
1. Introducción
2. Perpectiva
histórica
3. Objetivo
de la reingeniería
4. Qué
es y qúe no es reingeniería
5. Síntomas
indicadores de la necesidad de reingeniería
6. Cambios
que provoca la reingeniería
7. Éxitos
y fracasos de la reingeniería
8. La
nueva empresa y el rol del trabajador
9. Conclusiones
10. Fuentes
bibliográficas
En el umbral del siglo XXI es importante revisar el rol del elemento humano ante los profundos cambios que se viven por un mayor flujo de información, a una avanzada tecnología de información y al desarrollo de una gran variedad de nuevas tecnologías organizacionales que vuelven obsoletas todas las teorías de identidad de las organizaciones, de división del trabajo y de la importancia del recurso humano.
Lo anterior se produce
en todos los niveles. En Europa, 15 países integran la Comunidad
Europea aceptando nuevas versiones de los conceptos de federalismo, soberanía,
identidad y país en busca de nuevas formas de organización
para ser mas competitivos ante Japón y Estados Unidos. De igual
forma las organizaciones se reorganizan en formas tales como alianzas,
fusiones y reestructuraciones que implican procesos de automatización,
informatización, downsizing, outsourcing, reingeniería y
muchas ideas más que el hombre no acaba de entender.
A diferencia del desarrollo
organizacional en el que el cambio de actitudes, creencias y valores se
planea a largo plazo, en esta nueva era surge el concepto de administración
de cambio rápido, el cual resulta brusco e inmediato con el objeto
de sobrevivir y ser más competitivo.
Inmersas en este cambio
brusco están las personas. Millones de ellas siguen marginadas política,
social y económicamente; una buena parte está desempleada,
y otras más con fuertes problemas de stress, ya que su permanencia
de trabajo está altamente condicionada a su capacidad de entender
y colaborar en los cambios que se produzcan y en el valor agregado que
puede aportar a su empresa. Surgen entonces dos interrogantes: ¿el
cambio es en beneficio o en perjuicio del ser humano?, y ¿cuál
es el rol del factor humano ante el cambio rápido?
La primera revolución
industrial fue un cambio brusco que afectó todas las estructuras
sociales y que destruyó a los grupos primarios, sacando al trabajador
de su espacio propio y llevándolo a una fábrica. Actualmente
la tecnología es la que genera una nueva revolución industrial
regresando al hombre a su casa, ya sea porque se le despide, o porque tendrá
que trabajar de tiempo parcial o generar procesos de autogestión
empresarial. Rifkin (1996) plantea que el principal problema del hombre
del próximo siglo será la administración de su tiempo
libre.
El presente trabajo se inicia con una perspectiva histórica del origen de las organizaciones y su evolución. Posteriormente se hace una revisión del concepto de la reingeniería de procesos de negocios, como una tecnología organizacional de cambio acelerado, y el efecto que ha provocado en las organizaciones y en el ser humano. Por último, se plantea el nuevo rol del factor humano ante todos esos cambios complejos.
Hablar de la evolución de las organizaciones implica retroceder al pasado para ubicar cada uno de los cambios en la relación entre los hombres. Swieringa y Wierdsma (1995) señalan al ejército y a la Iglesia como las primeras organizaciones burocráticas en las que el ordenamiento de las personas es una característica central; los líderes ocupan la cima y los subordinados obedecen los mandatos. En ambas organizaciones, los niveles más elevados se reservan a las clases sociales más altas; en ambas hay un ordenamiento jerárquico de las personas que difieren cualitativamente unas de otras; tal diferencia es reflejo del orden social, que a su vez se considera reflejo de una complicada orden celestial donde hay nueve tipos de ángeles: querubines, serafines, tronos, dominaciones, virtudes, principados, arcángeles y ángeles. Así, el orden de la vida social debe reflejar la perfección del orden celestial; a su vez, el orden organizacional refleja el orden social con sus niveles jerárquicos que poseen muchas estructuras burocráticas.
En la Iglesia y en el ejército, el establecimiento de políticas se reserva para los miembros de los altos rangos y su realización se deja para los niveles inferiores. Pensar y hacer están separados. Esta distinción requiere una tercera categoría que se asegure de que los mandatos de "arriba" se lleven a cabo. La Iglesia y el ejército son básicamente organizaciones que organizan gente, mientras que las organizaciones de trabajo pretenden ejecutar correctamente procesos de trabajo.
Estas últimas,
señalan Dillanes y Vidrio (1995), surgen hacia 1900 durante la revolución
industrial; con Frederick Taylor se marca el inicio de la administración
científica que perdura hasta los años treinta. Para los estructuralistas
la premisa fundamental es la eficiencia, la cual se determina por normas
y estándares, objetivos cuantificables, planeación y división
del trabajo, y la principal motivación del trabajador es el dinero.
Bajo este paradigma, el trabajador ideal es obediente y sin iniciativa.
Lo anterior trae como
resultado una marcada centralización de la toma de decisiones y
el surgimiento de una gran experiencia media para la ejecución de
las tareas. La situación socioecónomica de principios de
siglo creó el contexto ideal para el desarrollo y perfeccionamiento
de estas organizaciones; el modelo era la máquina: un todo compuesto
por engranes, cada uno de los cuales tiene su lugar, y el hombre es sólo
uno más.
Pero en la búsqueda de mejores métodos y de mayor eficiencia, Koontz (1985) destaca que Elton Mayo encontró elementos importantes para entender las necesidades internas del ser humano, logrando como resultado un nuevo paradigma en el que la fábrica es una entidad social, una nueva casa, y el trabajo es la actividad social mas importante del hombre. También descubre la importancia del trabajo grupal como elemento integrador, de identidad y de colaboración.
Mayo vislumbró una nueva era de relaciones entre los directivos y los trabajadores; posteriormente, de acuerdo con Kondo (1991) autores como Maslow, Hertzberg, Likert, Argyris, Mc Gregor y otros más sentaron las bases del desarrollo del humanismo basado en una visión positiva del hombre. El movimiento humanista centró su atención en los aspectos psicológicos que ayudaron a lograr eficiencia; sin embargo, los principios jerárquicos del sistema permanecieron igual.
Todo esto se puede analizar a través de la metáfora de la organización como organismo vivo propuesta por Morgan (1991). La organización tiene capacidades de flexibilidad, dinamismo e innovación que reflejan un estado superior sobre las formas mecanicistas y burocráticas.
Paralelo a esta corriente, surgió en los años treinta el movimiento de la calidad, que, de acuerdo con Cruz (1996), se creó debido a la necesidad de la industria militar de Estados Unidos de tener equipo militar seguro. En ese momento surgieron las primeras normas de calidad (las normas Z), y en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Edward Deming visita Japón invitado por el comando militar de ocupación de Estados Unidos. A partir de este momento la calidad surgió como un enfoque integral para las organizaciones basado en la participación de todos los niveles en la solución de problemas organizacionales. Justo en este período, después de la Segunda Guerra Mundial, las naciones del mundo se empiezan a organizar para crear y elevar los estándares de calidad. La calidad logró industrializar a Japón, convirtiéndolo en un país de primer mundo y, de acuerdo a Lessem (1994), "el laboratorio de administración del mundo".
Estados Unidos voltea hacia Japón y no logra comprender el porqué de su éxito; intenta copiar sus sistemas de manufactura y de ingeniería industrial, pero sin grandes logros. Por ello, a partir de los setenta factores como la globalización, la avanzada tecnología de información, la automatización y las nuevas estructuras de empleo generan una alta competencia, la cual provoca que los cambios políticos, económicos y sociales sean muy rápidos; es en este momento cuando las tecnologías organizacionales inician una cruzada para apoyar a las empresas a sobrevivir.
Una de esas tecnologías
es la reingeniería de procesos de negocios –término que dieron
a conocer en su forma actual Hammer y Champy (1994)–, partiendo de la idea
de que el mal desempeño de las organizaciones no se debe a que los
empleados sean flojos o ineptos, sino a que el mundo en el que operan ha
cambiado mas allá de la capacidad de las corporaciones para adaptarse
o evolucionar. Ellos plantean que son tres fuerzas las que dominan el entorno
actual: clientes, competencia y cambio.
Las empresas de hoy
deben organizar el trabajo alrededor de los procesos, y ésta es
una nueva visión sistémica que busca transitar de lo heredado
por Fayol, Taylor y Weber acerca de las estructuras organizacionales, hacia
una nueva concepción holística basada en procesos. Peter
Senge (1996), a través de su teoría de la quinta disciplina,
pretende aportar esta nueva visión holística de las organizaciones.
Por otra parte, la
reingeniería cuestiona todos los principios y supuestos en los que
se basa una organización y su forma de operar. Y se define como:
"La revisión fundamental y el rediseño radical de procesos
para alcanzar mejoras espectaculares en medidas críticas y contemporáneas,
y de rendimiento, tales como costos, calidad, servicio y rapidez". (Hammer
y Champy, 1994, p.34).
Auerbach (1994) menciona
tres palabras clave para explicar el concepto de reingeniería:
2. Radical. Significa llegar a la raíz de las cosas, no con soluciones o cambios superficiales que sólo atenúan los problemas, sino con mejoras de gran magnitud en las medidas clave de desempeño: costo, calidad y tiempo.
3. Procesos. La parte más difícil de entender, ya que implica un cambio de paradigma, pues la mayor parte de las personas de negocios no están orientadas a procesos sino a tareas, actividades y estructuras.
La reingeniería de procesos implica el rediseño de toda una organización con el fin de incrementar su capacidad competitiva o de subsistir y poder servir mejor y dar un valor agregado a sus clientes. Peón (1994) señala que, entre otras cosas, la reingeniería busca: evitar el cierre del negocio, aumentar los márgenes de operación, enfrentar mejor a la competencia, aumentar la participación en los mercados, dar valor agregado al cliente y reducir costos y tiempo.
Asimismo, al hablar
de cambios, Manganelli (1996) señala que se requiere de dos componentes
de igual importancias para hablar realmente de un proceso de reingeniería:
cambios técnicos (proporcionados por la tecnología; aplicaciones
específicas de tecnología de proceso) y cambios sociales
(que implican descripción de la organización; dotación
de personal, cargos, planes de carrera, incentivos; especificación
de la estructura de gerencia; rediseño de fronteras organizacionales;
diseño de programas de gestión de cambio; trabajo de la nueva
cultura organizacional).
Muchas veces se piensa
que una aplicación tecnológica es reingeniería, pero
eso sólo es una parte, ya que faltaría integrar el aspecto
humano, pues no son las compañías las que rediseñan
los procesos, sino las personas; y depende de ellas que se realicen o no.
En realidad la reingeniería
de procesos de negocios, debería llamarse reingeniería humana,
ya que es el hombre el que la piensa, el que la lleva a cabo y el que sufre
las consecuencias. En Japón se tiene una visión diferente
de la reingeniería; ahí se busca elevar la moral de los trabajadores
y mejorar el clima organizacional, situación opuesta a la reingeniería
occidental. Copper y Markus (1995) analizan esas diferencias como una alternativa
viable a la tradicional; en esta visión se da facultad a los empleados
para que hacer la reingeniería, en lugar de la visión tradicional
en la que es tarea de un consultor o el dueño de la empresa.
Qué es y qué no es reingeniería
Muchos consultores y empleados de nuestro país consideran que están trabajando en proyectos de reingeniería, pero la realidad es que sí no analizan los factores claves (costo, tiempo y calidad), después de un cuidadoso estudio se llegará a la conclusión de que muchos proyectos no son reingeniería, sino mejora continua, automatización, reestructuración, informatización o una mezcla de todo lo anterior que da la apariencia de ser un proceso de cambio brusco o reingeniería. Por ello es muy importante hacer un buen diagnóstico que permita definir si lo que el paciente requiere es reingeniería o no.
Según Manganelli
y Raspa (1995), hay muchos mitos acerca de la reingeniería: que
es sinónimo de despido o de reducción de personal; que significa
descentralización o automatización. La reingeniería
es un cambio acelerado pero científico; es administración
del cambio rápido y no debe usarse como un escudo para reestructuraciones,
despidos masivos o automatización; se trata de un replanteamiento
totalmente diferente de la empresa; un libro blanco con nuevas ideas.
Síntomas indicadores de la necesidad de reingeniería
Hammer y Champy (1994)
señalan algunos indicadores básicos que pueden llevarnos
a pensar en la implementación de reingeniería: procesos fragmentados
en departamentos o funciones, altos costos de operación, exceso
de firmas o autorizaciones y de controles, desperdicio de recursos, exagerados
tiempos de ciclo, mal clima organizacional, mala calidad y pérdida
de clientes.
Uno o varios de estos
síntomas pueden ser indicio de la necesidad de iniciar un proceso
de este tipo, por lo que es conveniente hacer una lluvia de ideas y analizar
todos los procesos, fijando un dueño para cada proceso, con el objeto
de identificar el proceso requiere un cambio radical y espectacular.
Cambios que provoca la reingeniería
Hablar de las dimensiones
de cambio generadas por esta tecnología implica hacer referencia,
entre otras cosas, a estructuras, funciones, cultura, costos, puestos,
etcétera (ver cuadro 1).
| Dimensión | De... | A... |
| Organización | Funciones | Procesos |
| Procedimientos | Complejos | Sencillos |
| Puestos | Especialidad | Multihabilidad |
| Gente | Controlada | Responsable |
| Estructura | Piramidal | Horizontal |
| Medición | Tareas | Resultados |
| Gerente | Supervisor | Director |
| Prioridad | Finanzas | Procesos financieros |
| Centrado en | Jefe | Cliente |
| Valores | Proteccionismo | Productividad |
Es importante el recordar
que todo movimiento genera cambios en otras áreas y que estos provocan
cambios culturales, por lo que la nueva empresa tendrá una nueva
cultura, en la que habrá menor jerarquía; ésta será
más horizontal para acercar a los directivos a los problemas y a
los clientes; una empresa de gente con empowerment, orientada a procesos,
a resultados y con multihabilidades. La reingeniería también
dará cambios espectaculares en los indicadores clave de costo, tiempo
y calidad; la alta dirección esperará resultados de gran
magnitud, de más de 100% o hasta un 500%. Por supuesto, todo depende
de la magnitud y la relatividad de los porcentajes, porque para una empresa
transnacional un cambio de 10% en sus indicadores puede ser tan impresionante
que podría considerarse reingeniería.
Éxitos y fracasos de la reingeniería
Se habla de altos porcentajes
de fracaso de la reingeniería y es que ésta ha sido tomada
como una moda de la cual existen cursos de un día, en los que muchos
directivos encuentran ciertas bases para justificar sus cambios radicales.
Un proceso de este
tipo, con un diagnóstico preciso, una metodología adecuada
y un correcto plan de intervención, probablemente resultará
exitoso. Manganelli y Raspa (1995) opinan que la mayoría de los
procesos de 1995 fallaron debido a que la reingeniería no se manejó
como una estrategia corporativa, sino sólo como un proyecto en el
que había poca participación, escasa comunicación
y un grupo de reingeniería sin liderazgo ni compromiso.
Para Beckhard (1987), un líder debe tener un excelente conocimiento de la naturaleza cambiante del trabajo y, sobre todo, de la forma de administrar el cambio. Un líder que venda confianza y obtenga el apoyo de la alta dirección es indispensable en todo proyecto exitoso de reingeniería. Dillanes y Vidrio (1995) opinan que en el liderazgo y la gerencia de finales del siglo, la complejidad, y el cambio acelerado son constantes y las variables del éxito son la innovación, la estructura, la productividad, la cultura y las estrategias. El líder debe de coordinar o administrar éstas variables de éxito. El compromiso y liderazgo de la alta dirección son en todo proyecto de reingeniería la variable más importante para triunfar.
La nueva empresa y el rol del trabajador
Anteriormente al hablar
de las características de las organizaciones se mencionaban las
estructuras piramidales que la conforman; en ellas los objetivos fundamentales
son ascender en la jerarquía y obtener recompensas materiales; las
metas de trabajo las determina el jefe y el trabajador está atado
a la compañía hasta que se retira o es despedido. Tapscott
y Caston (1995) revelan que dicha estructura acaba con la creatividad,
la automotivación, el compromiso y la responsabilidad del trabajador.
En la actualidad diversas compañías han iniciado una transición
hacia la nueva empresa con diversos parámetros radicalmente opuestos
(ver cuadro 2).
| Estructura |
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| Alcance |
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| Recurso principal |
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| Persona |
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| Motivadores claves |
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| Dirección |
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| Bases de acción |
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| Motivación individual |
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| Aprendizaje |
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| Bases para lograr compensación |
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Compromiso, nivel de competencia |
| Base de relación |
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| Actitud del empleado |
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| Exigencias principales |
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Aunado a estos cambios,
el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (1994) señala
también nuevos roles y funciones a desempeñar por el trabajador:
-Al transformarse las tareas simples a trabajos multidimensionales, se genera la posibilidad de agregar valor al puesto y poder obtener mejor remuneración y mayor satisfacción.
-Se produce una transformación del entrenamiento a la educación; en lugar del "cómo" de un oficio, se enseña el "porqué".
-Las evaluaciones de desempeño y compensación ya no se basan en la actividad realizada, sino en los resultados; los criterios de ascenso cambian de rendimiento a habilidad.
-Los gerentes dejan de ser supervisores para convertirse en entrenadores.
De todo esto se puede
observar que los roles han cambiado con el tiempo, de la multihabilidad
artesanal anterior a la revolución industrial a la división
del trabajo de Taylor y nuevamente a la multihabilidad funcional de los
noventa, en la que el hombre debe cubrir cualquier función, tomar
riesgos y aceptar nuevas responsabilidades.
Se debe sensibilizar
a los trabajadores, capacitarlos y promover su desarrollo para entender
y aceptar esta nueva era de cambios complejos y acelerados con el fin de
que puedan estar en armonía con ellos y, de esta forma, apoyen cualquier
iniciativa o proyecto de reorganización, de reestructuración
o de reingeniería en beneficio de las organizaciones. El lado opuesto
de todo esto es tener trabajadores que se resisten al cambio y facilitan
el fracaso de todo proyecto de mejora o cambio acelerado.
Tras una revisión histórica acerca de las formas de organización, desde el ejército y la Iglesia hasta las nuevas tecnologías organizacionales de cambio, se puede concluir que a lo largo de la historia el hombre ha hecho reingeniería. La hicieron Taylor, Mayo y Deming, aunque fue Hammer quien popularizó la versión actual del cambio brusco. La versión contemporánea de reingeniería es científica y contiene elementos de diagnóstico, planeación e intervención, por lo que se puede visualizar como un desarrollo organizacional acelerado. Además, la reingeniería actual surge en un mundo de tecnología de información, de automatización y de nuevas estructuras de empleo, que con la calidad total provocan un cambio complejo que debe administrarse cuidadosamente.
Ante esta perspectiva,
la administración del cambio acelerado o rápido no es sólo
la reingeniería, sino el equilibrio y balance de muchas variables
que afectan al ser humano, y aquélla es sólo una de esas
variables a administrar; pero se debe aplicar correctamente mediante un
acertado diagnóstico y con una metodología adecuada a cada
caso particular.
Por último,
es una tarea de vital importancia el sensibilizar, capacitar y desarrollar
a las personas que conforman una organización para que puedan enfrentar
positivamente esta era de nuevas estructuras de empleo, automatización
y cambio; siempre teniendo presente que el ser humano es el factor clave
en el ámbito organizacional, por lo que se debe propiciar su desarrollo
no sólo como trabajador sino como ser humano.