Gestión y Estrategia / No. 11-12 Número doble / Enero Diciembre, 1997 /
UAM - A  
UNA INTRODUCCIÓN AL PENSAMIENTO
SOBRE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS  

Gilberto Calderón Ortiz



1.  Introducción
2.  Del concepto de ciencia(s) de política(s)
3. Del objetivo de las ciencias de políticas
4. Del método
5. De los especialistas
6. Sobre la interdisciplinaria
7. Las ciencias de políticas y su relación con la sociedad
8. La relación de los especialistas con los líderes privados
9. El científico de las ciencias de políticas y los líderes y funcionarios públicos
10. El Estado, las posibilidades y restricciones
11. Conclusiones
12. Notas

Introducción

El estudio de las ciencias de políticas se inicia formalmente con Harold Lasswell, quien retoma y avanza en los planos teórico y metodológico de lo que había denominado ciencias de políticas, la disciplina que justamente tiene por objeto a las políticas públicas. Queremos señalar en este artículo los alcances y limitaciones de esta rama de la ciencia,  a través de la revisión de Lasswell, Yehezkel Dror y otros autores, entre ellos algunos mexicanos, que abordan el tema.
Se divide este trabajo en varios apartados. En el primero se señala la definición que hace Lasswell d el término ciencia(s) de políticas, para analizar luego su propósito y método. Se expone después las características que, según Lasswell, deben reunir los especialistas de esta ciencia, así como el problema de sus valores. Otro aspecto importante es su propuesta sobre la interdisciplinariedad de las ramas del saber científico, no sólo sociales, como pudiera suponerse, sino también de las llamadas ciencias naturales y exactas. Luego se aborda el problema de la relación de los especialistas con los funcionarios públicos y los agentes sociales externos al aparato del Estado. Por último, se exponen las consideraciones de Lasswell en sobre los alcances y limitaciones de los especialistas en las ciencias de políticas, a partir de su entorno político. Este aspecto atrajo con mayor atención el interés del pionero de la ciencia de políticas, veinte años después publicar su primera reflexión. Se intenta en este trabajo destacar las diferencias o avances entre una y otra publicación, la de 1951 y la que aparece en 1971.
Esta revisión de los objetivos y métodos de las ciencias de políticas no es imparcial; se quiere precisar sus alcances y limitaciones en las sociedades de un mundo globalizado, cuyas mayorías se pronuncian cada vez más por la democracia y por un desarrollo que no sea excluyente, como viene siendo, sino incluyente.
Las ciencias de políticas emergen con mayor fuerza a partir de que los Estados nacionales en general abandonan el papel de benefactores y se ven obligados a reducir sus déficit presupuestales, sobre todo en lo relacionado con el gasto social (salud, educación, desempleo, etcétera), lo que hace necesario darle mayor peso a las políticas públicas y menos a las políticas gubernamentales para la atención de esas áreas. Así, la hipótesis pertinente es que a medida que los Estados nacionales reducen el gasto público dedicado a amortiguar los efectos negativos del capitalismo, en la globalización, salud, educación, trabajo, etcétera, se da mayor importancia a las políticas públicas para que las poblaciones y la administración pública den consenso medidas estratégicas y que sean las primeras las que contribuyan también con sus recursos a paliar sus propios problemas sociales.
Ahora bien, con respecto a la globalización y el sector empresarial, las políticas públicas demandan, como en el pasado, una mayor injerencia de este sector en la fijación de programas para atender sus necesidades y darle un mayor papel protagónico, incluso en la atención a los problemas sociales. Por ello elaboramos esta segunda hipótesis: a medida que se acentúa la inserción de los países en la globalización y regionalización, las políticas públicas otorgan un papel más protagónico al sector empresarial para la solución de su propia problemática y para que inviertan en los renglones salud, transporte, agua potable, etcétera –que el Estado proporcionaba a las mayorías–, y que sean rentables.

Del concepto de ciencia(s) de política(s)

Como todo científico que se respete y que está obligado a definir sus conceptos, Harold D. Lasswell escribió en 1951: "Podemos utilizar el término ciencias de políticas (policy sciences) a fin de designar el contenido específico que la ‘orientación hacia las políticas’ alcanza en un momento determinado" .1 Como se verá más adelante, la tarea del científico de esta rama no es sólo observar con una actitud pasiva el quehacer gubernamental; se debe involucrar relativamente con los acontecimientos, salvo que se trate de un estudio teórico de las decisiones y su puesta en práctica por el poder público.2
Pero un poco de historia ayudará a situar el surgimiento y desarrollo de tal especialidad. Para Omar Guerrero, en sus orígenes las ciencias de políticas "...son concebidas bajo términos instrumentales... [y] no constituyen nuevas disciplinas en sí, sino un nuevo modo de visualizar las ciencias sociales cuando concurren a contribuir en la reducción de los márgenes de error de las policy-makers y en el incremento del margen de seguridad de la acción gubernamental".3  A nuestro juicio, si bien se siguen pensando en términos instrumentales, se va más allá de tal preocupación, pues para Lasswell implican también analizar, entre otras cosas, la naturaleza del ser social. Del señalamiento de Omar Guerrero, parece desprenderse que la nueva disciplina es una visión renovada de las ciencias sociales; no hay tal, pues no sólo incluyen a éstas sino también a las ciencias que estudian los fenómenos naturales.
En su trabajo de 1971, Harold Lasswell enriquece el contenido conceptual de ciencias de políticas, pues se trata de "...la búsqueda de conocimiento empíricamente comprobable... de particular importancia para elevar el conocimiento de y dentro de las políticas".4 Aunque las ciencias particulares que confluyen en las ciencias de políticas se dividen en su experimentales, teóricas y/o experimentales-teóricas, es indudable que buscan ligar la teoría con la realidad para avanzar en el conocimiento de su objeto de estudio.
Es claro que una de las razones de toda ciencia es el conocer por el saber mismo. Pero tiene también entre sus grandes objetivos la búsqueda de conocimientos de utilidad para el ser humano, de ahí que cuando Omar Guerrero utiliza el término instrumental, parece tener esa connotación. En las ciencias de políticas se trata de avanzar en el campo de y dentro de las políticas. Pero, ¿cuál es entonces el contenido de la palabra política que acompaña a la ciencia propuesta por Lasswell? En su trabajo de 1951 advierte que esta palabra, en sentido científico, está libre de acepciones que la hacen indeseable, como el de partidarismo o corrupción; ella designa "...con frecuencia... las elecciones más importantes de la vida organizada y de la privada".5 Política significa, entre otras, toma de decisiones ante varias alternativas para la solución de un problema (esta idea está presente también en Yehezkel Dror). Más tarde, en 1971, Lasswell precisará que pareciera que cuando se habla de ciencia se sobreentiende que está libre de valor; no siendo el caso cuando se utiliza el término política. Pensemos entonces en la aparente contradicción cuando combinamos ambos términos; Lasswell la resuelve cuando sostiene que es materialmente imposible, en el caso de cualquier ciencia, la existencia de neutralidad o pureza total.6  Éste es quizá uno de los mayores retos de esta ciencia, pues los conocimientos científicos a fin de cuentas tienen efectos que involucran a científicos, especialistas, gobernantes y grupos sociales.
No está por demás señalar que muy ligados a los conceptos y contenido de ciencias de políticas, aparecen también los términos políticas públicas, no considerados por los pioneros ya citados. Ch. O. Jones, señala que avanzaría el estudiante que contara con una definición como la que él propone: "política pública se define como una ‘decisión permanente’ caracterizada por una conducta consistente y repetitiva por parte, tanto de aquellos que elaboran, como por aquellos que se atienen a ella".7 Los términos ciencias de políticas y políticas públicas están estrechamente relacionados aunque no son similares; ni Lasswell ni Dror prestan mucha atención a esta relación. Las ciencias de políticas parecerían ser más bien la búsqueda de la objetividad y comprensión teórica; políticas públicas indicarían un mayor nivel de instrumentación operativa.
Veinte después de lanzó su interesante y provocativa iniciativa, al reflexionar sobre el desarrollo de las ciencias de políticas Harold Lasswell encuentra que éstas no se han consolidado a pesar de su extensión y perfeccionamiento; provisionalmente propone que se consideren "...como ciencias interesadas en el conocimiento del proceso de decisión y en el proceso de decisión".8 Esto señala que no se trata de sólo estudiar la forma en que se toman la decisiones, y el mecanismo siguiente, sino también indagar sobre sus efectos. Con mayor precisión indica que "...como definición de trabajo, las ciencias de políticas... se ocupan del conocimiento del y en el (Know ledge of and in) proceso de toma de decisiones en el orden público y civil".9 Resulta que no es sólo competencia de las ciencias de políticas el quehacer público, sino también el civil que seguramente tiene repercusiones públicas.
Por los años setenta Yehezel Dror plantea que el dilema era que cualquier conjunto de paradigmas en torno a las ciencias de políticas refleja el punto de vista del autor y no el consenso entre académicos.10 Por ello las ciencias de políticas no son "...un área integrada de conocimientos, investigación, enseñanza y profesionalización".11
Ni Lasswell ni Dror avanzan sobre estas cuestiones semánticas y teóricas; están más empeñados en construir una nueva disciplina de trascendencia pragmática. Su objetivo es sentar las bases que orienten la práctica, desarrollo y aplicación de las ciencias de políticas; de ahí que no se interrogaban con profundidad sobre la esencia de las políticas públicas. Para ellos, el poder en general, y el poder político en particular y su relación estrecha y profunda con el poder económico, que bien puede entenderse como poder civil o privado, son objeto de estudio sólo marginalmente. Es muy probable que Lasswell, como buen norteamericano, no se sienta atraído por teorizar sobre estos problemas, indudablemente complejos pero de una enorme importancia. Para él las disquisiciones más importantes tienen por objeto penetrar en las razones de las decisiones para contribuir al tratamiento instrumental de los problemas públicos.

Del objetivo de las ciencias de políticas

Omar Guerrero señala que

Cabe recordar que policy es un término que se usó en el pasado para señalar lo que en la actualidad Lasswell plantea como ciencias de políticas, sólo que se ha enriquecido y actualizado en el sentido en que lo conciben Lasswell y Guerrero: estudios profundos con métodos más elaborados para resolver las contradicciones y problemas sociales.
Dror considera que el objetivo de las ciencias de políticas es básicamente pragmático, pues debe conducir al conjunto social.13 Con lo cual está en la misma línea que Lasswell y Guerrero. Además, sostiene que "...están dirigidas a la reconstrucción explícita de la elaboración de políticas mediante la elaboración consciente de metapolíticas... [para] conseguir una mejoría radical en las habilidades humanas para dirigir conscientemente los usos de estas nuevas capacidades". Se trata de intervenir en procesos esenciales como los demográficos, ecológicos y sociales.14 Es un punto de vista interesante, pues implica poner el acento no sólo en el desarrollo de muestra propia especie, sino también en el medio en que se desarrolla y del cual forma parte. Planteamiento correcto que nos lleva a recordar que el hombre es un ser bio-psico-social, obligado a observar la trascendencia de sus acciones en todos los ámbitos, incluido el medio ambiente. Lasswell avanza desde los cincuenta, cuando lanza la idea de la globalidad, que implica que cualquier cosa que se haga en cualquier lugar del planeta tiene repercusiones en toda la orbe.
Deslinda también Lasswell el contenido de las ciencias de política cuando escribe que no son idénticas a las ciencias sociales o psicología aplicada; las primeras utilizan los resultados de estas últimas y de las ciencias naturales si "...se relacionan con las necesidades de inteligencia de una política determinada".15 Otra lectura que se desprende de lo anterior es que la inteligencia puede tomarse como la racionalidad intrínseca que conlleva la decisión en y el desarrollo de la política que se ha determinado seguir. Así no es difícil que llegue a la siguiente conclusión: "Podemos considerar [a] las ciencias de las políticas como el conjunto de disciplinas que se ocupan de explicar los procesos de elaboración y ejecución de las políticas, y se encargan de localizar datos y elaborar interpretaciones relevantes para los problemas de políticas de un periodo determinado".16 De este modo se puede observar la complejidad de la ciencia que propone, pues no se trata sólo de estudiar y encontrar solución a problemas sociales particulares, ni se trata únicamente de indagar sobre los efectos y las consecuencias de la aplicación de los conocimientos de las ciencias naturales aplicadas: las ciencias de políticas, además de eso, estudian las razones que esgrimen aquellos que deciden las políticas; dan interpretaciones relevantes en y para los impactos de las políticas (decisiones) en el tiempo y el espacio.
No es extraño que Lasswell vea en estas ciencias una esperanza para: "...aumentar la racionalidad de las decisiones".17  La racionalidad debe hallarse, a nuestro juicio, estrechamente ligado, con la inteligencia. Lasswell lo tiene presente y lo expresa en varias ocasiones. La racionalidad como concepto es extensivo, y forma parte también del quehacer del Estado; no es difícil señalar su relación con la eficiencia, pues, de acuerdo con Ricardo Uvalle: De aquí la vinculación de la eficiencia con racionalidad, pues nos parece que la racionalidad del Estado, a la manera weberiana,19 en las decisiones político-económicas que toma, nada tienen que ver aspectos de carácter mágico-religioso. Para Lasswell lo misterioso y lo místico no tienen cabida en el quehacer estatal pues ahora lo racional orienta las decisiones.
En Lasswell la racionalidad no se refiere sólo al quehacer del aparato público, sino que incluye también al sector privado. Esta búsqueda del interés general racional está presente en filósofos como Kant, para quien el hombre debe alcanzar "...una comunidad pacífica perpetua de todos los pueblos de la tierra (aún cuando todavía no sean amigos)".20 La racionalidad tiene una complejidad y extensión que rebasan el marco del pensamiento mágico-religioso, y es contraria a motivaciones irracionales, imposibles de evitar, sin embargo, en la toma de decisiones. Las ciencias de políticas muestran una preocupación real por elevar a la racionalidad como un elemento fundamental en la toma de decisiones.
En su último trabajo (1971), Lasswell expone con claridad que las decisiones que se toman en las espacios oficiales y privados son objeto y objetivo de las ciencias de políticas,21 pero –precisa– es necesario separar lo trascendente de lo no trascendente de ambas esferas: Un trabajo rutinario, como el cobro de impuestos, mientras no sea un cambio drástico de ello; o los contratos entre particulares, mientras no impliquen afectación a terceros, no pueden caer en el terreno de estas ciencias. El multicitado autor señala que es una preocupación el "...superar las tendencias de la vida moderna a la división y al aislamiento... [así] como crear una integración completa de los objetivos y métodos de acción pública y privada".23 Estamos plenamente de acuerdo. El objetivo es superar esta división que no permite el avance de la humanidad ante problemas tan serios y graves como el creciente desempleo, el deterioro del medio ambiente, etcétera. Si se trata de integrar completamente objetivos y métodos públicos las dificultades son enormes. No está por demás plantear que la función del Estado, de acuerdo con Marx, presenta límites precisos que no puede ni debe superar la administración pública, cuya función termina donde empieza el trabajo y la vida de la burguesía, por ello "...Si el Estado moderno quisiese abolir la impotencia de su administración, tendría que abolir la actual vida privada. Y de querer abolir la vida privada, tendrá que acabar consigo mismo, ya que sólo existe por oposición a ella... Por tanto el Estado no puede creer en la impotencia intrínseca de su administración, o sea de sí mismo".24 El planteamiento de Lasswell de integrar objetivos y acción pública y privada, como se observa, no contempla que la vida y el trabajo del dueño del capital sean contrarios a los intereses generales a los que supuestamente representa y atiende, a través de la administración, el Estado que preserva y profundiza el sistema político; justamente vela por que no sean amenazadas las condiciones que hacen posible el dominio de los intereses privados sobre los intereses generales. Ello afirma lo que sostiene Paul Mattick "...las necesidades específicas de los grandes negocios contradicen las necesidades generales de la sociedad".25 Son compatibles los intereses particulares con los generales sólo en el momento en que los segundos no pongan en peligro la acumulación de capital. Así, todo lo que desde los intereses generales favorezcan al sistema, será alentado; perseguido y combatido todo aquello que se le oponga; de suyo, los intereses privados son el eje de los objetivos y métodos de acción pública. El dilema es mayúsculo: cómo armonizar intereses opuestos, antitéticos. Habrá que pensar en los alcances y limitaciones de la democracia.
Para Lasswell, el objetivo de las ciencias políticas "...no apunta meramente hacia las políticas, sino más específicamente hacia las ciencias de políticas de la democracia".26 Este aspecto está en aparente contradicción con el hecho de que tales ciencias superan los problemas de las ciencias sociales, ya que estas últimas "...descuidan el cómo estudiar y mejorar la toma de decisiones unipersonales de alto nivel, pues carecen de métodos de investigación idóneos así como de marcos de referencia conceptuales y de modelos instrumental-normativos. De ahí que, como dice Dror, con la ayuda de los nuevos enfoques en las ciencias de política se puede mejorar la toma de decisiones de alto nivel, más aún si estas están monopolizadas por una sola persona.27 Lo que refuerza la apreciación de que en la vida real las decisiones no se toman por consenso –esto es. por la vía de la democracia– aun aquellas que verdaderamente fueran consultadas, al final se debe tomar una decisión, y ésta recae en una sola persona, o en un conjunto reducido de personas. Sean o no objeto de las ciencias de políticas, la devaluación del peso mexicano en diciembre y la decisión del presidente norteamericano de apoyarlo con 50,000 millones de dólares, fueron medidas acordadas en las respectivas cúpulas. La globalización obligó a Clinton a apoyar a sus inversionistas, so pena de que incluso a nivel mundial hubiera problemas financieros incontrolables; pero tal decisión no pasó por el tamiz de la democracia. Estos hechos ilustran la complejidad y los retos para hacer de las ciencias de políticas, las ciencias de la democracia.

Del método

Vistos los objetos, objetivos y retos de las ciencias de políticas, es conveniente revisar sucintamente las aportaciones de Lasswell en torno al método. En 1971 propone que

Cita llena de significado con la cual coincidimos, véase si no; toda ciencia es tanto un conjunto de conocimientos como un método. Es evidente que en tanto conocimientos, éstos no se derivan sólo de la observación y del sentido común. La ciencia trasciende los hechos, de ellos parte pero no sólo para describirlos y dar una explicación superficial. La ciencia son leyes y teorías que encierran los movimientos de la naturaleza, incluido el ser humano. Así, es claro que las ciencias de políticas deben tener un cuerpo de proposiciones como lo sostiene Lasswell, lo que para nosotros son marcos teóricos de referencia, pues sin teoría no es posible ir a la realidad. Aristóteles y Maquiavelo, construyen, junto con otros grandes pensadores y científicos de todas las ramas del saber, elaboradas y complejas interpretaciones teóricas que permiten el desarrollo del conocimiento humano y sin las cuales cualquier avance es casi imposible. Pero las ciencias no se quedan sólo en la construcción de esas catedrales del conocimiento, sino que requieren de la observación y/o la experimentación que les permite visualizar si la realidad contradice o afirma los supuestos; si se confirman pasan a formar parte del acervo científico, si no, es necesario desecharlos. Todo aquel conocimiento que presuma de científico y no se confronte con la realidad no es más que un ejercicio mental casi intrascendente.
Luego de la elaboración o teniendo implícitas estas grandes proposiciones, Lasswell plantea: "Las ciencias de las políticas de la democracia, preocupadas por los sucesos mundiales de nuestro tiempo, deben comenzar por crear hipótesis globalizadoras".29 Ya en su trabajo pionero había sostenido, "...no puede dejar de observarse críticamente el presente y el pasado a fin de descubrir en qué grado las tendencias se aproximan a los valores deseados. Se extrapolan entonces las tendencias al futuro y estima su vialidad a la luz del conocimiento disponible de tendencias y factores. Las políticas alternativas se estiman de la misma manera".30 Tanto las grandes proposiciones como las hipótesis que de ellas surgen no deben estar desligadas de la realidad y mucho menos de su etapa presente, no se diga ya del pasado; ésta es una acotación cuya pertinencia es insoslayable, pues ninguna ciencia, y mucho menos las sociales y las ciencias de política, deben hacer a un lado a esa gran maestra que es la historia, so pena de alcanzar magros logros en la elaboración de sus instrumentos teóricos para el análisis de su objetivo. El pecado cometido por algunos economistas y sociólogos,31 entre otros, es construir interpretaciones no sólo despreciando el devenir sino incluso la realidad presente misma, llevados por el prurito de no contaminar sus análisis; nada más equivocado y ajeno al quehacer científico.
Dror insiste en términos semejantes a los de Lasswell introduciendo el problema de la incertidumbre.32 Las ciencias de políticas no pueden más que señalar las posibles alternativas que el futuro, luego de revisar presente y pasado, puede traer consigo. Este problema es sumamente complejo si tenemos en cuenta que las ciencias deben servir para prevenir el futuro. Para las ciencias sociales esto representa un conjunto de retos arduos y complejos que devienen de las particularidades de su campo de estudio, pues no se trata de objetos u cosas. Los fenómenos sociales en su desarrollo son resultado de la combinación de elementos objetivos y subjetivos, incluida por tanto la irracionalidad.
Para Lasswell es muy importante el uso de modelos que "...ha hecho que muchos científicos sociales desarrollen una gran perspicacia en la utilización de modelos más activos en su trabajo científico. Los modelos [sostiene] pueden ser una prosa y pueden ser extensos o breves; pueden ser también expresados matemáticamente y referirse a magnitudes medibles o no".33 El modelo no reemplaza a la realidad, es una imagen instrumental de la misma para "...tratar con situaciones institucionales complejas".34 No sólo para la observación, sino para la posible manipulación o manejo de alternativas de desarrollo; el modelo permite incluso el juego y la simulación de opciones que reducen los costos en la investigación . El autor arriba citado señala que "...por ejemplo, es importante tomar siempre en consideración el contexto mayor en que se desarrollan los eventos que puedan afectar a ciertos problemas futuros de la política".35 Para nosotros los modelos deben estar contextualizados. Entendemos por contexto el marco en el cual se desenvuelve la realidad presente, producto de ese pasado, y su futuro previsible, incierto, pero parcialmente visualizable. En suma, es tener en cuenta la realidad y sus determinantes. De este modo se explicitan los alcances y limitaciones de cada una de las alternativas en los distintos panoramas.
Se distingue un enriquecimiento de la posición metodológica de Lasswell cuando 20 años después asienta que las ciencias de políticas Éstos –considera– son los elementos metodológicos claves para que el trabajo del científico la disciplina alcance altos niveles; por ello el investigador no debe perder de vista el contexto, desde el cual debe definir las metas y objetivos, y para modificar el curso del proceso para alcanzarlos. Por último es fundamental el cómo conocer definir alternativas.
La imaginación es pieza importante en las tareas del científico de esta área del conocimiento; aumenta sustancialmente las probabilidades de que las propuestas políticamente administrativas, sean históricamente viables.37 Sin imaginación, aunque dentro de los marcos de el contexto y del método, no es posible arribar a propuestas que se pueden aplicar con éxito. De ahí que un investigador que se limite a los parámetros establecidos por la administración, dentro de los rigorismos burocráticos en el sentido negativo del término, poco tiene que ofrecer al personaje que en última instancia toma las decisiones trascendentes.
Siguiendo con las tareas metodológicas propuestas, Lasswell sostiene que hay que pasar de los conceptos a la fase de definir los acontecimientos y de ahí construir indicadores;38 esto permite interrogar teórica y/o prácticamente a la realidad. Tener la mejor de las teorías, las mejores hipótesis globalizadoras, arrancados del contexto del mundo real con su pasado, presente y futuro, no sirve para algo si el científico no es capaz de encontrar referentes concretos que como indicadores permitan la cuantificación de esa realidad que se trata de estudiar y modificar. De aquí saltamos a una propuesta pertinente: los científicos deben rebasar el análisis meramente cualitativo y cuantificar los problemas.39 Lasswell insiste en que son los métodos cuantitativos una herramienta imprescindible en el quehacer del científico de las ciencias políticas. Entre más se acude y se aproveche de las indudables bondades de las matemáticas, estadística, etcétera para el análisis político, más consolidado será el conocimiento. Pensamos que con frecuencia los especialistas de los problemas sociales rehuyen con temor a los métodos matemáticos. No se trata de volver a los especialistas de las ciencias políticas expertos en el cálculo de probabilidades o en la teoría del muestreo, sino que haya puentes entre ellos y los profesionistas de lo social y lo político.
Decíamos en párrafos anteriores que Lasswell señala la importancia de la observación en las ciencias de políticas. En su trabajo de los años cincuenta también pone énfasis en la necesidad de pruebas preliminares para sopesar las políticas alternativas, y va más allá, pues se requiere de la "...creación de instituciones de auto-observación que abarquen todos los aspectos importantes... [ya que]... estas pruebas han logrado un alto nivel de perfección técnica en el mundo empresarial".40 En las ciencias de políticas, como en las sociales, urge echar mano a la imaginación, aunque con método. También es importante subsanar la falta de experimentación. Los problemas son complejos y difíciles pero no insuperables, ya que si se trata de hacer pruebas, los objetos experimentales son seres humanos. Dror coincide con Lasswell cuando se pronuncia por recurrir a "...la experimentación social".41
No está por demás volver a subrayar que para Lasswell las ciencias de políticas tienen también como objetivo "...esclarecer metas, descartar tendencias y estimar posibilidades futuras", sin dejar de observar que "...es inaceptable toda pretensión de inestabilidad",42 pues una de "...las mayores tareas de las ciencias de políticas hoy en día es seguir detalladamente los procesos de transformación social, difusión y reflujo a nivel mundial, para estimar el significado de acontecimientos específicos".43 Además hay que pasar de los análisis puramente cualitativos a los cuantitativos: es necesario combinarlos. La historia y el presente sirven para interpretar mejor y tener bases firmes para entender las alternativas de un futuro que presenta más de una posible alternativa, ninguna de las cuales es inevitable. Luego entonces otro problema es encontrar a los especialistas que remontándose de sus particulares disciplinas sean capaces de impulsar el desarrollo de las ciencias de políticas, para que puedan ofrecer a aquellos que toman decisiones alternativas históricamente viables.

De los especialistas

En su trabajo inicial La orientación hacia las políticas (1951), Lasswell señaló que: "El talento altamente capacitado es siempre escaso y costoso".44 Veinte años más tarde, Dror anotó "...mientras que las dificultades y peligros de los problemas tienden a crecer geométricamente, el conocimiento y los recursos humanos calificados para tratar con estos problemas tienden a crecer aritméticamente".45
Posteriormente (1970), Lasswell acota que los dedicados a las ciencias de políticas, sean licenciados en derecho, economistas, o bien, provengan de las ciencias naturales, traen el pecado original de su formación que los lleva a ver dentro del marco estricto de su especialidad los problemas a los que se enfrentan.46 Se requiere conocer esas limitaciones y emprender una radical transformación si es que tales especialistas aspiran a llenar un hueco que sólo es ocupado por muy pocos.
Entre otros de los problemas señalados por Lasswell, para que se consolide el especialista de las ciencias de políticas, está el que debe "...evaluar y reconstruir las prácticas de la sociedad [en vez de] construir personalmente elevadas abstracciones que sirvan de base a sus valores. Esto significa dejar de lado mucho del bagaje tradicional de la metafísica y de la teología".47 Problema siempre presente no sólo de los científicos de las ciencias Sociales, sino incluso en las ciencias exactas y naturales, aunque sea menos notorio y preocupante. Por eso las ciencias no sólo son de búsqueda de conocimiento, el llegar a la verdad, el saber por el saber mismo, sino que también sus científicos deben interrogarse sobre el objetivo del conocimiento, así como las fuerzas que lo pueden utilizar para beneficio o perjuicio del hombre.
El profesionista de las ciencias de políticos se enfrenta a la disyuntiva de valorar cuáles proyectos de investigación acepta y cuáles rechaza.48

Las valoraciones del científico se confrontan en el momento en que acepta o rechaza un proyecto. Es indudable que entran en juego sus aspiraciones, su situación como ser social, los parámetros familiares y escolares en que se ha desarrollado. No significa que éstos sean determinantes porque finalmente su decisión lo puede llevar a apartarse o rechazar la ideología en la cual creció socialmente. Serán sus valores y sus propia conciencia los que le dicten si se decide o no por un tipo de pesquisa o indagación. Una vez que ha aceptado un determinado proyecto de investigación, entran nuevamente en juego sus valores, los cuales, en términos ideales deben hacerse a un lado; pero en la práctica se ha observado que esto no es posible. Una investigación aséptica, libre de valores, es materialmente imposible. Claro que como práctica permanente es necesario que el investigador aclare en qué medida sus valores pueden estar condicionando la investigación. Lasswell sugiere que "...el observador científico necesita entrenarse para mantener una extraordinaria distancia intelectual frente a sí mismo y frente a las pasiones de sus contemporáneos, si ha de hacer observaciones pertinentes e hipótesis no convencionales de investigación. Pero esta distancia es de grado no de género".50 Lo que significa que debe reducir lo más posible sus propias inclinaciones y la ideología dominante, reconociendo de antemano la imposibilidad de eliminarlos totalmente.
Dror sostiene que las ciencias de política se encaminan más bien por alcanzar preferentemente medios y metas intermedias y no "valores absolutos", sin que ello excluya totalmente a los "sueños organizados".51 Por ejemplo, hay que buscar la reducción del desempleo y soñar la utopía en erradicarlo. Los problemas son complejos y cargados de valoraciones, pues el desempleo es consustancial al sistema. Más aún, pagar la deuda externa (tanto pública como privada) quizá signifique reducciones drásticas de los recursos destinados a atender los problemas de educación y/o salud de los niños con escasos recursos.
El especialista debe rebasar el ámbito estrecho de la disciplina en que se ha formado, y reconocer además sus propios valores y la importancia implícita de los valores percibidos en las decisiones que ayuda a elaborar y evaluar. No se trata, como dice Dror, de buscar valores absolutos, esto es de resolver los problemas de la humanidad ahora y para siempre, sino de ir construyendo o sirviendo para que la democracia prosiga y avance. Para Lasswell, los especialistas de las ciencias de políticas se deben formar en las universidades y en nuevas instituciones, o modificar las existentes; si no existen habrá que crearlas.
Los especialistas no deben rehuir el contacto con los hombres que profesionalmente elaboran políticas.52 Dror se inclina más bien porque tales científicos no se formen en las instituciones de enseñanza superior, pues considera que en organizaciones independientes se puede conseguir el apoyo necesario para "la enseñanza, investigación y aplicación"53 en el desarrollo de las ciencias de políticas; aunque, al igual que Lasswell, se inclina también porque en las escuelas donde se forman los futuros políticos se establezcan programas apropiados de ciencias de política.54

Sobre la interdisciplinariedad

Lasswell, como posteriormente lo hace Dror, se pronuncia reiteradamente porque las ciencias de políticas borren las fronteras entre las disciplinas y que el estudio, propuesta, ejecución y evaluación de las decisiones públicas, sean el esfuerzo conjunto y articulado de especialistas de todas las ciencias. Para Lasswell esto subsanaría un problema en el que han derivado la excesiva especialización y "la atomización del pensamiento".55 Para dicho autor, por ejemplo "...el intercambio creativo entre los físicos, los científicos sociales y los hombres de acción resulta necesario".56
No sólo es el quehacer de los hombres de ciencia en cualquiera de sus ramas lo que permitirá el desarrollo de las ciencias de políticas para la solución de problemas en el presente y en el futuro; pues la intervención quienes toman las decisiones, en el sector público o en el privado, es fundamental. Al escribir esto Lasswell pensaba en cómo eliminar las barreras entre las diferentes especialidades: lenguaje propios, campos del saber especializados, el establecimiento de cotos cerrados y la excesiva y atomización. Los hombres de ciencia pueden tener teoría y práctica en el quehacer de su especialidad, pero carecer de la visión política que constituye el capital del hombre de acción y decisión; estos, a su vez, con frecuencia carecen del método y la teoría para elaborar propuestas viables.

Las ciencias de política y su relación con la sociedad

Para Lasswell el desarrollo depende de cómo se resuelva el destino y quiénes por lo tanto afectan a otros y en qué medida.57 No se circunscribe a los problemas de su país: su visión es más amplia. En este rubro su preocupación toca no sólo los linderos de la filosofía, pues encuentra que las ciencias de políticas deben ser pragmáticas y encontrar salidas a través de propuestas viables. Piensa que se han dedicado esfuerzos al estudio de temas dispersos y no se han centrado en los problemas que surgen cuando el hombre se adapta a la sociedad.58 Y entre otros señala que se ha generado una cultura donde la destructividad es parte importante de la misma, por lo que son necesarias nuevas concepciones y formas de conducta en proceso permanente de renovación.59 Es categórico, para ello es necesario orientar todos los recursos que utilizan las ciencias sociales al estudio de los conflictos fundamentales de la civilización.60 Esto, para Lasswell, es una de las funciones y objetivos más importantes de las ciencias de políticas. Que el Estado pueda coadyuvar a ello es insoslayable, si nos atenemos al papel que juega tal como lo concibe Uvalle: "...la autoridad política y administrativa del Estado se legaliza y legitima (sic) atendiendo al interés general. En las propias constituciones se consagran la libertad, la propiedad, la igualdad, y la seguridad como eje de la vida moderna y como ámbito donde se desarrollan los derechos de hombre".61 La cultura actual con dosis elevadas nos parece de destructibidad; no es un ambiente propicio para garantizar la libertad, la propiedad y sobre todo la seguridad. Ahí es donde el Estado puede contribuir a reformar la cultura.
Lasswell es reiterativo sobre los objetivos fundamentales de las ciencias de políticas: deben responder a la "...demanda por alcanzar una comunidad mundial donde la dignidad humana se logre teórica y prácticamente".62 Dignidad humana, en Lasswell; seguridad, igualdad, y libertad en Uvalle, son parte de un solo problema: el hombre como ser social e individual.
Ya se ha dicho que la visión global de Lasswell rescata una y otra vez preocupaciones profundas de pensadores y científicos de todos los tiempos, con visión humanista. Sus llamados para conscientizar esta problemática son también una tarea de las ciencias de políticas. Más puntualmente, Lasswell vuelve a insistir en que un objetivo de ellas es: "mejorar la práctica de la democracia... [para] la realización de la dignidad humana en la teoría y en los hechos".63 Aquí encontramos a un Lasswell consciente de que para alcanzar ese objetivo la democracia es la vía.
Democracia y defensa a ultranza del status quo están presentes, a nuestro juicio, en  la formación de los especialistas en ciencias de políticas. Bien sabemos que, sobre todo entre los científicos de las ciencias sociales, parte de sus integrantes son proclives a ascender en las esferas del poder, tanto público como privado, y que generalmente defienden los intereses del sistema; pero el especialista propuesto por Lasswell no tendría la visión pragmática e individualista de aquellos. Para él, el especialista en ciencias de políticas puede pasar de los ámbitos académicos y científicos a asesorías, y luego a posiciones de liderazgo político, sea público o privado.64 En el mundo occidental ese proceso no era frecuente. Recuérdese que Woodrow Wilson, en la primera década del siglo, y Henry Kissinger y John Galbraith, en los sesenta y setenta, pasaron de la academia a las cumbres del poder. En México los casos no son raros, Guillermo Soberón y Octavio Rivera Serrano, rectores de la UNAM, siguieron pasos similares. También hay casos en que los funcionarios de alto nivel vuelven a la academia (Barrios Sierra, Pedro Aspe Armella). Estos investigadores-funcionarios no se formaron en las ciencias de políticas; no se pretende aquí  analizar su desempeño, pero, mucho nos tememos, no reunieron las características, salvo contadas excepciones (Barros Sierra), señaladas por Lasswell.

La relación de los especialistas con los líderes privados

Ya se ha visto que Lasswell señala la necesidad de que la formación de equipos que incluyan investigadores de áreas distintas del conocimiento. Su propuesta sugiere además que entren en contacto con quienes hacen, deciden y ejecutan las decisiones políticas. Pues el hombre de Estado, o el funcionario, pueden aportar sus experiencias y digamos, sabiduría.65 Él mismo reconoce que esto no es nuevo, pues desde antes de la segunda guerra mundial, "...los empresarios sugirieron políticas al gobierno, a las instituciones privadas y a los individuos", lo cual sigue sucediendo hasta la fecha.66 El especialista debe relacionarse con los factores reales de poder más importantes, éstos son los empresarios y los funcionarios públicos más conspicuos.

El científico de las ciencias de políticas y los líderes y funcionarios públicos

Lasswell advierte sobre un riesgo que debe evitar el científico de las ciencias de políticas: convertirse en un engrane más del aparato de Estado. Ha de mantener una relación equidistante con la práctica política y no conviene hacer de ella una actividad de tiempo completo. Más aún, no debe dedicar todas sus energías a asesorar a aquellos que elaboran las políticas.67 Se trata de evitar que el especialista pierda la sana distancia que debe haber entre sus enfoques –lo menos cargados de subjetividad, como se ha dicho– y los del hombre que define el qué y el cómo hacer; si no es así, el especialista de las ciencias de política no podrá mirar con la mayor racionalidad los problemas y, por supuesto, sus propuestas estarían también contaminadas -no se diga la evaluación y puesta en marcha de las políticas- con la visión del funcionario político. No es papel del científico ser un activista de tiempo completo de la práctica política. Estos planteamientos son verdaderamente importantes y nos parece que su solución es compleja porque los científicos de las ciencias de políticas son seres humanos con todos los alcances, pero al mismo tiempo con todas las limitaciones propias de nuestra naturaleza, sin obviar que están inmersos en estructuras políticas, sociales, económicas e ideológicas que influyen en su manera de observar y plantear soluciones.

El Estado, las posibilidades y restricciones

Las últimas líneas del párrafo anterior nos dan pie para revisar otro aspecto presente en la obra de Lasswell, la relación del científico con respecto al Estado. De las características de esta institución dependen, en buena medida, las posibilidades de desarrollo de la especialidad propuesta por Lasswell. En 1971 escribió algo que no aparece en su primer trabajo de 1951: el entorno político en el que se mueve el especialista puede limitar o impulsar su labor, y señala tres casos importantes. En países como Gran Bretaña, Estados Unidos y otros con una tradición de la libertad de expresión, la cual no significa que el especialista se pueda mover como el pez en el agua, pues, en esas naciones: "Son también objeto de restricciones, particularmente si critican explícitamente la visión ortodoxa de las virtudes de la propiedad privada, la regulación gubernamental y la empresa pública", y añade: "Sin embargo, aunque con tales restricciones, la pluralidad y la diversidad del contexto político nacional es tal que no es imposible desarrollar una carrera desde posiciones heterodoxas".68 Es claro entonces que quien mantiene posiciones heréticas tiene mayores obstáculos que aquel que asume plenamente los valores ortodoxos, pues sigue vigente el que los hombres producen y reproducen no sólo sus condiciones materiales de vida, si no además un conjunto articulado de explicaciones ideológicas que legitiman y legalizan las relaciones que las hacen posibles. En Estados Unidos, nos parece, hay mayores márgenes de tolerancia para los disidentes que en el pasado. En países de vida democrática es menos riesgoso mantener posiciones que vayan en sentido opuesto al consenso, ello incluye a los centros de enseñanza e instituciones públicas y privadas donde se toman decisiones trascendentes en la esfera de la vida pública.
No sucede lo mismo, dice Lasswell, en países con regímenes marcadamente militarizados, pues en ellos los "...métodos militar-políticos se emplean para prevenir toda alteración del orden establecido, los científicos de políticas están condicionados por la oligarquía dominante, con la consecuencia de que deben guardar deferencias a las doctrinas de los coroneles, los terratenientes, los caciques, los inversionistas y los aliados extranjeros, gubernamentales y no gubernamentales".69 En la época que escribe Lasswell, la experiencia saltaba a la vista: en América Latina, África, Asia e incluso en los países menos desarrollados de Europa, los regímenes militares ahogaban todo intento de disidencia. Ser un heterodoxo era incluso para los científicos universitarios una posición que entrañaba grandes riesgos. Es claro que en un régimen militar las posibilidades de conducir, estudiar, recomendar, vigilar y ejecutar las decisiones públicas tanto del sector gubernamental como del público, entraña limitaciones muy serias para alcanzar elevada cientificidad, pues el entorno ideológico opresivo limita seriamente la objetividad y la racionalidad.
Donde se dan las mejores condiciones para el desarrollo de la ciencias de políticas es en aquellos: "...lugares donde existe una considerable libertad para que los científicos de políticas definan su papel... [ahí] se puede observar una convergencia significativa de sus puntos de vista. [Se puede percibir] entonces que el enfoque en el análisis de políticas tiende hacia la contextualidad en lugar de la fragmentación y privilegia la orientación hacia los problemas, en vez de la ceguera ante éstos".70 Reconocer en lugar de minimizar, o de plano no considerar que existen problemas, que permitirá el avance sustancial de los métodos y conocimientos teórico-prácticos de las ciencias de políticas. Un parámetro fundamental es la libertad del especialista para elegir proyectos de investigación, definición de objetivos, métodos, instrumentos, indicadores, variables, etcétera. Se dice fácil, pero la sociedad es un complejo de interés donde unos son dominantes y otros son dominados. En ella prevalecen y hacen valer sus opciones de vida pública aquellos que tienen mayor peso económico y político. Ellos buscan imponer sus valores a la comunidad científica, sus perspectivas, no para lograr el provecho general, sino para favorecer sus intereses. Por ello es un reto resolver la contradicción entre intereses privados y públicos. Las ciencias de políticas contribuyen al perfeccionamiento de la vida democrática coadyuvarán junto con las fuerzas sociales realmente interesadas en el logro de una mayor convivencia y armonía entre los seres humanos. Las ciencias de políticas son, al lado de otros, un camino para que el hombre alcance la meta última "...la realización de la dignidad humana en la teoría y en los hechos". Y esta frase Lasswell debe iluminar el camino de los pensadores-planeadores y supervisores de la teoría y práctica de las ciencias de políticas, que indudablemente están insertos en una realidad cada vez más compleja donde hay posibilidades del desarrollo de estas ciencias, pero también limitaciones.

Conclusiones

A lo largo del trabajo se pudo constar el contenido, método, objetivos, instrumentos, etcétera, de las políticas públicas. Éste es un esfuerzo científico significativo para que las sociedades no esperen que el Estado solucione todos, o la mayoría de los problemas, tanto para el proceso de acumulación como para atender los efectos sociales negativos, sino que haya participación de los grupos interesados con el sector gubernamental para consensar propuestas y llevarlas a cabo.
También se puede constatar que esta mayor relevancia de las políticas públicas y de las ciencias de políticas, obedece a los cambios que se han operado en los contextos nacionales en el proceso de acumulación de capital, que movía por un lado a la globalización y por otro a su movimiento opuesto.
Es indudable que nuestras hipótesis no han sido comprobadas, pero el discurso elaborado en este trabajo nos da elementos para acentuar que siguen siendo pertinentes. Faltaría señalar en el tiempo y el espacio, en un protocolo de investigación, concretamente en qué país o países se quieren comprobar. En el caso de México, para ilustrar la complejidad del problema y el porqué con respecto a la primera hipótesis, es también urgente hacer la investigación que se propone. Anotamos –si bien la fuente es secundaria– la siguiente información tomada de El Financiero del 5 de octubre de 1997, donde se da cuenta de la realidad mexicana: "Brutal concentración de la riqueza en 10% de los mexicanos ...De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) de 1989, 1992 y 1994, realizada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)". Otra nota de la misma fuente señala: "Pobreza, un mal que afecta a 70% de la población: Julio Bolvitnik. La política social es discriminadora: propone mexicanos viables e inviables" y, por último, "Desempleo, otro grave reto nacional: José Gómez de León. El PROGRESA (Programa de Educación, Salud y Alimentación), ineficaz para combatir satisfactoriamente a la pobreza... es un hecho que las familias más pobres, objetivo del PROGRESA –que gastaban hasta antes del Progresa nueve pesos diarios para su alimentación, y ahora tendrán doce pesos al día", un aumento de más del 30%, pero cuatro pesos diarios, como están los precios, no es significativo.
La política económica en México –que se expresa como política gubernamental en los planos económico y social–, ha traído las consecuencias arriba anotadas. Por ello se pone ahora especial énfasis también a las políticas públicas, pues el gobierno muestra serias limitaciones, como ya se ve, en aliviar los males sociales que acompañan a los cambios tan drásticos que se dieron en el país a partir de 1982 y que dejan a un Estado débil frente al exterior y fuerte en el interior. 

Notas 



1   Harold D., Lasswell (1992), "La orientación hacia las políticas" en Antología de políticas públicas, tomo I, Luis F. Aguilar (comp), México, Miguel Angel Porrúa, p 81. Paréntesis, cursivas y entrecomillado del autor.
2   Idem., p. 83
3   Omar Guerrero (1985), Las políticas públicas como ámbito de concurrencia multidisciplinaria, Circa, p. 5. Cursivas del autor.
4    H.D. Lasswell " La concepción emergente de las ciencias de políticas" en op. cit., p. 107.
5   Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 83.
6   H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 107-108.
7  Jones, CH. O., "Para estudiar el proceso de política pública". An Introduction to the Study of Policy Public, (trad.) Carlos Ruíz Sánchez, California, College Publishing Co., p. 2 Entrecomillado del autor.
8   H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 117. Cursivas del autor
9    Idem., p.105
10  Ychezkel Dror, "Prolegómenos para las ciencias políticas" en Antología de políticas públicas, op. cit., p. 112.
11   Idem., p.119
12  O. Guerrero " Las políticas...", op. cit, p. 7. Cursivas del autor.
13  Y. Dror, "Prolegómenos...", op. cit., p. 146.
14   Idem., p.144
15  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 82.
16   Idem., p.102
17   Idem., p.80
18   Ricardo Uvalle Berrones (1995), "Liberalismo, Estado y administración pública", en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, año XL, quinta época, núm. 161, México, UNAM, julio-septiembre, p. 46.
19  Max Weber, Economía y sociedad, tomo II, 2a.edición, México, FCE, p. 1051-1061.
20  I. Kant, Principios metafísicos de la doctrina del derecho, México, UNAM, 1968, p. 193. Cursivas y paréntesis del autor.
21  H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 106
22  Idem.
23  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 79
24  C. Marx, "La sociedad, el Estado y la administración pública", en Revista de Administración Pública. Antología 1-54. 1956-1983, INAP, 1983. p. 365. Subrayado del autor.
25  Paul Mattick (1975), "Marx y Keynes: los límites de la economía mixta", México, ERA, p. 155.
26  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 83.
27  Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 141.
28  H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 105. Entrecomillado y cursivas del autor
29  Idem., p.96
30  Idem., p.95
31  Véanse los trabajos de León Walras (1987), Elementos de economía política pura, Madrid, Alianza Universidad; y de Talcott Parsons (1967), Estructura de la acción social, Madrid.
32  Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 136
33  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 91
34  Idem.
35  Idem., p. 82
36  Idem., p. 82 Cursivas del autor
37  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 97
38  Idem., p.98
39  Idem., p. 88
40  Idem., p.99
41  Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 143 y 146
42  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 96
43  Idem., p.97
44  Idem., p.79
45 Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 145
46  H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 116
47  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 981
48  Idem., p.95
49  Idem., p.93 Entrecomillado del autor
50  H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 109
51  Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 146
52  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 101
53  Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 147
54  Idem., p.142
55  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 80
56  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 80.
57  Idem., p.95
58  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 102
59  Idem., p.90
60  Idem., p.90
61  R. U. Berrones, "Liberalismo...", op. cit. p. 32. El papel de la administración pública, tal como lo acota Ricardo Uvalle, ser "... medio para la realización de la vida ciudadana (y) no un centro que se opone a la misma", nos parece un elemento clave en esa lógica, para que destinando recursos se pueda reformar la cultura.
62  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 93.
63  Idem., p.103
64  H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 112
65  Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 100
66  Idem., p.94
67  Idem., p.89
68  Idem., p.115 "La concepción"
69  Idem., p.115
70  Idem., p.115


Gilberto Calderón Ortiz   e-mail: cog@hp9000a1.uam.mx
Profesor Investigador del Departamento de Administración de la UAM-A   


 
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