
LAS EMPRESAS PARAUNIVERSITARIAS DE LA UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA, ALTERNATIVA DE FINANCIAMIENTO Y DE DESARROLLO INSTITUCIONAL1
Vicente
Xicotencatl Molina Ojeda
Alejandro
Aguilar Cuéllar
1. Introducción
2. El
financiamiento de la educación superior mexicana
3. Programas
de financiameinto basados en fuentes alternativas
4. Los
recursos financieros de la Universidad de Guadalajara
5. Las
fuentes de recursos propios
6. Marco
normativo de las empresas parauniversitarias
7. Las
empresas parauniversitarias de la U de G
8. Análisis
estratégico de las empresas parauniversitaria de la U de G
9. Contribuciones
presentes y prospectiva
10. Conclusiones
11. Fuentes
bibliográficas
12. Notas
Entre el conjunto de
las universidades públicas mexicanas, la Universidad de Guadalajara
(U DE G) es la segunda institución de educación superior
(IES) más grande del país. Esta organización es pionera
en nuevos esquemas de financiamiento que significan mecanismos y fuentes
alternativas para la obtención de recursos financieros adicionales
a los que provienen del subsidio público, tanto del gobierno federal
como del estatal.
La investigación
de la que deriva el presente trabajo parte de la constatación de
la anemia de recursos financieros por la que atraviesan la mayoría
de las IES públicas en el país, y la necesidad creciente
de incursionar en fuentes alternativas de financiamiento, que si bien no
sustituyan los recursos gubernamentales, los complementen y permitan solucionar
carencias graves en algunos de los aspectos básicos para su adecuado
funcionamiento.
Se buscó primero
la existencia de empresas parauniversitarias en otras IES públicas
del país, y el tipo de aportes financieros generados y comparar
su caso de con el de la U DE G. A lo largo de la investigación nos
dimos cuenta de que esta universidad era pionera en la implementación
de esta modalidad alternativa de financiamiento.
En este se analizan
las empresas parauniversitarias de la U DE G, desde su creación
hasta su situación actual, y se estudia su potencialidad como fuente
alternativa de financiamiento y de desarrollo institucional para la universidad
pública
Existe poca información
y escasos trabajos sobre el tema para el caso mexicano, por lo que
el presente es un documento que reúne, sistematiza y analiza información
relevante sobre estas empresas en la U DE G; la finalidad es que sirva
de referente y de propuesta para otras instituciones que están buscando
desarrollar fuentes alternativas de financiamiento y espacios de vinculación
y de desarrollo institucional.
Además de las
posibilidades de financiamiento alternativo al subsidio gubernamental,
consideramos que las empresas parauniversitarias contribuyen a la vinculación
empresa o entorno productivo con la universidad; ofrecen una amplia posibilidad
de campos para realización de prácticas profesionales; contribuyen
al mejoramiento curricular de las diferentes carreras y posgrados, ya que
proporcionan un vínculo directo y un laboratorio de práctica
con la realidad; permiten generar fuentes de empleo; auxilian a los estudiantes
y egresados de la universidad para adquirir experiencia profesional; y
apoyan a la preparación y formación de directivos universitarios
en el ámbito de la toma de decisiones empresariales, lo que los
hace más eficientes.
El financiamiento de la educación superior mexicana
La educación
superior pública vive en esta década una crisis económica
a nivel mundial, tanto en los países del primer mundo como en los
que se encuentran en vías de desarrollo. Los gobiernos se han visto
en la necesidad de replantear sus políticas y estrategias de financiamiento
hacia estas instituciones, guiados por las nuevas concepciones de algunos
organismos internacionales como la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), en materia del nuevo papel de
la educación superior y de sociedad a educar.
El modelo de instituciones
de educación como organizaciones con comportamientos y fines empresariales,
que formen básicamente para el mercado de trabajo, ha impulsado
la propuesta de que sean preferentemente autofinanciables, o bien que los
recursos del gobierno sean sólo una parte de su financiamiento,
pero no la más importante; la mayor parte debe provenir de recursos
propios, como cuotas y servicios. Con matices menos estrictos en relación
con los recursos propios, pero con la misma concepción, se han planteado
exigencias de aumentar el porcentaje de recursos financieros propios de
las IES públicas. Sin embargo, ningún país de la OCDE,
a la que pertenece México, ha dejado, el cuidado de financiar la
mayor parte de la educación superior sólo a las fuerzas del
mercado. Es evidente que ningún país tiene los medios para
ofrecer educación superior gratuita a todos los que quisieran acceder
a ella, pero es claro también que existen realidades históricas
que impiden la aplicación de políticas generales comunes
en todos los países.
El modelo de financiamiento
de Estados Unidos es el más próximo al modelo "económico
del financiamiento de la educación superior" propuesto por la OCDE
(1996), pero éste no se puede trasladar mecánicamente a la
realidad mexicana, que no tiene las características ni cumple con
las premisas de los países desarrollados.
|
|
|
Gobierno estatal |
|
| Estados Unidos |
32.1
|
61.8
|
6.1
|
| Japón |
84.1
|
15.9
|
0
|
| Dinamarca |
100.0
|
0
|
0
|
| España |
53.0
|
45.8
|
1.2
|
| Promedio OCDE |
73
|
26
|
0
|
| México |
88
|
32
|
0
|
En los países con las economías de mercado más desarrolladas y poderosas, el Estado ha asumido la responsabilidad básica y mayoritaria de financiar a los sistemas de educación superior, y se han incrementado los controles públicos por parte de la sociedad civil, impulsando con ello los procesos de evaluación institucional. Los sistemas de evaluación educativa a nivel superior asignan un apartado al análisis financiero, en particular, a los recursos propios o libres.
Un aspecto importante del financiamiento de la educación y, por consiguiente de la educación superior, se encuentra en la identificación de fuentes alternativas de recursos, pero también es fundamental la optimización de los recursos disponibles, ya que si bien el incremento del presupuesto es necesario, se vuelve insuficiente para mejorar los resultados del trabajo de las IES.
Un ejemplo de la limitación
de recursos financieros que enfrenta el sector educativo en nuestro país
es el hecho de que el presupuesto de 1995 para la educación general
fue del 3.9% del PIB, y para el nivel superior fue del 0.5% del PIB, una
tercera parte del 1.5 % recomendado por la UNESCO para este nivel educativo,
e inferior al 0.74% que se destinó en 1982.
Cabe señalar
de que en 1970 el financiamiento de la mayor parte de las universidades
públicas en México provenía en un 80% de los recursos
económicos del subsidio estatal y federal, y el 20% restante de
los ingresos propios (cuotas estudiantiles y servicios). A mediados de
la década pasada este rubro disminuyó considerablemente (López
Zárate, Romualdo, 1996: 126). Durante los años setenta y
los años ochenta, el financiamiento para las instituciones públicas
de educación superior del país se dio con base en indicadores
de cobertura, lo que afectó la calidad y pertinencia de sus servicios,
dando prioridad a la ampliación de la matrícula, pero sin
planeación.
Programas de financiamiento basados en fuentes alternativas
Desde 1989, el gobierno
mexicano ha introducido cambios en las fuentes de financiamiento de las
IES, ya que los subsidios se entregaban de manera incremental y sin evaluación.
En los años noventa se introdujeron fondos o subsidios que enfatizaron
la competencia, eficiencia, eficacia y entrega de los mismos a las IES
que acreditaran ciertos indicadores y estándares de calidad mediante
la evaluación de su desempeño, esto es, procedimientos de
autoevaluación recomendados por la Comisión Nacional de Evaluación
de la Educación Superior, y retomados por la Secretaría de
Educación Pública (SEP). También se asignaron fondos
para concursos de proyectos de investigación como los CONACYT, y
en particular para el occidente del país, donde se ubican la Universidad
de Guadalajara (U de G) y el Sistema de Investigación José
Ma. Morelos (SIMORELOS). Especial relevancia en el financiamiento alternativo
ha tenido el Fondo para la Modernización de la Educación
Superior (FOMES). A partir de 1993 comienzan a diversificarse las opciones
de estos recursos al crearse fondos trilaterales para la movilidad de estudiantes;
fondos provenientes del Programa Nacional de Superación del Personal
Académico (SUPERA) de la Asociación Nacional de Universidades
e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), ahora incorporado
al Programa para el Mejoramiento del Profesorado (PROMEP) de la SEP; y
algunos otros recursos provenientes de programas como el de la Unión
Europea, América Latina Fomento Académico (ALFA) y los de
apoyo a proyectos estratégicos relacionados con la calidad y la
pertinencia de las IES, independientemente de lo abultado de su matrícula.
El gobierno federal
promovió la generación de ingresos propios de las instituciones
públicas de educación superior a través del cobro
de cuotas para estudiantes, venta de servicios y convenios con la iniciativa
privada. Según datos de la ANUIES, éste ha sido el renglón
de mayor rendimiento del financiamiento universitario. En 1995 los recursos
propios de las universidades estatales fueron del orden del 8%; 10.5% en
1992 y 6.5% en 1988. En la UNAM fueron el 8% en 1991 y 15% en 1970; en
la U DE G 3.9% contra el 2% en 1987. Una tercera parte de estos ingresos
son las cuotas pagadas por los estudiantes.
En 1990 la SEP puso
en marcha el Programa Nacional de Estímulos al Desempeño
Académico, cuyo diseño de evaluación se dejó
al criterio de cada institución. Al principio las becas del programa
beneficiaron sólo al 30% de los académicos de tiempo completo;
en 1993 se amplió el programa para incluir a los profesores de asignatura.
Las becas son una remuneración separada del sueldo y por lo general
no están sujetas a procesos de negociación colectiva.
Por parte del CONACYT,
orientado a la investigación y el posgrado, se cuenta con fondos
para los siguientes rubros:
a) Financiamiento
de proyectos de investigación.
b) Financiamiento
complementario a los investigadores con becas mediante el Sistema Nacional
de Investigadores (SNI).
c) Apoyo financiero
para equipamiento y becas para estudiantes a través del Padrón
de Programas de Posgrado de Excelencia para la Ciencia y la Tecnología
(se incluyen tanto instituciones públicas como privadas).
Los recursos financieros de la Universidad de Guadalajara
El Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000, en su apartado sobre educación media superior y superior, contempla en uno de sus diez objetivos principales el de incrementar los recursos públicos destinados a este nivel, así como estimular la diversificación de fuentes de financiamiento y lograr una mayor eficiencia y transparencia en el manejo de sus recursos. El Plan Institucional de Desarrollo 1995-2001 de la U DE G reconoce la insuficiencia de los recursos financieros proporcionados por el Estado para cumplir con las funciones institucionales. El presupuesto otorgado a esta institución en 1995, tuvo un decremento real del 27% en relación con el de 1994.
| Año |
|
Entidades Para-universitarias | Sorteo | Venta del Equipo de Fútbol | Productos Financieros | Ingresos Extraordinarios | Total | ||||||
| A | % | A | % | A | % | A | % | A | % | A | % | ||
| 1992 | 4.814 | 37 | 5.186 | 40 | 3.000 | 23 | --- | --- | --- | --- | --- | --- | 13.000 |
| 1993 | 4.950 | 26 | 7.950 | 42 | 1.000 | 5 | 5 | --- | --- | --- | --- | --- | 18.900 |
| 1994 | 4.500 | 26 | 5.000 | 29 | --- | --- | 8 | 45 | --- | --- | --- | --- | 17.500 |
| 1995 | 17.187 | 34 | 9.208 | 18 | --- | --- | --- | --- | 23.674 | 47 | --- | --- | 50.071 |
| 1996 | 12.600 | 50 | --- | --- | --- | --- | --- | --- | 8.300 | 33 | 4.10 | 17 | 25.00 |
Los montos por ingresos propios exceden a los proyectados en 1996, siendo los ingresos anteriores de alrededor del 5.5% del total del presupuesto ejercido por la institución, que en 1995 fue de $978’602,757.00.
En la lógica de búsqueda de fuentes de financiamiento alternativo, la U DE G ha implementado en los últimos años una serie de acciones tendientes a allegarse más recursos económicos, entre los que caben mencionar la creación de patronatos (en el sistema de educación media el 76% de las dependencias escolares cuenta ya con estos organismos, mientras que en el nivel superior hay 22), la creación de la Fundación Universidad de Guadalajara, A.C., constituida el 8 de julio de 1996, y las empresas parauniversitarias, así como la actualización de sus costos y aranceles, la obtención de donativos, el programa Peso por Peso y el acceso a fondos extraordinarios(FOMES, SUPERA, ACUDE, etcétera). Con ello se pretende que los programas académicos de docencia, investigación y de difusión no dependan exclusivamente del subsidio estatal; sino que a través del establecimiento de algunos parámetros, sean financiados por fuentes alternativas, como es el caso de las empresas parauniversitarias.
Hasta el 30 de junio
de 1996, por concepto de servicios escolares y no escolares habían
ingresado a la U DE G $12’961,550.73; por donativos, $848,168.03; los productos
financieros habían generado $18’084,808.80; las empresas parauniversitarias
(entidades económicas), $5’239,579.58; y por apoyos especiales $43’898,297.14.
Esto representa alrededor del 75% de lo recaudado por los mismos rubros
en 1995, con excepción de lo respectivo a apoyos especiales.
Las fuentes de recursos propios
Cabe destacar que en
1983 la universidad obtuvo por concepto de ingresos propios el 9% de su
presupuesto total, habiéndose mantenido en el rectorado pasado entre
4 y 5%. El aporte de las empresas parauniversitarias como generadoras de
ingresos propios ha sido importante, ya que durante 1992 y 1993 representaron
el 63% y 47% de dichos ingresos, respectivamente; mientras que en 1994
su participación se redujo con un 29% y; en 1995 se reportó
que produjeron $9’208 830.00 (según el dictamen de auditoría
externa realizada a la institución). Esto representa casi el doble
de lo que generaron en el año anterior, si se considera este monto
con respecto al reportado en ingresos propios (que fue de $50’071,227.00,
donde los ingresos por servicios escolares y no escolares fueron $16’375,376.00,
donaciones $812,084.00, correspondiendo a estos dos rubros el 34.4% del
total de los ingresos propios, y los productos financieros con $23’674,929.00
que representan el 47.3%), el aporte de las empresas parauniversitarias
representa el 18.4% de los mismos.
El subsidio extraordinario
que el CONACYT destinó a la universidad en 1995 fue de $26’325,920.00,
lo que significó un decremento del 35% en relación con 1994.
En el rectorado anterior (1989-1994) el CONACYT incrementó los apoyos
a la U DE G en 116 veces, comparando los que recibía en 1989.
Marco normativo de las empresas parauniversitarias
El análisis
de la normatividad de las empresas parauniversitarias requiere de la consideración
previa de algunos conceptos jurídicos fundamentales.
La palabra empresa
procede del latín imprehensa, que quiere decir "cogida o tomada",
y existen dos acepciones vinculadas al ámbito jurídico: "Casa
o sociedad mercantil o industrial fundada para emprender o llevar a cabo...
negocios o proyectos de importancia", y "Obra o designio llevado a efecto,
en especial cuando en él intervienen varias personas", por lo que
es adecuado hablar de empresas parauniversitaria.2
El derecho reconoce
diversas clases de empresas: según que su titular sea sujeto de
derecho privado, o bien, de derecho público; se habla entonces de
"empresas privadas o públicas"(IIJ, 1993:1262-1266). Para poder
llevar a cabo ciertas obras los particulares, en razón a su magnitud,
se requiere de la participación o concurrencia de otros particulares,
que se agrupan de manera más o menos permanente, con un fin común
y lícito, dando origen a las asociaciones y sociedades.
Se define a la asociación
como aquella corporación de derecho privado, dotada de personalidad
jurídica, que se constituye mediante contrato, por la reunión
permanente de dos o más personas para realizar un fin común,
lícito, posible y de naturaleza no económica (fines políticos,
científicos, artísticos, culturales, religiosos, deportivos
y de recreo).
La sociedad es una
corporación privada, dotada de personalidad jurídica, que
se constituye por contrato celebrado entre dos o más personas para
la realización de un fin común lícito, posible y preponderantemente
económico, mediante la aportación de bienes o industria,
o de ambos, siempre y cuando no lleve a cabo una especulación comercial,
ni adopte una forma mercantil. (artículos 2688 a 2738 del Código
Civil Federal).
Se reputarán
como sociedades mercantiles, todas las constituidas en alguna de las formas
reconocidas en el artículo primero de la Ley General de Sociedades
Mercantiles y sujetas al Código de Comercio.
Si se consideran el
artículo 2695 del Código Civil del Distrito Federal y el
artículo primero de la Ley General de Sociedades Mercantiles, la
sociedad civil queda caracterizada no por su fin, sino exclusivamente por
su forma. Si la sociedad civil realiza actos que no son mercantiles, pero
adopta una forma mercantil, por ese sólo hecho, aún cuando
practique actos civiles, se caracteriza como mercantil. La sociedad civil
se caracteriza por su naturaleza preponderantemente económica, sin
que constituya una especulación comercial. El criterio actual para
distinguir la sociedad mercantil de la civil es simplemente formal, es
decir, por disposición expresa de la Ley de Sociedades Mercantiles.
Las sociedades no inscritas en el registro público de comercio que se hayan exteriorizado como tales frente a terceros, consten o no en escritura pública, tendrán personalidad jurídica. Como persona moral, la sociedad debe actuar por conducto de sus órganos, dispuestos por la ley o conforme a las disposiciones relativas de sus escrituras constitutivas y de sus estatutos (Rojina, 1993). El artículo primero de la Ley General de Sociedades Mercantiles enumera seis clases de sociedades mercantiles: la colectiva, la comandita simple, la de responsabilidad limitada, la cooperativa, la anónima y la comandita por acciones.
En la asociación
y la sociedad, los actos de administración y dominio son ejecutados
por mayoría de votos, excepto cuando la ley requiere una mayoría
calificada. Existen otras formas societarias, entre las que destacan, la
fundación y el patronato.
La fundación
es toda persona moral constituida mediante la afectación de bienes
de propiedad privada destinados a la realización de actos de asistencia,
y se pueden constituir en vida del fundador o por testamento (artículos
4, 13 y 19 de la Ley de Asistencia Privada para el D.F.).
El patronato es la
institución que tiene por objeto la realización desinteresada
de una obra de naturaleza social, dedicada a la protección de las
personas desvalidas, mejorando sus condiciones de vida y poniéndola
a cubierto de los peligros que se derivan de la ignorancia y de la miseria
(De Pina, 1996:525). Ruiz Moreno (1996) hace la siguiente exposición
teórica respecto de la fundación, como nueva forma societaria
introducida al Código Civil del Estado de Jalisco, con motivo de
su última reforma.
La fundación aparece prescrita por el artículo 190 del nuevo Código Civil del Estado de Jalisco (septiembre de 1995), que a la letra dice: "La fundación tiene por objeto afectar determinados bienes de propiedad particular, al fomento de actividades científicas, culturales, asistenciales o deportivas; sin que por ningún motivo puedan considerarse esos fines, ni directa ni indirectamente, objeto de especulación..." Es decir, con la fundación, cuyo fin es preponderantemente económico, los asociados deberán darse a la tarea de obtener, por todos los medios imaginables, recursos para fomentar las actividades culturales, las actividades asistenciales, las actividades científicas y las actividades deportivas.
Ruiz (1996) continúa señalando que para la creación de una fundación, deben señalarse muy claramente las actividades cuyo desarrollo se buscaría, pues establecen los numerales 196 y 197 del nuevo Código Civil del Estado que, para que proceda la inscripción de las escrituras públicas de la fundación en el Registro Público de la Propiedad, se requiere que la Secretaría General de Gobierno emita dictamen sobre la viabilidad de la misma; asimismo, el Secretario General de Gobierno queda obligado y facultado en materia de vigilancia sobre el funcionamiento de dichas fundaciones, pudiendo inclusive designar de una manera provisional a los integrantes del patronato. Esta "posible" intervención del poder público del Estado en la formación y continuidad social de esta corporación de derecho privado, desde luego pone en peligro la independencia, existencia y permanencia de la fundación.
En este orden de ideas
conviene acusar el carácter obsesivo de la actual administración
estatal frente al cuidado que considera debe dispensar a la llamada beneficencia
privada, en todas sus expresiones.
La noción de
empresa en México no es un concepto jurídico, sino que pertenece
al mundo de la política y la economía. La empresa pública
es la empresa del Estado, cuyo objeto es la producción económica
de bienes y servicios, y comprende la actividad industrial y comercial
del Estado. En cualquier terreno de la economía nacional se pueden
crear empresas públicas, no existe ley que prohiba o que delimite
su acción.
Los teóricos
clásicos de la hacienda pública coinciden en que no existen
reglas definidas acerca de cuándo una empresa puede o debe ser pública
o no, ya que intervienen muchos factores que van desde la consideración
técnica del costo relativo, hasta cuestiones más amplias
de organización social que trascienden los límites de una
determinación puramente económica (Musgrave, 1968:45). De
igual forma, puede considerarse que no existen reglas teóricas o
jurídicas que delimiten dónde y cómo las IES pueden
crear o incorporar empresas.
La empresa pública
no tiene carta de naturalización en la ley mexicana, es decir, no
es un ente jurídico reconocido como tal; es necesario localizarla
bajo vestimentas jurídicas diversas, por lo que las empresas parauniversitarias
se ubican en la misma tipología de las empresas públicas
y con ello enfrentan la misma falta de reconocimiento jurídico,
por lo que se recurre tanto a formas privadas como a otro tipo de figuras
para su constitución y funcionamiento.
El Artículo 90 de la Constitución Federal establece que la administración pública federal será centralizada y paraestatal. En la legislación vigente adoptan la estructura jurídica de organismos descentralizados, empresas de participación estatal, fideicomisos públicos y sociedades nacionales de crédito. Por verdadera ficción legal, utilizada por la Ley de Organización de la Administración Pública Federal (Artículos 1o. y 45o.), lo son también sociedades y asociaciones civiles asimiladas a empresas de participación estatal mayoritaria. El organismo descentralizado tiene personalidad jurídica propia; es un sujeto de derecho público. La empresa de participación estatal mayoritaria se estructura jurídicamente como sociedad mercantil, principalmente como sociedad anónima. El fideicomiso público, paraestatal no ha sustituido su naturaleza tradicional de contrato mercantil, que regula la Ley General de Títulos y Organizaciones de Crédito(aa. 346 y ss.). Por su distinta estructura jurídica y por su objeto económico diversificado, la empresa pública tiene un régimen legal heterogéneo; está sometida a normas jurídicas de toda naturaleza, de derecho público y de derecho privado. Predomina el derecho público si se trata de organismos descentralizados, o el derecho privado si se refiere a empresas de participación estatal o a fideicomisos públicos.
En el fondo, el sistema
legal vigente sobre las empresas públicas se dispersa en varios
ordenamientos legales, que llegan a justificarse en la actividad empresarial
del Estado. Sin embargo, la expedición de un estatuto orgánico
de la empresa pública en México, encontraría mucho
material común a dichas empresas.
La empresa privada
tiene como finalidad la obtención de ganancia, en tanto que las
estatales empresa pierden su característica de obtención
de lucro para abarcar una finalidad mucho más amplia, que es atender
el interés general o las necesidades colectivas, con independencia
de la rentabilidad, concluye Ruiz Moreno.
La empresa no privada "tiene un carácter dual; por una parte debe cumplir los objetivos de orden social y político para los que ha sido creada o absorbida por la administración pública, y por otra ha de organizar su operación con criterios de eficiencia similares, aunque no equivalentes a los de la empresa privada" (Marúm, 1992:83). Como ya se indicó, no existe una base jurídica ni teórica para definir con toda claridad los ámbitos de acción de este tipo de empresas, si bien el artículo 25 constitucional señala que corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral, independiente y democrático, y que tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que establezca el artículo 28 Constitucional. El mismo artículo señala que el Estado contará con los organismos y empresas que requiera para el eficaz manejo de las áreas estratégicas a su cargo y en las áreas prioritarias donde, de acuerdo con las leyes, participe con los sectores social y privado (Marúm, 1992: 100-101). Las variantes de estructura de las empresas públicas son las siguientes:
Para implementar las
empresas parauniversitarias internas, la U DE G ha tomado el modelo de
la administración pública tanto federal como estatal en sus
empresas paraestatales, adecuándolas a las características
propias de la institución. De este modo, las empresas parauniversitarias
son entidades dotadas de personalidad jurídica y patrimonio propio,
y correlativa independencia de la universidad que les dio origen.
Al contar nuestra
con la garantía constitucional de la autonomía universitaria
–garantía que incluye el compromiso irrestricto del Estado de respetar
la autonomía de las IES en su organización, administración
y funcionamiento– la U DE G establece la responsabilidad de las instituciones
ante sus comunidades y el Estado en el cumplimiento de sus fines y la utilización
adecuada de los recursos destinados a esos fines; así como determinar
sus planes y programas sin injerencia de grupo o persona ajena a los intereses
de la propia comunidad, entre los más importantes (Valadés,
1987: 115-130).
Al hacer uso de esta
prerrogativa constitucional, la U DE G crea la figura de empresa parauniversitaria
como una entidad dependiente y complementaria del quehacer universitario,
que en muchos casos no queda del todo claro su figura jurídica y
por lo tanto, su existencia; mas no se pone en tela de juicio la importancia
innovadora de la creación de empresas parauniversitarias por una
universidad pública autónoma.
Por lo antes mencionado
es de suma importancia la valoración jurídica profunda del
status que guardan esas empresas, tomando como uno de los ejes sustantivos
el referente a la autonomía universitaria.
Las empresas parauniversitarias de la U de G
La U DE G tiene a la fecha 12 empresas parauniversitarias a las que la actual administración, en su informe hacendario, denomina entidades económicas universitarias. Estas entidades funcionan en áreas tan diversas como son: hotelería (Hoteles U DE G); servicios recreativos (Club Deportivo U DE G); estudios de actualización y capacitación (diplomados del Centro de Educación Continua y Abierta); el corporativo COMLEX-PROULEX, el Centro de Estudio para Extranjeros (CEPE); de difusión y promoción cultural (Feria Internacional del Libro, FIL); servicios turísticos (Agencia de Viajes U DE G, S.A. ); servicios a estudiantes, desde paquetes pro graduación y elaboración de tesis, hasta concesiones de las cafeterías escolares, así como de tiendas de artículos escolares y fotocopiado; producción y comercialización de productos pecuarios (Rancho La Cofradía ); servicios de recolección, almacenamiento y comercialización de material reciclable (Comercializadora de Material Reciclable ); producción editorial (Imprenta Doble Luna S.A., de C.V.); elaboración y aplicación de encuestas de opinión (Centro de Estudios de Opinión, CEO).
Hasta la fecha, las
utilidades de estas empresas han sido reducidas, ya que los dos últimos
años la universidad no ha contado con recursos para invertir en
ellas, por lo que no todas son autosuficientes y requieren el apoyo financiero
de las que sí lo son. Las empresas más rentables durante
1995 fueron: el corporativo PROULEX-COMLEX, CEPE, CEDUCA, CEO y la Imprenta
Doble Luna; mientras que la FIL fue una de las que menos redituaron.
| Club Deportivo Universidad de Guadalajara | 100% |
| Feria Internacional del Libro |
|
| Comercializadora de Material Reciclable |
|
| Centro de Estudios de Opinión |
|
| Viajes U. de G., S.A., de C.V. |
|
| Centro de Educación Continua y Abierta |
|
| Centro de Estudios para Extranjeros |
|
| Corporativo PROULEX-COMLEX |
|
De las 12 empresas
parauniversitarias existen ocho cuya nómina de personal representan
una carga en el presupuesto universitario, lo que significa un gasto anual
de alrededor de $4’000,000.00 para su sostenimiento. El personal de esas
ocho empresas representa el 26% del de todas las empresas; el otro 74%
de los trabajadores son pagados directamente por los recursos que generan
las propias empresas, por lo que no representan una carga para el presupuesto
universitario; por el contrario, se aprecia un ahorro muy importante para
la institución de cerca de $10’000,000.00 anuales, es decir, el
20% del total de los recursos propios generados por la universidad, de
acuerdo con el informe hacendario de 1995.
| Feria Internacional del Libro |
|
| Servicios para Estudiantes*** |
|
| Centro de Estudios para Extranjeros |
|
| Centro de Estudios de Opinión |
|
| Centro de Educación Continua y Abierta |
|
| Corporativo PROULEX-COMLEX |
|
| Doble Luna Editores, S.A., de C.V.*** |
|
|
|
|
| Hoteles en la Universidad de Guadalajara*** |
|
| Club Deportivo Universidad de Guadalajara** |
|
| Comercializadora de Material Reciclable |
|
| Posta Zootecnia Rancho La Cofradía*** |
|
| Concepto | A | B | C | D | E | F | G | H | I | J | K | L |
| Finacieramente autosuficiente | N | N | S | S | S | S | S | N | S | S | S | S |
| Cuenta con ahorro corriente | N | N | - | S | - | S | S | N | S | S | S | S |
| Tiene estímulos a la productividad | N | N | S | N | S | N | N | S | S | S | S | S |
| Impactan al sueldo | - | - | N | N | - | - | - | - | - | - | N | S |
| Porcentaje de ganancias destinado a estímulos y otros rubros | - | - | - | - | - | - | 20-30% | 10% | ? | - | 60% | - |
| Sueldos superiores a los de otras áreas de la universidad | N* | N | S | S | N | N | N | N | S | - | S | S |
| Porcentaje de utilidad que reintegra a la universidad | ? | ? | 10% | ? | ? | ? | ? | ? | ? | ? | 5% | ? |
Análisis estratégico de las empresas parauniversitaria de la U DE G
Una vez conocida la naturaleza y funcionamiento financiero de las entidades estudiadas, se procede ahora a realizar un análisis estratégico destacando sus fortalezas y debilidades, sin considerar los retos y oportunidades. Con ello se pretende proporcionar un marco de referencia mínimo para valorar, en función de la toma de decisiones eficientes, el potencial de este tipo de empresas para la consecución de los fines del proyecto universitario y fundamentar nuestras propuestas.
Fortalezas:
Las empresas parauniversitarias
son una alternativa eficaz de financiamiento de la universidad pública;
además de que contribuyen a su modernización y desarrollo
institucional, las parauniversitarias de la Universidad de Guadalajara
no son una carga para el presupuesto universitario, a pesar de que la institución
participa en el sostenimiento de su nómina en un 25%, y de que no
todas las empresas están reportando utilidades, aunque en conjunto
éstas no reportan pérdidas ni ganancias en lo que va de 1996
ni en el año pasado.
Estas empresas pueden
contribuir al avance de la vinculación de las empresas con la universidad;
ofrecen una amplia gama de campos para la práctica profesional;
pueden contribuir al mejoramiento curricular de las diferentes carreras
y posgrados que se imparten en la U DE G, sobre todo, en aquellas empresas
donde la participación de estudiantes, profesores e investigadores,
es muy importante (por ejemplo la Posta Zootécnica, CEO, la agencia
de viajes; colaboran en la generación de fuentes de empleo). Los
trabajadores de estas empresas representaran más del 10% de los
trabajadores del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad
de Guadalajara (STUDG), auxilian a los egresados de las distintas carreras
para que adquieran experiencia profesional, sobre todo, en aquellas que
permiten la participación de ellos, en programas bien establecidos:
Posta Zootécnica y CEO.
Las empresas parauniversitarias
apoyan con la preparación y formación de directivos universitarios,
aunque esto es más coyuntural que sistemático. Sin embargo,
muchos de los directivos de las empresas que se han mantenido en ellas
por cierto tiempo, han adquirido una gran preparación, desarrollando
una especialización que el propio cargo les ha exigido.
Cabe señalar
que otra de las ventajas es que en su origen se contempló la desincorporación
de la nómina universitaria a los trabajadores que pertenecieran
a dichos proyectos. Así fue posible, por ejemplo, disminuir la nómina
universitaria sin reducir o despedir a sus trabajadores y terminar su relación
laboral, la cual estaría ligada exclusivamente a la empresa. Otra
es que las empresas que generen ganancia pueden mejorar las condiciones
salariales de sus empleados, con lo cual la productividad de cada empresa
parauniversitaria podría incrementarse sustancialmente.
Otra de las circunstancias
que se valoró es que dichas empresas deberían trabajar con
una cierta autonomía de la U DE G, sin eliminar por completo su
participación en el gobierno de las mismas, todo ello con el fin,
de que sus directivos puedan tomar decisiones sin estar consultando cada
uno de sus movimientos y paralicen el buen desempeño de las mismas.
A las empresas se
les debe de dotar de cierta independencia en el manejo de sus ingresos
para no bloquear su desarrollo, con la posibilidad de otorgarles un fondo
revolvente para actuar frente a cualquier vicisitud.
La creación e impulso de estas empresas parece ventajosa si se consideran las siguientes razones: aunque no generen ganancias que pudieran aplicarse a programas diversos como los que tiene la U DE G, con el simple hecho de ser autofinanciables en nómina y en gastos de operación están descargando una parte del presupuesto universitario, que puede ser aplicada a las áreas de investigación y otros proyectos prioritarios para el desarrollo institucional, desahogando así ese 25% del presupuesto universitario que se aplica al pago de sus nóminas, como sucede actualmente. Por otra parte, las empresas constituyen un campo idóneo para la realización de prácticas profesionales y prestación del servicio social para todos los estudiantes de las áreas administrativas, económicas, contables, ingenierías y de ciencias sociales y humanidades, y permiten también impulsar el programa de emprendedores o jóvenes empresarios.
Por ello, en lugar de concesionar o cancelar las empresas parauniversitarias ya creadas, que han demostrado no sólo su viabilidad –a pesar de la crisis económica en el país–, deberían reestructurarse y con base en sus fortalezas para transformar sus debilidades administrativas. También tendrían que detectarse nuevas áreas potenciales para crear otras empresas universitarias, en las que ya no sería necesario invertir en su equipamiento, puesto que son áreas que funcionan dentro de la universidad; por ejemplo, el equipo de basketbol profesional, la alberca olímpica, las unidades deportivas, los baños de vapor de las unidades deportivas, los estadios de beisbol y de futbol, el coliseo olímpico, estacionamientos, gasolinera, la compañía de teatro, el ballet folcklórico, los viveros, el Centro Cultural Roxy, el Cine Foro y la Galería Casa Vallarta, así como la gran cantidad de programas educativos (diplomados y posgrados) y muchos otros.
En algunos casos, si
no es que en la mayoría, al momento de transitar hacia una empresa
parauniversitaria la productividad del personal se ve fuertemente. Por
ejemplo, la empresa Doble Luna Editores S.A. de C.V. reporta un incremento
del 400 al 500% en su productividad, lo que sin duda se debe a que su personal
recibe un mejor salario en comparación con el que le pagaba la universidad.
Además de las
ventajas antes mencionadas, por el simple hecho de tratarse de empresas
parauniversitarias no se ven agobiadas por el pago de los impuestos fiscales
que se cobran a otras empresas en manos de particulares.
Es importante señalar
que para que estas em
presas den a conocer
al público en general los servicios que ofrecen, debe considerarse
un sistema que les permita publicitar cada uno de los servicios, y así
puedan generar más contratos y mayores ganancias. Sería muy
costoso que cada empresa tratara de publicitarse a sí misma a través
de los distintos medios de comunicación masivos (impresos y electrónicos).
Por ello se propone la creación de una empresa publicitaria con
personal profesional, que sólo se dedique a promover la oferta de
estas empresas a nivel local, nacional e internacional.
La presente investigación
permite detectar, en relación con los dictámenes de creación
de las empresas y los estatutos, es que en varios casos no están
actualizados, lo que representa un problema hasta para la operación
y existencia de la misma empresa, por lo que se sugiere que el Consejo
General Universitario y los consejos de administración de las sociedades
anónimas nombren una comisión que se encargue de la regularización
y actualización de dictámenes y estatutos.
Debiera crearse una
entidad –un patronato o cualquier otra estructura– que permita tener una
información fidedigna del buen desempeño de cada empresa.
Al mismo tiempo, al contarse con un sistema de información adecuado,
esta misma unidad dispondría de la capacidad de evaluar si el desempeño
de las empresas es el óptimo o el esperado, pudiendo establecer
en un momento dado su rentabilidad.
A lo largo de este
estudio se ha observado que en pocas de las empresas se aplica realmente
el gran potencial humano del que se dispone en los programas de formación
profesional de la institución (CEO, Posta Zootécnica Rancho
La Cofradía y la agencia de viajes, principalmente): En cada una
de las carreras que ofrece la U DE G se contemplan prácticas profesionales
al final de las cuales, como requisito para titulación, existe el
servicio social; sin embargo, estos recursos humanos no se incorporan a
las empresas. De ahí que debieran existir programas para que los
estudiantes se integren al proceso productivo y administrativo de las empresas;
con ello se podría disminuir los costos nominales y reforzar sus
programas con personal técnicamente calificado.
El proceso de evaluación
al que están siendo sometidas las empresas por parte del grupo institucional,
debería ampliar sus criterios de evaluación, complementándolos
con profesionales dedicados a establecer el buen desempeño de cualquier
empresa y conocer sus opiniones para tener un mayor apoyo al calificar
o descalificar una empresa en cuanto a su rendimiento ideal o real. Por
otra parte, no todas las empresas deben ser evaluadas con los mismos criterios,
pues, según revela este estudio, no todas las empresas cuentan con
algún apoyo universitario para el pago de sus nóminas y el
libre ejercicio de sus ingresos (lo que redunda en falta de competitividad,
ya que para poder adquirir algún suministro para realizar su trabajo
en menor tiempo y estar al día tecnológicamente, tienen que
pasar por un proceso burocrático de autorización).
Por las implicaciones
legales y los riesgos implícitos se duda si la empresa parauniversitaria
debe considerarse como tal; sin embargo, es necesario recordar que tanto
en el gobierno federal, como en el estatal y el municipal, se contempla
este tipo de empresas (empresas paraestatales), y se asumen los riesgos
y los beneficios derivados de su naturaleza como entidades públicas.
Las empresas paraestatales
surgieron con la idea de que fueran independientes (en el manejo financiero
y administrativo), del gobierno que las creó; dotándolas
a su vez de patrimonio y personalidad jurídica propias, se garantiza
un desarrollo óptimo que verdaderamente genere recursos y alivie
de alguna manera el golpeado presupuesto institucional y contribuyan al
desarrollo institucional.
Por otra parte, estas
empresas no pretenden ser una competencia desleal hacia la empresa privada;
tampoco se considera que las universidades que las han creado lo son apara
las IES; por el contrario, se pretende buscar coincidencias para el mejor
desarrollo de ambas.
Estas empresas son áreas potenciales en las que los investigadores pueden desarrollar programas que permitan un mejor desempeño y, por qué no, un abaratamiento de los costos de producción, ya que se puede realizar en ellas investigación aplicada. Ésta serviría como referente hasta para la empresa privada, sin dejar de lado que pueda realizarse de manera conjunta. Más que competencia desleal, puede verse en las empresas parauniversitarias el complemento a la formación de estudiantes, profesores e investigadores, abriendo nuevos campos de investigación, y logrando una vinculación más estrecha con las áreas productivas estatales nacionales.
Se observa que las
empresas parauniversitarias no cuentan con un plan global de desarrollo,
pero a nivel individual tampoco disponen de un sistema de evaluación
permanente –con algunas excepciones como los hoteles y la FIL–, lo que
dificulta apreciar si alcanzan sus metas y objetivos a mediano plazo.
Sabemos que cualquier
empresa que no cuente con un plan de desarrollo estratégico, en
el que delimiten las acciones necesarias para alcanzar sus metas y visión
de futuro, carece de un instrumento que ha demostrado ser de lo más
eficiente, tanto en la empresa pública como en la privada, para
el cumplimiento de sus funciones de manera óptima, racional y eficiente.
Para lograr contar
con un sistema de planeación estratégica adecuado se requiere,
como elemento fundamental, disponer de un sistema de información
oportuno y fidedigno, que maneje los aspectos vitales para el funcionamiento
y desarrollo de toda empresa suponiendo que existe el elemento humano técnicamente
capacitado para su diseño, instrumentación y operación
(de no haberlo, será necesario emprender su capacitación).
Con la planeación estratégica y la programación por presupuestos, la evaluación de las empresas se podría realizar más con mayor agilidad y apego a su realidad, que dista mucho de lo que actualmente sucede. Es importante que los responsables de las empresas tengan presentes las diferentes fuentes de financiamiento que pueden ayudar a su desarrollo, como es el caso de la partida presupuestal de FOMES, que se destina a la creación y fortalecimiento de fuentes alternativas de finanaciamiento como las empresas parauniversitarias, que solo mencionó la empresa Hoteles Universidad de Guadalajara, para la implementación de uno de sus programas. También es importante valorar la creación de patronatos o fundaciones al el interior de las mismas.