Gestión
y Estrategia / No. 11-12 / Enero Diciembre,
1997 /
UAM - A
UNA INTRODUCCIÓN
AL PENSAMIENTO
SOBRE LAS POLÍTICAS
PÚBLICAS
Gilberto
Calderón Ortiz
1.
Introducción
2.
Del concepto de ciencia(s) de política(s)
3. Del
objetivo de las ciencias de políticas
4. Del
método
5. De
los especialistas
6. Sobre
la interdisciplinaria
7. Las
ciencias de políticas y su relación con la sociedad
8. La
relación de los especialistas con los líderes privados
9. El
científico de las ciencias de políticas y los líderes
y funcionarios públicos
10. El
Estado, las posibilidades y restricciones
11. Conclusiones
12. Notas
Introducción
El estudio de las ciencias
de políticas se inicia formalmente con Harold Lasswell, quien retoma
y avanza en los planos teórico y metodológico de lo que había
denominado ciencias de políticas, la disciplina que justamente tiene
por objeto a las políticas públicas. Queremos señalar
en este artículo los alcances y limitaciones de esta rama de la
ciencia, a través de la revisión de Lasswell, Yehezkel
Dror y otros autores, entre ellos algunos mexicanos, que abordan el tema.
Se divide este trabajo
en varios apartados. En el primero se señala la definición
que hace Lasswell d el término ciencia(s) de políticas, para
analizar luego su propósito y método. Se expone después
las características que, según Lasswell, deben reunir los
especialistas de esta ciencia, así como el problema de sus valores.
Otro aspecto importante es su propuesta sobre la interdisciplinariedad
de las ramas del saber científico, no sólo sociales, como
pudiera suponerse, sino también de las llamadas ciencias naturales
y exactas. Luego se aborda el problema de la relación de los especialistas
con los funcionarios públicos y los agentes sociales externos al
aparato del Estado. Por último, se exponen las consideraciones de
Lasswell en sobre los alcances y limitaciones de los especialistas en las
ciencias de políticas, a partir de su entorno político. Este
aspecto atrajo con mayor atención el interés del pionero
de la ciencia de políticas, veinte años después publicar
su primera reflexión. Se intenta en este trabajo destacar las diferencias
o avances entre una y otra publicación, la de 1951 y la que aparece
en 1971.
Esta revisión
de los objetivos y métodos de las ciencias de políticas no
es imparcial; se quiere precisar sus alcances y limitaciones en las sociedades
de un mundo globalizado, cuyas mayorías se pronuncian cada vez más
por la democracia y por un desarrollo que no sea excluyente, como viene
siendo, sino incluyente.
Las ciencias de políticas
emergen con mayor fuerza a partir de que los Estados nacionales en general
abandonan el papel de benefactores y se ven obligados a reducir sus déficit
presupuestales, sobre todo en lo relacionado con el gasto social (salud,
educación, desempleo, etcétera), lo que hace necesario darle
mayor peso a las políticas públicas y menos a las políticas
gubernamentales para la atención de esas áreas. Así,
la hipótesis pertinente es que a medida que los Estados nacionales
reducen el gasto público dedicado a amortiguar los efectos negativos
del capitalismo, en la globalización, salud, educación, trabajo,
etcétera, se da mayor importancia a las políticas públicas
para que las poblaciones y la administración pública den
consenso medidas estratégicas y que sean las primeras las que contribuyan
también con sus recursos a paliar sus propios problemas sociales.
Ahora bien, con respecto
a la globalización y el sector empresarial, las políticas
públicas demandan, como en el pasado, una mayor injerencia de este
sector en la fijación de programas para atender sus necesidades
y darle un mayor papel protagónico, incluso en la atención
a los problemas sociales. Por ello elaboramos esta segunda hipótesis:
a medida que se acentúa la inserción de los países
en la globalización y regionalización, las políticas
públicas otorgan un papel más protagónico al sector
empresarial para la solución de su propia problemática y
para que inviertan en los renglones salud, transporte, agua potable, etcétera
–que el Estado proporcionaba a las mayorías–, y que sean rentables.
Del
concepto de ciencia(s) de política(s)
Como todo científico
que se respete y que está obligado a definir sus conceptos, Harold
D. Lasswell escribió en 1951: "Podemos utilizar el término
ciencias de políticas (policy sciences) a fin de designar el contenido
específico que la ‘orientación hacia las políticas’
alcanza en un momento determinado" .1
Como se verá más adelante, la
tarea del científico de esta rama no es sólo observar con
una actitud pasiva el quehacer gubernamental; se debe involucrar relativamente
con los acontecimientos, salvo que se trate de un estudio teórico
de las decisiones y su puesta en práctica por el poder público.2
Pero un poco de historia
ayudará a situar el surgimiento y desarrollo de tal especialidad.
Para Omar Guerrero, en sus orígenes las ciencias de políticas
"...son concebidas bajo términos instrumentales... [y] no constituyen
nuevas disciplinas en sí, sino un nuevo modo de visualizar las ciencias
sociales cuando concurren a contribuir en la reducción de los márgenes
de error de las policy-makers y en el incremento del margen de seguridad
de la acción gubernamental".3
A nuestro juicio, si bien se siguen pensando en términos instrumentales,
se va más allá de tal preocupación, pues para Lasswell
implican también analizar, entre otras cosas, la naturaleza del
ser social. Del señalamiento de Omar Guerrero, parece desprenderse
que la nueva disciplina es una visión renovada de las ciencias sociales;
no hay tal, pues no sólo incluyen a éstas sino también
a las ciencias que estudian los fenómenos naturales.
En su trabajo de 1971,
Harold Lasswell enriquece el contenido conceptual de ciencias de políticas,
pues se trata de "...la búsqueda de conocimiento empíricamente
comprobable... de particular importancia para elevar el conocimiento de
y dentro de las políticas".4
Aunque las ciencias particulares que confluyen
en las ciencias de políticas se dividen en su experimentales, teóricas
y/o experimentales-teóricas, es indudable que buscan ligar la teoría
con la realidad para avanzar en el conocimiento de su objeto de estudio.
Es claro que una de
las razones de toda ciencia es el conocer por el saber mismo. Pero tiene
también entre sus grandes objetivos la búsqueda de conocimientos
de utilidad para el ser humano, de ahí que cuando Omar Guerrero
utiliza el término instrumental, parece tener esa connotación.
En las ciencias de políticas se trata de avanzar en el campo de
y dentro de las políticas. Pero, ¿cuál es entonces
el contenido de la palabra política que acompaña a la ciencia
propuesta por Lasswell? En su trabajo de 1951 advierte que esta palabra,
en sentido científico, está libre de acepciones que la hacen
indeseable, como el de partidarismo o corrupción; ella designa "...con
frecuencia... las elecciones más importantes de la vida organizada
y de la privada".5
Política significa, entre otras, toma de decisiones
ante varias alternativas para la solución de un problema (esta idea
está presente también en Yehezkel Dror). Más tarde,
en 1971, Lasswell precisará que pareciera que cuando se habla de
ciencia se sobreentiende que está libre de valor; no siendo el caso
cuando se utiliza el término política. Pensemos entonces
en la aparente contradicción cuando combinamos ambos términos;
Lasswell la resuelve cuando sostiene que es materialmente imposible, en
el caso de cualquier ciencia, la existencia de neutralidad o pureza total.6
Éste es quizá uno de los mayores retos de esta ciencia, pues
los conocimientos científicos a fin de cuentas tienen efectos que
involucran a científicos, especialistas, gobernantes y grupos sociales.
No está por
demás señalar que muy ligados a los conceptos y contenido
de ciencias de políticas, aparecen también los términos
políticas públicas, no considerados por los pioneros ya citados.
Ch. O. Jones, señala que avanzaría el estudiante que contara
con una definición como la que él propone: "política
pública se define como una ‘decisión permanente’ caracterizada
por una conducta consistente y repetitiva por parte, tanto de aquellos
que elaboran, como por aquellos que se atienen a ella".7
Los términos ciencias de políticas
y políticas públicas están estrechamente relacionados
aunque no son similares; ni Lasswell ni Dror prestan mucha atención
a esta relación. Las ciencias de políticas parecerían
ser más bien la búsqueda de la objetividad y comprensión
teórica; políticas públicas indicarían un mayor
nivel de instrumentación operativa.
Veinte después
de lanzó su interesante y provocativa iniciativa, al reflexionar
sobre el desarrollo de las ciencias de políticas Harold Lasswell
encuentra que éstas no se han consolidado a pesar de su extensión
y perfeccionamiento; provisionalmente propone que se consideren "...como
ciencias interesadas en el conocimiento del proceso de decisión
y en el proceso de decisión".8
Esto señala que no se trata de sólo
estudiar la forma en que se toman la decisiones, y el mecanismo siguiente,
sino también indagar sobre sus efectos. Con mayor precisión
indica que "...como definición de trabajo, las ciencias de políticas...
se ocupan del conocimiento del y en el (Know ledge of and in) proceso de
toma de decisiones en el orden público y civil".9
Resulta que no es sólo competencia
de las ciencias de políticas el quehacer público, sino también
el civil que seguramente tiene repercusiones públicas.
Por los años
setenta Yehezel Dror plantea que el dilema era que cualquier conjunto de
paradigmas en torno a las ciencias de políticas refleja el punto
de vista del autor y no el consenso entre académicos.10
Por ello las ciencias de políticas no son "...un área
integrada de conocimientos, investigación, enseñanza y profesionalización".11
Ni Lasswell ni Dror
avanzan sobre estas cuestiones semánticas y teóricas; están
más empeñados en construir una nueva disciplina de trascendencia
pragmática. Su objetivo es sentar las bases que orienten la práctica,
desarrollo y aplicación de las ciencias de políticas; de
ahí que no se interrogaban con profundidad sobre la esencia de las
políticas públicas. Para ellos, el poder en general, y el
poder político en particular y su relación estrecha y profunda
con el poder económico, que bien puede entenderse como poder civil
o privado, son objeto de estudio sólo marginalmente. Es muy probable
que Lasswell, como buen norteamericano, no se sienta atraído por
teorizar sobre estos problemas, indudablemente complejos pero de una enorme
importancia. Para él las disquisiciones más importantes tienen
por objeto penetrar en las razones de las decisiones para contribuir al
tratamiento instrumental de los problemas públicos.
Del
objetivo de las ciencias de políticas
Omar Guerrero señala
que
La formación
de Policy puede ayudar a contestar preguntas relativas al uso socialmente
beneficioso de las potencialidades del nuevo conocimiento, y contribuir
significativamente a la prevención de catástrofes naturales
o producidas por yerros humanos. Asimismo, notables progresos relativos
al desarrollo científico y tecnológico de la humanidad están
reclamando la formación de políticas que entrañan
no sólo grados elevados de desenvolvimiento de la ingeniería,
sino también la integración de complejas organizaciones públicas,
privadas y sociales, y la aplicación de las ciencias de la Policy
puede ser muy útil para mejorar la organización de las sociedades
modernas cuyo carácter escindido y conflictivo es insoslayable.12
Cabe recordar que policy
es un término que se usó en el pasado para señalar
lo que en la actualidad Lasswell plantea como ciencias de políticas,
sólo que se ha enriquecido y actualizado en el sentido en que lo
conciben Lasswell y Guerrero: estudios profundos con métodos más
elaborados para resolver las contradicciones y problemas sociales.
Dror considera que
el objetivo de las ciencias de políticas es básicamente pragmático,
pues debe conducir al conjunto social.13
Con lo cual está en la misma línea que Lasswell y Guerrero.
Además, sostiene que "...están dirigidas a la reconstrucción
explícita de la elaboración de políticas mediante
la elaboración consciente de metapolíticas... [para] conseguir
una mejoría radical en las habilidades humanas para dirigir conscientemente
los usos de estas nuevas capacidades". Se trata de intervenir en procesos
esenciales como los demográficos, ecológicos y sociales.14
Es un punto de vista interesante, pues implica poner el acento no sólo
en el desarrollo de muestra propia especie, sino también en el medio
en que se desarrolla y del cual forma parte. Planteamiento correcto que
nos lleva a recordar que el hombre es un ser bio-psico-social, obligado
a observar la trascendencia de sus acciones en todos los ámbitos,
incluido el medio ambiente. Lasswell avanza desde los cincuenta, cuando
lanza la idea de la globalidad, que implica que cualquier cosa que se haga
en cualquier lugar del planeta tiene repercusiones en toda la orbe.
Deslinda también
Lasswell el contenido de las ciencias de política cuando escribe
que no son idénticas a las ciencias sociales o psicología
aplicada; las primeras utilizan los resultados de estas últimas
y de las ciencias naturales si "...se relacionan con las necesidades de
inteligencia de una política determinada".15
Otra lectura que se desprende de lo anterior es
que la inteligencia puede tomarse como la racionalidad intrínseca
que conlleva la decisión en y el desarrollo de la política
que se ha determinado seguir. Así no es difícil que llegue
a la siguiente conclusión: "Podemos considerar [a] las ciencias
de las políticas como el conjunto de disciplinas que se ocupan de
explicar los procesos de elaboración y ejecución de las políticas,
y se encargan de localizar datos y elaborar interpretaciones relevantes
para los problemas de políticas de un periodo determinado".16
De este modo se puede observar la complejidad de la ciencia que propone,
pues no se trata sólo de estudiar y encontrar solución a
problemas sociales particulares, ni se trata únicamente de indagar
sobre los efectos y las consecuencias de la aplicación de los conocimientos
de las ciencias naturales aplicadas: las ciencias de políticas,
además de eso, estudian las razones que esgrimen aquellos que deciden
las políticas; dan interpretaciones relevantes en y para los impactos
de las políticas (decisiones) en el tiempo y el espacio.
No es extraño
que Lasswell vea en estas ciencias una esperanza para: "...aumentar la
racionalidad de las decisiones".17
La racionalidad debe hallarse, a nuestro juicio, estrechamente ligado,
con la inteligencia. Lasswell lo tiene presente y lo expresa en varias
ocasiones. La racionalidad como concepto es extensivo, y forma parte también
del quehacer del Estado; no es difícil señalar su relación
con la eficiencia, pues, de acuerdo con Ricardo Uvalle:
La esencia pública
de la administración... no es equivalente al contenido estatal,
esto es, lo público de la administración tiene su origen
en la vida común que es donde los individuos trascienden, información
y responsabilidades compartidas que permitan dar vida al interés
general. Por ello de la eficiente administración de lo público
depende la utilidad social, económica y política del Estado.18
De aquí la vinculación
de la eficiencia con racionalidad, pues nos parece que la racionalidad
del Estado, a la manera weberiana,19
en las decisiones político-económicas que toma, nada tienen
que ver aspectos de carácter mágico-religioso. Para Lasswell
lo misterioso y lo místico no tienen cabida en el quehacer estatal
pues ahora lo racional orienta las decisiones.
En Lasswell la racionalidad
no se refiere sólo al quehacer del aparato público, sino
que incluye también al sector privado. Esta búsqueda del
interés general racional está presente en filósofos
como Kant, para quien el hombre debe alcanzar "...una comunidad pacífica
perpetua de todos los pueblos de la tierra (aún cuando todavía
no sean amigos)".20
La racionalidad tiene una complejidad y extensión
que rebasan el marco del pensamiento mágico-religioso, y es contraria
a motivaciones irracionales, imposibles de evitar, sin embargo, en la toma
de decisiones. Las ciencias de políticas muestran una preocupación
real por elevar a la racionalidad como un elemento fundamental en la toma
de decisiones.
En su último
trabajo (1971), Lasswell expone con claridad que las decisiones que se
toman en las espacios oficiales y privados son objeto y objetivo de las
ciencias de políticas,21
pero –precisa– es necesario separar lo trascendente
de lo no trascendente de ambas esferas:
Las ciencias de políticas
necesitan tener presente la distinción entre lo que es fundamentalmente
importante para el orden público y civil y lo que es meramente convencional...
En general, en muchas áreas de la vida humana, las normas de conducta
se formulan y se vuelven vigilantes al margen de la maquinaria legislativa,
administrativa y judicial.22
Un trabajo rutinario,
como el cobro de impuestos, mientras no sea un cambio drástico de
ello; o los contratos entre particulares, mientras no impliquen afectación
a terceros, no pueden caer en el terreno de estas ciencias. El multicitado
autor señala que es una preocupación el "...superar las tendencias
de la vida moderna a la división y al aislamiento... [así]
como crear una integración completa de los objetivos y métodos
de acción pública y privada".23
Estamos plenamente de acuerdo. El objetivo es superar esta división
que no permite el avance de la humanidad ante problemas tan serios y graves
como el creciente desempleo, el deterioro del medio ambiente, etcétera.
Si se trata de integrar completamente objetivos y métodos públicos
las dificultades son enormes. No está por demás plantear
que la función del Estado, de acuerdo con Marx, presenta límites
precisos que no puede ni debe superar la administración pública,
cuya función termina donde empieza el trabajo y la vida de la burguesía,
por ello "...Si el Estado moderno quisiese abolir la impotencia de su administración,
tendría que abolir la actual vida privada. Y de querer abolir la
vida privada, tendrá que acabar consigo mismo, ya que sólo
existe por oposición a ella... Por tanto el Estado no puede creer
en la impotencia intrínseca de su administración, o sea de
sí mismo".24
El planteamiento de Lasswell de integrar objetivos
y acción pública y privada, como se observa, no contempla
que la vida y el trabajo del dueño del capital sean contrarios a
los intereses generales a los que supuestamente representa y atiende, a
través de la administración, el Estado que preserva y profundiza
el sistema político; justamente vela por que no sean amenazadas
las condiciones que hacen posible el dominio de los intereses privados
sobre los intereses generales. Ello afirma lo que sostiene Paul Mattick
"...las necesidades específicas de los grandes negocios contradicen
las necesidades generales de la sociedad".25
Son compatibles los intereses particulares con los generales sólo
en el momento en que los segundos no pongan en peligro la acumulación
de capital. Así, todo lo que desde los intereses generales favorezcan
al sistema, será alentado; perseguido y combatido todo aquello que
se le oponga; de suyo, los intereses privados son el eje de los objetivos
y métodos de acción pública. El dilema es mayúsculo:
cómo armonizar intereses opuestos, antitéticos. Habrá
que pensar en los alcances y limitaciones de la democracia.
Para Lasswell, el
objetivo de las ciencias políticas "...no apunta meramente hacia
las políticas, sino más específicamente hacia las
ciencias de políticas de la democracia".26
Este aspecto está en aparente contradicción
con el hecho de que tales ciencias superan los problemas de las ciencias
sociales, ya que estas últimas "...descuidan el cómo estudiar
y mejorar la toma de decisiones unipersonales de alto nivel, pues carecen
de métodos de investigación idóneos así como
de marcos de referencia conceptuales y de modelos instrumental-normativos.
De ahí que, como dice Dror, con la ayuda de los nuevos enfoques
en las ciencias de política se puede mejorar la toma de decisiones
de alto nivel, más aún si estas están monopolizadas
por una sola persona.27
Lo que refuerza la apreciación de que en la vida real las decisiones
no se toman por consenso –esto es. por la vía de la democracia–
aun aquellas que verdaderamente fueran consultadas, al final se debe tomar
una decisión, y ésta recae en una sola persona, o en un conjunto
reducido de personas. Sean o no objeto de las ciencias de políticas,
la devaluación del peso mexicano en diciembre y la decisión
del presidente norteamericano de apoyarlo con 50,000 millones de dólares,
fueron medidas acordadas en las respectivas cúpulas. La globalización
obligó a Clinton a apoyar a sus inversionistas, so pena de que incluso
a nivel mundial hubiera problemas financieros incontrolables; pero tal
decisión no pasó por el tamiz de la democracia. Estos hechos
ilustran la complejidad y los retos para hacer de las ciencias de políticas,
las ciencias de la democracia.
Del
método
Vistos los objetos,
objetivos y retos de las ciencias de políticas, es conveniente revisar
sucintamente las aportaciones de Lasswell en torno al método. En
1971 propone que
El conocimiento del
proceso de toma de decisiones comprende estudios sistemáticos y
empíricos de cómo se elaboran y se llevan a cabo las políticas.
Cuando el conocimiento es sistemático rebasa los planteamientos
aforísticos de la ‘sabiduría’ literaria convencional. El
requisito de sistematicidad exige un cuerpo de proposiciones interconectados,
a la manera de los grandes autores del mundo occidental como Aristóteles,
Maquiavelo y sus sucesores. Insistir en el criterio empírico es
especificar que las aseveraciones generales están sujetas a una
cuidadosa disciplina de observación. Ésta es una distinción
fundamental entre la ciencia y la no ciencia.28
Cita llena de significado
con la cual coincidimos, véase si no; toda ciencia es tanto un conjunto
de conocimientos como un método. Es evidente que en tanto conocimientos,
éstos no se derivan sólo de la observación y del sentido
común. La ciencia trasciende los hechos, de ellos parte pero no
sólo para describirlos y dar una explicación superficial.
La ciencia son leyes y teorías que encierran los movimientos de
la naturaleza, incluido el ser humano. Así, es claro que las ciencias
de políticas deben tener un cuerpo de proposiciones como lo sostiene
Lasswell, lo que para nosotros son marcos teóricos de referencia,
pues sin teoría no es posible ir a la realidad. Aristóteles
y Maquiavelo, construyen, junto con otros grandes pensadores y científicos
de todas las ramas del saber, elaboradas y complejas interpretaciones teóricas
que permiten el desarrollo del conocimiento humano y sin las cuales cualquier
avance es casi imposible. Pero las ciencias no se quedan sólo en
la construcción de esas catedrales del conocimiento, sino que requieren
de la observación y/o la experimentación que les permite
visualizar si la realidad contradice o afirma los supuestos; si se confirman
pasan a formar parte del acervo científico, si no, es necesario
desecharlos. Todo aquel conocimiento que presuma de científico y
no se confronte con la realidad no es más que un ejercicio mental
casi intrascendente.
Luego de la elaboración
o teniendo implícitas estas grandes proposiciones, Lasswell plantea:
"Las ciencias de las políticas de la democracia, preocupadas por
los sucesos mundiales de nuestro tiempo, deben comenzar por crear hipótesis
globalizadoras".29
Ya en su trabajo pionero había sostenido, "...no puede dejar de
observarse críticamente el presente y el pasado a fin de descubrir
en qué grado las tendencias se aproximan a los valores deseados.
Se extrapolan entonces las tendencias al futuro y estima su vialidad a
la luz del conocimiento disponible de tendencias y factores. Las políticas
alternativas se estiman de la misma manera".30
Tanto las grandes proposiciones como las hipótesis que de ellas
surgen no deben estar desligadas de la realidad y mucho menos de su etapa
presente, no se diga ya del pasado; ésta es una acotación
cuya pertinencia es insoslayable, pues ninguna ciencia, y mucho menos las
sociales y las ciencias de política, deben hacer a un lado a esa
gran maestra que es la historia, so pena de alcanzar magros logros en la
elaboración de sus instrumentos teóricos para el análisis
de su objetivo. El pecado cometido por algunos economistas y sociólogos,31
entre otros, es construir interpretaciones no sólo despreciando
el devenir sino incluso la realidad presente misma, llevados por el prurito
de no contaminar sus análisis; nada más equivocado y ajeno
al quehacer científico.
Dror insiste en términos
semejantes a los de Lasswell introduciendo el problema de la incertidumbre.32
Las ciencias de políticas no pueden más que señalar
las posibles alternativas que el futuro, luego de revisar presente y pasado,
puede traer consigo. Este problema es sumamente complejo si tenemos en
cuenta que las ciencias deben servir para prevenir el futuro. Para las
ciencias sociales esto representa un conjunto de retos arduos y complejos
que devienen de las particularidades de su campo de estudio, pues no se
trata de objetos u cosas. Los fenómenos sociales en su desarrollo
son resultado de la combinación de elementos objetivos y subjetivos,
incluida por tanto la irracionalidad.
Para Lasswell es muy
importante el uso de modelos que "...ha hecho que muchos científicos
sociales desarrollen una gran perspicacia en la utilización de modelos
más activos en su trabajo científico. Los modelos [sostiene]
pueden ser una prosa y pueden ser extensos o breves; pueden ser también
expresados matemáticamente y referirse a magnitudes medibles o no".33
El modelo no reemplaza a la realidad, es una imagen instrumental de la
misma para "...tratar con situaciones institucionales complejas".34
No sólo para la observación, sino para la posible manipulación
o manejo de alternativas de desarrollo; el modelo permite incluso el juego
y la simulación de opciones que reducen los costos en la investigación
. El autor arriba citado señala que "...por ejemplo, es importante
tomar siempre en consideración el contexto mayor en que se desarrollan
los eventos que puedan afectar a ciertos problemas futuros de la política".35
Para nosotros los modelos deben estar contextualizados. Entendemos por
contexto el marco en el cual se desenvuelve la realidad presente, producto
de ese pasado, y su futuro previsible, incierto, pero parcialmente visualizable.
En suma, es tener en cuenta la realidad y sus determinantes. De este modo
se explicitan los alcances y limitaciones de cada una de las alternativas
en los distintos panoramas.
Se distingue un enriquecimiento
de la posición metodológica de Lasswell cuando 20 años
después asienta que las ciencias de políticas
...deben esforzarse
por conseguir tres atributos. Primero, contextualidad: las decisiones son
parte integrante de un proceso social mayor. El segundo es la orientación
hacia problemas: los científicos de políticas hacen suyas
las actividades intelectuales relacionadas con el esclarecimiento de metas,
tendencias, condiciones, proyecciones y alternativas. Tercero, diversidad:
los métodos utilizados son múltiples y diversos.36
Éstos –considera–
son los elementos metodológicos claves para que el trabajo del científico
la disciplina alcance altos niveles; por ello el investigador no debe perder
de vista el contexto, desde el cual debe definir las metas y objetivos,
y para modificar el curso del proceso para alcanzarlos. Por último
es fundamental el cómo conocer definir alternativas.
La imaginación
es pieza importante en las tareas del científico de esta área
del conocimiento; aumenta sustancialmente las probabilidades de que las
propuestas políticamente administrativas, sean históricamente
viables.37
Sin imaginación, aunque dentro de los marcos de el contexto y del
método, no es posible arribar a propuestas que se pueden aplicar
con éxito. De ahí que un investigador que se limite a los
parámetros establecidos por la administración, dentro de
los rigorismos burocráticos en el sentido negativo del término,
poco tiene que ofrecer al personaje que en última instancia toma
las decisiones trascendentes.
Siguiendo con las
tareas metodológicas propuestas, Lasswell sostiene que hay que pasar
de los conceptos a la fase de definir los acontecimientos y de ahí
construir indicadores;38
esto permite interrogar teórica y/o prácticamente
a la realidad. Tener la mejor de las teorías, las mejores hipótesis
globalizadoras, arrancados del contexto del mundo real con su pasado, presente
y futuro, no sirve para algo si el científico no es capaz de encontrar
referentes concretos que como indicadores permitan la cuantificación
de esa realidad que se trata de estudiar y modificar. De aquí saltamos
a una propuesta pertinente: los científicos deben rebasar el análisis
meramente cualitativo y cuantificar los problemas.39
Lasswell insiste en que son los métodos cuantitativos una herramienta
imprescindible en el quehacer del científico de las ciencias políticas.
Entre más se acude y se aproveche de las indudables bondades de
las matemáticas, estadística, etcétera para el análisis
político, más consolidado será el conocimiento. Pensamos
que con frecuencia los especialistas de los problemas sociales rehuyen
con temor a los métodos matemáticos. No se trata de volver
a los especialistas de las ciencias políticas expertos en el cálculo
de probabilidades o en la teoría del muestreo, sino que haya puentes
entre ellos y los profesionistas de lo social y lo político.
Decíamos en
párrafos anteriores que Lasswell señala la importancia de
la observación en las ciencias de políticas. En su trabajo
de los años cincuenta también pone énfasis en la necesidad
de pruebas preliminares para sopesar las políticas alternativas,
y va más allá, pues se requiere de la "...creación
de instituciones de auto-observación que abarquen todos los aspectos
importantes... [ya que]... estas pruebas han logrado un alto nivel de perfección
técnica en el mundo empresarial".40
En las ciencias de políticas, como en las sociales, urge echar mano
a la imaginación, aunque con método. También es importante
subsanar la falta de experimentación. Los problemas son complejos
y difíciles pero no insuperables, ya que si se trata de hacer pruebas,
los objetos experimentales son seres humanos. Dror coincide con Lasswell
cuando se pronuncia por recurrir a "...la experimentación social".41
No está por
demás volver a subrayar que para Lasswell las ciencias de políticas
tienen también como objetivo "...esclarecer metas, descartar tendencias
y estimar posibilidades futuras", sin dejar de observar que "...es inaceptable
toda pretensión de inestabilidad",42
pues una de "...las mayores tareas de las ciencias de políticas
hoy en día es seguir detalladamente los procesos de transformación
social, difusión y reflujo a nivel mundial, para estimar el significado
de acontecimientos específicos".43
Además hay que pasar de los análisis puramente cualitativos
a los cuantitativos: es necesario combinarlos. La historia y el presente
sirven para interpretar mejor y tener bases firmes para entender las alternativas
de un futuro que presenta más de una posible alternativa, ninguna
de las cuales es inevitable. Luego entonces otro problema es encontrar
a los especialistas que remontándose de sus particulares disciplinas
sean capaces de impulsar el desarrollo de las ciencias de políticas,
para que puedan ofrecer a aquellos que toman decisiones alternativas históricamente
viables.
De
los especialistas
En su trabajo inicial
La orientación hacia las políticas (1951), Lasswell señaló
que: "El talento altamente capacitado es siempre escaso y costoso".44
Veinte años más tarde, Dror anotó "...mientras que
las dificultades y peligros de los problemas tienden a crecer geométricamente,
el conocimiento y los recursos humanos calificados para tratar con estos
problemas tienden a crecer aritméticamente".45
Posteriormente (1970),
Lasswell acota que los dedicados a las ciencias de políticas, sean
licenciados en derecho, economistas, o bien, provengan de las ciencias
naturales, traen el pecado original de su formación que los lleva
a ver dentro del marco estricto de su especialidad los problemas a los
que se enfrentan.46
Se requiere conocer esas limitaciones y emprender una radical transformación
si es que tales especialistas aspiran a llenar un hueco que sólo
es ocupado por muy pocos.
Entre otros de los
problemas señalados por Lasswell, para que se consolide el especialista
de las ciencias de políticas, está el que debe "...evaluar
y reconstruir las prácticas de la sociedad [en vez de] construir
personalmente elevadas abstracciones que sirvan de base a sus valores.
Esto significa dejar de lado mucho del bagaje tradicional de la metafísica
y de la teología".47
Problema siempre presente no sólo de los científicos de las
ciencias Sociales, sino incluso en las ciencias exactas y naturales, aunque
sea menos notorio y preocupante. Por eso las ciencias no sólo son
de búsqueda de conocimiento, el llegar a la verdad, el saber por
el saber mismo, sino que también sus científicos deben interrogarse
sobre el objetivo del conocimiento, así como las fuerzas que lo
pueden utilizar para beneficio o perjuicio del hombre.
El profesionista de
las ciencias de políticos se enfrenta a la disyuntiva de valorar
cuáles proyectos de investigación acepta y cuáles
rechaza.48
"Las valoraciones
dependen de que consideran los postulados como relaciones humanas deseables.
Para fines de análisis el término valor significa ‘una categoría
de eventos preferidos’, tales como paz en vez de guerra, altos niveles
de empleo productivo en lugar de desempleo masivo, democracia antes que
despotismo, personalidades adaptables y productivas en lugar de destructivas.
Cuando al científico se le solicita que considere propósitos
evaluativos, rápidamente descubre conflictos en la cultura y en
su propia personalidad. Su personalidad ha sido moldeada por una cultura
de agudas contradicciones teóricas y prácticas".49
(Entrecomillados en la obra)
Las valoraciones del científico
se confrontan en el momento en que acepta o rechaza un proyecto. Es indudable
que entran en juego sus aspiraciones, su situación como ser social,
los parámetros familiares y escolares en que se ha desarrollado.
No significa que éstos sean determinantes porque finalmente su decisión
lo puede llevar a apartarse o rechazar la ideología en la cual creció
socialmente. Serán sus valores y sus propia conciencia los que le
dicten si se decide o no por un tipo de pesquisa o indagación. Una
vez que ha aceptado un determinado proyecto de investigación, entran
nuevamente en juego sus valores, los cuales, en términos ideales
deben hacerse a un lado; pero en la práctica se ha observado que
esto no es posible. Una investigación aséptica, libre de
valores, es materialmente imposible. Claro que como práctica permanente
es necesario que el investigador aclare en qué medida sus valores
pueden estar condicionando la investigación. Lasswell sugiere que
"...el observador científico necesita entrenarse para mantener una
extraordinaria distancia intelectual frente a sí mismo y frente
a las pasiones de sus contemporáneos, si ha de hacer observaciones
pertinentes e hipótesis no convencionales de investigación.
Pero esta distancia es de grado no de género".50
Lo que significa que debe reducir lo más posible sus propias inclinaciones
y la ideología dominante, reconociendo de antemano la imposibilidad
de eliminarlos totalmente.
Dror sostiene que
las ciencias de política se encaminan más bien por alcanzar
preferentemente medios y metas intermedias y no "valores absolutos", sin
que ello excluya totalmente a los "sueños organizados".51
Por ejemplo, hay que buscar la reducción del desempleo y soñar
la utopía en erradicarlo. Los problemas son complejos y cargados
de valoraciones, pues el desempleo es consustancial al sistema. Más
aún, pagar la deuda externa (tanto pública como privada)
quizá signifique reducciones drásticas de los recursos destinados
a atender los problemas de educación y/o salud de los niños
con escasos recursos.
El especialista debe
rebasar el ámbito estrecho de la disciplina en que se ha formado,
y reconocer además sus propios valores y la importancia implícita
de los valores percibidos en las decisiones que ayuda a elaborar y evaluar.
No se trata, como dice Dror, de buscar valores absolutos, esto es de resolver
los problemas de la humanidad ahora y para siempre, sino de ir construyendo
o sirviendo para que la democracia prosiga y avance. Para Lasswell, los
especialistas de las ciencias de políticas se deben formar en las
universidades y en nuevas instituciones, o modificar las existentes; si
no existen habrá que crearlas.
Los especialistas
no deben rehuir el contacto con los hombres que profesionalmente elaboran
políticas.52
Dror se inclina más bien porque tales científicos no se formen
en las instituciones de enseñanza superior, pues considera que en
organizaciones independientes se puede conseguir el apoyo necesario para
"la enseñanza, investigación y aplicación"53
en el desarrollo de las ciencias de políticas; aunque, al igual
que Lasswell, se inclina también porque en las escuelas donde se
forman los futuros políticos se establezcan programas apropiados
de ciencias de política.54
Sobre
la interdisciplinariedad
Lasswell, como posteriormente
lo hace Dror, se pronuncia reiteradamente porque las ciencias de políticas
borren las fronteras entre las disciplinas y que el estudio, propuesta,
ejecución y evaluación de las decisiones públicas,
sean el esfuerzo conjunto y articulado de especialistas de todas las ciencias.
Para Lasswell esto subsanaría un problema en el que han derivado
la excesiva especialización y "la atomización del pensamiento".55
Para dicho autor, por ejemplo "...el intercambio creativo entre los físicos,
los científicos sociales y los hombres de acción resulta
necesario".56
No sólo es
el quehacer de los hombres de ciencia en cualquiera de sus ramas lo que
permitirá el desarrollo de las ciencias de políticas para
la solución de problemas en el presente y en el futuro; pues la
intervención quienes toman las decisiones, en el sector público
o en el privado, es fundamental. Al escribir esto Lasswell pensaba en cómo
eliminar las barreras entre las diferentes especialidades: lenguaje propios,
campos del saber especializados, el establecimiento de cotos cerrados y
la excesiva y atomización. Los hombres de ciencia pueden tener teoría
y práctica en el quehacer de su especialidad, pero carecer de la
visión política que constituye el capital del hombre de acción
y decisión; estos, a su vez, con frecuencia carecen del método
y la teoría para elaborar propuestas viables.
Las
ciencias de política y su relación con la sociedad
Para Lasswell el desarrollo
depende de cómo se resuelva el destino y quiénes por lo tanto
afectan a otros y en qué medida.57
No se circunscribe a los problemas de su país: su visión
es más amplia. En este rubro su preocupación toca no sólo
los linderos de la filosofía, pues encuentra que las ciencias de
políticas deben ser pragmáticas y encontrar salidas a través
de propuestas viables. Piensa que se han dedicado esfuerzos al estudio
de temas dispersos y no se han centrado en los problemas que surgen cuando
el hombre se adapta a la sociedad.58
Y entre otros señala que se ha generado una cultura donde la destructividad
es parte importante de la misma, por lo que son necesarias nuevas concepciones
y formas de conducta en proceso permanente de renovación.59
Es categórico, para ello es necesario orientar todos los recursos
que utilizan las ciencias sociales al estudio de los conflictos fundamentales
de la civilización.60
Esto,
para Lasswell, es una de las funciones y objetivos más importantes
de las ciencias de políticas. Que el Estado pueda coadyuvar a ello
es insoslayable, si nos atenemos al papel que juega tal como lo concibe
Uvalle: "...la autoridad política y administrativa del Estado se
legaliza y legitima (sic) atendiendo al interés general. En las
propias constituciones se consagran la libertad, la propiedad, la igualdad,
y la seguridad como eje de la vida moderna y como ámbito donde se
desarrollan los derechos de hombre".61
La cultura actual con dosis elevadas nos parece de destructibidad; no es
un ambiente propicio para garantizar la libertad, la propiedad y sobre
todo la seguridad. Ahí es donde el Estado puede contribuir a reformar
la cultura.
Lasswell es reiterativo
sobre los objetivos fundamentales de las ciencias de políticas:
deben responder a la "...demanda por alcanzar una comunidad mundial donde
la dignidad humana se logre teórica y prácticamente".62
Dignidad humana, en Lasswell; seguridad, igualdad, y libertad en Uvalle,
son parte de un solo problema: el hombre como ser social e individual.
Ya se ha dicho que
la visión global de Lasswell rescata una y otra vez preocupaciones
profundas de pensadores y científicos de todos los tiempos, con
visión humanista. Sus llamados para conscientizar esta problemática
son también una tarea de las ciencias de políticas. Más
puntualmente, Lasswell vuelve a insistir en que un objetivo de ellas es:
"mejorar la práctica de la democracia... [para] la realización
de la dignidad humana en la teoría y en los hechos".63
Aquí encontramos a un Lasswell consciente de que para alcanzar ese
objetivo la democracia es la vía.
Democracia y defensa
a ultranza del status quo están presentes, a nuestro juicio, en
la formación de los especialistas en ciencias de políticas.
Bien sabemos que, sobre todo entre los científicos de las ciencias
sociales, parte de sus integrantes son proclives a ascender en las esferas
del poder, tanto público como privado, y que generalmente defienden
los intereses del sistema; pero el especialista propuesto por Lasswell
no tendría la visión pragmática e individualista de
aquellos. Para él, el especialista en ciencias de políticas
puede pasar de los ámbitos académicos y científicos
a asesorías, y luego a posiciones de liderazgo político,
sea público o privado.64
En el mundo occidental ese proceso no era frecuente. Recuérdese
que Woodrow Wilson, en la primera década del siglo, y Henry Kissinger
y John Galbraith, en los sesenta y setenta, pasaron de la academia a las
cumbres del poder. En México los casos no son raros, Guillermo Soberón
y Octavio Rivera Serrano, rectores de la UNAM, siguieron pasos similares.
También hay casos en que los funcionarios de alto nivel vuelven
a la academia (Barrios Sierra, Pedro Aspe Armella). Estos investigadores-funcionarios
no se formaron en las ciencias de políticas; no se pretende aquí
analizar su desempeño, pero, mucho nos tememos, no reunieron las
características, salvo contadas excepciones (Barros Sierra), señaladas
por Lasswell.
La
relación de los especialistas con los líderes privados
Ya se ha visto que
Lasswell señala la necesidad de que la formación de equipos
que incluyan investigadores de áreas distintas del conocimiento.
Su propuesta sugiere además que entren en contacto con quienes hacen,
deciden y ejecutan las decisiones políticas. Pues el hombre de Estado,
o el funcionario, pueden aportar sus experiencias y digamos, sabiduría.65
Él mismo reconoce que esto no es nuevo, pues desde antes de la segunda
guerra mundial, "...los empresarios sugirieron políticas al gobierno,
a las instituciones privadas y a los individuos", lo cual sigue sucediendo
hasta la fecha.66
El especialista debe relacionarse con los factores reales de poder más
importantes, éstos son los empresarios y los funcionarios públicos
más conspicuos.
El
científico de las ciencias de políticas y los líderes
y funcionarios públicos
Lasswell advierte sobre
un riesgo que debe evitar el científico de las ciencias de políticas:
convertirse en un engrane más del aparato de Estado. Ha de mantener
una relación equidistante con la práctica política
y no conviene hacer de ella una actividad de tiempo completo. Más
aún, no debe dedicar todas sus energías a asesorar a aquellos
que elaboran las políticas.67
Se trata de evitar que el especialista pierda la sana distancia que debe
haber entre sus enfoques –lo menos cargados de subjetividad, como se ha
dicho– y los del hombre que define el qué y el cómo hacer;
si no es así, el especialista de las ciencias de política
no podrá mirar con la mayor racionalidad los problemas y, por supuesto,
sus propuestas estarían también contaminadas -no se diga
la evaluación y puesta en marcha de las políticas- con la
visión del funcionario político. No es papel del científico
ser un activista de tiempo completo de la práctica política.
Estos planteamientos son verdaderamente importantes y nos parece que su
solución es compleja porque los científicos de las ciencias
de políticas son seres humanos con todos los alcances, pero al mismo
tiempo con todas las limitaciones propias de nuestra naturaleza, sin obviar
que están inmersos en estructuras políticas, sociales, económicas
e ideológicas que influyen en su manera de observar y plantear soluciones.
El
Estado, las posibilidades y restricciones
Las últimas
líneas del párrafo anterior nos dan pie para revisar otro
aspecto presente en la obra de Lasswell, la relación del científico
con respecto al Estado. De las características de esta institución
dependen, en buena medida, las posibilidades de desarrollo de la especialidad
propuesta por Lasswell. En 1971 escribió algo que no aparece en
su primer trabajo de 1951: el entorno político en el que se mueve
el especialista puede limitar o impulsar su labor, y señala tres
casos importantes. En países como Gran Bretaña, Estados Unidos
y otros con una tradición de la libertad de expresión, la
cual no significa que el especialista se pueda mover como el pez en el
agua, pues, en esas naciones: "Son también objeto de restricciones,
particularmente si critican explícitamente la visión ortodoxa
de las virtudes de la propiedad privada, la regulación gubernamental
y la empresa pública", y añade: "Sin embargo, aunque con
tales restricciones, la pluralidad y la diversidad del contexto político
nacional es tal que no es imposible desarrollar una carrera desde posiciones
heterodoxas".68
Es claro entonces que quien mantiene posiciones heréticas tiene
mayores obstáculos que aquel que asume plenamente los valores ortodoxos,
pues sigue vigente el que los hombres producen y reproducen no sólo
sus condiciones materiales de vida, si no además un conjunto articulado
de explicaciones ideológicas que legitiman y legalizan las relaciones
que las hacen posibles. En Estados Unidos, nos parece, hay mayores márgenes
de tolerancia para los disidentes que en el pasado. En países de
vida democrática es menos riesgoso mantener posiciones que vayan
en sentido opuesto al consenso, ello incluye a los centros de enseñanza
e instituciones públicas y privadas donde se toman decisiones trascendentes
en la esfera de la vida pública.
No sucede lo mismo,
dice Lasswell, en países con regímenes marcadamente militarizados,
pues en ellos los "...métodos militar-políticos se emplean
para prevenir toda alteración del orden establecido, los científicos
de políticas están condicionados por la oligarquía
dominante, con la consecuencia de que deben guardar deferencias a las doctrinas
de los coroneles, los terratenientes, los caciques, los inversionistas
y los aliados extranjeros, gubernamentales y no gubernamentales".69
En la época que escribe Lasswell, la experiencia saltaba a la vista:
en América Latina, África, Asia e incluso en los países
menos desarrollados de Europa, los regímenes militares ahogaban
todo intento de disidencia. Ser un heterodoxo era incluso para los científicos
universitarios una posición que entrañaba grandes riesgos.
Es claro que en un régimen militar las posibilidades de conducir,
estudiar, recomendar, vigilar y ejecutar las decisiones públicas
tanto del sector gubernamental como del público, entraña
limitaciones muy serias para alcanzar elevada cientificidad, pues el entorno
ideológico opresivo limita seriamente la objetividad y la racionalidad.
Donde se dan las mejores
condiciones para el desarrollo de la ciencias de políticas es en
aquellos: "...lugares donde existe una considerable libertad para que los
científicos de políticas definan su papel... [ahí]
se puede observar una convergencia significativa de sus puntos de vista.
[Se puede percibir] entonces que el enfoque en el análisis de políticas
tiende hacia la contextualidad en lugar de la fragmentación y privilegia
la orientación hacia los problemas, en vez de la ceguera ante éstos".70
Reconocer en lugar de minimizar, o de plano no considerar que existen problemas,
que permitirá el avance sustancial de los métodos y conocimientos
teórico-prácticos de las ciencias de políticas. Un
parámetro fundamental es la libertad del especialista para elegir
proyectos de investigación, definición de objetivos, métodos,
instrumentos, indicadores, variables, etcétera. Se dice fácil,
pero la sociedad es un complejo de interés donde unos son dominantes
y otros son dominados. En ella prevalecen y hacen valer sus opciones de
vida pública aquellos que tienen mayor peso económico y político.
Ellos buscan imponer sus valores a la comunidad científica, sus
perspectivas, no para lograr el provecho general, sino para favorecer sus
intereses. Por ello es un reto resolver la contradicción entre intereses
privados y públicos. Las ciencias de políticas contribuyen
al perfeccionamiento de la vida democrática coadyuvarán junto
con las fuerzas sociales realmente interesadas en el logro de una mayor
convivencia y armonía entre los seres humanos. Las ciencias de políticas
son, al lado de otros, un camino para que el hombre alcance la meta última
"...la realización de la dignidad humana en la teoría y en
los hechos". Y esta frase Lasswell debe iluminar el camino de los pensadores-planeadores
y supervisores de la teoría y práctica de las ciencias de
políticas, que indudablemente están insertos en una realidad
cada vez más compleja donde hay posibilidades del desarrollo de
estas ciencias, pero también limitaciones.
Conclusiones
A lo largo del trabajo
se pudo constar el contenido, método, objetivos, instrumentos, etcétera,
de las políticas públicas. Éste es un esfuerzo científico
significativo para que las sociedades no esperen que el Estado solucione
todos, o la mayoría de los problemas, tanto para el proceso de acumulación
como para atender los efectos sociales negativos, sino que haya participación
de los grupos interesados con el sector gubernamental para consensar propuestas
y llevarlas a cabo.
También se
puede constatar que esta mayor relevancia de las políticas públicas
y de las ciencias de políticas, obedece a los cambios que se han
operado en los contextos nacionales en el proceso de acumulación
de capital, que movía por un lado a la globalización y por
otro a su movimiento opuesto.
Es indudable que nuestras
hipótesis no han sido comprobadas, pero el discurso elaborado en
este trabajo nos da elementos para acentuar que siguen siendo pertinentes.
Faltaría señalar en el tiempo y el espacio, en un protocolo
de investigación, concretamente en qué país o países
se quieren comprobar. En el caso de México, para ilustrar la complejidad
del problema y el porqué con respecto a la primera hipótesis,
es también urgente hacer la investigación que se propone.
Anotamos –si bien la fuente es secundaria– la siguiente información
tomada de El Financiero del 5 de octubre de 1997, donde se da cuenta de
la realidad mexicana: "Brutal concentración de la riqueza en 10%
de los mexicanos ...De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de
Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) de 1989, 1992 y 1994, realizada por
el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI)". Otra nota de la misma fuente señala: "Pobreza, un mal
que afecta a 70% de la población: Julio Bolvitnik. La política
social es discriminadora: propone mexicanos viables e inviables" y, por
último, "Desempleo, otro grave reto nacional: José Gómez
de León. El PROGRESA (Programa de Educación, Salud y Alimentación),
ineficaz para combatir satisfactoriamente a la pobreza... es un hecho que
las familias más pobres, objetivo del PROGRESA –que gastaban hasta
antes del Progresa nueve pesos diarios para su alimentación, y ahora
tendrán doce pesos al día", un aumento de más del
30%, pero cuatro pesos diarios, como están los precios, no es significativo.
La política
económica en México –que se expresa como política
gubernamental en los planos económico y social–, ha traído
las consecuencias arriba anotadas. Por ello se pone ahora especial énfasis
también a las políticas públicas, pues el gobierno
muestra serias limitaciones, como ya se ve, en aliviar los males sociales
que acompañan a los cambios tan drásticos que se dieron en
el país a partir de 1982 y que dejan a un Estado débil frente
al exterior y fuerte en el interior.
Notas
1
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación hacia las políticas"
en Antología de políticas públicas, tomo I, Luis F.
Aguilar (comp), México, Miguel Angel Porrúa, p 81. Paréntesis,
cursivas y entrecomillado del autor.
2
Idem., p. 83
3
Omar Guerrero (1985), Las políticas públicas como ámbito
de concurrencia multidisciplinaria, Circa, p. 5. Cursivas del autor.
4
H.D. Lasswell " La concepción emergente de las ciencias de
políticas" en op. cit., p. 107.
5
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 83.
6
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 107-108.
7
Jones, CH. O., "Para estudiar el proceso de política pública".
An Introduction to the Study of Policy Public, (trad.) Carlos Ruíz
Sánchez, California, College Publishing Co., p. 2 Entrecomillado
del autor.
8
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 117. Cursivas
del autor
9
Idem., p.105
10
Ychezkel Dror, "Prolegómenos para las ciencias políticas"
en Antología de políticas públicas, op. cit.,
p. 112.
11
Idem., p.119
12
O. Guerrero " Las políticas...", op. cit, p. 7. Cursivas
del autor.
13
Y. Dror, "Prolegómenos...", op. cit., p. 146.
14
Idem., p.144
15
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 82.
16
Idem., p.102
17
Idem., p.80
18
Ricardo Uvalle Berrones (1995), "Liberalismo, Estado y administración
pública", en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y
Sociales, año XL, quinta época, núm. 161, México,
UNAM, julio-septiembre, p. 46.
19
Max Weber, Economía y sociedad, tomo II, 2a.edición,
México, FCE, p. 1051-1061.
20
I. Kant, Principios metafísicos de la doctrina del derecho, México,
UNAM, 1968, p. 193. Cursivas y paréntesis del autor.
21
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 106
22
Idem.
23
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 79
24
C. Marx, "La sociedad, el Estado y la administración pública",
en Revista de Administración Pública. Antología
1-54. 1956-1983, INAP, 1983. p. 365. Subrayado del autor.
25
Paul Mattick (1975), "Marx y Keynes: los límites de la economía
mixta", México, ERA, p. 155.
26
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 83.
27
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 141.
28
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 105. Entrecomillado
y cursivas del autor
29
Idem., p.96
30
Idem., p.95
31
Véanse los trabajos de León Walras (1987), Elementos de
economía política pura, Madrid, Alianza Universidad;
y de Talcott Parsons (1967), Estructura de la acción social,
Madrid.
32
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 136
33
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 91
34
Idem.
35
Idem., p. 82
36
Idem., p. 82 Cursivas del autor
37
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 97
38
Idem., p.98
39
Idem., p. 88
40
Idem., p.99
41
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 143 y 146
42
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 96
43
Idem., p.97
44
Idem., p.79
45
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 145
46
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 116
47
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 981
48
Idem., p.95
49
Idem., p.93 Entrecomillado del autor
50
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 109
51
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 146
52
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 101
53
Y.Dryor "Prolegómenos...", op. cit., p. 147
54
Idem., p.142
55
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 80
56
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 80.
57
Idem., p.95
58
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 102
59
Idem., p.90
60
Idem., p.90
61
R. U. Berrones, "Liberalismo...", op. cit. p. 32. El papel de la administración
pública, tal como lo acota Ricardo Uvalle, ser "... medio para la
realización de la vida ciudadana (y) no un centro que se opone a
la misma", nos parece un elemento clave en esa lógica, para que
destinando recursos se pueda reformar la cultura.
62
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 93.
63
Idem., p.103
64
H.D. Lasswell " La concepción...", op. cit., p. 112
65
Harold D., Lasswell (1992), "La orientación...", op.cit., p. 100
66
Idem., p.94
67
Idem., p.89
68
Idem., p.115 "La concepción"
69
Idem., p.115
70
Idem., p.115
Gilberto
Calderón Ortiz e-mail: cog@hp9000a1.uam.mx
Profesor Investigador del Departamento
de Administración de la UAM-A
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