
EDUCACIÓN Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA EN MÉXICO
El de la educación, particularmente el de la educación pública, ha sido desde hace muchos años un tema que llama poderosamente la atención; por múltiples razones no hemos podido dedicarnos a su estudio en forma permanente y sistemática como lo hubiéramos querido. Las siguientes reflexiones tienen el objeto de compartir algunos planteamientos acerca del porqué la educación se convirtió en un problema de Estado que obligó a los gobiernos1 y a sus administraciones públicas -al gobierno en acción, como sostienen W. Wilson y Ricardo Uvalle-2 y a las administraciones públicas a distraer recursos para atenderlo. A partir de esta premisa pasamos a observar aspectos relevantes, a nuestro juicio, de la educación en uestro país para luego expones algunos razonamientos surgidos de la práctica ininterrumpida de la docecia desde hace mas de 25 años.
La exposición se organizó en los siguientes apartados: primeramente se señala la importancia de la educación para las colectividades humanas; después se exponen algunas consideraciones acerca de porqué se convierte en un problema público y en seguida se presenta varias ideas respecto de las razones que llevan al Estado a dejar, paulatinamente, que las fuerzas del mercado atiendan el problema educativo; más adelante se ofrece una panorámica de la educación superior en México. Finalmente se proponen algunos elementos que nos parecen centrales para que enfrentar desde el aula el reto de elevar el nivel educativo.
En este orden de ideas
hay que destacar que, desde que el ser humano adquiere esta categoría
-a partir de la capacidad de discernir y de buscar explicar la razón
de ser del universo, de sí mismo y de producir y reproducir su vida
material en forma consciente-, educación y la cultura se presentan
como formas de aprender y de vivir. De hecho, en las sociedades primitivas,
cultura y educación no tuvieron una separación formal, se
confunden o, por decirlo así, se presentan como una unidad. Los
hombres aprendieron los escasos conocimientos que les permitían
sobrevivir en condiciones difíciles, por ello necesitaron fabricar
utensilios para la caza , la recolección de frutos, etcétera.
Al mismo tiempo, debieron formulan ideas que explicaran el origen y el
ser del universo y de sí mismos; más aún, de la forma
en que producían, y las razones naturales de ello. En el primer
caso podremos hablar de educación y en el segundo de cultura. Aquí
no coincidimos con Edward D. Myers, quien dice que educación es
el proceso por el cual una generación transmite a la siguiente su
herencia cultural3,
pues para nosotros la separación entre cultura y educación
se hace real, en el momento en que la sociedad se divide en clases sociales.
Tras la revisión
de algunos trabajos que abordan sobre la historia de estos procesos, y
claramente se observa que a partir de esa división la educación
sirve para reforzar el sistema de dominación de un grupo reducido
de hombres sobre el resto de la sociedad.
La clase dominante
recibe, en casi todas las sociedades ya divididas en clases, una educación
para ejercer el poder y legitimar su posición ante los dominados,
en tanto que éstos, a través del aprendizaje, aprenden las
técnicas necesarias para la producción directa de la riqueza.
Para confirmar estas aseveraciones anotaremos las siguientes citas, la
primera de Edward D. Myers, quien señala que en la época
homérica:
Recordemos que en ambas formaciones sociales la esclavitud era una institución, lo que indica que se trataba de sociedades ya divididas en clases. Más aún, en el caso de Roma había una educación especializada, si se le puede llamar así a la que recibían aquellos que iban a morir en la arena del Coliseo: los gladiadores; a quienes se les preparaba para pelear hasta la muerte. En la época actual bien podríamos sostener que los ejércitos son una muestra superada de estos refinamientos del hombre, y decimos superada porque con velos ideológicos como la defensa de la patria, se envían a pelear a miles de hombres. Las dos últimas guerras mundiales, los conflictos en Yugoslavia, apenas en esta década, así como los muy recientes acontecimientos en Zaire, son una muestra de lo anterior.
Si volvemos los ojos hacia nuestro continente, remontándonos a la época precortesiana, en el caso del altiplano mexicano encontramos que la sociedad mexica, sin ser una organización dividida en clases sociales, va apenas en camino, pues contaba con dos tipos de colegios o casas educativas. El tepochcalli y el calmecac. En los primeros ingresaban los muchachos del pueblo, y se les preparaba para servir en la construcción de obras públicas y la guerra; en el calmecac, por el contrario, se destinaba para los hijos de los nobles, donde podían formarse para el sacerdocio, las artes, el gobierno7. Otra sociedad contemporánea a la mexica, la inca, no difiere mucho en cuanto a la educación8.
En las antiguas sociedades china y egipcia, la situación no era en su esencia distinta a la reseñada con los ejemplos citado9. Se confirma que una vez que la sociedad se divide en clases sociales o ya iniciado ese camino, la educación está separada de la cultura, para diferenciar funciones y tareas entre dirigentes y gobernados; entre dominantes y dominados. La cultura, como un todo, legitima tal proceso y sitúa a los grandes grupos de hombres en que empieza a dividirse la sociedad como en los aztecas, o cuando ya está nítidamente diferenciada la sociedad, como en las culturas egipcia y china.
¿Qué
importancia tiene ese repaso histórico para nuestro mundo actual?
Queremos fijar un hecho que constituye un parteaguas en la historia de
la educación. Hasta antes de la instauración del modo de
producción capitalista como modelo dominante, la educación
no era un problema público, sólo cuando dicha forma de producción
se impone, se empiezan a destinar recursos públicos a la educación
de la población, con métodos formales y masivos de enseñanza-aprendizaje.
La información
que tenemos nos permite señalar que durante todo el periodo que
antecede al arribo del actual sistema económico, en el caso de Europa
e incluso en el de México colonial, la religión imprimió
a la educación un acento dogmático. Las masas fueron educadas
en el temor de Dios, en tanto que, para los nobles, aunque también
recibían la enseñanza religiosa, su preparación les
servirá para ejercer el dominio político e ideológico
a través del control del aparato estatal. El objetivo: que la producción
y distribución de la riqueza fuera acorde con las reglas establecidas.
Para tener una idea sobre lo anterior se pueden leer, entre otras obras, los trabajo de Octavio Paz: Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe y de Fernando Benítez10: Los demonios en el convento. Ambas obras versan sobre la vida de Sor Juana Inés de la Cruz y, si no tienen por objeto el análisis de la educación en la época de la poeta, en los textos puede apreciarse que la educación más elevada y la ciencia era privilegio de unos cuantos. Había quienes tenían posibilidad de tener acceso a los conocimientos, siempre y cuando éstos no contradijeran el dogma. En las obras citadas se ve con abundancia cómo para las mujeres de todos los estratos, aún para las de clase alta, el acceso a los centros educativos y científicos estaba restringido y prácticamente era imposible que pudieran ingresar a estudiar. Imaginemos la educación que recibían los grandes núcleos de población, llena de velos ideológicos que encubrían el objetivo de mantener en el oscurantismo a los sectores más desprotegidos. La Iglesia y el Estado marcharon juntos en la tarea de mantener el statu quo11.
El advenimiento de un nuevo orden económico, el capitalismo, trajo consigo nuevas exigencias; el sistema requería condiciones propicias para su desarrollo y consolidación. Como la mercancía debe producirse bajo relaciones determinadas de producción capitalista, distintas a los anteriores modos de producción, el sistema exige en el ámbito de la producción, que el productor directo de la riqueza sepa entender los señalamientos para la operación de la máquina, ante la cual ahora se había convertido en un apéndice. En la producción artesanal, las herramientas eran una extensión de las extremidades del hombre; en la etapa capitalista se precisa de adiestramiento y capacidad para interpretar y entender las órdenes escritas, pues de ellas dependen los ritmos productivos.
Si en la esfera de la producción el adiestramiento y la educación son necesidades, también lo son en la esfera del consumo, al menos leer lo era, hasta antes del advenimiento de la televisión. Leer constituía una condición indispensable para que la mercancía se realizara y se convirtiera en ganancia la plusvalía generada en la producción; ciclo necesario para que el proceso productivo no se detenga y continúe. Alguien tiene que hacer frente a los problemas de salud, vivienda, etcétera, de las masas trabajadoras. Luego que estas pasaron por la lucha en que destruyeron la maquinaria por achacarles sus males, tomaron una actitud más organizada que logró una serie de conquistas para paliar los efectos negativos que el capitalismo traerá siempre consigo.
El sistema aceptó las demandas pero no se debió únicamente a la fuerza de las movilizaciones sociales. Para el sector del capital que utiliza tecnología, le favorecen las jornadas laborales y salarios máximos no así al que se estanca. De este modo, lo que antes eran conflictos que obligaban a utilizar la fuerza pública para reducir las demandas, se transforma porque, además de mantener al proletariado en lucha dentro de los parámetros de la gobernabilidad, sin resquebrajaduras en el sistema, se eliminan los sectores rezagados en lo referente a la implantación de mejores técnicas de producción. Así pues, con el advenimiento de la educación, se enseña a las masas a leer y escribir.
Recordemos que el capitalismo pasa por varias etapas y que, aun para los países más avanzados y en permanente búsqueda de nuevos mercados, el consumo interno es muy importante. Por ello en los estados nacionales, en casi todo el mundo, los gobiernos asumían la atención a los problemas educativos como política gubernamental. Sin embargo, hoy, sobre todo en el caso de México, hay una desatención paulatina de la educación pública por lo que los rezagos educativos son preocupantes. En el libro La catástrofe silenciosa, cuyo compilador es Gilberto Guevara Niebla, se puede ver que el balance general de los diversos niveles del sistema educativo mexicano presenta deficiencias serias: baja calidad, rezagos, escasa relación con el aparato productivo, métodos tradicionales en la enseñanza aprendizaje, contenido anacrónico en los programas. Todo lo anterior se debe en cierto modo a la desatención creciente e incapacidad, consciente o inconsciente, por parte del sector público.
Los resultados no se han hecho esperar, el número de analfabetas funcionales y disfuncionales es tan importante como la creciente cifra de niños que se quedan sin escuela. En el caso de la enseñanza superior permanecen las tendencias históricas de matrículas saturadas en carreras tradicionales y el escaso número de estudiantes que se preparan en las llamadas ciencias duras o exactas.
En nuestro país es un hecho comprobado que el presupuesto destinado a la educación esta muy por abajo del porcentaje del PIB que debe emplearse para la educación de acuerdo con organismos internacionales como la UNESCO12. Javier Ibarrola apunta que en 1990, el presupuesto para educación fue de 6 mil 100 millones, es decir, 4.1 del PIB 13. A su vez, Guevara Niebla sostiene que en 1994, el gasto en educación fue 3.6%. La caída es notoria si se compara con 1980, pues fue de 5.1%, y en 1982 de 5.5%14. Investigadores como Carlos Ornelas y Mario Melgar, también dan cuenta de la disminución del gasto público, debido a la crisis económica que impacto la inversión educativa en general (materiales escolares, edificios, mobiliario y, por supuesto, el ingreso de los trabajadores de la educación)15. Por supuesto que también las universidades públicas se ha visto afectadas. Mario Melgar afirma:
El presupuesto para defensa era de 637 mdd. /0.4 por ciento del producto interno bruto/, superior al de salud, 521 millones"17. Países incluso como Estados Unidos se ven obligados a seguir estos pasos. Salud y educación, son sectores castigados. Ya hemos visto como nuestro país ha dedicado del gasto público el mayor porcentaje a la educación, pero, sin embargo, si se compara incluso con el PIB de países con menor desarrollo, quedamos incluso por abajo de ellos. Por supuesto que si consideramos otros indicadores veremos que el nuestro se comporta en forma similar a otros, incluso puede estar por debajo de ellos, lo cual no es ningún consuelo. Dentro de los indicadores militares y sociales, en 1990 México destinaba de su gasto público anual 4 mil 304 dólares por cada soldado, contra 300 dólares que dedicaba a cada estudiante. Argentina: 23 mil 947 por soldado y 466 por estudiante. Brasil: 14 mil 667 dólares por soldado y 321 por estudiante. En comparación, Estados Unidos, la mayor potencia militar del mundo, dedicó en ese año 129 mil 517 dólares por soldado y 6 mil 580 por estudiante18.
Los datos son reveladores de la actitud de estados y gobiernos. Otros indicadores indican que México, con una población de casi 90 millones de habitantes, en 1990 contaba con 148 mil soldados, 816 mil maestros y 76 mil 500 médicos"19. La pregunta pertinente es ¿por qué tales cifras? Los estados y sus gobiernos tienen que poner especial atención a la "Seguridad Nacional", que en los momentos actuales –quizá siempre debe ser denominada seguridad interna–, significa la necesidad de preservar la estabilidad política de un sistema asentado en la permanente desigualdad, en la distribución injusta del ingreso, en la defensa de los intereses de los menos por sobre los intereses de los más. Las megatendencias de la economía hacen a un lado el estado benefactor que procuraba elevar el consumo de las masas. Si hasta antes de 1982 esa era la mejor política , hoy a dejado de serlo.
Las condiciones de acumulación de capital, basadas en la expansión del mercado interno, no ocurren y la educación resiente estos efectos. Actualmente la educación se sujeta cada vez más a las leyes del mercado: hay que reconocer que sólo tendrán acceso a ella aquellos sectores que puedan pagarla. No esta por demás señalar que aún la educación que imparte el Estado en forma gratuita, para todos los niveles, pero sobre todo para los básicos, pierde en parte su razón de ser ya que mientras los niños y jóvenes provengan de hogares donde los padres no tienen ingresos estables y mínimos para sufragar las necesidades elementales, el aprendizaje en las aulas tendrá efectos reducidos.
No podemos dejar de considerar que hay otros "educadores" del Estado, con gran presencia en las masas y que impulsan un tipo de cultura que bien podríamos denominar chatarra. El sistema, si brinda bienes y servicios necesarios, promueve el consumo creado artificialmente, de mercancías superfluas e incluso dañinas. En la cultura no podría ser menos: al lado de una minoría que se interesa por los productos de las artes, de trascendencia, existe una gran masa consumidora en todos los estratos sociales de valores vacuos.20
Volviendo a la educación como política gubernamental, la reducción o disminución de la actividad estatal educadora obedece a que ya no es tan importante que la mayoría de la población aprenda a leer y escribir, –esto en los niveles básicos, pues en la enseñanza media y superior, los esfuerzos por parte del Estado se encaminan a dejar que sólo un porcentaje menor a la demanda reciban educación en instituciones públicas–debido a que en la producción y en el consumo se dan cambios.
En la primera, se ocupa cada vez menos la fuerza de trabajo de personal altamente calificado, operativo y de vigilancia; sin embargo se produce mucho mas, por ello hay población en edad productiva que no tendrá oportunidad de encontrar un puesto en las plantas laborales. ¿Para qué gastar en la educación de aquellos que no emplearan, así sea una pequeña porción de los conocimientos que reciben?. "Hay que ser racionales", piensan seguramente nuestros brillantes funcionarios y políticos, "y no desperdiciar los recursos públicos que por cierto son escasos".
En cuanto al consumo,
ya no es necesario que sepan por lo menos leer, los medios de comunicación,
términos eufemísticos para encubrir a los modernos sistemas
que inducen a la sociedad al consumismo, cumplen con la función
de incentivarlo, pues ahora no es necesario leer, con la imagen basta.
La televisión
es hoy por hoy la vía más socorrida para inducir a los teleadictos
a la adquisición de cientos de mercancías, chatarras. En
México, el mercado interno se reduce, y si no resulta conveniente
a aquellos productores de bienes–salarios, que dependen de sus ventas en
el interior y que abogan porque el principal objetivo del gobierno sea
el de elevar el nivel de consumo de los trabajadores, si lo es para quienes
hacen pingües negocios con la exportación.
se abordaron ya tres
de los cuatro apartados propuestos. Falta hacer algunas reflexiones sobre
la educación en general y la superior en particular. En párrafos
anteriores se han hecho señalamientos generales, pasaremos a puntualizar
aspectos fundamentales.
Hay una número
considerable de escritos que analizan el estado actual de la educación.
De hecho, pueden dividirse en tres grupos: unos se inclinan por señalar
los grandes logros alcanzados por los gobiernos revolucionarios en todos
los niveles educativos; trabajos como el de Mario Melgar Adalid y el de
Esteban Moctezuma Barragán, quienes han publicado los siguientes
títulos respectivamente en el Fondo de Cultura Económica:
Educación superior: propuesta de modernización; La educación
pública frente a las nuevas realidades. No dejan de señalar
carencias, pero destacan el esfuerzo del Estado en el último régimen
anterior al actual, dentro de la política del neoliberalismo social,
–como engañosamente se llamaron las medidas llevadas a cabo y que
lesionaron a los más y beneficiaron a los menos. Según los
autores citados, se logró modernizar la educación y hacerla
congruente con la nueva realidad.
En la antípoda
de estas obras se encuentran los trabajos compilados por el ya citado Gilberto
Guevara Niebla, que en el libro La catástrofe silenciosa (FCE),
hace uno de los exámenes más rigurosos de los graves problemas
educativos en todos los niveles de la educación formal. Un trabajo
que reconoce logros y señala carencias, y que situamos entre ambas
obras, es el de Carlos Ornelas, El sistema educativo mexicano.
Sobre la calidad de
la educación, podemos señalar en el nivel de preparación
de los alumnos, y a partir de las pruebas que se aplican para medir su
preparación, conocimientos y habilidades, los resultados dejan mucho
que desear, como diría Guevara Niebla: "México es un país
de reprobados."
| ÁREA | LICENCIATURA | |
| 1988 | 1992 | |
| Ciencias agropecuarias | 7.5 | 3.5 |
| Ciencias de la salud | 14.2 | 14.1 |
| Ciencias naturales y exactasCiencias sociales y administrativas | 46.8 | 51.1 |
| Educación y humanidades | 3.7 | 4.1 |
| Ingienería y tecnología | 24.2 | 24.3 |
| TOTAL | 100.0 | 100.0 |
| POSGRADO | ||
| Ciencias agropecuarias | 2.1 | 2.5 |
| Ciencias de la salud | 40.6 | 40.6 |
| Ciencias naturales y exactasCiencias sociales y administrativas | 7.1 | 6.3 |
| Educación y humanidades | 8.4 | 7.7 |
| Ingienería y Tecnología | 11.2 | 10.5 |
| TOTAL | 100.0 | 100.0 |
Datos recientes indican
que: de cada 100 aspirantes, 45 prefieren estudiar una carrera de Ciencias
Sociales, casi 25 una licenciatura de ciencias biológicas y de la
salud; 20 una carrera del área Físico matemáticas
e ingeniería y 10 una licenciatura de Humanidades y Artes28.
Esto en la UNAM, que refleja la actitud su estudiantes.
Veamos el problema
de los métodos de enseñanza-aprendizaje; en esencia son tradicionales
y decimonónicos. La mayoría de los alumnos se muestran como
seres pasivos sin iniciativa; además, los profesores no promueven
tal actitud y la clase se desarrolla en forma de monólogo. La educación
es libresca y se da en el aula. La construcción de teorías
y su confrontación con la realidad no es ejercicio común
en las instituciones de enseñanza superior. En los campus politécnicos
y universitarios públicos, lo anterior se practica con ciertas limitaciones
en las ciencias exactas o duras y en menor proporción en las sociales
y humanidades.
En general , puede afirmarse que la relación con la sociedad y los sectores público y privado es la excepción por parte de los centros superiores, tanto del área de las ciencias sociales como de las exactas y técnicas. Las posibilidades de utilizar la tecnología de punta también es poca. En cuanto al uso de medios, especialmente de la televisión, no son frecuentes las conferencias, seminarios, cátedras magistrales con participación de personajes de la investigación o la enseñanza, ni los intercambios dentro y fuera del país con otros centros de estudio del sector público.
En cuanto a los planes y programas, hay quienes han señalado que no corresponden al actual proceso de desarrollo en que se encuentra la sociedad, por obsolescencia. De este modo se enseñan contenidos con poca relación con la realidad. Ornelas escribe sobre el particular:
La educación y la investigación
En el sistema educativo
mexicano se hacen realmente pocos esfuerzos para que el estudiante de cualquier
nivel se esfuerce por ligar las teorías que se enseñan en
el aula con la realidad. En la enseñanza superior en general como
hemos dicho, no se investiga, los profesores en su mayoría, no lo
hacen y se dedican a repetir textos. Pocos son los centros, tanto públicos
como privados, en donde la planta docente tiene la responsabilidad de la
investigación.
Por otra parte, se
ha comprobado que cuando a través de la investigación se
crea conciencia social, el Estado suprime esos esfuerzos. Recordamos dos
casos que ilustran lo anterior. En la Escuela de Medicina, de la UNAM,
hace años los alumnos acudían desde el primer año
a las comunidades y ciudades perdidas de la zona urbana, rápidamente
se daban cuenta que el origen de las enfermedades se hallaba en las condiciones
vitales propicias para el desarrollo de agentes bacterianos y/o microbianos;
lo primero era elevar el nivel de vida de las personas, pero esto no era
posible pues la estructura del sistema era, justamente, la causa de los
problemas sanitarios. La rápida politización de los alumnos
llevó a los encargados del programa a suprimirlo.
El otro caso es la
innovación que planteó el rector Pablo González Casanova
al crear los Colegios de Ciencias y Humanidades, que en el nivel medio
superior permitía a los alumnos y profesores discutir dentro del
aula e investigar. Los ataques hacia tales instituciones hicieron que sus
planes y programas de estudio, con el pretexto de actualizarlos, se reformaran
en el presente año. Se puede concluir que el sistema procura cortar
aquellos esfuerzos que alientan el espíritu universitario, abierto
a todas las corrientes del pensamiento sin temor al análisis de
los problemas más difíciles para la ciencia y la sociedad.
Pero el estudio mismo
de la educación no está exento de cuestionamientos, Ornelas
señala que hay autores cuyos análisis educativos son más
subjetivos que objetivos, pues algunos la conciben solamente como formadora
de los cuadros que el aparato productivo–y agregamos, ideológicamente–,
necesita; el autor sostiene que se olvidan de las condiciones que crea
para que el hombre eleve su conciencia y supere sus carencias30.
Personalmente, existe la convicción de que todo sistema educativo
en el capitalismo, demanda cuadros, en esto si estamos de acuerdo con Ornelas.
Con respecto a la ciencia estamos totalmente de acuerdo con el maestro Adolfo Sánchez Vázquez, quien ha dicho que ésta tiene que buscar resolver los problemas del hombre en su conocimiento para su transformación y aprovechamiento de la naturaleza. La ciencia es entonces un conjunto de conocimientos teóricos y prácticos, pero también es, al mismo tiempo, un camino para conocer. Con respecto a la enseñanza ¿no esto lo que queremos? Hemos visto que el Estado y sus personeros alientan una educación chata, servil, pero profesores, trabajadores y alumnos –o por lo menos un sector de ellos–, avanza, propone, crea; el sistema corta esos esfuerzos y es el eterno problema de Sisífo: hay que escalar sin descanso la roca para escapar al Estado, al control de las propuestas de las bases pensantes para modificar y transformar. En este rubro aunque no es la generalización hay esfuerzos de estudiantes y profesores por consolidar, en el nivel superior, las ciencias en todas las áreas.
Ya se señaló que, si bien el presupuesto público dedicado a la educación absorbe la mayor parte del gasto público, con respecto al PIB éste significa apenas la mitad de lo que propone la UNESCO. También se comentó la disminución real del subsidio a las universidades públicas. La razón fundamental es que los recursos dedicados a la educación, son para el Estado y sus representantes, un gasto más y no una inversión. Lo anterior no se reconoce públicamente, ya que se dice, incluso, lo contrario, pero los hechos confirman esta actitud. Además, implícitamente, consideran que no tiene sentido destinar recursos a la formación de profesionistas y científicos, cuando saben que la mayoría, no tendrá empleo. Pero los jóvenes que se preparan labrándose un futuro no son culpables de que el sistema, por razones estructurales, no tenga un puesto de trabajo para ellos. Tienen todo el derecho de aspirar a una vida mejor. Desgraciadamente, la situación y las perspectivas futuras son sombrías. Este fenómeno no es privativo del país, se ha generalizado.
La educación y la privatización
Ligado con el anterior aspecto observamos, que frente a la calidad deficiente de la educación oficial, en la época de auge en México se crearon escuelas y universidades privadas (a reserva de hacer mas estudios apoyados en otros autores y en trabajo de campo). Se pasó de una política gubernamental, en la cual recaía el peso fundamental de los costos de la educación en el erario nacional, a una política pública que se abrió a la creciente participación del sector privado en la enseñanza. Ya vimos que hay presupuestos públicos cada vez menores y que se deja a miles de niños y jóvenes sin escuela, es necesario anotar también que luego de los errores de diciembre de 199431, cuando el país salió del primer mundo al que engañosamente se había hecho creer que habíamos ingresado, la educación privada dejó de expandirse como lo venía haciendo.
Cuando el sector empresarial que tiene capitales invertidos en la educación vio que disminuía su tasa de ganancia por la contracción de la demanda, se levantó una campaña para que el Estado subsidiara a los niños y jóvenes de escasos recursos y pudieran ingresar, por supuesto a los planteles privados. En un evento realizado en una universidad privada, el actual presidente de la república (Ernesto Zedillo), entonces secretario de educación, ante el reclamo de los estudiantes para que se destinaran apoyos públicos a su institución contestó que sí debían canalizarse, ya que esos centros eran la alternativa.
Actualmente se habla de que se está dando un proceso para la privatización de la educación pública; nos parece que es difícil que el gobierno se decida a vender sus instituciones educativas en todos los niveles lo que si seguirá haciendo es disminuir los recursos, lo que traerá mayor deterioro de instalaciones y el abatimiento del nivel de vida la mayoría de los que trabajan en las instituciones oficiales. Por supuesto que los niveles académicos también enfrentarán dificultades, pues sólo un sector de los trabajadores académicos en el nivel superior goza de medianos niveles de ingreso, gracias a las becas y estímulos; desgraciadamente es el sector más reducido. Por otra parte, el crecimiento de los colegios particulares tiene un límite y este es la capacidad de pago de las familias y de aquellos que se deciden por la educación privada.
En períodos
de crisis como el que pasa México actualmente, dada la elevación
de las colegiaturas y la reducción del ingreso, es inaccesible el
ingreso de niños y jóvenes a las instituciones particulares.
No dudamos que hay colegios de alto nivel en manos de capitalistas, pero
pensamos que son los menos, pues la mayor parte de la investigación
nacional se realiza en las centros públicos de educación
e investigación. Quienes aspiren a los centros privados de excelencia,
entrarán sólo si tienen capacidad económica.
El problema para muchos
jóvenes de escasos recursos se agrava cuando en las instituciones
públicas, sobre todo de nivel medio superior y superior, se fijan,
debido a razones financieras, topes al ingreso.
Hemos señalado en párrafos anteriores que los egresados del sistema educativo tienen, en todos los niveles dificultades para encontrar empleo, también dijimos que los universitarios de todas las especialidades enfrentan obstáculos para encontrar un puesto de trabajo; sólo queremos señalar que esto se debe a que el mercado laboral se achica y que por tanto deja fuera de la planta productiva a un porcentaje de las nuevas generaciones. El fenómeno del desempleo recorre al mundo, la ONU y la OCDE, han señalado recientemente los porcentajes. Así:
Educación, crecimiento y desarrollo
Queremos señalar
que puede haber crecimiento pero no desarrollo; mientras en México
no haya un cambio de política económica que beneficie a las
mayorías, habrá sólo un crecimiento
que aprovechará
un reducido porcentaje de la población, principalmente los grandes
propietarios del capital en sus distintas modalidades: financiero, industrial
y comercial. En tanto prosiga el crecimiento parcial que sirve a los principales
empresarios, nacionales e internacionales, la enseñanza en general
y la superior en particular, no podrán brindar un espacio en las
aulas a todo aquel que quiera prepararse. La educación marcha, a
veces con retardo, acorde con el actual proceso de acumulación de
capital, y por ello cierra las puertas a buena parte de aquellos que se
quieren preparar. Sólo ingresa, insistimos, un porcentaje de los
demandantes –y de ellos una parte desertará por diversos motivos–
pero de los que logran terminar, una vez más como hemos dicho, a
pesar de que tengan buenas calificaciones no encontrarán empleo.
El sistema educativo se orienta lentamente a tratar de satisfacer las necesidades
del proceso actual de crecimiento; actualmente vemos como hay jóvenes
que estudian carreras que ofrecen mayores perspectivas de encontrar empleo:
la ingeniería de sistemas, la biotecnología, etcétera.
En definitiva la educación busca adecuarse al actual proceso de
acumulación de capital: educación y desarrollo son un binomio
con desfases pero con ajustes finalmente.
Nuestras propuestas sobre todo para la enseñanza superior, se pueden señalar brevemente, alcanzar los objetivos a través de las metas es otro problema. En primer lugar pensamos que en todos lo niveles del sistema educativo, y por supuesto con mayor razón en el superior, se deben hacer cambios para que el método de enseñanza-aprendizaje, que descansa en normas decimonónicas, sea hecho a un lado y enviado al basurero de la historia, rescatando lo que sea rescatable, como el empleo de libros pero, en definitiva, los profesores y alumnos deben esforzarse por hacer a un lado sólo dar información teórica quizá obsoleta, los primeros y recibirla los segundos; deben pasar de la teoría a la realidad, pues este es el único criterio de verdad.
En el nivel superior, dentro de lo posible y vaya que lo posible es muy amplio, se debe hacer de la mayor parte de las asignaturas, un objeto que permita elaborar teorías y confrontarlas con la realidad; debe practicarse en los hechos lo que se está aprendiendo en el aula. Se debe investigar investigando o, como dicen otros, aprende a hacer, haciendo. Es indudable que ello representaría un avance. Las universidades, sobre todo públicas, deberán incrementar sus relaciones con el aparato productivo; participar, junto con las empresas y el sector público, en la búsqueda de nuevos métodos y vías para conocer la naturaleza y aplicar los conocimientos para resolver los problemas de la humanidad.
Los centros de enseñanza superior deben, por definición, ser espacios donde se trabaje en equipos interdisciplinarios. Un mismo problema puede verse con mayor profundidad cuando varios especialistas lo enfoquen en todas y cada una de sus partes. La idea principal será siempre estudiar y hacer ciencia para transformar, buscando que sea el hombre mismo, así como del universo que lo rodea sujeto y objeto de la transformación.
En estas propuestas, el último punto que queremos tratar, es sobre el contenido de los planes y programas de estudio: deben actualizarse. Esto implica reconocer que no se puede ir contra la tendencia actual: que la enseñanza sirva a los fines del sistema político, económico, social. Pero es necesario que las reformas no se queden ahí, ya que deberá –viejo anhelo pocas veces cumplido–, buscar que el hombre sea el sujeto de las transformaciones que lo liberen de la actitud enajenante para que deje ser una cosa en sí y se convierta en una cosa para sí. Aquí esta la contradicción: el sistema busca lo primero, pero las universidades deben insistir en lo segundo.
Se ha señalado que aún aquellos que tienen una profesión, producto de su esfuerzo en el estudio, no pueden evitar caer en la tendencia predominante que ya en la década de los sesenta, llevó al filósofo de Frankfort, Herbert Marcuse, a denominarla el arribo en todos los confines del planeta, el hombre unidimensional,34 conceptos con los cuales señalaba que el ser social tiene los mismos gustos chatos que no le permiten realizarse en toda su capacidad genuinamente humana, ni ser respetuoso, además de su propia especie y de la naturaleza. Las expectativas del hombre unidimensional, así definido, no son en el fondo realmente suyas, sino de las poderosas fuerzas que le dictan una forma de vida, de consumo, de amor, etcétera, cuya esencia es la intrascendencia, pero ello le provoca tedio, fastidio, angustia, que no es mas que un rechazo inconsciente a la vida vacua que lleva.
Desgraciadamente el
sistema dominante también le proporciona salidas falsas: la droga,
el alcohol, el consumismo, el poder –pasando por sobre los principios–,
la búsqueda de riqueza mal habida, etcétera, que ni siquiera
son panaceas, pues agravan la degradación del individuo.
Las universidades
y centros de enseñanza superior deben redoblar sus esfuerzos para
mostrar a los estudiosos las tendencias actuales de esta enajenación,
para que tomen las decisiones que consideren pertinentes y que incidan
en el resto de la sociedad. Consideramos que en los centros de enseñanza
superior, en la transformación de los planes y programas de estudio,
debe incluirse en todas las carreras uno o dos cursos de filosofía,
cuyos objetivos sean situar al ser social como parte de su sociedad y del
universo.
El hombre debe tener en cuenta lo que dijo Issac Newton con respecto a los fenómenos físicos: a toda acción corresponde una reacción. Por lo menos en el planeta habrá que seguir evaluando, entre otros, si es más rápido el deterioro del medio ambiente que generamos que nuestros esfuerzos para evitar la degradación y pérdida de especies, recursos, envenenamiento de la atmósfera.. Todo apunta a que son más las fuerzas destructivas del medio ambiente que los esfuerzos que se hacen para reducir su impacto al inaugurar la II Cumbre de la Tierra, el Presidente Cardoso lamentó que no hay avance (en) la lucha contra la pobreza y el cuidado de los ecosistemas35. No sólo se debe analizar este problema desde el punto de vista filosófico, sino que deben abarcarse problemas epistemológicos, que visualicen los alcances y limitaciones de las ciencias, así como de los caminos y métodos para arribar al conocimiento. Debe incluirse en el curso o cursos de filosofía, el análisis y discusión sobre la naturaleza objetiva y subjetiva de las transformaciones sociales; de la posibilidad de encontrar leyes y teorías para entender y manipular, en provecho o detrimento de las especies, incluida la nuestra, a la naturaleza. De los condicionantes y determinantes que influyen en nuestra comprensión de los hechos externos a nosotros, de nuestra inserción en ellos.
En suma, volvamos a la filosofía, no para que se confunda, como en la antigüedad, con la ciencia, sino para ambas mutuamente se retroalimenten. Una poderosa razón subyace en esta reflexión: el actual proceso de dominio del hombre sobre la naturaleza, y vaya hoy el avance sobre incluso la posibilidad de manipular el genoma humano esta cada vez mas cercano, se ha logrado también con el desarrollo tan vertiginoso de la ciencia y la aplicación tecnológica de sus conocimientos en todos los campos. Por ello es pertinente que avancemos en la reflexión filosófica sobre el impacto del avance de la ciencia en nosotros mismos y en el universo.
Además, se repercutirá en la elevación substancial de los niveles académicos. No se trata de que los científicos y profesionistas sean especialistas también en filosofía; o, de que los estudiosos de esta última disciplina se conviertan en científicos; más bien debemos buscar puentes que permitan que los hombres reconozcan sus alcances y limitaciones en, paradójicamente, un mundo en acelerados cambios debido a la actitud humana que trae repercusiones negativas y positivas para todos.
La responsabilidad
que tiene el Estado y su administración pública en el problema
educativo es insoslayable, mientras no se reconozca a fondo la contradicción
que existe entre población, educación y desarrollo. Así,
parte de los jóvenes y niños quieren estudiar, la enseñanza
pública por la falta de recursos se les niega a quienes la
desean. Como se apuesta al crecimiento excluyente y no al desarrollo incluyente
en las altas esferas del poder, los recursos para la educación se
recortan. Se condena a miles de adolescentes a una vida sin futuro. Hoy
en día, el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la educación
son la base para el desarrollo sustentable de los países ( el conocimiento
es clave para ello), pero en México el sector público, irresponsablemente
con las mayorías, no asume la cuota que le corresponde.
Notas
1.
Entendemos por Estado a la totalidad de la población políticamente
organizada. Por gobierno el brazo que define las líneas principales
de política a seguir, la ejecución de ellas y la vigilancia
y preservación de las normas que regulan las relaciones entre los
grupos sociales y los individuos. Por administración pública:
la organización que realiza puntualmente los fines del Estado.
2.
Véase,
Woodrow Wilson (1983), "El Estudio de la administración pública".
Revista INAP 1-54. 1956-1983. México, febrero. Y Ricardo Uvalle
Berrones (1984), El gobierno en acción, FCE.
3.
Edward D. Myers (1964), La educación en la perspectiva de la historia,
FCE, p. 16.
4.
Idem. p. 102
5.
Idem. p.263
6.
Véase: Daniel Cosío Villegas (1976), Historia general de
México, t.I. El Colegio de México, p. 202-203., y, "de George,
C. Vaillant (1965), La civilización Azteca, FCE, p. 98.
7.
D. E. Myers .op. cit. p. 392
8.
Idem. p. 392.
9.
Idem . p. 398.
10.
Octavio Paz,(1982), Sor Juana Inés de la Cruz o as trampas de la
fe, FCE. Y Fernando Benítez (1985), Los demonios en el convento,
ERA.
11.
Según el crítico liberal radical, Lorenzo de Zavala: La enseñanza
primaria era muy rara en las pequeñas poblaciones, y las escuelas
que se establecían en las grandes capitales estaban dirigidas por
los frailes y clérigos en sus propios principios e intereses, o
por legos ignorantes que enseñaban a mal leer y escribir...En los
colegios se enseñaba la latinidad de la edad media, los cánones,
y se enseñaba la teología escolástica y polémica
con la que los jóvenes se llenaban la cabeza con las disputas eternas
e ininteligibles de la gracia, de la ciencia media, de las procesiones
de la trinidad...Lo que se llamaba filosofía era un tejido de disparates
sobre la materia prima...La teoría de los astros se explicaba de
mala manera para poner en horror el único sistema verdadero, que
es el Copérnico, contra el cual se lanzaron los rayos de la inquisición
y del Vaticano. María de Lourdes Alvarado, María de Lourdes.
"La universidad entre la tradición y el cambio. 1833", Tradición
y reforma en la Universidad de México, Lourdes Alvarado (coord.).UNAM/
Miguel Ángel Porrúa. México. 1994
12.
Gilberto Guevara Niebla (1994), La catástrofe silenciosa, FCE p.
19.
13.
Javier Ibarrola, "Fuerzas Armadas", El Financiero. p. 35.
14.
Guevara Niebla, op. cit., p. 19.
15.
Carlos Ornelas (1996), El sistema educativo Mexicano,
CIDE / NAFIN / FCE, p. 261-264. Y Mario Melgar
Adalid, Mario (1994 ), Educación superior
propuesta de modernización, FCE p. 149.
16.
Melgar op. cit., p. 101.
17.
Ibarrola, loc. cit.
18.
Idem. Las políticas económicas son las líneas de acción,
la toma de decisiones y su ejecución sobre el quehacer público,
privado y social en torno a la economía. Para nosotros políticas
gubernamentales son la toma de decisones desde la administración
pública así como su aplicación sin que sea obligatorio
para el funcionario tener el consenso de los afectados. Por último
políticas publicas, son el quehacer de la colectividad y gobierno
concensado y participativo. Véase el sugerente artículo de
Víctor Hugo Martínez Escamilla (1996), "Las políticas
públicas desde la perspectiva de las redes sociales", Políticas
Públicas y sociedad, UAM-X, Otoño 96, núm. 7.
19.
Idem.
20.
Véase: Jorge González (1995), La cultura en México,
CNCA.
21.
Guevara Niebla, op. cit., p. 15.
22.
Ornelas, op. cit., p. 177 y Melgar op. cit.. p. 161-162.
23.
Idem. p. 176, y Guevara Niebla op. cit., p. 33.
24.
Ornelas, op, cit., p. 228.
25.
Guevara Niebla op. cit., p. 6.
26.
Idem. p. 23 y Julio César Schara,
(1996) ,. "Sistemas innovadores de enseñanza",
Educación no escolarizada, Programa
de Superación Académica. UAM – X.
año 2. vol. 2. núm. 1. p. 26.
27.
Guevara Niebla op. cit., p. 58.
28.
"Derecho mantiene el interés de aspirantes a cursar licenciatura",
La Jornada, febrero 23, 1997.
29.
Ornelas, op. cit., p. 165.
30.
Idem.
31.
Héctor Nuñez Calderón, et. al. (1995), Cien días
de gobierno zedillista, PAC.
32.
"Casi 1000 millones de personas", El Universal, noviembre. 26, 1996.
33.
A nuestro juicio hemos demostrado lo anterior en nuestro artículo
(1995), "Globalización, empresas transnacionales y el banco mundial",
Gestión y Estrategia, UAM–A, núm. 8, julio-diciembre.
34.
Herbert Marcuse (1973), El hombre unidemsional, Joaquín Mortiz.
35.
"Nulos esfuerzos de las potencias en beneficio del globo, critican", El
Financiero, junio 24, 1997