Gestión y Estrategia / No. 10 Edición de Aniversario / Julio -Diciembre, 1996 / UAM-A


Calidad en la educación superior en méxico

Elvia Espinosa Infante
Rebeca Pérez Calderón


"...la educación de calidad es capaz de elevar al máximo el capital humano, es el factor esencial para el desarrollo económico y social de cualquier país, muy por encima de los recursos naturales y el capital físico representado por la maquinaria y recursos financieros...el desarrollo de una nación se sustenta 80 por ciento en la educación, adiestramineto, habilidades y cultura..."
Dr. Gary Becker, Premio Nobel de Economía.

1. Introducción
2. Qué entendemos por calidad
3. La educación
4. Educación superior en México
5. Programa de desarrollo educativo 1995-2000
6. Calidad en la educación superior
7. Conclusiones
8. Fuentes bibliográficas

Introducción

En este fin de siglo estamos siendo testigos de grandes cambios en todos los ordenes que están afectando a la humanidad, el mundo actual se encuentra estremecido por una serie de cambios a niveles de producción, mercados, racionalización de los recursos, nuevas estrategias mundiales del capital financiero, transformaciones en la participación del Estado en la economía y una emergencia de la sociedad civil representada en organizaciones no gubernamentales, que bien pueden ser grupos ecologistas que levantan su voz en contra de las amenazas de extinción del planeta. Dichos fenómenos son enfrentados en el mundo de diferente manera, en el caso particular de nuestro país los efectos son diferentes según se trate de una organización pública o una privada; no es de nuestro interés el detallar cada uno de los efectos, en cada una de las esferas ya que escapa a nuestras posibilidades, nos centraremos en la educación superior ya que esta es uno de los sectores más sensibles de la sociedad a los cambios que hemos señalado.

La educación se recibe a lo largo de la vida de un ser humano, la hay formal y no formal, intencionada y espontánea, pero en todo caso persigue como fin ideal el desarrollo íntegro del hombre. Ésta, tiene un valor cultural trascendente para la sociedad ya que es medio y fin para socializar actitudes, formar valores e internalizar conductas. La educación es afectada por el entorno caótico que vivimos, así que debe dar respuestas a éste, para la educación superior esto es un reto al que quizá se pueda enfrentar a través de la calidad.

En este ensayo, pretendemos hacer algunas reflexiones sobre la necesidad de proporcionar calidad en la educación, en instituciones de educación superior, espacios privilegiados de síntesis e innovación de conocimientos.

Qué entendemos por calidad

El concepto de calidad es complejo y se ha convertido, en uno de los más atractivos para la teoría de la administración pero éste no es nuevo, ni reciente, ni invento del hombre moderno o postindustrial, nosotros podemos rastrearlo a la antigüedad, mucho antes de la era cristiana; un ejemplo de ello lo constituye el Código de Hammurabi vigente entre los años 2000 y 1700 a. de J.C.

"...Este Código como el Código Akkadian, es uno de los más antiguos códigos legales conocidos en el mundo y nos ofrece perspicazmente penetrar en su pensamiento sobre la administración. Los siguientes extractos son ilustrativos.

...El arquitecto que construye una casa que se derrumba matando al ocupante será condenado a muerte.

...Si un cirujano opera en una herida con una lanceta de cobre y el paciente muere, o sobre el ojo de un gentilhombre que como consecuencia pierde su ojo, le serán cortadas sus manos." (Claude, 1974: p. 9)

El Código parece muy estricto y duro en las penalizaciones, pero nos ilustra muy claramente sobre la exigencia de que tanto los productos (las construcciones) como los servicios (el prestado por el cirujano) fueran de primera, es decir, que dejaran satisfecha a la persona que los consumía.

A lo largo de la historia, han existido diferentes exigencias en el cumplimiento de los requerimientos o características que deben tener los productos o servicios que son solicitados por la sociedad; durante la Edad Media era el maestro artesano el que se encargaba de vigilar la calidad, y ésta siempre era la solicitada por el cliente; pero la Revolución Industrial modificó los sistemas de producción artesanal al mecanizar los procesos, alterando las características de los productos y haciéndolos de menor calidad (producción en serie), para atender a un número mayor de demandantes (Vivero, 1994, p.78).

Posteriormente, la lucha por los mercados da origen a la búsqueda de calidades competitivas, es decir el ofrecimiento de características cada vez más atractivas para los consumidores, lo cual exige de quien las produce un sostenido desarrollo tecnológico y un sistema de control de la calidad que garantice que los productos y los servicios cumplan con los requerimientos normativos o del mercado así como con los ofrecimientos formulados en los programas de policitación y/o en los contratos de abastecimiento, en una cierta proporción razonable y preestablecida (Espinosa, Pérez, Blackaller, 1995, p. 97).

En el contexto actual, se entiende por calidad el cumplimiento de ciertos requerimientos o características que deben tener los productos o servicios, mismos que son solicitados por los clientes de manera impersonal, a través de su demanda, o que han sido establecidos por los consorcios, las asociaciones empresariales, las autoridades o los organismos internacionales.

Por otro lado, si partimos del tronco conceptual de la administración, la calidad, en su sentido más amplio, nos habla de una filosofía, un sistema y un proceso administrativo con características propias.

Pensado así, la calidad es una rama de la administración moderna y de los principios básicos de la planeación, organización, ejecución y control sembrados por Fayol. Se desarrolla en el fuerte tronco de la administración científica de Taylor, y evoluciona con las relaciones humanas de Elton Mayo.

No podemos hablar de un solo modelo de calidad, son varios, y utilizan los mismos principios de la administración clásica, pero modificándolos en el momento de aplicarlos: tal es el caso de las funciones de la supervisión, la evaluación de méritos y los aumentos salariales personalizados; también reforman algunos aspectos organizacionales como la piramide del poder y llaman la atención sobre temas poco atendidos por los modelos administrativos como la satisfacción de los clientes y el desarrollo de los proveedores.

El modelo de Calidad surge en Estados Unidos, durante la segunda guerra mundial, pero es abandonado. Durante la década de los 50's, época en que Estados Unidos tenía ocupado Japón, el modelo fue transplantado a este país oriental, y ahí fue donde se desarrolló, en empresas japonesas con necesidad de incrementar su productividad para competir. Fue debido al éxito japonés que los norteamericanos recuperaron el modelo para implantarlo en sus empresas, buscando salir del bache económico en el que se encontraba su economía, y también tratando de hacer frente al agresivo comercio exterior japonés y europeo que tenía invadido su mercado. De Estados Unidos es de donde llega principalmente la influencia a México.

La filosofía administrativa que busca la productividad por la estrategia de la calidad se introduce en México en la década de los ochentas. El concepto de calidad, presente en nuestro país, tiene que ver con los requisitos de los consumidores, dado que un producto o servicio sólo tiene calidad en la medida que satisface las expectativas del cliente. Además, es una filosofía que pretende convertirse en la forma de vida de todos los integrantes de la organización.(Espinosa, Pérez 1994)

La educación

Educación se deriva del latín educare: auxiliar al discípulo a encontrar su propio camino; desde luego existen muchos enfoques entre los que cabe destacar aquel que ve a la educación como una reproducción de las relaciones sociales de producción o de dominación (Gramsci, Bordieu, Althuser, Poulantzas); también es entendida como una inversión o factor productivo en las teorías del capital humano y economía de la educación.

Nosotros definiremos la educación como la transmisión o apropiación de valores y conocimientos; como el desarrollo de habilidades, actitudes y destrezas y la formación de capacidades de decisión y elección para que los miembros de una sociedad puedan convivir, comprender y tranformar su medio natural, social y cultural sin dejar de tomar en cuenta las tendencias de conservación y cambio (Corona, 1994). De hecho, la definición de educación considera la generación de personas creativas, capaces de transformar la sociedad y de hacerse un bien a sí mismas. Aquí, la intuición creadora desempeña un papel central en el aprendizaje, lo que a su vez te permite llegar a los grandes descubrimientos.

La educación, entendida como apropiación de conocimientos generados por generaciones anteriores, es un elemento que no ha permeado a toda la población a lo largo de la historia, en otros tiempos eran sólo las élites privilegiadas las que tenían acceso a ella, hoy día, y sobre todo después de la Revolución Industrial y debido a las necesidades del capital, la población tiene más acceso a este tipo de educación, convirtiendose ésta en un elemento que permite reducir los desequilibrios sociales, ya que da lugar a la elevación de los ingresos y el mejoramiento del nivel de vida, de hecho es elemento fundamental en la movilidad social. En esto último las universidades modernas han jugado un papel muy importante.

En la actualidad la educación, y por ende la universidades, se enfrentan a un reto pues el mundo cuenta con nuevas formas de producir y comerciar las cuales requieren nuevas calificaciones laborales en todos los niveles, pero también cambios de actitud y disposición para el aprendizaje. Es necesario formar y reformar los sectores profesionales que han de impulsar un mayor ambiente de competencia e innovación y no sólo de tipo tecnológico con efectos económicos, sino también de tipo social para avanzar en la búsqueda del conocimiento.

Para conocer lo que representa la educación en momentos de transformación global y recambios tecnológicos, Germán Escorcia, gerente del Centro Latinoamericano de Investigación Educativa (CLIE) de IBM y ex consultor de la OEA, plantea la necesidad de comprometerse a salir de la obsolescencia mental que, como país, nos impide forjar modelos de democracia y estrategias de sobrevivencia, dado que en un entorno como el actual, permanecen en las aulas escolares intactas las centenarias formas de enseñanza.

En su análisis, parte de la premisa de que son tres los factores en que se apoya el desarrollo: el dominio de la ciencia, de la tecnología y de la información, y remarca que el factor común para el dominio de esas tres variables es el impulso de la educación, esto es, considerarla como una herramienta de supervivencia, dado que en la economía del próximo siglo los productos estarán basados plenamente en el dominio del conocimiento (Escorcia, 1993).

Educación superior en méxico

A principios de siglo, en México, el sistema educativo nacional no generaba una gran demanda al nivel superior, ya que los primeros esfuerzos de alfabetización masiva y de educación básica para amplias capas de la población se llevaron a cabo luego del primer cuarto de siglo y rindieron sus frutos años más tarde; la educación media, la cual es indispensable para acceder a la educación superior, se encontraba hasta los años treinta escasamente desarrollada.

Esto hacía a las universidades un espacio elitista; donde la composición social del estudiantado estaba determinada por la radicación urbana, sus posibilidades económicas, más una trayectoria escolar que certificara su calificación de acceso a los estudios universitarios (Casillas,1987: p.126).

Esta universidad de principios de siglo, reproducía a las clases dirigentes, pero además en términos de su discurso "la universidad encarnaba una cierta imagen del hombre culto" , su pedagogía estaba encaminada para educar para posiciones de alto status, para trasmitir un "estilo estatamental de vida" , "a revelar bajo la forma de un carisma, un capital cultural heredado" (ibidem:p.125). En este tipo de universidad formar al hombre culto y no al especialista era lo prioritario, así pues lo que prevalecía era los conocimientos generales ante pocas opciones profesionales, donde la medicina y la abogacía eran las profesiones más demandadas.

El México de esta universidad era rural y por tanto la estracción de su riqueza provenía del trabajo en el campo o de la explotación de los recursos naturales, había un escaso desarrollo del sector industrial, en el cual prevalecía la producción precapitalista. La industrialización se inicia en la década de los cuarentas, y este impulso al desarrollo industrial implica no solo cambios en lo economíco sino también en lo político y lo social, obviamente la educación no queda al margen de estas transformaciones.

Anteriormente, el aparato productivo generaba una escasa demanda hacia el sector de educación superior, la industrialización hizo que el mercado se expandiera rápidamente y demandara a la universidad profesionistas cada vez más especializados; al mismo tiempo el Estado sufrió transformaciones, creció y abrió un gran campo ocupacional, esto lo llevó a exigir a la universidad que atendiera estas nuevas demandas; así la universidad fue agencia de socialización de un capital cultural heredado hacia los hijos de los sectores profesionales ligados a los servicios y a la élite cultural y una agencia de socialización para el liderazgo político (ibidem: p.128).

Por lo anterior la universidad tuvo que cambiar, y paulatinamente irse convirtiendo en una organización muy compleja, era necesario que cambiara sus vínculos con la sociedad, el Estado y el aparato productivo; así sus aulas y laboratorios se fueron poblando de nuevos tipos de estudiantes, cuyo número tuvo un crecimiento acelerado, la emisión de certificados se expandió y diversificó, el trabajo de los investigadores, en cada vez más disciplinas, amplió la producción de conocimientos, los servicios culturales crecieron y cobraron mayor relevancia, la división del trabajo universitario se torno cada vez más extendida y compleja, surgió plenamente la profesión académica y la universidad se convirtió poco a poco en un prolífero mercado académico; aparecieron nuevos actores dentro de ellas, con nuevas ideologías: como el sindicalismo o la burocracia; también fue necesaria una racionalidad planificadora para controlar y regular los proceso educativos (ibidem:p.124).

El incremento de la demanda de educación superior bien puede explicarse debido al proceso de indistrialización, el proceso de urbanización, la política económica del país, la emergente clase media, que se consolida y exige movilidad social, los flujos de egresados de educación básica y media, la incorporación de la mujer a los procesos productivos y por tanto su necesidad de educación, etc., todo lo anterior indica que las actuales condiciones de la universidad son resultado de una compleja articulación de demandas, demandantes y condiciones socioeconómicas de una realidad compleja que da como resultado una universidad compleja.

Desde los años setentas las universidades mexicanas tuvieron como prioridad aceptar el mayor número posible de alumnos, esto hizo crecer de manera desmesurada y rápida la planta de profesores y la infraestructura física; atender la demanda creciente se convirtió en un ciclo que facilitó el acceso masivo a la educación superior, lo cual generó serios deterioros en la calidad de ésta.

Por otro lado tenemos que México, desde mediados de los ochentas, ha abierto sus fronteras y pretende promover entre los empresarios una conducta de competencia, sustentada en la producción al menor costo, la mayor calidad posible y el conocimiento profundo del mercado, que permita la satisfacción plena de las necesidades de los consumidores. Las universidades se ven así en la necesidad de entrar en un intenso proceso de reestructuración para elevar la calidad de sus recursos humanos en formación para evitar que se presenten desarticulaciones con las demandas del mercado.

En los últimos años y en los próximos el reto fundamental ha sido, y será, mejorar la calidad de los servicios universitarios, no perdiendo de vista que el objetivo es que la educación superior participe activamente para generar un ambiente de oportunidades que apoyen las estrategias de equidad que deben complementar la apertura económica del país; donde se fomente un aprendizaje más emprendedor, participativo y de calidad adecuado a las crecientes necesidades de recursos humanos calificados de los sectores productivos y sociales del país.

Ante esto el Gobierno ha intentado racionalizar la distribución de recursos en la Educación Superior, a partir de una planeación nacional normativa de sus actividades (creación del Sistema Nacional de Planeación Permanente para la Educación Superior (SINAPPES), Consejos Regionales para la Planeación de la Educación Superior (CORPES), Comisiones Estatales para la Planeación de la Educación Superior (COEPES), Unidades Institucionales de Planeación (UIPS), etc.) en la década de los noventas.

Se trata ahora de conocer el funcionamiento de las instituciones de Educación Superior (tanto públicas como privadas) utilizando como criterio principal la evaluación de la calidad de la docencia, de la formación de sus profesores, la investigación y el servicio rendido a la comunidad. Si bien no se sustituye la formulación de políticas sociales públicas, por una liberalización de las relaciones económicas, en particular en lo que se refiere al financiamiento, existe una clara tendencia de acercar más a las universidades hacia el sector productivo y aplicar en ellas las leyes del mercado, adaptándose mucho de las políticas (que incluye el lenguaje) que el sector privado, las empresas, utilizan en sus propios procesos de cambio.

No se trata de confundir la autonomía universitaria con la idea de que las instituciones se queden a merced de su propia capacidad de autofinanciamiento (aunque hay una presión hacia ello, lo prueban los intentos de subir colegiaturas, de reducir servicios, etc.), pero si es claro que la relación gobierno-universidad cambia. Las universidades no se encuentran ya en la situación de oponerse al gobierno, como fue tradición en ellas. Existe una mayor tolerancia de la intervención del Estados en las universidades.

Las nuevas políticas del Gobierno hacia las universidades públicas pueden describirse con los siguientes rubros sobresalientes:

Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000

La política nacional de los últimos diez años ha dado mayor énfasis al fomento de la calidad académica. De ahí que muchos centros educativos hayan incorporado exámenes de selección para el ingreso y pongan en práctica proyectos de modernización de la infraestructura institucional y de innovación educativa, así como tareas de actualización de programas y formación del personal académico.

Pero, no ha sido suficiente lo que hasta ahora se ha destinado a elevar la calidad de la formación, actualización y profesionalización, pues persisten problemas como la dispersión de los programas de apoyo a la formación docente y la insuficiente evaluación de sus resultados. Consecuentemente no ha sido posible aprovechar, de manera más amplia y sistemática, aquellos programas que pudieran haber sido de calidad.

Ante esto la política de Modernización Educativa ha planteado que es necesario enfrentar innumerables retos y desafíos, cambios de actitudes y prácticas a todos los niveles, concertación y esfuerzo de voluntades. Para ayudar a lograr lo anterior ha formulado el Plan Nacional de Desarrollo 1995-2000 donde se nos señala que es necesario ..."Avanzar a un desarrollo social que propice y extienda en todo el país las oportunidades de superación individual y comunitaria, bajo los principios de equidad y justicia (Plan Nacional de Desarrollo, 1995).

Del Plan Nacional de Desarrollo se desprende el Programa de Desarrollo Educativo que se establece con un propósito: propiciar condiciones que permitan "lograr equidad en el acceso a las oportunidades educativas alentando la participación y responsabilidad de los principales agentes que intervienen en los procesos educativos, formando hombre (seres humanos) que participen responsablemente de todos los ámbitos de la vida social, además se orienta a estimular la productividad y creatividad en el desempeño de todas las actividades humanas". (Programa de Desarrollo Educativo:p.9)

Este Programa contempla una serie de factores que impiden o limitan la prestación de servicios de calidad en la educación, entre los principales se encuentran: los planes y programas de estudio que se caracterizan por su rigidez académica, predominando aquellos exhaustivos, con una excesiva carga horaria y con elevados porcentajes de materias obligatorias y esquemas seriados que limitan la movilidad de los estudiantes.

Otro factor es que "la planta académica nacional representa un universo plural y diversificado que cuenta con un número reducido de profesores e investigadores altamente calificados y de prestigio reducido." "El promedio nacional de maestros de tiempo completo es de 27 por ciento. En lo que se refiere a preparación académica, el 1% cuenta con nivel medio profesional; el 56% tiene la licenciatura; el 6% se ha especializado; el 14% obtuvo el grado de maestría y el 2.5% el grado de doctorado. "Existe concenso en que la mayor formación académica de los docentes e investigadores constituye una condición fundamental para mejorar la calidad de la educación" (ibidem:p.141).

El Programa considera al maestro como agente esencial en la dinámica de la calidad, por lo que otorga atención especial a su condición social, cultural y material. Por lo tanto, establece prioridades en la formación, actualización y revaloración social del magisterio en todo el sistema eduacativo. (ibidem:p.14).

Además el Programa explicita que no existen centros de investigación de alto nivel de estudios, y cuando los hay, falta vinculación para apoyar la docencia. En cuanto a la coordinación y organización entre las instituciones educativas se ha caracterizado por carecer de una relación adecuada. Lo mismo ocurre entre los subsistemas que agrupan modalidades educativas diferentes y en general entre los niveles educativos medio superior y superior.

A pesar de haber realizado estudios de evaluación tanto interna como externa del sistema de Educación Superior (programas de Carrera Docente y de estímulos al personal académico, la autoevaluación institucional anual de las instituciones públicas de Educación Superior, y constituir adicionalmente el Fondo para Modernizar la Educación Superior (FOMES); los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES); el Padrón de Excelencia de Posgrado de CONACYT; la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES) y el Centro Nacional de Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL)), persiste la necesidad de fortalecer y ampliar esfuerzos de coordinación, evaluación y planeación estratégica.

Por otro lado, cerca del 50% de la demanda estudiantil se concentra en el área de Ciencias Sociales y Administrativas, especialmente en las carreras de Derecho, Contabilidad y Administración- En contraste, las áreas de Ciencias Naturales y Exactas absorben el 2% de la demanda; la de Ciencias Agropecuarias el 3%; las de Humanidades el 3%; el área de Ingeniería y Tecnología se ha incrementado a 33% y el área de Ciencias de la Salud a 9%.

También el Programa reconoce que en la conformación de la oferta educativa del nivel superior no se ha considerado plenamente el comportamiento del mercado de trabajo profesional, ni las perspectivas reales del empleo, que deberán servir de base para orientar la demanda. (ibidem:p.142).

De la misma manera reconoce que no ha sido motivo de atención el seguimiento de egresados, haciendo evidente la falta de investigación, de proyectos y sistemas orientados a analizar el tema, para determinar la relevancia social de las carreras y los programas de formación de profesionales.

En cuanto al financiamiento, las institutciones de educación superior han intentado desarrollar esquemas alternos para allegarse de recursos, entre ellos están la prestación de servicios científicos y tecnológicos, a través de la venta de patentes, cesión de derechos por desarrollos tecnológicos, y convenios de capacitación de personal especializado, entre otros.

El gasto público Federal ha pasado del 0.30% del PIB en 1990 al 0.44% en 1994. No obstante este esfuerzo, la expansión de la capacidad nacional de investigación y desarrollo y la formación de personal calificado en la materia, no han recibido suficiente impulso por parte del sector productivo

Por último, mencionaremos que el Programa destaca que aún si se contara con las mejores condiciones técnicas y financieras, la educación superior no podría operar adecuadamente sin la convergencia de intereses de los diversos sectores de la comunidad educativa y, por tanto, sin la búsqueda de propósitos comunes. La armonía en las relaciones laborales es fundamental para crear un clima propicio que permita elevar la calidad de los servicios, destacando que las transformaciones o innovaciones deben sustentarse en la renovación del marco jurídico para que les otorgue solidez y mejores perspectivas de continuidad en los acuerdos interinstitucionales e intersectoriales.

Desafíos en el sector educativo universitario

El logro de una mayor competitividad es primordial para países que, como el nuestro, deben superar grandes atrasos sociales, perfeccionar sus democracias y mantener su identidad cultural.

Con el incremento de la competencia económica aparecen ciertamente riesgos, pero también oportunidades históricas que tienen que ser aprovechadas para generar más empleos e impulsar el comercio exterior.

No obstante, el gran potencial contenido en la iniciativa de liberación comercial promovida por los gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos, sólo cristalizará en una ampliación de la competitividad regional si los tres países logran instrumentar políticas que fortalezcan su capacidad productiva. Para México, esto representa un gran desafío toda vez que sus objetivos de desarrollo implican una mejora sustancial de la calidad de vida de su población, a la vez que la actualización acelerada de su planta productiva y, la capacitación de más altos niveles de calidad de su fuerza laboral.

Estas nuevas expectativas creadas por el Tratado de Libre Comercio, sugieren una nueva formación de habilidades y conocimientos en los mexicanos, para enfrentar los cambios en la competitividad personal que ello significa. Si nuestros estudiantes de hoy no son competitivos en sus labores escolares, ¿cómo esperamos que sean capaces de administrar y dirigir las empresas del futuro? (Calderón,1995: p.11).

Esta pregunta nos lleva a pensar que tenemos que valorar la importancia que tiene la capacitación y la necesidad de vincular a la universidad con la industria, lo cual es vital para difundir teorías como la calidad total, la excelencia gerencial, la técnica del momento preciso, inventario base cero, etc. para mejorar la gestión empresarial. Lo anterior tiene una correlación directa con los valores que deben involucrarse en el ámbito educativo, como son: el sentido de la responsabilidad, el hacer más con menos, la precisión, la honestidad, las buenas costumbres, la concreción, el trabajo en equipo, el respeto a los valores del grupo en que se trabaja, la lealtad y otros elementos en que se basa el éxito de la gestión de una empresa. (Inostroza,1994: p.51).

Tanto en las instituciones educativas, como en el ámbito laboral, existe una plena convicción de que no se está creando al profesionista con los perfiles competitivos demandados por los cambios en las tecnologías y en las estructuras sociales. Las estructuras mentales tanto de los docentes como de los alumnos tienen menor velocidad de cambio que los que se dan en la sociedad actual.

Lo anterior obliga a que todos los sistemas educativos requieran estructurar nuevos paradigmas con los perfiles que la sociedad moderna necesita para competir internacionalmente.

Algunos paradigmas a considerar en la educación, serían, entre otros:

La sociedad exige hoy a las universidades e instituciones de altos estudios una mayor vinculación con los procesos que están definiendo el futuro del país. Se plantean, en consecuencia, grandes tareas a cumplir eficientemente en la formación de profesionistas capaces de enfrentar nuevos problemas; consolidar una disposición más abierta a la innovación, y propiciar el avance en la generación de conocimientos, sin inhibir la creatividad de los investigadores.

Alfonso Reyes, fundador de la Secretaría de Educación Pública, decía que la vida universitaria es sólo un capítulo de la vida intelectual, pero que la vida intelectual es el capítulo esencial de la vida humana, ya que lo característico del hombre es participar en la inteligencia; y que son las condiciones para este "participar en la inteligencia" lo que debe ser la principal preocupación de todo educador.

La política de modernización educativa que actualmente orienta la acción gubernamental, parte de que el sistema educativo ha ofrecido soluciones efectivas en el plano cuantitativo; no obstante, necesita transformarse para cumplir con las exigencias de una sociedad cambiante. Esta política ha definido como el reto principal, elevar la calidad de la educación, toda vez que la revolución de conocimientos impone un mayor rigor formativo y prácticas educativas más avanzadas.

El reto de la calidad se enfrenta en todos los planos del sistema educativo, tratando de consolidar, desde la base, los contenidos de la educación de calidad. Para comprender mejor la trascendencia de los retos a los que se enfrenta la educación superior en México, no debemos dejar de contemplar la importancia que revisten las iniciativas de modernización educativa, que han puesto especial atención en la ampliación y fortalecimiento desde los primeros ciclos educativos, extendiendo a diez años la obligatoriedad de la educación, realzando el papel de la enseñanza secundaria y abriendo camino para ofrecer una preparación más completa a todos los mexicanos. (Programa de Desarrollo Educativo: en lo concerniente a Educación Superior).

Lo anterior es importante, considerando que para muchos la primaria es el ciclo terminal y el único contacto con la educación antes de ingresar al mundo del trabajo; también son ciclos con etapas terminales la educación secundaria y media superior, para acceder a un empleo y/o para ingresar a niveles más altos de formación.

En el diseño de políticas generales, que orientan en la actualidad al sector educativo, se concibe a la educación superior como el motor de la innovación y de la alta calificación de los mexicanos para las tareas del futuro. La gran responsabilidad que esto implica ha hecho indispensable asumir, con entera conciencia de las circunstancias, el reto de la transformación cualitativa de las instituciones universitarias y tecnológicas.

Esta conciencia de las circunstancias es la que nos permite identificar los principales retos del sistema de educación superior que representan amplios desafíos indispensables de enfrentar(Gago,1993), entre otros:

Calidad en la educación superior

Un problema con el que nos enfrentamos hoy en día en las aulas universitarias, es la concepción de lo que hemos creído que es lo correcto en la educación durante decenios; los profesores son asumidos como administradores de un conocimiento terminado, que se fragmenta en áreas de conocimiento, para dárselo a los estudiantes en pequeñas dosis, durante ciclos. Este esquema ya no funciona, porque actualmente nos enfrentamos a dos paradojas; por un lado, la existencia de una superabundancia de información en las fuentes y una extrema escasez de información relevante; y por otro, que el ser humano ha progresado en el manejo del conocimiento y que éste no es estático, que a su vez requiere de la búsqueda y el hallazgo de nuevo conocimiento.

Lo anterior nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿debemos continuar enseñando con pedazos de esa masa informativa que se produce en el mundo, para que el estudiante la repita de memoria durante un tiempo determinado, por lo menos hasta que acredite la materia? o ¿debemos equiparlo y adiestrarlo con herramientas que lo faculten para navegar en esa masa de información y para ser capaz de crear nuevo conocimiento?.

El actual desarrollo de la tecnología en la informática obliga a la sociedad a elaborar más instrumentos, lo que a su vez requiere de la elaboración de habilidades nuevas y distintas, que conformen a un individuo capacitado para responder a las exigencias del presente y del futuro inmediato.

El requerimiento de mayores conocimientos de los individuos, debido a que las economías y las formas de producción en el mundo se están transformando; donde la producción masiva, de alto volumen abre paso a la producción de alto valor, que se acerca más a las necesidades específicas y se aleja de la media de las necesidades colectivas; va a obligarnos a contemplar en la educación el desarrollo de habilidades mentales, que no se logran con los materiales convencionales y con el currículum tradicional del sistema educativo contemporáneo. No estamos preparando a los estudiantes para enfrentar los retos del fin de siglo y principios de milenio.

Ahora bien, en la educación debe contemplarse el manejo de las nuevas tecnologías, considerando la capacitación y el despliegue de las habilidades del individuo dirigidas a la producción de conocimientos y a la toma de decisiones informadas, de mayor calidad, aprovechando las ventajas naturales con las que el hombre viene equipado genéticamente: con una visión pictórica, con sonido estereofónico y un manejo tridimensional de la realidad; esto es, acercar las formas y los medios de comunicación con las habilidades y las capacidades innatas arriba mencionadas. (Escorcia, 1993).

Los sistemas modernos de enseñanza deben incluir la reflexión y la creación de pensamiento, alejándose de la búsqueda de operatividad, de funcionalismo, de pragmatismo, de la frialdad y del alejamiento de la conversación. Las personas deben aprender, mientras más pronto mejor, a ordenar las tecnologías que hay en su medio y ponerlas a su servicio, para la satisfacción de sus necesidades y para su supervivencia.

De igual manera, debemos adiestrar a los individuos para que utilicen las computadoras como herramientas para despertar y desarrollar facultades críticas. Esta sí es una diferencia filosófica profunda con los sistemas de aprendizaje tradicionales, ya que el buen o mal uso de las tecnologías depende en todo caso de la moral, de la conducta de los hombres (ibidem:p.33).

No podemos limitarnos a considerar las computadoras como menús de opciones y/o máquinas de interacción, sino como lo que son en realidad, instrumentos de exploración. Es esta la gran virtud que debe tomar en cuenta la educación actual. No es entonces la elección de menús lo fundamental, sino las posibilidades de búsqueda y hallazgo que significa dicha tecnología, y es en este aspecto en donde encuentra su valor la representación gráfica: síntesis de información (ibidem:p.34).

Lo anterior nos lleva a plantearnos una pregunta fundamental: ¿Cómo aprende el hombre y de qué recursos hecha mano para hacer más eficiente su conocimiento y experiencia? Luis Guillermo Valverde, especialista del CLIE de la IBM, en el área de investigación pedagógica, nos ayuda a responder a esta interrogante (1993).

En la actualidad las teorías que han resurgido son las que se desprenden del constructivismo, las cuales fundamentan que el aprendizaje no es una copia exacta de la realidad, sino una construcción interna que el individuo realiza de acuerdo a sus experiencias y a su sensibilidad. Este es un paradigma que se rompe con las bases de la educación tradicional: estudiantes receptores versus docente que recita lo que sus alumnos deben aprender (Valverde, 1993).

El constructivismo considera al aprendizaje como proceso de construcción individual, significativo, a largo plazo. Mientras que, en el modelo tradicional hay antes que nada un ejercicio de memoria, mecánico, de la información; mismo que a largo plazo se olvida. Es así que, de adultos, nadie recuerda aspectos elementales de matemáticas, álgebra, geometría, etc. No obstante, desarrollamos de manera espontánea el lenguaje, elaboramos de manera independiente esa lógica gramatical con la que construimos los pensamientos.

Lo anterior nos demuestra que es necesario otorgarle al individuo un entorno que le permita interactuar, impulsar su iniciativa propia hacia el aprendizaje y que construya él mismo su conocimiento, mediante la transformación del objeto de estudio (ibidem:p.80).

La idea es que el estudiante se haga responsable de su propio proceso de aprendizaje en un medio hecho para la exploración, mientras que el docente se convierte en un facilitador, en un entrenador o guía en el campo de la creación y del conocimiento.

Propuesta de un modelo de calidad para la Educacion Superior

Para que un país logre transformarse, es importante que revolucione su educación, ya que de no ser así, cualquier cambio realizado será irrelevante, por su transitoriedad y superficialidad. Nuestro país requiere, hoy más que nunca, profesionistas con un alto nivel educativo, con una formación adecuada a las actuales necesidades y a las exigencias, cada vez mayores, y de tener una perspectiva internacional.

La educación de calidad es una exigencia de nuestros tiempos, puesto que la producción de conocimientos es tan importante como la producción de bienes y otros servicios; y ésta es deseable para cualesquiera de sus niveles y modalidades, pues ella tiene entre sus objetivos la formación de cuadros profesionales para satisfacer las necesidades sociales en el más amplio sentido del término.

La calidad de la educación superior está representada por la medida en que las instituciones que la imparten cumplan con las funciones que les han sido encomendadas. Estas funciones son principalmente de naturaleza académica, ocupacional, distributiva, política y cultural, lo que en términos operacionales, según Carlos Muñoz Izquierdo (1992), significa que las instituciones de educación superior deben satisfacer los siguientes criterios:

La calidad total en la educación superior, ubicada ésta en su aspecto público, plural y democrático, debe ser entendida como una tecnología, porque exige la utilización del conocimiento científico para especificar las normas de hacer las cosas de una manera reproducible, además de considerarse como una tecnología intelectual porque es la sustitución de juicios intuitivos por algoritmos (normas para la solución de problemas). Lo característico de la tecnología intelectual es el esfuerzo por definir una acción racional e identificar los medios para llevarla a cabo" (Uvalle, 1994).

Modelo

No obstante, podemos resaltar que "Ninguna experiencia de calidad total puede tener éxito sin gestión participativa. De igual modo, los grandes principios de gestión participativa son parte integrante del enfoque de "calidad total". Estos principios pueden enumerarse en seis puntos:
1) Se reconoce al conjunto del personal la iniciativa y la creatividad;
2) la responsabilidad se comparte a todos los niveles;
3) los objetivos son comprendidos y compartidos por todos;
4) una información permanente funciona de abajo arriba y de arriba a abajo, gracias a los grupos de trabajo interconectados;
5) los contactos humanos se basan en la cooperación y
6) la ganancia obtenida beneficia a todos" ( Bell,1971 ).

Lo que a continuación presentamos es la propuesta de un modelo de docencia desarrollado por el Ing. Calderón Ramírez y que actualmente se impulsa en el Estado de Michoacán, en los Colegios Científicos y Tecnológicos; esta propuesta parte de la preocupación de que el perfil de actuación de un ciudadano educado en este fin de siglo debe estar caracterizado por lo siguiente:

Para que el docente logre lo anterior debe de transformaerse en un facilitador y es necesario, que tenga las siguientes características:

Solamente teniendo estas características un docente podrá convertirse en un facilitador y hacer que el estudiante se haga responsable de su propio proceso de aprendizaje como lo sugieren las teorías constructivistas tan de moda en los últimos años en nuestro país y de las cuales ya hemos señalado algunas caracteristícas en el presente trabajo.

Para educar, logrando fomentar los anteriores aspectos, el Ing Calderón presenta un modelo que contiene tres áreas principales, donde el eje central es el docente:

  1. Círculo personal. Caracterizado por la necesidad de trasferir al docente la seguridad en su actuación como facilitador y formador de nuevos valores. Esta seguridad la adquiere a través de buscar dentro de sí mismo, un equilibrio emocional, producto de su gusto por la actividad docente y por el desafio que se le presenta al tener la oportunidad de colaborar en la consolidación de un carácter con actitud positiva hacia una vida diferente . La tensión creativa que le impulsa a aprender a vivir con más relevancia, le confiere un positivismo en sus actitudes de maestro y guía, positivismo que lo hace líder para inspirar al cambio a todos sus alumnos. Este enriquecimiento personal lo adquiere mediante una serie de reuniones donde se refuerzan los valores personales y profesionales propiciando una confrontación de los mismos con colegas del mismo plantel o miembros universitarios de otros planteles. La currícula de formación docente para complementar y enriquecer al individuo personalmente debe estar definida en cada plantel y derivarse de un diagnóstico elaborado al inicio de cada ciclo escolar o al inicio de una implantación de carrera.

  2. Círculo tecnológico. Este círculo se integra por tres facetas imprescindibles en la vida del docente:
    a) dominio de su materia,
    b) interactividad con centros de investigación, centros productivos y grupos de especialistas de su ramo, donde confronte permanentemente sus conocimientos técnicos y esté en posibilidades de contextualizar en su aula los temas impartidos,
    c) propiciar que el maestro participe en acciones de planificación estratégica y táctica y observe los resultados de su acción planificadora. Para ello se deben facilitar los medios para que el docente aprenda técnicas de visualización y simule dentro de su aula planes heurísticos, para fomentar en los alumnos la busqueda y dominio de la tecnología de su preferencia. Cuando el docente está en actitud y aptitud de estar al día en su materia los alumnos le seguirán con ahínco e interés creciente.

  3. Círculo sociocultural. Este tercer componente básico del modelo comprende la vital necesidad de que el maestro desarrolle apertura en sus diálogos con los alumnos, fomente la autocrítica en su materia, como un ejemplo de conducta en la vida profesional de los futuros egresados y practique la democracia como un valor, dentro del aula fomentando en los alumnos la ejecución de actos donde se amerite toma de decisiones en consenso, donde el respeto a la opinión sea resaltante y delineador de una actitud permanente en la vida social del alumno, en la escuela y en la vida profesional en su turno. Formar y actualizar a un docente en comunicación eficaz, a través de propiciar su participación en programas, talleres y cursos que ayuden a que el maestro entienda y se involucre en la tranformación de nuestras estructuras técnicas y sociales, que a su vez coadyuven a transformar la mentalidad de todos y cada uno de los habitantes de nuestro país.

La conjución de estas actividades, convergentes en los docentes y dirigidas a los alumnos, provocarán en sus conductas escolares y extraescolares, una actitud más creativa, más innovadora para consolidar los cambios y dirigirnos a una mayor competitividad en nuestro país y en el mundo. Quizá ahora la pregunta sea si este tipo de modelos tiene posibilidades de prosperar en las condiciones, culturales, técnicas, políticas, económicas, etc. de nuestro país. Pero para esto todavía no tenemos respuesta.

Conclusiones

En este ensayo hemos pretendido hacer una serie de reflexiones sobre la educación superior en México, y la necesidad que existe de que ésta sea de calidad. Primeramente hicimos una serie de reflexiones sobre el concepto de calidad, lo que se ha entendido a lo largo de la historia sobre ella y lo que actualmente entienden las teorías de la administración sobre este concepto. Enseguida reflexionamos sobre la educación en general y posteriormente sobre ésta en México. Nuestra idea central era hablar sobre una propuesta de modelo de calidad en la educación, que actualmente se está llevando a cabo en algunos centros educativos del Estado de Michoacán. Para esto fue necesario, primeramente, mencionar la existencia de la teoría constructivista, no perseguiamos profundizar en esta, sino señalar su existencia, ya que para el modelo es esencial.

El modelo de calidad que hemos presentado gira sobre la figura del docente, haciéndolo eje fundamental e indispensable para el cambio en la educación. Sus propuestas, construídas más dentro de la lógica de un modelo ideal, que funcionaría a la perfección en una sociedad ideal, no toman en cuenta la realidad convulsionada del México actual, ni tampoco otras variables que influyen en el proceso educativo a nivel universitario, como la situación económica del país, el acceso a los recursos presupuestales, la historia de combatividad que han tenido las universidades, las cuales han gestado grandes movimientos sociales, las tradiciones culturales de la población en general, y a los alumnos, que son el elemento pasivo del modelo y que en realidad son dinámicos dentro de la vida universitaria, etc. Mas sin embargo, no por ello deja de ser interesante la reflexión que busca el cambio de mentalidad en el docente, uno de los elementos fundamentales del proceso educativo. Ya Weber planteaba la importancia del cambio de mentalidad para que se den los grandes cambios sociales, en su análisis sobre el protestantismo.

No sabemos sí el modelo funcionará, en diferentes espacios y tiempos en nuestro país, ni cómo sea tomado por los mismos docentes, los cuales, se supone deben de estar convencidos de llevar a cabo las transformaciones, ya que los modelos de calidad requieren de la participación activa de todos los involucrados en el proceso, y en este caso corresponde al docente la decisión de querer ser agente de cambio. Lo que sí sabemos es que la puesta en práctica de este modelo, ha demostrado su efectividad en varios grupos de diferentes centros de educación y entendemos que los resultados de un modelo de esta naturaleza, basados en la mejora contínua, se verán cristalizados después de varios años.

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    Elvia Espinosa Infante y Rebeca Pérez Calderón
    Profesoras Investigadoras de la UAM / Azcapotzalco
    DCSH / Departamento de Administración