
VERSIONES ABSOLUTA Y RELATIVA
DE LA TEORIA
DEL PODER DECOMPRA EN EL LARGO
PLAZO:
CASO DEL PESO MEXICANO
Y LOS DÓLARES NORTEAMERICANO
Y CANADIENSE
1. Introducción
2. Contribuciones
recientes al debate
3. Análisis
empírico
4. Conclusiones
5. Fuentes
bibliográficas
6. Notas
La hipótesis
central del presente trabajo es que la versiones absoluta y relativa de
la teoría del poder de compra son válidas en el largo plazo.
Para llevar a cabo nuestro estudio, utilizaremos los tipos de cambio siguientes:
peso mexicano–dólar norteamericano y peso mexicano–dólar
canadiense. Hemos escogido estos tipos de cambio por la obvia razón
de que Estados Unidos es el principal socio comercial de México
y porque el comercio con Canadá, previsiblemente, tenderá
a incrementarse por virtud del Tratado Libre de Comercio.
La versión
absoluta de la teoría del poder de compra (TPC, en lo sucesivo)
postula que los tipos de cambio tienden ajustarse de manera tal que los
precios de los bienes y servicios son los mismos cuando éstos se
expresan en una unidad monetaria común. La versión relativa
de dicha teoría sugiere que la tasa de depreciación de una
moneda frente a otra tiende a ser igual al diferencial entre la inflación
doméstica y la inflación externa.
En el caso que nos
ocupa, la tasa de depreciación del peso frente al dólar norteamericano
tendería a ser igual al diferencial inflacionario entre México
y Estados Unidos. En esta misma línea, la tasa de depreciación
del peso frente al dólar canadiense tendería a ser igual
diferencial inflacionario entre México y Canadá.
Es bien sabido que,
en el corto plazo, la volatilidad de los mercados cambiarios se traduce
en desviaciones de los tipos de cambio respecto de las trayectorias sugeridas
por la TPC. Sin embargo, si estas desviaciones se producen sólo
en el corto plazo, entonces ambas versiones de la TPC tendrían validez
en el largo plazo. Esta sería, de hecho, una forma alternativa de
plantear nuestra hipótesis: que las desviaciones de los tipos de
cambio respecto de las trayectorias sugeridas por la TPC se producen sólo
en el corto plazo.
Contribuciones recientes al debate
La literatura económica
reciente está plagada de interesantes artículos sobre la
TPC. Frenkel (1978), trata de determinar si dicha teoría es válida
durante la década de los veinte en el caso de las siguientes monedas:
el dólar americano, la libra esterlina y el franco francés.
Para poner a prueba la TPC, Frenkel utiliza información estadística
mensual sobre precios y tipos de cambio. El periodo de estudio abarca
de febrero de 1921 a mayo de 1925. En general, los resultados obtenidos
por Frenkel sugieren que la TPC es válida en el largo plazo.
Frenkel (1981), realizó
un estudio muy similar al anteriormente referido, pero en esta ocasión
el período de estudio corresponió a la década de los
setenta. De acuerdo con Frenkel, la evidencia empírica obtenida
en este periodo no constituye un respaldo sólido para la TPC. En
particular, Frenkel encuentró lo que llamó: "el problema
del dólar", toda vez que sus resultados son extremadamente pobres
en aquellas pruebas de hipótesis que involucran al dólar
y a los índices de precios de la economía norteamericana.
De este modo, la conclusión general de este autor es que la TPC
parece tener un buen sustento en la década de los veinte, pero ese
sustento se desmorona en la de los setenta.
Hakkio (1984), recurrió a un sistema de ecuaciones simultáneas en que las monedas y los índices de precios utilizados son los correspondientes al Reino Unido, Francia, Canadá y Japón1. Para estimar el sistema de ecuaciones, Hakkio recurió a la técnica de Mínimos Cuadrados en Tres Etapas. La enorme ventaja de esta técnica es que, al lograrse una estimación más precisa de los coeficientes de la regresión y de las varianzas de dichos coeficientes, los resultados de las pruebas de hipótesis se vuelven más confiables. La conclusión de Hakkio es que la teoría del poder de compra parece sustentarse bien en la década de los setenta, pero la evidencia es débil y cuestionable en la década de los veinte. De este modo, la conclusión de Hakkio contradice lo reportado por Frenkel en sus dos principales publicaciones sobre la TPC Los resultados de Hakkio, por otra parte, parecen tener un mejor sustento que los de Frenkel, puesto que el primero se basa en un método de estimación multivariado y, por ende, más preciso. Un importante punto de coincidencia entre Hakkio y Frenkel es que las desviaciones del tipo de cambio respecto de la trayectoria sugerida por la TPC son más o menos persistentes, por lo que la TPC no parece ser una teoría de corto plazo. La validez de la TPC, en todo caso, se circunscribe al largo plazo.
La de Adler y Lehmann
(1983) constituye otra de las publicaciones clásicas sobre la TPC.
Estos autores parten de la premisa de que, si la TPC es válida en
largo plazo, entonces el valor promedio del tipo de cambio "real" es igual
a 1 en el largo plazo (de manera que, en el largo plazo, el tipo de cambio
no se encuentra ni subvaluado ni sobrevaluado). Al estudiar el comportamiento
del tipo de cambio real de 43 países durante la década de
los setenta, Adler y Lehmann concluyeron que el tipo de cambio real es
impredecible tanto en el corto como en el largo plazo. Dicho de otro modo,
según estos autores, la TPC no parece tener validez ni siquiera
en el largo plazo.
Hakkio (1986), abordó
el problema de qué tan pronosticable es el tipo de cambio real en
el largo plazo. Si el tipo de cambio real
es un proceso de "caminata aleatoria" (es decir, si el tipo de cambio real
es una variable "puramente" aleatoria), entonces su comportamiento es imprevisible
tanto en el corto como en el largo plazo y, por ende, la TPC debe descartarse.
El problema, dice Hakkio, es que las herramientas estadísticas disponibles
para determinar si el tipo de cambio real (o cualquier otra variable) es
o no es un proceso de "caminata aleatoria", carecen de la precisión
y confiabilidad requeridas. Es por ello que, en ocasiones, no es posible
distinguir entre un proceso de "caminata aleatoria", que es del todo imprevisible,
y un proceso autorregresivo que es aleatorio en el corto plazo pero se
comporta de manera previsible en el largo plazo. Parecería, siguiendo
el planteamiento de Hakkio, que es la falta de herramientas estadísticas
más poderosas lo que da pie a la controversia actual en torno a
la validez o no de la TPC en el largo plazo.
Abuaf y Jorion (1990)
sostienen que la TPC es válida en el largo plazo. Estos autores
consideran que es incorrecto descartar la TPC simplemente porque no se
pudo rechazar la hipótesis nula de que el tipo de cambio real es
un proceso de "caminata aleatoria". Abuaf y Jorion coinciden con Hakkio
(1986) en que la imposibilidad de rechazar dicha hipótesis se debe
fundamentalmente a la falta de herramientas estadísticas más
poderosas. Para probar su punto, Abuaf y Jorion aplican la prueba de Dickey
y Fuller (1979) a un sistema de ecuaciones simultáneas2.
Su idea básica es que la prueba de Dickey y Fuller, cuando se aplica
en un contexto multivariado, conduce a resultados más precisos.
Su conclusión es que el tipo de cambio real se comporta como un
proceso autorregresivo de orden 1 (AR(1)) cuyo coefficiente es cercano
a 1 pero estrictamente inferior a 1 (0.98 o 0.99 durante períodos
en que el sistema cambiario es flexible). Esto implica que las desviaciones
del tipo de cambio real con respecto al valor sugerido por la TPC son,
hasta cierto punto, persistentes, pero en el largo plazo la TPC es totalmente
válida.
Como habíamos mencionado, el objetivo de esta investigación consiste en determinar la validez de largo plazo de la TPC en el caso específico del peso mexicano, el dólar estadounidense y el dólar canadiense. Algo que vale la pena destacar como novedoso es el uso del dólar y los índices de precios de Estados Unidos. Esto es novedoso porque, luego de que Frenkel (1981) se encontrara con el denominado "problema del dólar", Hakkio(1984), Adler y Lehmann(1983), Abuaf y Jorion(1990), entre otros autores, han optado por dejar a la divisa norteamericana y a los índices de precios de esa economía fuera del análisis, toda vez que su inclusión conduce a resultados extremadamente pobres. Al parecer, como se verá más adelante, esto no es tan cierto en el caso de las economías de México y Estados Unidos.
Para llevar a cabo nuestro análisis empírico, utilizaremos información estadística anual de los tipos de cambio e Indices de Precios al Consumidor en cuestión. El período de estudio abarcará de 1950 a 1994 3 . Puesto que tendremos que estimar sistemas de ecuaciones simultáneas, el método de estimación que utilizaremos será el de Mínimos Cuadrados en Tres Etapas (en lo sucesivo, MC3E)4 Este método tiene la ventaja de considerar las correlaciones entre los términos de error de las distintas ecuaciones que forman el sistema y, por ende, permite una estimación más precisa de los coeficientes de regresión y de las varianzas de dichos coeficientes.
Como podrá recordarse,
la versión absoluta de la TPC nos dice que, en el largo plazo, los
tipos de cambio se ajustan de manera tal que los precios de los bienes
y servicios son los mismos, cuando éstos se expresan en una moneda
común. Como primer paso, procedemos a correr la regresión
(1) para cada una de las paridades cambiarias que nos ocupan: la paridad
peso-dólar estadounidense y la paridad peso-dólar canadiense.
(1) st =
a + bpt - b*p*t + ut
(versión absoluta de la teoría del poder de compra)
donde: s
= tipo de cambio spot
p = nivel de precios doméstico
p* = nivel de precios foráneo
La expresión
(1) viene a ser la versión absoluta de la TPC en forma de regresión.
En este caso, procedemos a estimar un sistema de dos ecuaciones simultáneas
mediante el método de MC3E. Una de las ecuaciones corresponde al
tipo de cambio del peso frente al dólar estadounidense, en la que
p* representa el Indice de Precios al Consumidor de los Estados Unidos.
La otra ecuación corresponde al tipo de cambio del peso frente al
dólar canadiense, en la que p* representa el Índice de Precios
al Consumidor de Canadá. El nivel de precios doméstico, p,
es medido a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor.
La versión relativa
de la TPC postula que, en el largo plazo, la tasa de depreciación
de una moneda frente a otra es igual al diferencial entre la inflación
doméstica y la inflación foránea. Es así que,
en el largo plazo, la tasa de depreciación del peso frente al dólar
norteamericano sería igual al diferencial inflacionario entre México
y Estados Unidos. En esta misma línea, la tasa de depreciación
del peso frente al dólar canadiense igualaría en el largo
plazo al diferencial inflacionario entre México y Canadá.
La expresión (2) viene a ser la versión relativa de la teoría
del poder de compra expresada en forma de regresión.
(2) Dst = b'Dpt - b*Dp*t + et (versión relativa de la teoría del poder de compra)
donde: Dst
= tasa de depreciación del peso frente a la moneda foránea
Dpt
= tasa de inflación doméstica
Dp*t
= tasa de inflación foránea
La expresión
(2) sirve también para formar un sistema de dos ecuaciones que se
estiman de manera simultánea mediante la técnica de MC3E.
Una ecuación corresponde a la "tasa de depreciación" del
peso frente al dólar estadounidense, mientras que la otra corresponde
a la tasa de depreciación del peso frente al dólar canadiense.
De este modoDp*t
representaría, en el primer caso, a la tasa de inflación
en los Estados Unidos y, el en segundo caso, a la tasa de inflación
canadiense.
De este modo, es que
estimamos dos sistemas de ecuaciones simultáneas: uno para la versión
absoluta y otro para la versión relativa de la TPC. Los resultados
obtenidos en el caso de la versión absoluta se presentan en la tabla
1.
| VARIABLE
DEPENDIENTE |
COEFICIENTES DE
REGRESIÓN ESTIMADOS |
||
| a | b | b* | |
| Paridad peso/dólar estadounidense | 3.84 | 1.075 | –1.394 |
| (i) estadística t | (16.7) | (58.5) | (-17.5) |
| Paridad peso/dólar canadiense | 4.07 | 1.103 | 1.532 |
| (ii) esatadística t | (16.5) | (49.07) | (–17.0) |
| VARIABLE DEPENDIENTE | COEFICIENTES DE REGRESIÓN ESTIMADOS | |
| b | b* | |
| Paridad peso/dólar estadounidense | 1.051 | –1.067 |
| (i) estadística t | (10.o5) | (–2.17) |
| Paridad peso /dólar canadiense | 1.042 | 1.093 |
| (ii) estadística t | (8.88) | (–2.12) |
Las estadísticas t de las tablas 1 y 2 indican claramente que todos los coeficientes de regresión estimados son estadísticamente significativos. Asimismo, los signos de dichos coeficientes son consistentes con la TPC. Ahora, lo que procede es aplicar la prueba F con el objeto de determinar si la siguiente hipótesis nula se mantiene en el caso de las versiones absoluta y relativa de la TPC.
(3) Ho: b = b*
Si esta hipótesis
nula no se rechaza en el caso de la versión absoluta de la TPC,
entonces procedería concluir que cuando el nivel de precios doméstico
y el nivel de precios foráneo se incrementan en la misma proporción,
la paridad monetaria se mantiene constante en el largo plazo. Por otra
parte, si la hipótesis nula anterior no se rechaza en el caso de
la versión relativa de la TPC, entonces procedería concluir
que cuando la tasa de inflación doméstica es igual a la tasa
de inflación foránea (la tasa de inflación en Estados
Unidos o en Canadá), la tasa de depreciación del peso frente
a la moneda foránea en cuestión (el dólar estadounidense
o el dólar canadiense) sería igual a cero en el largo plazo 5
. El rechazo de la hipótesis nula (3), por otra parte, equivaldría
a rechazar alguna o ambas versiones de la TPC. En la Tabla 3 presentamos
los resultados de la prueba F, que es la que procede aplicar en este caso:
| VERSIÓN ABSOLUTA | |||
| Variable dependiente | Estadística F | Valor en tablas | Conclusión |
| Paridad peso/dólar E.U. | F = 31.54 > | F(.95) = 4.08 | Se rechaza Ho |
| Paridad peso/dólar Cánada | F = 36.95 > | F(.95) = 4.08 | Se rechaza Ho |
| VERSIÓN RELATIVA | |||
| Paridad peso/dólar E.U. | F = 0.1646 < | F(.95) = 4.08 | No se rechaza Ho |
| Paridad peso/dólar Cánada | F = 0.4021 < | F(.95) = 4.08 | No se rechaza Ho |
Los resultados que
se reportan en la tabla 3 son muy interesantes; por una parte, hay un consistente
rechazo (es decir, un rechazo para ambos tipos de cambio) de la versión
absoluta de la TPC a un nivel de significancia del 5%. Por otra parte,
hay un consistente "no rechazo" de la versión relativa de la TPC
a un nivel de significancia del 5%. El no rechazo de la versión
relativa de la TPC se produce a pesar de haber incluido a la divisa y a
los índices de precios de la economía norteamericana.
Finalmente, pondremos
a prueba la siguiente hipótesis nula:
(4) Ho. b = b* = 1
Esta hipótesis
alude exclusivamente a la versión absoluta de TPC6
. Si esta hipótesis no se rechaza, entonces podría decirse
que la evidencia es consistente con el postulado de que la elasticidad
del tipo de cambio con respecto a la razón de los índices
de precios es igual a uno. Los resultados de esta prueba de hipótesis
son los siguientes.
| VERSIÓN ABSOLUTA | |||
| Variable dependiente | Estadística F | Valor en tablas | Conclusión |
| Paridad peso/dólar E.U. | F = 16.15 > | F(.95) = 3.23 | Se rechaza Ho |
| Paridad peso/dólar Cánada | F = 22.22 > | F(.95) = 3.23 | Se rechaza Ho |
Los resultados de la tabla 4 indican un rechazo consistente (para ambas paridades monetarias) de la hipótesis que nos ocupa a un nivel de significancia del 5%. Dicho de otro modo, se rechaza la hipótesis de que la elasticidad de la paridad monetaria (del peso frente al dólar norteamericano o el canadiense) con respecto a la razón entre el nivel de precios doméstico y el foráneo es igual a 1.
Por una parte, tenemos
que la evidencia presentada es inconsistente con la versión absoluta
de la TPC, es decir, es inconsistente con la idea de que los tipos de cambio
tienden a ajustarse en el largo plazo de manera tal que los precios de
los bienes y servicios son los mismos, cuando éstos se expresan
en una moneda común. Por otra parte, dicha evidencia empírica
es consistente con la versión relativa de la TPC, esto es, es consistente
con la idea de que la tasa de depreciación de una moneda frente
a otra tiende a igualar, en el largo plazo, al diferencial entre la inflación
doméstica y la inflación foránea. Si esto es así,
entonces la tasa de depreciación del peso frente al dólar
norteamericano tendería en el largo plazo a reflejar el diferencial
inflacionario entre México y Estados Unidos, del mismo modo que
la tasa de depreciación del peso frente al dólar canadiense
sería un reflejo en el largo plazo del diferencial inflacionario
entre México y Canadá.
Finalmente, el no
rechazo de la versión relativa de la TPC es indicativo de que la
tasa de depreciación del peso frente al dólar no está
divorciada del diferencial inflacionario entre México y Estados
Unidos. En tanto dicho diferencial se mantenga, el peso tenderá
a depreciarse frente al dólar estadounidense en la misma proporción.
Por otra parte, la versión relativa de la TPC podría utilizarse
para establecer la trayectoria "de largo plazo" del tipo cambio en períodos
de turbulencia cambiaria.
Fuentes
bibliográficas
1
Frenkel y algunos otros autores estiman cada regresión por separado.
Al utilizar una técnica uniecuacional, y no considerar las correlaciones
entre los términos de error de ecuaciones diferentes, los coeficientes
estimados de cada una de las regresiones adolecen falta de precisión.
Esto no necesariamente conduce a rechazar la teoría del poder de
compra, pero sí debilita la claridad y confiabilidad de la evidencia
empírica obtenida.
2
Siguiendo a Hakkio (1984), Abuaf y Jorion estiman
dicho sistema de ecuaciones simultáneas por medio de la técnica
de Mínimos Cuadrados en Tres Etapas. En su análisis, Abuaf
and Jorion utilizan información estadística mensual de diez
países desarrollados (entre los que no figuran los Estados Unidos)
en el período que va de enero de 1973 a diciembre de 1987. Asimismo,
dichos autores utilizan información estadística anual de
ocho países desarrollados en período 1901-1972.
3
Indicadores Económicos del Banco de México
y CITIBASE Database.
4
Esta es la misma técnica que utiliza Hakkio
(1984) para el caso de la libra esterlina, el franco francés, el
dólar canadiense y el yen japonés. Los instrumentos que aquí
se utilizan son los mismos que utiliza Hakkio: tiempo, tiempo al cuadrado,
y rezagos de los tipos de cambio y de los índices de precios.
5
Este énfasis que hacemos en el largo plazo
se fundamenta en el uso de información estadística anual
(en vez de mensual) correspondiente a un período de 44 años
(1950-1994)
6
Esta hipótesis no es aplicable a las versión
relativa, porque en las regresiones respectivas no quedaría parámetro
alguno por estimar.