ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS EFECTOS DEL TRATADO DE LIBRE COMERCIO.

Sergio Sánchez Guevara.

Profesor del Departamento de Administración de la UAM-A.


Introducción

E l Tratado de Libre Comercio es para el gobierno mexicano un medio para conseguir la reactivación de la economía que durante la década de los ochenta entró en una profunda depresión.- Se plantea como el medio que dará seguridad tanto a los inversionistas nacionales que han enviado sus capitales fuera del país, como a los inversionistas extranjeros que encontrarán atractivas posibilidades para sus inversiones.

En los últimos diez años casi se nulificaron las condiciones de acumulación, en este punto me refiero a la caída de la tasa de ganancia que ha provocado la crisis actual, la cual se manifiesta en cada país afectando a los sectores más dinámicos de la economía y por consecuencia retardando el proceso de acumulación.(1)

El gobierno tuvo que enfrentar esta situación tratando de resolverla. La crisis mundial impuso una fuerte disminución del comercio mundial que afectó a México, particularmente, en lo que se refiere a las exportaciones de petróleo; parte fundamental de nuestras ventas al exterior. Esto trajo como consecuencia la reducción de la actividad económica que se puso de manifiesto en menor inversión y, por tanto, pérdida de empleos y caída del salario real.

Otro de los problemas que contribuyó a agravar la situación de la economía nacional fue la deuda externa, que por su magnitud se volvió aparentemente inmanejable y significó, desde el punto de vista social, una pesada carga para la población, sobre todo, porque favoreció, la imposición, por parte del F. M. I., de condiciones tales como topes salariales, mientras que los precios se mantuvieron libres.

Había que restablecer las condiciones de acumulación, así que el actual gobierno primero negoció la deuda; segundo, estableció controles a la inflación, reduciéndola sin lograr todavía el nivel deseado, aunque se asegura que pronto se conseguirá; lo cual debe conseguirse como una de las condiciones que los inversionistas exigen para volver al país; de hecho, algunos ya regresan pues aceptan que la inflación finalmente será controlada. Por último, se buscó dar confianza a los inversionistas sobre las reformas que permitirían restablecer las condiciones de acumulación de capital de manera constante y, para este fin, el gobierno de México propuso el T. L. C.

El T. L. C. daría la seguridad de un amplio mercado para el inversionista de México, pues contaría con el mercado más grande del mundo, la economía podría beneficiarse con la transferencia de tecnología y posteriormente, se supone que el ingreso de la población crecería en términos reales.

Sin embargo, ésto no es un camino sencillo, es posible lograr el acuerdo entre los gobiernos de las tres naciones, pero mediante nuevas negociaciones sobre los acuerdos paralelos que implican la garantía de las condiciones necesarias para mantener por algún tiempo la acumulación de capital en los tres países.

De hecho, la acumulación de capital no se ha suspendido, pero su nivel se ha reducido de manera preocupante, lo que genera situaciones de depresión económica.

La negociación se da en el marco de reconocer que hay posibilidades en México para incrementar la tasa de ganancia de los negocios que se establezcan en el país, ya que se cuenta con salarios considerados de los más bajos del mundo; si bien la mano de obra no tiene el nivel de calificación como la de los Estados Unidos, es capaz de alcanzar con cierta facilidad los niveles mínimos de calificación necesarios para realizar el trabajo con efectividad. En otras palabras, el nivel de adaptabilidad del trabajador mexicano es muy alto. En suma, estas características de la fuerza de trabajo hacen que este "factor" sea atractivo para el empresario, pues es barato y de alta calidad, lo que permitirá tener un elemento de la tasa de ganancia que posibilitará un alto nivel de ésta. Es decir una fuerza de trabajo de bajo costo y alta calidad genera una mayor mayor plusvalía.

Por otro lado, se ha ido modificando el ejercicio de las organizaciones obreras y de trabajadores, de tal manera que hay una tendencia a coadyuvar a la realización de estos procesos. Dentro de esta misma premisa propone el investigador Paul Kennedy (ver "TLC, Problema Social y Político, Alerta P. Kennedy; Herramienta de los Ganadores del Siglo XXI, Dice" en El Financiero, lunes 3 de mayo de 1993) incrementar la educación de la población, lo que permitiría reducir las diferencias tecnológico culturales entre la población de México y los otros dos países firmantes del acuerdo, cabe mencionar (ver E. Semo "Salinas seduce a Estados Unidos con obreros `productivos, controlados y baratos' " en Revista Proceso No. 861, 3 de mayo de 1993) que hay una tendencia de una parte de la población mexicana a asimilarse a la cultura de los Estados Unidos. Otros puntos que se consideran favorables para apoyar el T. L. C. son los recursos naturales de que México dispone, lo cual daría a los inversionistas otro argumento propicio para el rendimiento de sus inversiones, pues el costo de la materia prima sería reducido. Otro elemento que puede reducir costos de producción o de venta es la posición relativamente estratégica de la República Mexicana, primero porque comparte con el país cuyo mercado es, hasta ahora, el más grande del mundo, una frontera de poco más de 3 millones de Kms. y segundo, porque se encuentra en un punto intermedio entre la llamada Cuenca del Pacífico -formada por Corea, Singapur, Taiwan, Japón y China entre otros- y, Europa.

Las ventajas mencionadas que propone México están en la mesa de discusión en los Estados Unidos y la resolución se torna compleja porque además de aceptar las propuestas hechas por el gobierno de Bush, el nuevo gobierno de W. Clinton -por presiones de diferentes grupos- está imponiendo acuerdos paralelos para la firma del Tratado; los temas de estos acuerdos son laboral y ecología. El gobierno de los Estados Unidos tiene que garantizar no sólo a sus inversionistas que el acuerdo traerá las ventajas propuestas, sino también tratará de evitar que los costos sociales y políticos sean altos. Incluso intentará capitalizar algún triunfo político para el gobierno demócrata. Por otra parte las organizaciones de obreros no ven con buenos ojos al Tratado; piensan que al ser desplazadas las inversiones hacia México no se abrirán nuevas fuentes de trabajo y tal vez hasta se perderán parte de las existentes.

En otro orden, el deterioro ecológico obligará a los gobiernos a establecer dentro de los procesos industriales controles no sólo de calidad, sino aquellos que no afecten el equilibrio natural, ya sea por la destrucción de los ecosistemas o por la contaminación. Bajo estos criterios el tratado enfrenta serios obstáculos que parece pueden ser vencidos, pero únicamente con un importante trabajo de colaboración por parte de los gobiernos, el de Estados Unidos tendrá que garantizar la subsistencia y el incremento de fuentes de trabajo necesarias para la población demandante de trabajo; es decir, convencer a la población trabajadora que el Tratado contendrá la reglamentación necesaria para preservar las fuentes de trabajo. El gobierno de México se obligará a hacer respetar los reglamentos, en materia ecológica, de las empresas que se establezcan dentro del territorio nacional; esto implicará un incremento en los costos de producción, las erogaciones adicionales por este concepto no deben afectar las ventajas de la inversión propuesta en el Tratado, pues serán aplicadas en todos los países.

Ross Perot excandidato a la presidencia de los Estados Unidos es uno de los políticos más agresivo en contra del Tratado; en una nota del periódico La Jornada del 6 de mayo de 1993 advirtió a los legisladores que votaron en favor del T L C que perderían su cargo de representantes en 1994. Más adelante mencionó describiendo un escenario ficticio, que si Estados Unidos se involucrara en una guerra dentro de diez años, "tendrían que ir a Japón, Europa o a México para comprar acero, circuitos integrados y camiones." Esta es una prueba de la oposición que el T. L. C. tendrá que enfrentar para ser aprobado e implantado. Conviene aclarar que la aplicación del Tratado será de manera gradual, a fin de que los diferentes sectores económicos tomen sus tiempos de adaptación.

Es sintomático el planteamiento del excandidato independiente a la presidencia de los Estados Unidos, puesto que hay manifestaciones de deterioro en la sociedad de este país (ver E. Semo en Op. cit. p. 42.). En efecto, la economía de los Estados Unidos se encuentra en una crisis profunda, de la cual al parecer le está resultando sumamente difícil lograr su recuperación; en cambio Japón, a la cabeza de los países de la llamada Cuenca del Pacífico, compite con ventaja en el propio mercado de los Estados Unidos y obviamente también, lleva ventaja en el comercio con otros países, lo cual puede significar un estrangulamiento del comercio del país norteamericano, con los consecuentes resultados de deterioro en su economía.

Bajo este panorama, la propuesta del T L C se tendrá que enfrentar a otras situaciones como el supuesto según las organizaciones sindicales, ya mencionado, de la aguda situación del desempleo de los trabajadores norteamericanos, si se concreta la firma del Tratado.

Precisamente podemos entresacar algunos datos del artículo de W. Burguer en Newsweek de junio 14 de 1993: El buró de estadística del trabajo ha publicado una lista de ocupaciones con expectativa de crecer o contraerse más rápidamente en los años venideros. Entre los ganadores están: analistas de sistemas y científicos de la computación, asistentes médicos, programadores de computadoras y directores analistas. Entre los perdedores: ensambladores de equipo electrónico, operadores de maquinaria textil, operadores de máquinas herramientas, operadores de cuadros (tableros) de distribución. En cada caso el factor determinante es la productividad y, trabajos de alta productividad, especialmente en el tráfico de mercancías y servicios, inevitablemente generarán altos salarios. Los trabajos de baja productividad no tendrán incremento en los salarios y éstos podrán ser automatizados, quedarán fuera de existencia, o bien serán transferidos a los países donde los costos sean bajos. Más adelante se señala que la capacitación en el Tercer Mundo ganará salarios del Tercer Mundo aún en países del Primer Mundo.

Otro obstáculo lo constituye la competencia con los países exsocialistas integrantes de la CEI que demandan ayuda para recuperar sus deterioradas economías, así como consolidar y estabilizar el gobierno de Boris Yeltsin, lo que significa lograr el apoyo por parte de los legisladores, además de distraer recursos que podrían utilizarse para la implementación del TLC.

Sin embargo, hasta ahora hay un importante apoyo para la firma del Tratado por parte del gobierno de W. Clinton; miembros de su gabinete aseguran que se hará una fuerte campaña en favor de la aceptación del T L C.

Las condiciones bajo las cuales se dará este Tratado son entre una economía subdesarrollada, la de México, una economía de mayor desarrollo, la de Canadá, y la economía hasta ahora más desarrollada del mundo, los Estados Unidos. Esta última es rectora todavía del mercado mundial, no obstante, debemos reconocer que la crisis que la afecta desde hace varios años puede desbancarla de su lugar de privilegio, más aún por la situación que prevalece en Oriente, donde ya destacan varios países, siendo Japón la mayor amenaza, o bien algún país europeo como Alemania. También es conveniente notar que los Estados Unidos son la primera potencia militar del mundo, lo que también les asegura un lugar predominante en las relaciones económicas mundiales.

Más aún la situacion preponderante de los Estados Unidos no es del todo segura en la actualidad. "Si bien política y militarmente ... se encuentra en la cúspide de la pirámide, no ocurre lo mismo en los terrenos financiero y comercial. Esto explica el interés y la intensa actividad norteamericana para participar y ejercer influencia en los distintos bloques que se conforman en el mundo, desde el de América del Norte hasta el de Europa del 92 pasando desde luego, por la Cuenca del Pacífico." (2)

México, a pesar de que es una economía subdesarrollada ha sido tomada en consideración para formar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá porque como hemos mencionado, existen varias ventajas que hacen atractivo al país para un acuerdo de esta naturaleza: lo barato de la fuerza de trabajo y su relativa abundancia, lo cual influye en mantener deprimido por mayor tiempo su precio. Y a pesar de las deficiencias en general de capacitación, parece ser que éste es un obstáculo fácil de vencer por la disposición de la población que estando empleada en actividades específicas, es estimulada por la perspectiva de una mayor remuneración. A nivel general tal vez habrá que hacer mayores esfuerzos en cuanto a la educación y prioritariamente en favor de la capacitación general; también mencionamos la relativa abundancia de recursos naturales, fundamentalmente minerales e hidrocarburos, sin dejar de considerar los recursos agropecuarios; otra de las ventajas de México es su situación geográfica, situado en la frontera sur de Estados Unidos y en un punto intermedio entre el Lejano Oriente y Europa.

Antes de continuar, vale la pena señalar que precisamente la situación crítica de los Estados Unidos hace que su mercado pueda ser vulnerable por los productos de otros países que hoy compiten con ventaja en el propio mercado norteamericano, es por ello que se plantea el Tratado como la posibilidad de lograr mayor competitividad en la producción y por tanto, en el mercado.

México se ha insertado dentro de la división internacional del trabajo de acuerdo como lo han exigido las condiciones de la economía internacional. Por ejemplo, a partir de los años cuarenta se inició de manera importante el proceso de industrialización vía sustitución de importaciones, que consistió fundamentalmente en la introducción de industrias desplazadas de los países altamente desarrollados, por basarse en tecnología obsoleta o atrasada. Este proceso dió lugar a otro, el llamado desarrollo estabilizador que abarcó las décadas de los cincuenta y sesenta, hasta que hizo crisis a mediados de los setenta. Es decir, en México se revalúa el equipo diseñado con tecnología atrasada, generando ganancias marginales para los grandes capitales del mundo y dejando una pequeña parte para mantener la acumulación de capital en México; la economía mantuvo su participación en el intercambio internacional mediante la venta de productos primarios. Mientras en nuestro país la economía se desenvuelve bajo estas premisas, los países con economías de primer orden desarrollan la tecnología de punta que genera nuevos productos para el mercado mundial, así como de mayor productividad; en este plano se desarrollan las industrias electrónica y atómica.

En la última década y aún en la actualidad la nueva forma, además de las existentes, como se han integrado a la división internacional del trabajo las economías subdesarrolladas es por medio de las llamadas maquiladoras; en muchas de ellas se producen partes o componentes de productos electrónicos como pueden ser las computadoras; sin embargo, ni producen la computadora en su totalidad, ni son dueños de la tecnología que las diseña; los dueños son efectivamente los capitalistas de las economías desarroladas quienes controlan toda la producción tanto dentro de las fronteras de sus países, como fuera de ellas y, finalmente, le ponen su marca. El proceso de acomodo de la división internacional del trabajo no es estático, sino que está en constante movimiento, ya que "La economía capitalista mundial es un sistema articulado de relaciones capitalistas, semi-capitalistas y precapitalistas de producción, vinculados uno al otro por relaciones capitalistas de intercambio y dominados por el mercado mundial capitalista". (3)

Esto implica ahora que el proceso de producción, que constantemente se ve afectado por los cambios tecnológicos, se globalice; es decir, hay una tendencia hacia la internacionalización de las economías, de manera tal que "...los bienes o servicios que consume un determinado país incorporan componentes o materiales que son producidos o ensamblados en otras naciones." (4) Este proceso a su vez está generando cambios por un lado en el gobierno de manera tal que transforma su participación en la economía, restringiendo su presencia, pero a la vez estableciendo los mecanismos para que las propias empresas tengan mayor posibilidad de crecer no sólo dentro de un mercado nacional, sino en el internacional, generando más y mayores relaciones con otros países en el orden comercial, financiero, tecnológico, productivo, de capacitación e incluso cultural.

La economía mexicana se encuentra integrada a este proceso, el cual da la oportunidad a las empresas mexicanas de crecer e incluso de modificar las formas de organización de manera que la gestión encuentre formas más modernas que tiendan a consolidar su desarrollo como unidades productivas, que al integrarse promuevan un mayor crecimiento económico del país.

Es claro que lograr la consolidación del crecimiento y desarrollo económicos, no es sencillo, pues también los demás países jugarán su papel, sobre todo los desarrollados que seguirán contando con las ventajas que históricamente han adquirido.

El capital invertido en México cuenta en estos momentos con amplias ventajas para lograr mejorar su posición en el mercado internacional, los salarios son de los más bajos del mundo y el gobierno, de hecho, se ha retirado de las actividades económicas mediante la desincorporación de las empresas estatales, las cuales son una nueva fuente de acumulación de capital, aunque no todas las empresas tengan las mismas condiciones para generar ganancias. En el párrafo anterior menciono que los países desarrollados tienen mayores ventajas, lo cual también vale para el capital extranjero que sea invertido en México y mantenga su status de extranjero, pues tendrá un doble tipo de ventajas: por un lado las propias de su país, como el apoyo financiero y tecnológico y, por otro, las propias mexicanas y del Tratado.

Las empresas mexicanas, ya sean nacionales o extranjeras, gozarán además de un amplio mercado, el formado por Estados Unidos, Canadá y México, lo que permitirá bajo ciertos niveles de competitividad, la realización de sus productos o bien de un mercado bien surtido y a la mano de insumos, ya sean primarios o intermedios, que significarán además un costo mínimo de producción.

El gobierno ha venido aplicando una política de productividad en las empresas que aún posee, (el gobierno continuará en posesión de las empresas consideradas estratégicas), que son mínimas, y con los grandes sindicatos, con los que ha llegado a concertar niveles de productividad.

Hay preocupación por la aplicación de esta política, pues se plantea como una fuente de desempleo; sin embargo, ha tenido que aplicarse con el fin de poder ofrecer en venta las empresas al sector privado, de manera tal que fueran atractivas en cuanto que sus costos de operación debían ser los mínimos y aún tener la garantía de poder aplicar nuevas tecnologías que tendieran a desplazar mano de obra. Incluso, esto ha ocurrido ya en empresas estratégicas propiedad del gobierno con objeto de mostrar el adelgazamiento del gasto gubernamental. Esta política se está convirtiendo en un problema social que puede ser aprovechado políticamente por la oposición. Con el propósito de mantener la estabilidad política y social, resulta prioritario para el gobierno la inversión masiva fundamentalmente externa que inyecte una buena cantidad de empleos. Este es uno de los objetivos que se espera sean cumplidos por el Tratado de Libre Comercio.

Por otra parte, parece ser que el problema no va a quedar resuelto con el Tratado de Libre Comercio de manera inmediata, porque en el fondo están los bajos salarios y el desempleo frente a un acelerado crecimiento de la productividad que será exigido por el mercado internacional, sobre todo porque a la implantación del Tratado la economía nacional quedará insertada dentro de la porción más grande, pero también la más competitiva del mercado mundial.

Sin embargo, el gobierno ha tratado de mantener la estabilidad social a través de medidas como el PRONASOL. O bien, promoviendo formas de mejora salarial sobre todo para los sectores de trabajadores con mayor capacitación, pero con muy baja remuneración, (por ejemplo las remuneraciones de los profesores desde nivel básico hasta nivel superior).

El Tratado de Libre Comercio es un acuerdo entre los tres países signatarios: México, Estados Unidos y Canadá, que los compromete a establecer relaciones comerciales, -eliminando los obstáculos arancelarios y no arancelarios para facilitar el intercambio de mercancías entre los tres países y, estableciendo mecanismos para dirimir las controversias de orden mercantil. (5) Asimismo el Tratado de Libre Comercio también establece la reglamentación y por tanto la posibilidad de inversiones, de la fundación de las instituciones financieras, y de otros servicios, que realizarán los nacionales de uno de los tres países miembros, en cualquiera de los otros dos países firmantes de este acuerdo, otorgando este último las mismas ventajas que para con sus nacionales. (6)

El primer tipo de barreras, las arancelarias, se refieren a los impuestos que hay que pagar al momento de la importación de ciertas mercancías, éstos son claros y es relativamente sencillo llegar a un acuerdo; las barreras de segundo tipo, las no arancelarias se refieren a: "medidas de tipo sanitario, normas técnicas de producción y de embalaje además de cuotas y restricciones que impiden la introducción de mercancías a otro país." (7)

Este tipo de barreras se derivan de decisiones de carácter discrecional de la burocracia y muchas veces obedecen a intereses que se ven afectados por las importaciones de determinadas mercancías.

Por último, los mecanismos para ventilar controversias se refieren a la forma o procedimientos que se establecerán para solucionar los conflictos de orden comercial que se susciten, por ejemplo, cuando un productor de un país intente restringir las importaciones de otro producto similar al suyo porque lo está afectando; sin embargo, generalmente dentro del marco de este acuerdo sus quejas serán infundadas, por lo tanto es conveniente establecer las instancias necesarias para dar solución a estas disputas y evitar que estas diferencias se conviertan en conflictos de orden político.

Cabe destacar que este tipo de acuerdos se limita sólo al ámbito comercial y no debe afectar a la soberanía, ni tampoco impone la obligación de tomar acuerdos o unificar criterios en cuanto a la aplicación de otras políticas ajenas a la esfera comercial.

Claro está que hay ciertas políticas como es el caso de la mometaria, que conviene unificar en los tres países, a fin de que el comercio entre las tres naciones sea fluido. Con el propósito de tener similares niveles de inflación de manera tal que las exportaciones de cada uno de los tres países sean competitivas; es decir, si hay diferentes niveles de inflación, las exportaciones del país más caro perderán competitividad. (8)

No obstante que no son temas estrictos del TLC los de ecología y trabajo, han sido considerados de manera paralela, porque finalmente afectan las condiciones de producción, el bienestar social y por consecuencia tocan al comercio de los tres países.

Ambos temas fueron tratados durante las negociaciones que se dieron para firmarlo durante la administración del Presidente George Bush, pero después de las elecciones era muy probable que las condiciones con respecto al Tratado fueran modificadas, sobre todo en materia de estos acuerdos paralelos. Esta probabilidad se basa además del cambio de Presidente, en el cambio del contenido específico de su política, de la nueva composición del Congreso estadounidense que obligaría a nuevas negociaciones para la ratificación del Tratado, en las cuales se incluirán las nuevas condiciones que juzguen convenientes los congresistas. Es obvio que la política de G. Bush era favorable al Tratado, la propuesta política de Ross Perot con respecto al T L C era de rechazarlo, la posición política del demócrata William Clinton era de aceptación del T L C, pero con las salvedades de una nueva ronda de discusiones sobre los acuerdos paralelos. Finalmente los resultados de las elecciones dieron como Presidente electo a W. Clinton y seguimos esperando una resolución definitiva.

Es probable que al final de las negociaciones sobre los temas paralelos y el avance en los llamados "cabildeos", se logre consolidar en el Congreso de los Estados Unidos la mayoría que ratifique definitivamente el T L C.

En las negociaciones sobre los acuerdos paralelos, tal vez sólo se resuelvan las controversias entre las diferentes posiciones políticas, pero esencialmente debemos esperar que se planteen, en estas reuniones, verdaderas soluciones que vayan más allá de los puros intereses personales o de partido. Es fundamental en materia ecológica definir criterios reales de protección al medio ambiente; es decir, evitar la constante destrucción de los sistemas ecológicos, ya sea por contaminación de aguas, suelos o del aire, o ya sea por el exterminio de recursos naturales, por la explotación irracional y abusiva sobre animales o vegetales, y en el caso de los no renovables, que también son explotados irracionalmente. Tal vez haya que obligar a los productores de los tres países para que cumplan con las normas mínimas de protección al medio ambiente, sin importar los costos adicionales que la aplicación de tecnologías orientadas en este sentido causen.

También los mecanismos de controversia deben ser claros en este sentido, para no usar supuestos criterios de defensa ecológica con el fin de poner obstáculos a la importación de productos que en su producción realmente no estén incurriendo en la destrucción del medio ambiente, más allá de de las normas definidas, por ejemplo el caso del atún mexicano o del alambre de acero producido en México. También deberá tenerse cuidado en el cumplimiento de las normas anticontaminantes, estableciendo los basureros en lugares seguros y que no afecten a otro país.

En cuanto al tema del trabajo se presentan dos aspectos: primero, a las organizaciones sindicales norteamericanas les preocupa que los empleos emigren del país y segundo, para el gobierno de México el Tratado significa la creación de empleos. Tal parece que esa sería la disyuntiva, pero si consideramos los diferentes niveles de desarrollo entre los países, el trabajo en México se especializará en los procesos de producción más simples y que usan de manera más extensiva la fuerza de trabajo; esto no significa que en este país no se establezcan procesos de producción más complejos, pero será la excepción. Si esto es cierto, los empleos de esta naturaleza en los países del norte serán también excepcionales porque con Tratado o sin él, los inversionistas buscarán invertir en el país donde el costo de la mano de obra sea menor.

Conclusión.

Podemos afirmar que el Tratado de Libre Comercio, a pesar del cambio de gestión en Washington, será implantado, dándole mayor énfasis a los acuerdos paralelos que a la larga serán más ventajosos para los capitales mejor organizados, debido a los diferentes niveles de productividad.

El T L C permitirá la apertura en México de nuevos empleos que de alguna manera resolverán parcialmente la falta de empleos en México. En cambio el nivel de salarios tardará más tiempo en recuperarse.

Lo peor que pudiera pasar es que el Tratado no fuera ratificado, pero aún así, es posible atraer inversionistas de otros países desarrollados. Actualmente hay un fuerte debate entre partidarios y opositores al T L C, lo que plantea la posibilidad en ambos sentidos, pero si la respuesta fuera negativa, el proceso de globalización en el que ya participa México, de cualquier manera seguirá su curso.

La diversificación comercial mexicana con otros países no estará limitada por el T L C, puesto que de hecho la participación de México en el GATT continuará, incluso garantizada por el propio Tratado. Además se permite concertar nuevos acuerdos con otros países.

Los efectos sobre la economía mexicana en principio, provocarán cierto auge, se intensificará la producción por incrementos en la inversión, la cual a su vez será estimulada por la apertura del mercado mundial más grande del mundo con el que de por sí México ya tiene un elevado porcentaje de intercambio. Pero también el necesario crecimiento de la productividad impulsado por la competitvidad influirá en cambios en la organizacion tanto del capital, como de la organización del trabajo.

Se planea que el T L C entre en operaciones en 1994 y de manera paulatina. Este es el panorama de la nueva división del trabajo dentro del cual se inserta México.

Notas:

(1) Ver Marx K. El Capital, 1ª ed. en español, México Edit. Siglo XXI, 1976 T.III V.6 p. 310.

(2) Ramos Esquivel A. La guerra que viene, México, Edit. Grupo Editorial Iberoamericana, S.A. de C.V., 1992 p. 174.

(3) Bortz J. "La determinación del salario en México" en Revista Coyoacán no 13. julio-septiembre 1981, Edit. El Caballito. p. 66.

(4) Rubio Luis. ¿Cómo va a afectar a México el Tratado de Libre Comercio?, México, Edit. Fondo de Cultura Económica, 1992 pp. 20, 21.

(5) Rubio Luis, Op cit. p. 27.

(6) Ver Secretaría de Comercio y Fomento Industrial Tratado de Libre Comercio de América del Norte, SECOFI, T. I pp. 223, 253, 254.

(7) Rubio Luis, Op cit. p. 27.

(8) Rubio Luis, Op cit. p. 28.