
UN ANÁLISIS EMPÍRICO
DE LA TRANSMISIÓN INTERNACIONAL
DE LA POLÍTICA MONETARIA:
EL CASO DE ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO
1. Introducción
2. Análisis
empírico
3. Conclusión
5. Notas
6. Fuentes
bibliogáficas
El propósito
de esta investigación consiste en analizar, desde el punto de vista
empírico, la transmisión de la política monetaria
y la inflación de la economía norteamericana a la economía
mexicana. Específicamente, se pretende evaluar el impacto de los
shocks monetarios de Estados Unidos sobre los agregados monetarios de México.
La hipótesis central de este trabajo es que, cuando la política
cambiaria mexicana no es totalmente flexible, una expansión (contracción)
monetaria en Estados Unidos se traduce meses más tarde en una expansión
(contracción) monetaria en México. Si la evidencia empírica
es consistente con esta hipótesis, entonces la idea de que existe
un canal monetario de transmisión internacional de la inflación,
resultaría plausible.
Layton (1983) puso
a prueba la hipótesis arriba señalada para el caso de las
economías de Estados Unidos y Australia. La conclusión de
Layton fue que existe una relación directa entre la cantidad de
dinero en circulación en los Estados Unidos (M1) y la cantidad de
dinero en circulación en Australia (M1). Adicionalmente, el mencionado
autor concluye que un shock monetario en Estados Unidos tarda aproximadamente
dieciocho meses para impactar, de una forma estadísticamente significativa,
los agregados monetarios de la economía autraliana.
Burdekin (1992) publicó
otro importante artículo en torno a la temática de la transmisión
internacional de la política monetaria y la inflación. Este
autor se concentró, igualmente, en los casos de las economías
de Estados Unidos y Australia. Su planteamiento básico es que cuando
una economía abierta y relativamente pequeña adopta una política
de tipo de cambio fijo, se vuelve más vulnerable a shocks monetarios
provenientes del resto mundo.Para formalizar esta idea, Burdekin recurre
a las tres ecuaciones siguientes:
(1) p = p' + e
donde:
(2) md =
L(y,i,u) + p
p = tasa de inflación doméstica
p' = tasa de inflación externa
md = demanda de dinero
e = tasa de depreciación (o apreciación) del tipo de cambio
y = tasa de crecimiento real de la economía
i = cambio porcentual en la tasa nominal de interés
u = término de error
La ecuación (1) es la versión relativa de la teoría del poder compra. A grandes rasgos, esta teoría postula que en el largo plazo la tasa de depreciación (o apreciación) de la moneda será igual al diferencial entre la inflación doméstica y la inflación externa. Esto es, en largo plazo: e = p - p'. La ecuación (2) es simplemente una función de demanda de dinero cuyas derivadas parciales son: Ly>0 y Li<0.
Puesto que en equilibrio la oferta es igual a la demanda de dinero (ms = md), la ecuación (2) implica a la tercera:
Un argumento más plausible –aunque más difícil de expresar formalmente– que el presentado por Burdekin para explicar la transmisión internacional de la política monetaria y la inflación sería el siguiente: cuando el Banco de México interviene sistemáticamente en el mercado cambiario, esto es, cuando se instrumenta una política de tipo de cambio fijo, deslizante o de flotación regulada, una expansión (contracción) monetaria en los Estados Unidos tiende a generar una expansión (contracción) monetaria en México. La razón de lo anterior se halla en que, al aumentar la oferta de dinero en Estados Unidos, las tasas de interés en ese país bajan. Esto, en ausencia de otros cambios importantes, aumentaría el flujo neto de dólares de Estados Unidos a México debido al mayor atractivo de los activos financieros denominados en pesos. Al haber una mayor oferta de dólares en nuestro país, el peso tendería apreciarse (o a depreciarse más lentamente). Esto, a su vez, obligaría al Banco de México a comprar dólares, es decir, a poner más pesos en circulación para evitar desviaciones en la trayectoria deseada del tipo de cambio. Asimismo, cuando la oferta de dinero se reduce en Estados Unidos y sus tasas de interés aumentan, el flujo neto de dólares hacia México se reduce también. Al caer la oferta de dólares en México, el peso tendería a depreciarse (o bien, su tasa de depreciación tendería a acelerarse) y el banco central se vería en la necesidad de vender dólares, es decir, de retirar pesos de la circulación para revertir esa tendencia. En síntesis, cuando el sistema de tipo de cambio no es completamente flexible, cuando el banco central interviene de manera más o menos sistemática para influir la paridad cambiaria, una expansión (contracción) monetaria en Estados Unidos puede generar una expansión (contracción) monetaria en México.
Para estudiar la transmisión internacional de la política monetaria y la inflacion de Estados Unidos a México nos valdremos de análisis de series de tiempo, análisis de correlación, y pruebas de causalidad en sentido Granger. Asimismo, utilizaremos información estadística mensual de los agregados monetarios M1 de México y de Estados Unidos en el período que va de enero de 1981 a diciembre de 1993 (156 observaciones)1 .Con estos datos, procedemos a identificar y estimar modelos ARMA para las dos series mencionadas .
En el periodo de tiempo
en cuestión, las autoridades monetarias de México adoptaron
distintos sistemas cambiarios:de tipo de cambio deslizante; de flotación
regulada e, incluso, de tipo de cambio fijo. El común denominador
de estos sistemas es que ninguno de ellos está totalmente exento
de la intervención del banco central para influir en la evolución
de la paridad peso–dolar. Por ello es que tiene sentido estudiar, desde
un punto de vista empírico, el fenómeno de la transmisión
de la política monetaria de los Estados Unidos hacia México.
Las ecuaciones (5)
y (6) representan sendos modelos ARMA para los agregrados monetarios M1
de las economías de México y Estados Unidos.
| Datos sobre la economía de México | Datos sobre la economía de Estados Unidos |
| mt = rmt-1 + e t | mt EU = rmt-1 EU + e t |
| Ho: r =1 (La serie mt no es estacionaria). | Ho: r =1 (la serie mtEU no es estacionaria). |
| Ha: r <1 (La serie mt es estacionaria). | Ha: r <1 (la serie mt EU es estacionaria). |
| | n (r
-1) | = | 156 (0.33487-1) | =
103.76 > 7.9
(valor crítico en tablas) |
| n(r
-1) | = | 156 (0.73658 - 1) |
= 41.79 > 7.9
(valor crítico en tablas). |
| Por lo tanto, se rechaza la hipótesis nula. | Por lo tanto, se rechaza la hipótesis nula. |
Enseguida tratamos de aportar evidencia en el sentido de que las variaciones en mt EU inducen variaciones en mt. Lo anterior, se llevó a cabo en tres pasos:
| 1. Modelo ARMA correspondiente a la serie mt | 2. Modelo ARMA correspondiente a la serie mt EU |
| mt= 0.596mt–1– 0.0018mt-3 + 0.097mt– 6– 0.008.mt– 9 + 0.676mt -12–0.45mt–13 + et + 0.322 et–1Ho: no autocorrelación de los residuales (et) | USmt =
0.389 USmt-1 + 0.59 USmt-2 +
et + 0.005et-1
+ 0.63
et - 2 Ho: no autocorrelación de los residuales (et) |
| Prueba de autocorrelación de los residuales de la serie mt | Prueba de autocorrelación de los residuales de la serie mtEU | ||||||||
| Retraso No. | X2 | Grados de libertad
(GL) |
Valor P | X2(.95, GL) | Retraso No. | X2 | Grados de libertad (GL) | Valor P | X2(.95, GL) |
|
6
12 18 24 30 |
3.11
6.04 9.74 15.94 21.44 |
1
7 13 19 25 |
0.078
0.302 0.554 0.528 0.554 |
3.84
21.03 28.87 36.42 43.77 |
6
12 18 24 30 |
0.33
11.37 18.38 22.62 28.43 |
2
8 14 20 26 |
0.849
0.181 0.190 0.308 0.338 |
5-99
15.51 23.68 31.41 39.36 |
| Serie mt | Serie mtEU |
| Ho: ARMA ( (1,3,6,9,12,13),1) | Ho: ARMA (2,2) |
| Ha: ARMA,3,6,9,12,13),2) | Ha: ARMA (2,3) |
| G* = 156(0.0119) = 1.85 < X2(1)= 3.84 | G* = 156 (0.0018) = 0.2808 < X2(1)= 3.84 |
| Por lo tanto, no se rechaza Ho | Por lo tanto, no se rechaza Ho |
3. El tercer paso en
nuestro análisis consiste en computar la correlación cruzada
de los términos de error de las dos series (et
y et) en el tiempo t, t-1, t-2, y así sucesivamente hasta
t-27. Puesto que los residuales de ambas series están exentos del
problema de autocorrelación, la estimación de las correlaciones
cruzadas no tiene porque derivar en resultados espurios.
| Rezago | 1 | 3 | 6 | 9 | 12 | 15 | 18 |
| corr–c | 0.144
(0.086) |
0.041
(0.096) |
0.139
(0.104) |
(0.145)
(0.094) |
0.145
(0.098) |
0.066
(0.161) |
0.194
(0.030) |
| Rezago | 21 | 24 | 27 | ||||
| corrc–c | 0.139(0.033) | 0.223(0.014) | 0.024(0.015) |
En la tabla 4, los números en paréntesis son los valores p (o niveles de significancia observados) correspondientes a la hipótesis nula de que el coeficiente de correlación cruzada correspondiente es cero. Los valores p indican claramente que, después de transcurridos 18 meses (a partir del rezago número 18), el coeficiente de correlación cruzada es estadísticamente significativo (puesto que el valor p correspondiente se vuelve menor a 5%). En otras palabras, a partir del mes número 18 se comienza a rechazar la hipótesis nula de que el coeficiente de correlación cruzada es igual a cero. Es importante, asimismo, señalar que todos los coeficientes de correlación cruzada presentan signos positivos.
La interpretación
económica que se debe de dar a esta evidencia empírica es
que, cuando el sistema de tipo de cambio adoptado no es totalmente flexible,
una expansión monetaria en Estados Unidos genera una expansión
monetaria en México con un rezago de aproximadamente 18 meses. Asimismo,
una contracción monetaria en Estados Unidos tardaría alrededor
de 18 meses para producir una contracción monetaria en México.
Layton (1983) arriba exactamente a la misma conclusión en el caso
de las economías norteamericana y australiana, esto es, que los
shocks monetarios en Estados Unidos tardan alrededor de 18 meses para impactar
los agregados monetarios australianos. Valdría la pena analizar
si esta conclusión es extensible al caso de cualquier economía
pequeña y abierta que interactúe fuertemente con Estados
Unidos y cuya política de tipo de cambio no sea totalmente flexible.
En suma, la evidencia
empírica presentada es consistente con la hipótesis de que
expansiones (contracciones) monetarias en Estados Unidos inducen expansiones
(contracciones) monetarias en México. Ahora, lo que falta por hacer
es analizar la conección entre la cantidad de dinero en circulación
y los precios en el caso de México. Para tal efecto, haremos pruebas
de causalidad de Granger utilizando información estadística
mensual sobre el m1 y el Índice Nacional de Precios al Consumidor 3,
que se denotará con P. La idea básica detrás de esta
prueba es que si, como la teoría lo indica, las variaciones en el
agregado monetario m1 preceden a las variaciones en la tasa de inflación,
entonces dos condiciones deben de cumplirse:
Los resultados de estas pruebas sugieren que las variaciones en el agregado monetario M1t preceden a las variaciones en Pt, pero las variaciones en Pt no preceden a las variaciones en M1t. Estos resultados son consistentes con la idea de que M1t es un indicador anticipado de Pt, por un lado, y con la idea de que cambios en M1t contribuyen a causar cambios en M1t, por el otro.
El cuerpo de la evidencia
empírica obtenida es consistente con la teoría de que la
inflación se puede llegar a transmitir "internacionalmente" a través
de canales monetarios. Por una parte, nuestro análisis de series
de tiempo y de correlación cruzada sugiere que expansiones (contracciones)
monetarias en Estados Unidos generan expansiones (contracciones) monetarias
en México con un rezago de alrededor de 18 meses. Por otra parte,
las pruebas de causalidad de Granger son consistentes con la teoría
de que cambios en M1t ocasionan cambios en Pt. De este modo, la evidencia
presentada sugiere que cuando el sistema de tipo de cambio en México
no es totalmente flexible, una expansión (contracción) monetaria
en Estados Unidos tiende a causar una expansión (contracción)
monetaria en México y ésta, a su vez, se refleja en un aumento
(decremento) en la tasa de inflación doméstica.
NP1Fuente: CITIBASE
Database e Indicadores Económicos del Banco de México.