Gestión y Estrategia / No. 11-12 Número doble / Enero Diciembre, 1997 /
UAM - A


EL USO DE LA TECNOLOGÍA DE LA INFORMACIÓN,
EN BÚSQUEDA DE VENTAJAS COMPETITITVAS 



Patricia Gudiño Pérez
Arturo Sánchez Martínez
*Erik R. Hernández Mendoza  

1. Introducción
2. La información y el trabajo administrativo
3. El enlace entre la administración estratégica
4. Las economías altamente competitivas
6. Conclusiones
7. Fuentes Bibliográficas
 


La tecnología de la información se está convirtiendo en la clave del bienestar nacional; al afectar virtualmente a todas las industrias y servicios. Sería muy difícil nombrar un negocio que no dependa del uso efectivo de la información para diseñar productos y servicios, para investigar y dar respuesta a las demandas del mercado o para adoptar resoluciones bien cimentadas. La tecnología de la información cambiará al mundo de una manera más permanente y más profunda que cualquier tecnología de las vistas hasta ahora en la historia, produciendo al mismo tiempo una transformación equivalente de la civilización.John Diebold  
Introducción

En las últimas dos décadas la tecnología de la información y su impacto en diferentes facetas de los negocios y de la economía se ha visto sometida a gran especulación y análisis. El impacto actual y potencial de la tecnología de la información se pone en relieve al observar los cambios, los descubrimientos y las innovaciones ya características de los años noventa, mismos que se registran en todos los fenómenos, desde los físicos hasta los económicos y sociales.
Las tendencias del entorno comercial, la globalización y el aumento de la competencia internacional, aceleran el uso de la tecnología de la información en las organizaciones. A nivel mundial y ante la competencia global, las exigencias en cuanto a la coordinación de las operaciones y a la necesidad de reaccionar rápidamente a los cambios, son hechos que revelan el alcance de las tecnologías para la información en el contexto actual de los negocios. Los significativos avances tecnológicos en sistemas de computo, programas, bancos de datos y telecomunicaciones refuerzan, en un movimiento cíclico, su utilización.
Tal vez lo más notable de la tecnología de la información ha sido el cambio en la nueva arquitectura de los elementos propios de las telecomunicaciones. Entre los avances más relevantes se pueden citar el perfeccionamiento para la homologación de las operaciones y los servicios en este sector. Tal es el caso de la aplicación de fibra óptica para optimizar los recursos y el empleo de centrales digitales en todas sus divisiones.
Los fenómenos de las redes locales y ampliadas, así como el intercambio de datos y el correo a través de medios electrónicos, son manifestaciones tecnológicas que, aceleradamente, empiezan a constituirse como vehículos de conexión a nivel interorganización e intraorganización, con todas las ramificaciones de comunicación estratégica posibles.
Las instalaciones y medios de producción se han trasladado de occidente a oriente, a países asiáticos como Japón, Taiwan, Corea, Hong Kong, Singapur y otros. Para hacer frente al éxodo de los medios de producción de satisfactores, las organizaciones deben encontrar nuevos modelos que posibiliten una posición superior con relación a sus competidores; es probable que estos modelos se basen en centrar y dirigir las organizaciones hacia el uso correcto de la tecnología de la información, pues ésta es una de las claves para la simplificación de las funciones que descansan en la información.
El nuevo desafío para la disciplina administrativa proviene de la presencia de una economía global, en la cual cualquier productor puede competir dentro del mercado. Las empresas que producen bienes rivalizan por la participación y se esfuerzan por lograr ventajas competitivas, apoyándose en los costos bajos de las economías de escala y en la calidad.
 

La información y el trabajo administrativo

La información se vincula estrechamente con la práctica de la administración. La razón para adoptar esta perspectiva se sustenta en la creencia fundamental de que la información influye poderosamente en el núcleo de las actividades de la organización: en la elección de los productos, en los mercados y los procesos a nivel de estrategias, y en los métodos competitivos de cada uno de los segmentos de mercado, a nivel de unidades estratégicas de negocios.
El impacto de la información en la organización puede apreciarse con mayor claridad desde el punto de vista de la administración estratégica, a partir de las funciones operativas, ya que ésta tiene encomendadas las tareas fundamentales de dirección y organización, así como aquellas que conciernen a las relaciones con el ambiente externo. Asimismo, la información es un elemento capaz de agregar valor a la cadena de producción, pero que puede permanecer oculto entre los gastos sin proporcionar beneficio alguno. La diferencia estriba en la inversión que se realiza en los diferentes factores de la producción a través de los sistemas informativos.
Esta inversión en los sistemas informativos se compone de dos elementos: la mano de obra y la tecnología de la información. En términos de valor, la cantidad de información que tienen los productos rebasa el contenido de recursos naturales en los mismos.
Para comprender y aceptar el potencial de la información como recurso de transformación, es necesario comprender el valor de aquella en la organización; para lograr tal ejercicio de valoración deben relacionarse los parámetros básicos de la economía con el impacto de la tecnología, advirtiendo que la información es un tipo especial de activo circulante e intangible.
El hecho es de importancia cardinal en los medios de transmisión, pues el papel actual de la información supera la función tradicional de los sistemas de información, la importancia de la información radica en la sustitución de los factores proverbiales como el precio, por otros, como la rapidez de respuesta, la calidad y el diseño a la medida.
Hoy, la competitividad de las empresas depende de su capacidad de descifrar rápidamente cuál es el valor de un producto o servicio desde le punto de vista del cliente. No sólo se trata de disponer de información valiosa para la toma de decisiones, sino de hacerlo antes que los competidores. Según Itami (1987), en las organizaciones existen tres flujos básicos de información; el ambiental (externo), el interno y el corporativo.
El flujo de información ambiental se origina como consecuencia de la globalización de la economía, por lo que las organizaciones debieron perfeccionar y complementar las fuentes convencionales de información –generalmente informales–, con otras nuevas, formales, internacionales y multisectoriales. Las fuentes principales son de carácter jurídico, técnico, económico, científico y social. También forman parte de este primer grupo los eventos relacionados con el sector y con la competencia. El objetivo de vincularse con esta información es obtener elementos para realizar innovación (clave para la supervivencia). Sin embargo, el simple suministro de este tipo de novedad informativa no garantiza el desarrollo de la innovación. Son más importantes los esquemas mentales que convierten datos en información o conocimientos que los datos en sí mismos, por tanto, la información produce innovación cuando se transfigura en conocimiento capaz de generar una acción directa.
Continuando con la apreciaciones de Itami, el flujo de información interna es el que se genera por la actividad de la organización, a nivel operacional y de experiencia (know how).
Por otra parte, el flujo de información corporativa, de acuerdo con el mismo autor, está constituido por aquella información que la organización origina para que sea transferida al entorno exterior, ésta se dirige especialmente a los beneficiarios naturales de dicha información: a los clientes en forma de publicidad; a los distribuidores y proveedores para mejorar la comunicación y agilizar la operación. Del mismo modo, la organización envía información económica y financiera a sus inversionistas, a los gobiernos y a las autoridades. Por lo anterior, es evidente que mientras más control se ejerza sobre la información que se produce para el consumo exterior, mayor certeza se tendrá de la imagen que se proyecta.
Para profundizar sobre este tópico, haremos uso de los resultados de dos investigadores que han desarrollado investigaciones que abordan el tema de la colaboración de la tecnología en la organización: Serino y Zack (1996). Ellos definen a los datos como la representación típica de símbolos no articulados, que usualmente no tienen significado inmediato, pero cuando éstos se sitúan en un contexto significativo y reciben una interpretación importante, se valoran como información. Asimismo, reconocen al conocimiento como la acumulación estructurada de información altamente significativa; en su análisis, categorizan al conocimiento como explícito y tácito (lo que para Itami es el flujo de información interna, operacional y de experiencia). La primera categoría se distingue por el alto grado de articulación entre la información y las posibilidades de transmisión; la segunda se reconoce por la dificultad para articular la información, pues ésta se deriva de experiencias directas y el conocimiento sólo puede ser dividido a través de conversaciones altamente interactivas.
Estos autores también proponen dos categorías para la aplicación de la información: la distributiva y la colaborativa. Establecen que la distributiva es aquel flujo de información que circula dentro y fuera de la organización, estructurada para proveer acceso a los diversos puntos de vista del conocimiento, siendo su principal objetivo manejar lo explícito.
En relación con la colaborativa, señalan que es el soporte de interacción de los individuos dentro de la organización, y se refieren al conocimiento calificado anteriormente como tácito. Los avances y propuestas de Zack y Serino, por tanto, resuelven dos aspectos sustanciales: el flujo de la información en la organización y la selección de ésta para el desarrollo de estrategias.
Para analizar minuciosamente la relación entre la administración estratégica y las tecnologías de la información, se expondrá un análisis que gira alrededor de tres conceptos importantes: la administración estratégica, la tecnología de la información y las economías altamente competitivas.

El enlace entre la administración estratégica y la tecnología de la información

En virtud de la esencia inacabadamente estructurada de la toma de decisiones, la planeación estratégica recibía un apoyo mínimo debido al concepto tradicional de la limitada importancia de los sistemas de información en la administración. Los ingenieros de sistemas informativos y los administradores se preocupaban de manera irrevocable por el tema de eficiencia, es decir, de las mejores configuraciones posibles y operaciones del sistema dado el nivel de los recursos disponibles.
El enlace que tiene lugar entre la administración estratégica y la tecnología de la información se puede describir a partir de la percepción de Peter Keer (1981), quien señala lo siguiente:

De acuerdo con Venkatraman y Zaheer (1994), autores del cuadro que se presenta a continuación, la transformación radical en la naturaleza del enlace entre la administración estratégica y la tecnología de la información puede definirse como la combinación de dos elementos concurrentes: el impulso tecnológico y la fuerza competitiva. El surgimiento de tecnologías constituyentes han generado una mejora continua en la relación precio–desempeño de las tecnologías de la información. Las fuerzas que contribuyen al desarrollo de la información tecnológica como una función estratégica según estos autores son las siguientes.
 
 
 
 Fuente: Venkatraman y Zaheer (1994).

El sistema administrativo de información, desde la perspectiva tradicional, accionaba como una función de servicio (al igual que la contabilidad, la mercadotecnia, los recursos humanos y la producción) y tenía a su cuidado las tareas de procesar, administrar y controlar eficientemente los subsistemas de información.
Actualmente la tecnología de la información ha transformado los sistemas sociales y económicos, trasladando la estructura de la organización a un esquema horizontal, ya que la tecnología proporciona la información necesaria a los integrantes de la empresa que tienen funciones diferentes.
La administración estratégica, apoyada por la tecnología de la información, capacita a la organización para la integración de planeación y acción; puede utilizarse para formar consorcios internos entre funciones operativas distintas, que se centran en las relaciones que mantiene la empresa con entidades externas tales como clientes, inversionistas y proveedores.
Los sistemas son diseñados para atender los requerimientos de información de los distintos administradores, y se identifican utilizando metodologías estandarizadas en la evaluación de los requerimientos informativos. En consecuencia, los sistemas son evaluados a través de la aplicación de criterios tales como el de oportunidad, calidad y confiabilidad, los cuales son elementos que reflejan la capacidad técnica y operativa.
La tecnología de la información capacita a los administradores para comunicarse al interior de la organización, y suprime buena parte de los requerimientos para ejecutar una amplia interpretación de las políticas; también capacita a los individuos que se encuentran en los niveles mas bajos de la organización para que contraigan mayores responsabilidades, fenómeno que los analistas de negocios han definido como aplanamiento de la organización. De igual modo, proporciona la infraestructura necesaria para el ejercicio de modelos administrativos óptimos; para conseguir que éstos funcionen se requiere de suministro de información en todos los niveles.
Por lo anterior, el intercambio de datos procedentes de los procesos de compra, distribución y calidad por vía electrónica, hace factible que ambos lados de la cadena productiva de valor se hallen mejor informados, esto deriva en la existencia de inventarios reducidos, un nivel de calidad más alto y la disminución de los costos generales.
Al reunir la administración estratégica con la tecnología de la información se posibilita la consecución de funciones gerenciales nuevas e integrales así como la adquisición de un liderazgo organizacional que apoye el desempeño de la empresa.
Por lo tanto, un sistema de información estratégica interorganizativa puede considerarse como un procedimiento que se extiende más allá de los límites de una organización central, para enlazar múltiples organizaciones. El potencial para incrementar estos enlaces, tiene por consecuencia el logro de ventajas competitivas, que constituyen la razón más importante para atender los sistemas de información desde el punto de vista de la administración estratégica.

Las economías altamente competitivas

La administración estratégica y el uso de la tecnología de la información se ha transformado radicalmente, el rápido avance tecnológico y el surgimiento de tecnologías complementarias han derivado en economías con un alto grado de competitividad en cualquier sector; la naturaleza del impulso competitivo en las economías puede explicarse si se examina el grado de competitividad en los distintos mercados.
Robert Benjamín y Michael Morton (1986), enfatizan esta idea, presentándola en función de los precios relativos del capital y la mano de obra (la razón del costo de una tecnología al costo del trabajo). Luego de las tres décadas que siguieron a los años cincuenta, estos autores encontraron que para seis grupos de productos: autos, alimentos procesados, instrumentos, maquinaria y equipo fotográfico, se llegó a un máximo de 1.7 veces en ésta razón al terminar una década típica, es decir, una disminución precio–desempeño del capital en comparación con el trabajo.
En contraste, durante el mismo periodo, el desempeño de la industria de la tecnología de la información ha mostrado una mejora que llega a las 25 veces. Este desarrollo hace posible que los administradores utilicen las aplicaciones basadas en la tecnología de la información a una fracción del costo que hubieran debido pagar hace sólo unos cuantos años.
Últimamente los avances son ostentosos no sólo en función del desarrollo de la tecnología de la información, sino con relación a su uso y explotación administrativa para obtener eficiencia, efectividad y competitividad en el mercado. Si se realiza una evaluación conservadora de las tendencias futuras es posible encontrar una correspondencia entre la aceleración del desarrollo tecnológico y el aumento en la función de la tecnología de la información en las organizaciones modernas.
Las grandes empresas de la competencia internacional y la desregulación han acentuado las presiones competitivas y hecho más pronunciada la turbulencia del ambiente de los negocios, obligando a las organizaciones a buscar con mayor interés nuevas estrategias competitivas.
El rápido aumento en el número de las alianzas estratégicas, fusiones y adquisiciones de los últimos años son indicadores de ésta tendencia. Para participar en economías densamente competitivas, las organizaciones requieren maximizar el uso de determinantes fundamentales como: la tecnología, la mano de obra, las tasas de interés, el tipo de cambio y las economías a escala global .
En las industrias internacionales existe una competencia fuerte, algunas dominan en una área y algunas mantienen el liderazgo en otras, sin duda, la competitividad económica se halla en un estado de flujo constante.
Para que las organizaciones logren posiciones sólidas de inversión y comercio internacional dentro de economías extremadamente competitivas, deben tomarse en cuenta tres enfoques que deben implementarse para conservar la competitividad económica: influir en las regulaciones comerciales, estar dispuesto a comprar y vender en el comercio mundial, y desarrollar una orientación global que permita a las empresas multinacionales operar, y no como simples compañías locales que lleven a cabo negocios en el extranjero.
La experiencia revela que el medio idóneo para que las organizaciones obtengan ventajas competitivas es la realización y puesta en práctica de innovaciones, tanto de carácter administrativo y estructural, como aquellas que se consiguen a partir de la fusión o integración de un grupo de organizaciones, hecho que a menudo se logra mediante las mejoras en el uso de la información.
La administración de la información y la cultura organizacional instauran un aspecto fundamental en las fusiones corporativas; sí al combinar varias empresas no se ejecuta una planeación que contemple el contexto social, cultural e informativo de los participantes, es probable que se generen problemas en la organización.
A medida que los administradores comiencen a formalizar los cambios necesarios para explotar las capacidades de la tecnología de la información, se presenciará un incremento en el nivel de los beneficios. Igualmente, es de suma importancia que el impacto y el potencial de su uso sean observados y analizados cualitativa y cuantitativamente; cuando se crean mapas de conocimiento, también hay que establecer estándares y medidas para evaluar la calidad y el valor de la información, formar climas sociales apropiados y obtener una infraestructura tecnológica adecuada.
Los administradores deben evaluar el potencial específico de la tecnología de la información, pues ésta crea, distribuye y combina el conocimiento de las personas dentro de la organización. Actualmente, originar ventajas competitivas requiere del desarrollo y la jerarquización del conocimiento organizacional; el éxito llegará a las organizaciones que sean capaces de aprovechar el poder de la tecnología de la información para prevenir y resolver problemas.
El impacto más benéfico de la tecnología de la información corresponde a los movimientos innovadores de nuevas industrias, a la creación de nuevos productos y servicios y al mejor posicionamiento en el mercado. El significativo crecimiento, acrecentado por la tecnología de la información a nivel macro económico, esta representado por la aparición de numerosos mercados electrónicos, y el cambio súbito en términos de precios, demanda y suministro de información.
La factibilidad de las estrategias innovadoras para compartir, así como los productos y servicios, generados por la aplicación tecnológica, brindan a la administración un espectro totalmente diferente de oportunidades y retos, las operaciones apoyadas por computadora dan como resultado un mejor desempeño en general, en rubros como el uso del tiempo, la calidad y el costo, por ende, en el rendimiento de la inversión a plazos mas largos. Una mayor calidad y confiabilidad significan un mayor suministro de valor a la cadena productiva.
Como se mencionó anteriormente, utilizando eficientemente la tecnología de la información se pueden obtener ventajas competitivas, pero es preciso encontrar procedimientos acertados para mantener tales ventajas como una constante, así como disponer de cursos y recursos alternativos de acción para adaptarlas a las necesidades del momento, pues las ventajas no siempre son permanentes.
El sistema de información tiene que modificarse y actualizarse con regularidad si se desea percibir ventajas competitivas continuas; el uso creativo de la tecnología de la información puede proporcionar a los administradores otra nueva herramienta para diferenciar sus recursos humanos, productos y/o servicios respecto de sus competidores.
Este tipo de preeminencia competitiva puede traer consigo otro grupo de estrategias, como es el caso de un sistema flexible y las normas justo a tiempo, que permiten producir una variedad más amplia de productos a un precio más bajo y en menor tiempo que la competencia.
Bajo este contexto se considera importante un liderazgo eficiente de la administración estratégica para obtener ventajas competitivas exitosas, las cuales son motivación para que los administradores de medio y alto nivel realicen funciones específicas, con máximo beneficio para la organización, y para que la información coordinada haga posible que al intercambiar conocimiento, éste se transforme de tácito a explícito, Zack (1993).
En este ámbito global, la función de los administradores ha cambiado radicalmente y las fronteras nacionales pierden objetividad, ya que las organizaciones crecen y se expanden. Los administradores que no observen cuidadosamente los cambios en sus ambientes globales o que fallen en responder con prontitud a dichos movimientos, es probable que deban enfrentarse a grandes problemas para posicionar su organización en un alto nivel competitivo.
Hoy en día, el repunte avasallador de las empresas transnacionales y multinacionales, las alianzas estratégicas y los tratados de libre comercio, estimulan las grandes operaciones financieras y la aplicación del concepto de desarrollo organizacional para empresas en un gran número de países. Por tanto, las organizaciones deben enfocarse a promover la incursión de sus productos o servicios, no sólo en un segmento definido del mercado nacional, sino en el mercado extranjero, además de homologar la calidad del desempeño de los recursos humanos internacionalmente, la administración de franquicias, el outsourcing y las licencias, son estrategias importantes para analizar.

Conclusiones

El ambiente de negocios globalizado ha forzado a las empresas a ser más competitivas; la administración de carácter global tiene preocupaciones económicas mayores, a diferencia de la que opera en una sola región; se requiere de información sobre las tasas fluctuantes de cambio de divisas y diferentes políticas fiscales. Por lo cual, las estrategias deben establecerse en todos los niveles de las organizaciones; la administración, en forma específica, tiene la obligación de desarrollar las alternativas, y seleccionar un conjunto de tales oportunidades, mismas que deberán ser compatibles con cada nivel, al tiempo que favorezcan que la empresa incremente los recursos y las oportunidades existentes en el ambiente.
Los administradores que participan en la planeación de tecnología deben entender las necesidades de información de la organización y la posición estratégica relacionada de la tecnología, así como estar pendientes de cambios en las tendencias.
Los procesos que se vinculan con las tendencias tecnológicas, el ambiente y las necesidades del mercado, tienen la responsabilidad de mantenerse en continuo cambio sí la empresa desea mantenerse competitiva. La planeación estratégica de tecnología así como la adquisición e implementación de nueva tecnología como soporte a la estrategia de la organización, debe constituir un esfuerzo constante.
Las organizaciones que van a la cabeza en estos momentos, manteniendo su cultura, al promover la creación del conocimiento y asegurando que éste se comparta, poseen y fomentan valores como la apertura, la verdad, la cooperación y colaboración, la búsqueda continua de información y conocimiento; toman riesgos, experimentan y fomentan el respeto por la experiencia de los otros.
Estas organizaciones efectivamente administran la información; emplean y desarrollan laboralmente personalidades que, al interior de la organización, poseen un nivel apropiado y diversificado del conocimiento, con habilidades y experiencias en la observación de la interacción de las relaciones humanas; igualmente capaces para de entender y promover la integración de las personas y ofrecer suficiente discreción y autonomía para experimentar y generar oportunidades de aprendizaje. La lectura de lo anterior, implica que es esencial considerar el ambiente cultural y el impacto sobre los valores y las actitudes de los empleados con relación a su trabajo, pues éste debe ser dirigido a partir de la responsabilidad social para el desarrollo, del reconocimiento acerca del cuidado del ambiente, de las expectativas del público, la ética profesional y la imagen corporativa. Más allá de la creación de conocimiento administrativo, en la organización se deben fomentar, tanto el clima social como el contexto de trabajo que puedan sostener y orientar la creación y el compartir la información.
Es decir: es importante generar y exhibir normas que orienten a los integrantes de la organización a investigar para desarrollar nuevas ideas, compartir y aceptar otras posiciones. Todos los miembros tienen derecho a la información tanto como un deber informacional, la búsqueda de la estrategia competitiva radica en lograr que cada individuo cuente con la información requerida para la toma de decisiones en su trabajo, la generación de información no es exclusiva de un departamento o área, es tarea de todos, esta puede ser una ventaja competitiva que no se produce fácilmente.
Cuando existe un clima social adecuado es más fácil aprender y compartir información. Con mecanismos como la formación de grupos organizacionalmente funcionales, en los cuales convivan los individuos con una actitud de colaboración, compartiendo información, conocimiento y responsabilidad, el trabajo será más sencillo y se conseguirá la mejor aplicación de la tecnología de la información en todos los niveles, convirtiendo la estructura organizacional en un esquema flexible y fluido capaz de adaptarse al cambio y de ensayar continuamente estrategias competitivas.

Fuentes bibliográficas  




Patricia Gudiño Pérez  e-mail:  gpp@hp9000a1.uam.mx
Arturo Sánchez Martínez  e-mail:  asm@hp9000a1.uam.mx
Profesores investigadores del Departamento de Administración de la UAM-A
*Erik R. Hernández Mendoza
Ayudante de investigación del Departamento de Administración de la UAM-A 

Otros documentos publicados por:
Patricia Gudiño Pérez
Arturo Sánchez Martínez
Erik R. Hernández Mendoza 
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