Gestión y Estrategia / No. 11-12 Número doble / Enero Diciembre, 1997 /
UAM - A

PROPUESTA DE INSTAURACIÓN DE UN SISTEMA
DE CAPACITACIÓN AL INTERIOR DE LA EMPRESA EN MÉXICO



Enrique Vázquez Garatachea

1. Introducción
2. Antecedentes de la capacitación
3. Marco legal de la capacitación
4. El proceso actual de capacitación
5. Algunas características de la fuerza laboral en México y la capacitación
6. Síntesis y propuesta para un programa de capacitación
7. Conclusiones
8. Fuentes Bibliográficas
 

Introducción

Las actuales tendencias que determinan la conducta de los agentes y empresas se están configurando en torno a la globalización y el avance tecnológico, en especial la llamada "tecnología de punta", llegando a imponer el paradigma del "quehacer eficiente". Por otra parte, no hay duda de que muchos de los investigadores dedicados al desarrollo de la empresa en México estarían de acuerdo en destacar que una parte significativa de las ventajas competitivas de la actividad económica reside en el bagaje de conocimientos, destrezas, habilidades y capacidades que posee la fuerza de trabajo. Hoy en día, tanto los sujetos como las empresas están sometidos a determinaciones difíciles de soslayar, por lo que deben aprender un cierto conjunto de conocimientos, destrezas y capacidades, a fin de insertarse competitivamente en el mercado laboral.
De ahí la importancia de la capacitación y de la instauración y desarrollo de un sistema de capacitación al interior de la empresa mexicana. Desde tal perspectiva se exponen aquí los principales tópicos que se visualizan para lograr una capacitación laboral adecuada, para ello el trabajo se ha dividido en cinco apartados: antecedentes de la capacitación, Marco legal de la capacitación, le proceso actual de capacitación, algunas características de la fuerza laboral en México y la capacitación, y síntesis y propuestas para un programa de capacitación.

Antecedentes de la capacitación

A través de la capacitación y el desarrollo, las organizaciones hacen frente a sus necesidades presentes y futuras utilizando mejor su potencial humano, el cual, a su vez, recibe la motivación para lograr una colaboración más eficiente, que naturalmente busca traducirse en incrementos de la productividad.
En el marco de este trabajo, entenderemos por capacitación las actividades culturales y  educativas enfocadas a lograr la superación intelectual y el desarrollo de habilidades de sus recursos humanos, por parte de las organizaciones empresariales (Siliceo, 1995).

En las sociedades antiguas no existía ni se concebía un proceso formal de enseñanza para el trabajo, ya que el conocimiento se transmitía de manera directa: los más experimentados enseñaban todo lo necesario para desempeñar un oficio a quienes, a través de un tiempo de aprendizaje, podían hacerse responsables del trabajo.
En el contexto de la organización social, económica y religiosa de los aztecas encontramos que ya existía una educación para el trabajo en el tepochcalli y el calmecac, comúnmente conocidos como centros de entrenamiento de los jóvenes de la ciudad en las artes militares, la religión y la disciplina, y que también desempeñaron el papel de adiestrar a los jóvenes en el trabajo (Frost, 1974).

Después se traslada al México colonial el sistema de aprendices, quienes, bajo la guía y supervisión de un maestro, propietario de las herramientas y de la materia prima, tenían así la oportunidad de aprender un oficio, recibiendo como única paga comida y alojamiento. Una vez que los aprendices adquirían los conocimientos necesarios, ascendían a oficiales y recibían una paga por su trabajo. Durante la época colonial, "Las Cartas de Indias" establecen diversas ordenanzas que tendían a apoyar actividades laborales, como favorecer la libertad de los jóvenes para trabajar voluntariamente en obrajes, dejándoles a su libre arbitrio aprender el oficio. También se impedía a los maestros despedir a los aprendices antes de haber cumplido cuatro años de aprendizaje. Ya hacia 1800 existían artesanos jornalistas, que tenían la capacidad de emplear a otros artesanos, quienes, a su vez, tenían bajo sus órdenes a aprendices; luego de cumplir con un cierto período de aprendizaje se convertían en maestros artesanos.

La industrialización y el desarrollo tecnológico en México no se desarrollaron tan rápidamente como en otras partes del mundo. La esclavitud y la explotación del trabajador pervivieron durante mucho tiempo, y el sistema de aprendices, en el que habría que incluir el aprendizaje padre-hijo, sobrevivió bastante tiempo.
El sistema de aprendices tuvo una larga vigencia histórica; sin embargo, con el progreso industrial este sistema paulatinamente dejó de satisfacer los requerimientos de recursos humanos que tuviesen los conocimientos y las habilidades necesarias para los nuevos procesos productivos, cada vez más complejos.
Más tarde, con el desarrollo y perfeccionamiento tecnológico, se vio la necesidad de reemplazar el de aprendices por un sistema capaz de satisfacer la mayor demanda de recursos humanos calificados. A partir de entonces que la capacitación para el trabajo adquiere un carácter más formal y complejo.
 

Marco legal de la capacitación

A lo largo de la historia de México, a pesar de que el tema laboral ha recibido una atención permanente, éste se orientó más bien hacia aspectos técnicos, relacionándolo con los procesos productivos. La principal preocupación giraba preferentemente en torno a "cómo producir". Los recursos humanos se encontraban relegados a un segundo plano y no existían condiciones adecuadas para el del trabajo ni, mucho menos, una legislación que marcara los lineamientos a seguir. Por su parte, los trabajadores no gozaban de garantías ni derechos. Ante esta situación, surgió en las autoridades una inquietud en cuanto a legislar en torno al derecho laboral. Esta inquietud quedó plasmada en la fracción XIII, Apartado A, del artículo 123 de la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y en el artículo 153-A, hasta X, del capítulo III-bis, de la Ley Federal del Trabajo, refiriéndose en uno de sus puntos esenciales a la obligación que tiene el patrón de proporcionar capacitación y adiestramiento, así como el derecho de los trabajadores a recibirlos. Dos aspectos importantes se encuentran plasmados en dichos artículos:
 

Para llevar a cabo un proceso de capacitación y adiestramiento n una organización es necesario contemplar el cumplimiento de las disposiciones legales, lo cual, además de efectuar los trámites y registros correspondientes ante la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, debe estar acorde con el marco legal antes mencionado. El procedimiento consiste en constituir una Comisión Mixta de Capacitación y Adiestramiento, la cual debe estar integrada por igual número de representantes de los trabajadores y del patrón. Además, los procedimientos legales establecen la definición de un Programa de Capacitación y Adiestramiento, que se debe registrar ante la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, a fin de dar cumplimiento a los artículos 153-A, 153-N, 153-Q, 153-R y 153-F, de la Ley Federal del Trabajo.

Finalmente, se estipula el seguimiento de las actividades de la capacitación una vez que el trabajador haya cursado y aprobado el programa de capacitación correspondiente al puesto que desempeña en el presente o que desarrollará en un futuro. Este seguimiento se llevará a cabo mediante las formas DC-4 y DC-5, proporcionadas por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Los datos que allí aparezcan deberán ser congruentes con los anotados en formas anteriores (Alicia Cacique Guerrero, 1997).
 

El proceso actual de capacitación

Las acciones del proceso de capacitación están dirigidas al mejoramiento de la calidad de los recursos humanos, y buscan mejorar habilidades, incrementar conocimientos, cambiar actitudes y desarrollar al individuo. El objetivo central es generar procesos de cambio para cumplir las metas de la organización.
La capacitación se sustenta en un marco teórico que intenta ejercer su influencia en la constitución de los propósitos, de acuerdo con los valores y objetivos de la organización (Roberto Pinto Villatorio, 1992). Son varias las teorías que históricamente han influido sobre los diversos enfoques de la capacitación, cada una de ellas dirigida a relevar diferentes niveles o áreas de la organización. Se han hecho explícitos sus propósitos y objetivos centrales, y puede decirse que han gozado, en su momento, de un éxito relativo.

Sin embargo, el desarrollo tecnológico y organizacional va dejando atrás la vigencia de esas teorías, por lo que también puede decirse que cada teoría nueva es, en cierto modo, una adaptación de la anterior, intentando así "acomodarse" a las nuevas circunstancias y exigencias. Como este trabajo no se ha propuesto exponer en detalle sus principales rasgos, queremos de todos modos dejar constancia de ellas en el siguiente cuadro.

 CUADRO 1
Teorías que han influido en las corrientes de la capacitación
 
Teoría neoclásica
Teoría conductista 
Teoría sistemática
El propósito del entrenamiento es lograr la eficiencia El propósito del entrenamiento es proporcionar a directivos, gerentes y supervisores y las técnicas necesariaspara dirigir y motivar a los subordinados, a fin de que éstos satisfagan sus necesidades y expectativas Hacer que los miembrosde la organización interioricen sus obligaciones y cumplanvoluntariamentesus compromisos 
Teoría clásica
 Teoría humanista
Teoría estructuralista
Incrementar los resultadosde la organizacióna través dela planeación  Generar aprendizajes yformas de comportamientoen el individuo para organizar sus esfuerzos e integrarlo en grupos de trabajo  Seleccionar los problemasque obstaculizan el desarrollo de los subsistemas de la organización que impiden lograr los objetivos 
Fuente: Vázquez G., 1997.
 

 
Respecto de la capacitación, en Principios de una Nueva Cultura Laboral se reconoce la importancia de la educación y la capacitación para introducir un cambio de actitudes y conductas que promuevan la creación de una nueva cultura laboral, y para elevar la productividad de los trabajadores y de las empresas, formulando, en materia de educación, capacitación y productividad diversas consideraciones.

Hoy en día, los procesos productivos no sólo requieren de equipos y tecnología de punta compatibles con el aprovechamiento productivo de la mano de obra, sino también de nuevas formas de gestión, organización y capacitación para el trabajo productivo, las cuales, además de propiciar un uso racional y eficiente de los recursos disponibles en las empresas, así como el respeto al medio ambiente, sean capaces de estimular la capacidad de innovación, el potencial creativo y la superación intelectual de los trabajadores.
La transformación productiva y organizacional implica que tanto trabajadores como empresarios adquieran y actualicen, permanente y respectivamente, conocimientos, habilidades y destrezas, tanto para el trabajo como para la actividad empresarial.

La educación y la capacitación, además de ser fuentes fundamentales de productividad y eficiencia en las empresas, de mejores condiciones de trabajo y remuneración para los trabajadores, inculcan valores como los de responsabilidad, solidaridad, superación continua, capacidad de adaptación al cambio y trabajo en equipo, entre otros.
En el proceso de educación y capacitación, el trabajador encuentra el medio para ejercer plenamente su libertad con responsabilidad para su propia realización y, en consecuencia, la de su sociedad, proceso básico que se debe dar a partir de las familias, las escuelas, los sindicatos y los propios centros de trabajo.

Debe señalarse, además, que la promoción a puestos de categoría superior ha de realizarse con base en la capacidad del individuo. En caso de trabajadores que demuestren estar igualmente capacitados, en términos de aptitudes y eficiencia o en igualdad de circunstancias o méritos, habrá de promoverse a quien goce de mayor antigüedad.
Ahora bien, con objeto de aumentar la productividad en los centros de trabajo, los lineamientos que deberán seguirse durante los esfuerzos educativo y capacitador, se pueden sintetizar en los siguientes tres puntos:
 

Mediante la educación se estará iniciando un cambio en las actitudes y conductas individuales y colectivas que, indudablemente, contribuirán a crear una cultura laboral que rebasará los límites de la simple construcción técnica, capacitación y adiestramiento para el trabajo. Asimismo, se deberán preservar y potenciar aquellos valores y tradiciones culturales que definen e identifican nuestra nacionalidad.
Por lo anterior, trabajadores, empresas, sindicatos y autoridades, en un esfuerzo corresponsable, deberán fomentar y privilegiar actividades de educación y de formación que promuevan esta nueva cultura del trabajo de tal manera, que ésta sea una realidad capaz de enriquecer a la sociedad mexicana (Principios de la Nueva Cultura Laboral, 1996).
Ahora bien, en cuanto a la estructura que deberá sustentar el proceso de capacitación y adiestramiento de los recursos humanos, creemos que ésta se solidificará atendiendo fundamentalmente los siguientes pasos:
  Ésta es la estructura básica que actualmente enmarca los procesos de capacitación en las organizaciones, en donde, a pesar de que pueden presentarse variaciones, los fundamentos son los mismos.
Actualmente no existen en México las condiciones teórico-técnicas (investigaciones, marcos teóricos, nivel socioeconómico de la población, ausencia de bancos de información técnica, instructores externos con limitada preparación y falta de ética profesional, etcétera) que puedan soportar, con modelos y conceptos, nuevos sistemas de actualización y formación de adultos. Si a esto se suma que en muchos casos los administradores de la capacitación carecen de interés por desarrollar referencias teóricas, se entenderá por qué el problema continúa presente y, ante las nuevas exigencias del entorno, agudiza las limitaciones de la capacitación en México.

Algunas características de la fuerza laboral en México y la capacitación

Un elemento esencial para comprender al trabajador mexicano actual, es analizar el lugar que éste ha ocupado a través del tiempo. Para el trabajador mexicano no ha sido fácil destacar y obtener garantías sobre aquello a lo que tiene pleno derecho, lo que le ha significado una larga historia de luchas y movimientos. Al mismo tiempo, ha sufrido una serie de influencias que le han hecho ver el trabajo como un castigo, al grado de componer frases como "la esclavitud no se abolió; tan sólo se puso en nómina", sentencia que describe el sentimiento del trabajador mexicano y el lugar de explotación y marginación que le ha tocado vivir, siendo muchas veces mirado incluso con desprecio.

Para entender y comprender muchos de los comportamientos del mexicano en el trabajo, es necesario detenernos a analizar sus costumbres e ideas propias.
Las ideas y costumbres del mexicano no son obra de generación espontánea, sino que han devenido como producto de la serie de influencias recibidas a través de la historia, de las cuales ya se ha hecho referencia en su momento. Ahondando un poco más en las características del trabajador mexicano, a continuación se enlistan algunos de los valores o prejuicios que se pueden observar en sus lugares de trabajo (Emprendedores, 1997).
 

Como ya se ha mencionado, las costumbres e ideas que posee el mexicano han devenido como producto de su desarrollo cultural, a través de la historia. Aunado a esto hay que recordar que los individuos, por sí mismos, manifiestan una serie de necesidades básicas que deben satisfacer y son éstas, precisamente, las que en grado apreciable determinan muchos de sus comportamientos y costumbres. De acuerdo con Abraham Maslow, las principales necesidades pueden encuadrarse en cinco rubros: Es comprensible que un trabajador prefiera un incentivo o un reconocimiento económico en vez de un diploma o unas palabras de aliento, ya que primero desea satisfacer necesidades básicas, como comer. En este sentido, la situación económica provoca que, en general, existan muchas carencias en estos aspectos.

Aunque hoy en día México realiza grandes esfuerzos por superar el problema de la deficiente escolaridad de la población, en la aplicación de planes y programas de capacitación laboral los bajos niveles de escolaridad obligan en muchas ocasiones a complicar y demorar el aprendizaje de un operario en una nueva técnica para el desarrollo de cierto proceso, debido a los vacíos que éste exhibe.

Síntesis y propuesta para un programa de capacitación

La solución al problema de la aplicación del proceso de capacitación en las organizaciones mexicanas consiste en desarrollar un proceso basado en sus características reales. Es decir, habrá que partir de lo que ellas son; de su realidad en un momento determinado. Es un hecho que hoy los interesados en la capacitación tenemos el gran reto de generar metodologías enteramente efectivas. La tarea no es nada sencilla y la verdad es que, al respecto, poco se ha hecho (Flores R., 1997).

La capacitación es un proceso dirigido esencialmente a mejorar la calidad de los recursos humanos en las organizaciones, por lo que debe valerse y echar mano de todos aquellos elementos y recursos que sean necesarios para incrementar conocimientos, desarrollar habilidades y modificar actitudes.
La nueva cultura laboral busca impulsar la capacitación de trabajadores y empresarios, de manera continua.
La capacitación contribuye a mejorar el nivel de vida de los individuos, al mismo tiempo que permite elevar el nivel de calidad de una organización, provocando de este modo beneficios para ambos.

La capacitación posee la cualidad de modificar positivamente las actitudes de los individuos, permitiendo que las organizaciones puedan así insertarse exitosamente en el marco de la globalización en marcha.
La capacitación no sólo incrementa conocimientos, desarrolla habilidades y es capaz de modificar actitudes, sino que permite también que los individuos se integren y comprometan en mayor grado con la organización y sus fines.
El trabajador mexicano posee valores, creencias, ideas y costumbres muy particulares, las cuales son producto de una cultura histórica exclusiva de México.
El proceso actual de capacitación aplicado en las organizaciones mexicanas no se adapta plenamente a éstas, debido a que fue desarrollado para una realidad distinta a la del México contemporáneo.

La mayoría de las organizaciones en México acusan graves problemas en cuanto a su estructura administrativa, lo cual impide el adecuado desarrollo de los diversos procesos que le competen, encontrándose entre éstos el proceso administrativo de la capacitación.
Asimismo, estas organizaciones muestran graves problemas en lo que atañe a la resistencia al cambio por parte de sus recursos humanos, así como por la falta de sensibilidad ante los retos que impone la globalización, siendo la capacitación una poderosa herramienta para vencer estas resistencias al cambio y para sensibilizar al personal, en cuanto a la realidad total que deben enfrentar las empresas.

La implantación y el éxito de todo sistema de calidad comienza siempre por la sensibilización de los individuos hacia la calidad, siendo la capacitación la única herramienta que permite dicha sensibilización. Actualmente, la mayoría de las empresas en México se encuentran en proceso de implantación de sistemas de calidad.
Por lo anteriormente expuesto, se ve la imperiosa necesidad de proponer un proceso de capacitación que tenga como base la realidad que viven actualmente las organizaciones en México.

Dentro de la estructura del proceso de capacitación, deberán contemplarse los elementos básicos necesarios para que las organizaciones los apliquen de manera objetiva y práctica, sin perder de vista la atención y solución a problemas reales (Ramírez U., 1996). Estos elementos básicos son los siguientes:

Sin duda, la capacitación de los recursos humanos de una organización es capaz de contribuir a mejorar sus niveles de productividad. Hay que recordar, sin embargo, que la productividad no sólo se refiere al aumento en el número de unidades producidas, sino que atañe a todas y a cada una de las actividades de la organización, dirigidas tanto a sus clientes como a sí misma. La capacitación es también capaz de modificar actitudes negativas en los individuos, lo cual disminuirá en buena parte los conflictos que surgen entre ellos y, por tanto, se logrará un mejor ambiente organizacional, además de una gran disposición para el trabajo.

La capacitación mantiene motivados a los recursos humanos, aunque, como en el caso de la productividad, la motivación está determinada por varios factores y no sólo por la capacitación. Por lo mismo, puede darse el caso en que una necesidad de capacitación sea motivar al personal para cumplir ciertas metas, y no precisamente para proporcionar o actualizar un conocimiento o desarrollar una habilidad.

Conclusiones

La principal característica de esta propuesta de instauración de un sistema de capacitación al interior de la empresa en México, es permanecer vinculada con la realidad que viven las organizaciones actualmente en México, así como con las características del trabajador mexicano.

El trabajador mexicano es muy peculiar y resulta interesante descubrir la serie de influencias que ha recibido a través de la historia y que ha heredado por generaciones, hasta llegar a definirse como lo que es hoy en día: un individuo sumamente creativo e ingenioso, aunque también con graves complejos, los cuales le han impedido desarrollar al máximo su potencial.
El hecho de que el trabajador mexicano posea características peculiares y una personalidad fruto de una herencia, no implica que siempre deba seguir así. Por el contrario, ahora más que nunca es necesario que se cuestione a sí mismo y comience a despertar hacia una verdadera conciencia de cambio y de constante superación. La educación es la vía por la cual se puede lograr el cambio y superación en los seres humanos, siendo la capacitación el medio que puede contribuir a este fin.

Como parte de estos esfuerzos, estimamos que el trabajador mexicano debe tratar de olvidarse de adoptar modelos desarrollados fuera de México y concentrarse en desarrollar modelos y procesos más acordes con la realidad nacional.
La concepción del trabajador como complemento de una máquina, ya no tiene más vigencia. Hoy y siempre, el elemento humano deberá ser el centro de la actividad empresarial y, por lo tanto, el porqué de sus actitudes, comportamientos y sentimientos deberá atenderse, preferentemente, bajo necesidades de capacitación.

Es preciso tener una clara conciencia de lo que la capacitación significa para las organizaciones, en múltiples aspectos. Ya no se puede seguir con la idea de que ésta significa sólo desperdicio de tiempo y de recursos, o bien, que es únicamente un trámite legal, al que se le debe dar cumplimiento.
Por último, habría que decir que la propuesta de capacitación que aquí se ha presentado no pretende exhibir una normatividad que las organizaciones deban seguir fielmente para atender las necesidades de capacitación a sus recursos humanos. La intención, más bien, es que cada una de ellas la adapte a sus características y necesidades particulares, lo que deberá entenderse tanto en lo que concierne a los objetivos y delineamientos técnico-administrativos particulares de la empresa, como a las definiciones humanas y laborales específicas y concretas de su personal.
 

Fuentes Bibliográficas


 


Enrique Vázquez Garatachea
Profesor Investigador del Departamento de Administración de la UAM-A



 
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