferias y exposiciones o de premios y estímulos para los mayores montos de exportación.
En la búsqueda de mejorar la competitividad se han seleccionado procedimientos de trabajo con tecnologías que desplazan a la mano de obra. Además, por la misma segmentación industrial que les corresponde dentro de la nueva división internacional del trabajo, en donde las economías se han repartido en fracciones las diversas etapas de los procesos productivos y que por medio del comercio internacional se da la integración del producto final, por lo tanto éste es resultado de una producción mundial.
Esta nueva forma que ha encontrado el sistema para revitalizarse en su funcionamiento, no rompe con las contradicciones que han dado paso a las crisis mundiales, pues al permitir que se acelere la mayor concentración del capital en unas cuantas empresas multinacionales que extienden sus operaciones a lo largo de sus amplias zonas de influencia, buscando denodadamente internarse en la de otras grandes empresas. Por otro lado como consecuencia de lo anterior encontramos ya las grandes disparidades de la riqueza, los que tienen mucho de todo y los que no tienen nada de nada.
La argumentación para continuar con esta estrategia es la libertad de mercados, el beneficio del consumidor, la reducción de costos entre otras concepciones, pero en realidad la lucha es entre las grandes corporaciones que se benefician de las políticas gubernamentales fomentadoras o reguladoras de la actividad económica pues articulan sus instituciones de tal manera que complementan el desarrollo de sus grandes empresas, las cuales a su vez se dan el lujo de disponer de los recursos de estos países para que se realicen las obras de infraestructura necesarias para lograr los grandes rendimientos monetarios propios de las economías y volúmenes de escala.
De acuerdo a las reglas de funcionamiento del sistema actual, encontramos que los grupos ligados al poder político no les queda otra alternativa más que seguir los lineamientos marcados por el grupo que lleva la hegemonía en la economía. La prueba la tenemos en el discurso oficial cuando manejan los avances de su proyecto pero en ningún momento se difunden los procedimientos, convenios, acuerdos, compromisos y tratados "atados" que otorga la Administración Pública para que se generen los resultados que no siempre son satisfactorios y que resultan más nocivos que la propia enfermedad que trataban de aliviar.
Con las contradicciones o ambigüedades que podamos encontrar en la política gubernamental podemos expresar que las perspectivas para llevar a buen término esos programas se seguirán imponiendo no porque cuenten con el apoyo, legitimación o consenso social, sino porque cuentan con el visto bueno de las instituciones extranjeras que tienen el control de la economía mundial.
Prospectiva
Ante los recientes acontecimientos del primer trimestre del año que nos dieron una sensación de intranquilidad social originada esencialmente por la ficción política enmarcada por una recesión interna e internacional donde las tasas de interés se vislumbran a la alza y por lo tanto dan al ambiente un aire de intranquilidad y de mayor incertidumbre para el desarrollo de las empresas que han resentido los efectos desastrosos de una apertura drástica e impensada y hasta podría decirse hecha de persevera intención contra los nacionales. (Cárdenas. 1994)
Todo parecería indicar que nos acercamos nuevamente a las épocas difíciles donde reina el caos, los créditos elevan sus tasas de interés como consecuencia de la salida de capitales nacionales y de las inversiones extranjeras que se van en busca de mejores rendimientos y mayor seguridad, dejándonos en condiciones precarias por el deterioro de las finanzas públicas y que en forma de impuestos pagarán los mexicanos y que irán a engrosar las arcas de los grandes consorcios transnacionales dueños de la deuda pública interna y externa.
Pero ante este enublecido panorama se cuenta con aspectos que se pueden considerar positivos o al menos no tan desfavorables como lo esboza la ficción política que en estos momentos pareciera indicar que la incertidumbre generada por la lucha democrática de la sucesión presidencial estuviera en sus momentos más álgidos. La verdad es que el grupo en el poder cuenta todavía con los controles del proceso sucesorio, por lo tanto, no habrá mayores efervescencias que "derramen" la paz social.
En lo económico se cuenta con el apoyo firme del exterior, con medidas que permiten dar mayor confianza al actual grupo dominante, por lo que se vislumbra un futuro no tan caótico por ejemplo, entre las medidas que refuerzan se tiene el respaldo de seis mil millones de dólares a disposición del Banco de México- (Fuentes. 1994./Esteves. 1994)
Encontramos que la confianza externa tiene su continuación en el programa económico que se
ha venido delineando desde hace más de once años y al cual las organizaciones empresariales
hacen eco y manifiestan que tienen la seguridad de que después de las elecciones políticas
del mes de agosto, se recobrará el sendero de la estabilidad y del crecimiento económico.
(Ochoa*. 1994)
Por eso la perspectiva para las empresas sigue vigente en la necesidad de mejorar su situación interna para lograr alianzas estratégicas con empresas extranjeras para que puedan permanecer en el mercado. La estructura de la planta productiva se debe orientar a la integración de las micro, las pequeñas y medianas empresas mismas que se eslabonen y formen subsidiarias que se acoplen a las grandes empresas que serán las que participaran en el comercio exterior por medio del aumento de sus exportaciones manufactureras.
Con base en lo anterior, se puede considerar que no es necesario una nueva cultura industrial que obligue al dogmatismo de los participantes, porque si las empresas se integran, desde las micro hasta las grandes en esa cadena de abastecedoras para satisfacer las necesidades de los mercados internacionales de las respectivas zonas de influencia de los monopolios a los que se lleguen a afiliar con el apoyo de los organismos multinacionales.
Considerando las tendencias actuales de la realidad esta es la última alternativa viable en la que encontraran un campo para que las empresas funcionen, ya que de no ser así, las perspectivas para sobrevivir son limitadas porque el campo de la competitividad se encuentra bloqueado y las posibilidades de tener acceso a las tecnologías de punta están muy lejanas debido a que se desconocen cuáles son las que se requerirán en su momento para satisfacer al cambiante mercado, así mismo se carece de una infraestructura que permita seleccionar con oportunidad las técnicas apropiadas y por otro lado, la falta de avales para acceder a los créditos financieros en la magnitud y pertinencia adecuadas.
Conclusión
Ahora bien, si realmente se desea que exista una mayor participación de las empresas nacionales en esta nueva etapa mundial, es necesario que la política económica del nuevo gobierno marque la presencia de un conjunto de política industrial y tecnológicas, de esta manera será otra alternativa donde la economía encuentre causes para su verdadero desarrollo autónomo y los empresarios realmente tomen conciencia de su compromiso social y no sean tan vulnerables a las decisiones de los consorcios multinacionales (Sales. 1994/Guadarrama. 1994).
La base debe ser la verdadera concertación de los sectores involucrados y no como hasta ahora en forma disfrazada, para que cada quien sea responsable de las funciones que se le asignen.
Recordando que el poderío que tienen las grandes empresas transnacionales radica en la cultura que poseen y que de ésta se ha formado un mito que se repite en boca de los jilgueros gubernamentales y empresariales,_ algo que ha faltado y que falta en las políticas de las organizaciones nacionales y que por tal motivo, como carecemos de ello, estamos condenados al fracaso y solo podremos salir si llegamos a construir una basada en la subordinación de la integración estratégica y entonces como el ave fénix, resurgir de nuestras cenizas para remontar alturas insospechadas. En lo personal, pienso que ésto es una falacia y que el "slogan" de que se requiere una reestructuración productiva que conlleve a una nueva doctrina para la nueva generación de empresarios, es solo parte del mito que impera en los empresarios tercermundistas que se espantan con la presencia de la luz de un nuevo día. Expresé lo anterior con base en lo siguiente:
1º.- Con la apertura económica, las empresas nacionales que subsistan, aceptarán las políticas y las condiciones que impongan las empresas transnacionales que las integren o que las absorban, por eso la perspectiva de una cultura nueva contara con mayores elementos heterogéneos y será más difícil descifrarlos para los empresarios nacionales de las medianas, pequeñas y micros, puesto que cada organización que se establezca tendrá y traerá su conjunto de reglas y políticas que a ella le interesen y por esa razón muy difícilmente se permitirá que las empresas locales desarrollen por sí solas una cultura propia, al menos en el corto y mediano plazos, ya que en la subordinación nunca ha sucedido tal cosa a menos que surjan factores que permitan la cohesión y homogeneidad interna. 2º.- Con la Globalización los grandes consorcios multinacionales están transformando sus objetivos y sus políticas, puesto que ellas también están cambiando con las integraciones continuas que realizan. (Barba. 1990)
3º.- A lo largo de once años que llevamos con la nueva política del cambio estructural, todavía no se tienen más que planes y promesas, cuando nada más en este año en que se inicio la apertura, el 20% de las empresas del sector de micro, pequeñas y medianas han cerrado, ¿que será para cuando termine el año si seguimos en este proceso de recesión, en donde, las tasas de interés tienden a subir y el dinero se vuelve más caro y el crédito más lento y costoso?
4º.- Es indispensable establecer una política económica que concerte los intereses de los involucrados en cada sector de la actividad económica nacional, sin que se llegue al exceso de proteccionismo como en el pasado, pero eso sí, con un claro apoyo a los recursos nacionales, con el objeto de que los beneficios que se genere redunden en el mejoramiento de la distribución de la riqueza y del aumento del nivel de vida de los mexicanos.
5º.- La concertación de la política de ciencia y tecnología vinculada a la real formación de los recursos humanos calificados para el mercado de trabajo. Para ello, se debe de incrementar el gasto tanto federal como privado, que no suceda la disminución que se presentó en el período de 1980-1994 en que se redujo del 0.43% al 0.35% con relación al Producto Interno Bruto. (Didricksson. 1994).
6º.- En este mismo sentido se debe de mejorar la situación de la relación ciencia-tecnología-competitividad, debido a que la OCDE reporta que en el período 1983-1991 existió un retroceso del 17.75% real en promedio anual en el campo de la investigación y el desarrollo, por lo que se manifiesta mundialmente el fracaso de la política tecnológica mexicana.(Guadarrama** 1994).
7º.- La nueva política económica industrial debe eliminar distorsiones que persisten en el entorno de la actividad productiva como son: La exagerada heterogeneidad de la industria, la concentración de la producción, la existencia de intereses oligárquicos, los rezagos en la organización de las pequeñas y medianas empresas (Terrones. 1994), la excesiva regulación de la actividad económica y por último permita orientar la economía equiparando los factores de productividad tales como: capital, financiamiento, cargas fiscales, regulaciones, etc.
8º.- Ha quedado asentado como es necesaria una nueva cultura productiva fincada en una política industrial permeable a las modernas ideas e instrumentos flexibles en su forma de operación y que cuente con la eficiente participación de los organismos de representación de cada sector involucrado, de esta manera se podrán otorgar los apoyos e incentivos para que las empresas puedan reconvertirse, fusionen y se internacionalicen con o sin alianzas estratégicas.
* Guadarrama H. José de Jesús. (1994) "fracasó la política tecnológica mexicana". México, El Financiero, 7 de abril, pag. 29.
** Ochoa, Connie (1994) "Libre mercado, incapaz de ofrecer bienestar". México, El Financiero, 13 de abril, pag. 4.
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