Gestión y Estrategia / No. 10 Edición de Aniversario / Julio -Diciembre, 1996 / UAM-A


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Hacia una evaluación del modelo de política económica en la crisis devaluatoria y con un tlc aprobado 1993-96*

Arturo Ortiz Wadgymar

Apenas dos años de la devaluaciòn de 1994, con la que se iniciara el sexenio zedillista, resulta un tanto difícil poder llevar a cabo una evaluación definitiva que ponga de manifiesto si el proseguir en el modelo neoliberal realmente está sacando al país de la más profunda de sus crisis, y si es verdad como dicen los funcionarios públicos , se està llevando a cabo una auténtica recuperación que vaya más allá de las cifras publicadas por el INEGI y otras dependencias del sector público y privado,las cuales ven con un optimismo inusitado el retorno de la estabilidad, a la recuperación, pero sobre todo al retorno de la confianza de los organizmos financieros internacionales que han vuelto a tener fe en la economía mexicana y en sus gobernantes.

Las cifras resultan, en general, poco confiables cuando nos hablan de tasas de desempleo que están reduciéndose, de repunte de algunas ramas como la mineria y la industria de transformaciòn que darán un PIBpara 1996 superior al 4%.

La discusión se centra en las posibilidades reales de recuperación que están prometiendo y las cuales no se ven reflejadas en una realidad social y económica que nos parece, a juicio de la mayoria de los ciudadanos, como abiertamente recesiva. Esto, aunque quizás con menor intensidad que la caída del pib en 1995 que como se recordará fue del -7%, la más severa desde 1915 o 1929.

Cabe recordar que pocos presidentes como Zedillo tuvieron que recibir un país con una crisis de magnitud antes descrita, con una serie de vencimientos de corto plazo fundamentalmente en bonos de deuda interna a la vez externa, como fueron los TESOBONOS, cuyo monto tenía que cubrirse de manera inmediata pues eran a plazo de vencimiento de un año y por un monto cercano a los 17,000 millones de dólares.

La crisis de los TESOBONOS en 1995 fue la consecuencia lógica de la apertura financiera unilateral que, sin exigir reciprocidad alguna, y aprisionada bajo los términos del TLC aprobado en 1993, generó esta situación considerada como la más anormal que nunca se hubiese presentado. Por ello, es útil vincular nuestro análisis con la era de un TLC aprobado sobre el cual intentaremos hacer una evaluación para éstos años, considerando que la obsesión salinista por su aprobación y su actual vigencia, le imprimen enorme responsabilidad, tanto en el proceso devaluatorio como recesivo de los años salinistas-zedillistas. Emitir una opinión sobre el impacto que sobre la economía mexicana ha tenido rcientemente el hecho de proseguir con un modelo neoliberal, dentro del cual un TLC aprobado es una pieza medular y, cuyos promotores conviene insistir y recordar, pronostican un gran desarrollo económico y social, basado en el avance de México rumbo al primer mundo, y sobre todo, unas relaciones con América del Norte más amistosas, sanas y equitativas.

1 Incluye TESOBONOS en manos de extranjeros. Las exportaciones incluyen maquiladoras.
Fuente: Departamento de Estudios Económicos de Banamex, con datos de Consensus Forecast.

Al respecto ¿qué nos ofrecen como datos comprobatorios y la realidad vigente?, frente a las estadísticas oficiales por la otra. En primer término, es de justicia recordar que fue precisamente en la UNAM, donde, unidos a muchas voces de opinión, cuestionamos desde 1982 la aceptación de un modelo de política económica impuesto desde el exterior por los organismos internacionales y, desde 1990, pusimos a tela de juicio la firma de un tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, que por ser dos de las potencias más fuertes del planeta y que por su poder monopólico, todo podían ofrecernos menos unas condiciones comerciales y financieras basadas en la reciprocidad y el respeto a nuestras asimetrías; cuestión que hasta la fecha ha quedado demostrado que dichas relaciones justas no han pasado de buenos deseos.

Lo primero que conviene rescatar, es que antes de la firma del TLC, para ser exactos desde 1985, se abrió la economía a las mercancías y a los capitales extranjeros sin exigir a cambio reciprocidad de ninguna especie. Recuerdese la actitud insolente de la señora Carla Hills, negociadora del tratado, que en forma por demás imperativa insistió en que México debería modificar su Constitución, para dar apertura total e indiscriminada a la inversión extranjera que exigía garantías para participar sin costo alguno en los diferentes renglones que fuesen de su elección. Esto, por desgracia, se llevó a cabo entre 1992 y 1994, en forma precipitada, unilateral y fuertemente presionada por los Estados Unidos, lo que propició que en aras del TLC y su aprobación, se centraran todos los esfuerzos del gobierno salinista y se cediera prácticamente en toda la negociación.

Esto llevó a que se modificara la Constitución y que, en forma por demás precipitada e inconsciente, se abrieran campos a la inversión extranjera especulativa y golondrina, como el de la especulación en un sector financiero liberado y en el cual podían operar a sus anchas.

Esto trajo, como es ampliamente sabido, un desequilibrio externo sin precedentes que se manifestó en un déficit de la cuenta corriente de -29, 000 millones de dólares para 1994, y un déficit en balanza comercial del orden de los 18, 000 millones de dólares. Estos macrodéficits, como es ampliamente sabido, se estuvieron compensando con una inversión extranjera de corto plazo de elevadas tasas de interés, yéndose al renglón de la balanza de pagos conocido como inversión extranjera en cartera.

Hasta fines de 1994 se sobrevaluó el peso mexicano a fin de favorecer a las importaciones, ya que con un dólar barato, los mercados internos de México, fueron sometidos a una competencia desleal con la industria nacional, en especial con la pqueña y mediana, acerca de la cual es ampliamente controvertida su situación actual prácticamente de quiebra, no sólo merced a la apertura comercial seriamente desleal, sino esencialmente debido a los voraces créditos de una banca nacional privatizada que sólo sirvió para contribuir al hundimiento de nuestra industria pequeña y mediana, y agravar la crisis general del país, por lo que bien puede decirse que la privatización bancaria, quedó ampliamente demostrado, fue un rotundo fracaso, unido al del modelo en su conjunto.

En realidad, hasta fines de 1996 el asunto de las carteras vencidas, sigue vigente y al parecer sin solución, a pesar de haber ya costado según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público alredor del 12% del PIB de 1995, lo cual significa cerca de 22, 000 millones de dólares que han sido el más honeroso subsidio para una banca especuladora, ineficiente y que no sólo no está contribuyendo al crecimiento del país, sino que hoy por hoy el asunto de las carteras vencidas y los subsidios a la banca siguen siendo la mayor limitante para la anunciada recuperación.1

Fuente: Revista Forbes Julio 1996. Elaborado por el CAM, Facultad de Economía de la UNAM

Esta cifra fue ratificada en el Informe Presidencial cuando el Ejecutivo habló del rescate de la banca por 180 mil millones de pesos.

Al respecto, en agosto de 1996 el gobierno dió a la publicidad un programa de apoyo a los deudores de la banca en este caso refiriendose a los pequños y medianos empresarios, mediante reestructuración de créditos y supuestos descuentos hasta de un 30%. Este programa en la práctica deja mucho que desear, ya que en voz del presidente de la micro, mediana y pequeña industria, al igual que los anteriores, sólo sea un rotundo fracaso, el señor Manuel Villagómez declaró a la prensa nacional lo siguiente:

El Acuerdo de Apoyo Financiero y de Fomento a la micro y mediana industria, va a fracasar como todos sus antecesores, por que está diseñado para garantizar a los inversionistas extranjeros y asegurar la reprivatización de los bancos, pero no parece atender a las necesidades de las 360, 000 industrias pequeñas y medianas que no son sujetos de crédito. Los Ares, Pactos y Udis y demás Alianzas fracasaron porque pretenden que los deudores acepten tasas de interés desproporcionadas, redocumentando deuda de una década y capitalización de intereses en un contexto de una economía que no crece y una demanda que se contrae. ¿ De dónde sacarán dinero para pagar ?. Las quitas del 30% serán para quienes acepten la redocumentación de su crédito como nuevo y pagar gastos notariales, allí se iría la mayor parte del descuento... 2

Pero esta apertura unilateral, comercial y financiera, básicamente importadora y especuladora, habrían de ser las detonantes básicas de la crisis devaluatoria de 1994, lo que llevó a la caída más severa del PIB desde 1929 y quizás fue mayor su impacto desde la de 1915, en plena revolución mexicana. La caída del PIB en -7% en 1995 es la evidencia más clara del fracaso del modelo neoliberal, y las escasas posibilidades de un crecimiento sano y sostenido para los siguientes años; lo cual se refleje en una mejoría del bienestar general de todos los mexicanos.

Al respecto, pensamos que de qué manera las vanas ilusiones del TLC fueron una realidad amarga, o quizás una trampa en la que, por buena o mala fé, cayeron y nos hicieron caer justamente sus promotores, que obviamente hoy se encuentran en el anonimato y que deslindan toda responsabilidad con respecto a los acontecimientos actuales.

Es más, los que no están en el anonimato y siguen gozando del poder, aún nos siguen vendiendo la idea de que la economía mexicano va por buen camino y que gracias a los tratados Ortíz-Rubin, en los que México aceptaba 20, 000 millones de dólares, sólo para no caer en manos de extranjeros que hubo que pagar en forma precipitada y sin contar con recursos para ello. 3

Es claro que el préstamo Clinton, vini sólo a engrosar aún más la deuda externa total de México que, para finales de 1995 se calcula en 166, 000 millones de dólares, la cual exige vencimientos trimestrales que según datos de BANAMEX, se estima que para 1996, Mexico deberá transferir al exterior vencimientos de la deuda externa del orden de los 45, 000 millones de dólares, lo que explica el raquítico presupuesto general de egresos de la federación, que prácticamente implica que sea negativo con respecto al año anterior, y explica las dificultades de una recuperación sana y sostenida. A su vez, se citan en la referida fuente los futuros vencimientos que se pueden ver en la gráfica adjunta, los cuales significan una estimación de pagos hacia el año 2000. Pero existen estimaciones más elevadas. 4

En realidad con estos pagos que se supone seguirían igual hasta pagar el préstamo Clinton que fue a 3 años y con la "tasa prima" de interés, no es posible as`pirar a una recuperación de la economía, ya que el rezago es mucho y las cifras en este sentido sólo podrían ser una aproximación a una realidad, que se nos muestra como de mejoría aún cuando en la práctica la economía siga estancada.

A este respecto nos permitimos dudar de las cifras dadas por el INEGI respecto a que en el primer trimestre del 96, la economía se recuperó a nivel de -1, y para el segundo semestre el macrocrecimiento del 5%, cuando en realidad esa recuperación sólo se dió en las cifras. Por ello, para todo el año de 1996 existen versiones contradictorias: la oficial, altamente triunfalista que plantea que se rebasará para todo 1996 el 4% de crecimiento del PIB y la pesimista, que duda de los datos oficiales y que insiste en que este año es recesivo aunque en menor medida que el anterior. Por otra parte, en agosto de 1996 se realizó un pago anticipado de los vencimientos de la deuda externa por 7, 000 millones de dólares, pero en realidad, esto no significo más que una maniobra del gobierno para pagar deuda urgente de corto plazo con el Departamento de Tesoro de Estados Unidos, pero pidiendo prestado deuda de plazo de otros 3 a 5 años a través de bonos emitidos por el gobierno de los cuales 6, 000 fueron a través de una modalidad llamada notas de deuda y otras operaciones de mercado abierto, a la vez de que en ese mes se firmaba una nueva carta de intención con el FMI.

Pero, volviendo a los efectos del TLC, es claro que la apertura comercial y financiera implícitas en este tratado fueron la causa básica y detonante de la crisis devaluatoria de la que hoy día, y, pese a lo que se diga en realidad, aún no salimos. Tal vez nos digan que en 1996, habrá recuperación desde el punto de vista oficial, pero desde el ángulo de sus efectos sobre el bienestar, el empleo, el salario y el mercado interno, realmente no se siente ninguna mejoría, y esto es explicable porque el escaso excedente económico que producimos se esta yendo al exterior en forma de pagos diversos, fruto de un sobreendeudamiento irresponsable, en el cual la prisa del gobierno anterior por firmar, el TLC vino a ser la causa central que provocara este desastre. 5

Lo grave es que aún existen ideólogos que creen de verdad en el libre comercio y el libre mercado, cosa que, como sabemos, sólo existe en los textos de la desgastada economía neoclásica y los de comercio internacional y bajo una serie de supuestos absurdos y fuera de la realidad, encubriendo su anticientificismo mediante complicadas y tediosas gráficas de puntos de equilibrio que sólo existen en la mente de sus autores, pero que por su diseño gráfico resultan ser impresionantes, en especial para aquellos que no entienden que el equilibrio internacional y el libre comercio, son conceptos abstractos muy propios de los gabinetes de los neoclásicos del siglo XVIII, pero que intentar revivirlos y aun darles el grado de científicos sólo muestra que el objetivo final que se persigue es evadir una realidad mundial en donde la explotación de los países ricos hacia los pobres continúa con facetas diferentes, pero con mayor violencia y corrupción que en la era del feudalismo o la esclavitud. Ahora nos venden la idea de la llamada "globalización", que es una forma diferente de llamarle al viejo imperialismo.

A su vez, sabemos que hoy día, en México, existen ideólogos gratuitos y a sueldo que nos quieren vender la idea en el sentido de que el seguir al pie de la letra los impopulares programas de ajuste de impuestos por el trinomio FMI, BM y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, sacará en un tiempo más o menos breve de la crisis económica, y que lo lógico es que México venda o más bien malbarate su petroquímica, sus ferrocarriles y sus puertos, a más de sus empresas, en especial los bancos que en bandeja de plata se les están ofreciendo a inversionistas extranjeros. ¿Esto es lo que nos prometió el TLC? ¿Esto es lo que más le convenía a México?; dónde están los niveles de inversión productiva que se iban a traducir en mayores niveles salariales que beneficiarían a todos los mexicanos que aceptaron la trampa del "libre comercio".

En este sentido, conviene preguntar a sus promotores: ¿dónde está todo lo que nos prometieron? y por qué, lejos de pasar al primer mundo, bajamos al cuarto mundo.

Queremos recalcar hoy que el TLC está firmado y que han pasado algunos años, el que nosotros fuimos de los que no se engañaron respecto a creer en los enormes beneficios derivados de la firma del TLC. Desafortunadamente, ni siquiera tomaron en cuenta nuestros argumentos o, simplemente los descalificaron o satanizaron y no nos causa sorpresa que pese a lo que están viendo, se sigan negando a reconocerlo, que prometan que el camino es el correcto y que todo esto que está pasando es lo mejor para todos los mexicanos. 6

1 Incluye Tesobonos en manos de extranjeros. Las sumas de la amortización por año no equivale al total de la deuda, debido a que una parte importante se paga después de 2002.
2 Estimación de lo que en esa fecha serán los vencimientos en años posteriores.
Fuente: Departamento de Estudios Económicos de Banamex, con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del Departamento del Tesoro del Estado Unidos.

Continuando nuestro examen de los dos años del modelo zedillista, retomemos el asunto de la apertura financiera que permitió indebidamente que los extranjeros pudieran adquirir libremente títulos de deuda interna, lo cual antes estaba prohibido. Como sabemos, el desequilibrio en la balanza en cuenta corriente sólo se compensó con importación de capitales golondrinos que con un peso sobrevaluado y una pesada deuda externa, reconocida según datos de la SHCP al cierre de 1995 de 166,000 millones de dólares, hubo que aceptar todo el proceso devaluatorio, que se reflejó en una caída del PIB en 1995 del -7%, pero con una inflación que superó el 24%, con salarios congelados prácticamente y con un desempleo, que supuestamente, sólo llegó a un 6% dela población económicamente activa, pero que nosotros o cualquier ciudadano sabe que esas cifras fueron mucho mayores.

Valdría la pena preguntarles a los promotores del modelo si esto fue lo que nos prometieron, un país donde la violencia,la inseguridad pública, el desempleo, el subempleo, el estancamento en las ventas y el cierre de miles de empresas, han sido lo que nos prometieron con un TLC aprobado, y un modelo de política económica basado en los más severos programas de ajuste de corte "fondomentarista".

Pero más, si tomamos en consideración que ni siquiera las relaciones bilaterales con Estados Unidos mejoraron, merced a la disciplina de los gobiernos recientes a los programas de ajuste impuestos desde el exterior. Para ello, bástenos recordar que en lo comercial, a pesar de todo el embargo atunero que han prometido que desaparecerá, la verdad es que aún sigue vigente, habiendo generado enormes pérdidas en el sector. 7

Qué podemos decir respecto a las barreras no arancelarias impuestas por los productores de hortalizas a los productos agrícolas mexicanos, que han propiciado enormes pérdidas a los exportadores de hortalizas y frutas con base en injustas acusaciones de los sectores proteccionistas de Estados Unidos. 8Dentro de ello destacan los sectores que obligaron a Clinton a que cerrara unilateralmente el acceso a los transportistas mexicanos violando justamente las cláusulas del propio TLC.

Es difícil preguntarse cómo es posible que un país con quien se acaba de firmar un tratado comercial, lo cual lleva implícita una postura de "amistad", haya puesto una vergonzante barda de acero, para emular el Muro de Berlín, en su frontera con el país socio.

Qué trato les está dando la patrulla fronteriza a nuestros trabajadores que sólo van en busca de un trabajo, que por la ausencia en México de los mismos sólo buscan su subsistencia, y también que podemos decir de la Ley Helms-Burton que entierra definitivamente las posibles buenas intenciones del Tratado. Esto porque es violatorio del mismo, en donde los bloqueos entre los socios firmantes están definitivamente prohibidos. También ha quedado demostrado que es violatorio del derecho internacional por su carácter intervencionista.

En síntesis, los promotores del TLC y del modelo "fondomonetarista" reiterado por Zedillo, actuaron en función de interes de cúpulas de uno y otro país y ni siquiera el pueblo norteamericano se ha visto beneficiado sino sólo un pequeño grupo de especuladores de Wall Street, a más de los grandes magnates del FMI y el resto de la "usura internacional".

México obtuvo como recompensa de firmar el TLC el haber caído en la peor crisis económica del México posrevolucionario, haber destruído o enajenado parte importante de su patrimonio y haber tenido que caer en una servidumbre ante el agio internacional, lo cual impide toda posibilidad de desarrollo económico y social.

Como decíamos, gracias a todo esto la deuda pública externa total a mediados de 1996 asciende a 166,000 millones de dólares, de los cuales para 1995 sepagaron un total de 51,000, y en 1996, según cifras de BANAMEX, se erogarán un total de 45,000 millones de dólares, lo cual significa más de la mitad del presupuesto de egresos de la Federación y lo cual explica lo débil de la supuesta recuperación, que se sigue posponiendo, similares vencimientos se suponen para 1997 y 1998 aun cuando se dice que serán menores, sin embargo, tienen un peso definitivo en cuanto a las disponibilidades de recursos para la recuperación. Se habla de que para poder pagar esos vencimientos y no caer en el riesgo de insolvencia que parece que es lo único que los tiene preocupados, se están colocando en el exterior bonos de deuda externa con lo que se están refinanciando las serias salidad de capital que significa el pago de la deuda. 9Al respecto, en párrafos anteriores explicamos cómo el país simplemente paga su deuda sustituyendo pagos de corto plazo por refinanciamiento, que en realidad no resuelven el problema y sólo los posponen a años posteriores para ganar tiempo.

Por ello, mientras se tenga que pagar al exterior estos altísismos intereses, no habrá recursos más que para recuperaciones ficticias, fruto de cifras muy controvertibles. Por otra parte en el II Informe Presidencial, Zedillo insistió en que se seguiría apoyando en el ahorro interno, es decir en mayores impuestos y reducciones del gasto e inversiones públicas, lo cual pone en clara duda la supuesta recuperación de la que habló en su informe.

Finalmente, no es posible que México siga adoptando una política exterior tan pasiva y consecuente frente a las agresiones de nuestros vecinos del norte. Es necesaria una política más activa que vaya más alla de las condenas en organismos internacionales. Es imprecindible ya que Estados Unidos no respeta el TLC, reanudar la protección a la industria nacional a la planta productiva y al empleo, ya que no es posible que mientras Estados Unidos lleva su proteccionismo a sus últimas consecuencias, los productores nacionales sigan cruzados de brazos creyendo tontamente en un "libre comercio" que sólo existe en los modelos econométricos caricaturescos, como el propio Paul Krugman lo reconoce en uno de ellos. 10

Es necesaria una auténtica renegociación de la deuda externa, ya que con el pago de esos vencimientos lo único que se logrará a pesar de los decritos refinanciamientos postizos será, tarde o temprano, llegar a la insolvencia forzosa. el verdadero problema, y que el TLC tiene gran parte de culpa, es el sobreendeudamiento irresponsable que se acentuó a partir de los últimos sexenios y, que al parecer ha significado enormes ganancias para los usureros internacionales mientras que el país vive una de sus épocas de mayos desesperanza. Sin embargo, para el gobierno actual el cumplimiento cabal delos compromisos contraidos conel FMI y el Departamento de Tesoro de estados Unidos parecen ser las prioridades y el riesgo de insolvencia sólo se cubre con más deudas que a la larga se deberán pagar y esto no puede ser hasta el infinito.

En efecto, los datos anteriores fueron ratificados por el presidente Zedillo en el II Informe Presidencial, en el que a pesar de lo antes demostrado, insistió en que el modelo era el correcto y que el equilibrio en las finanzas públicas con un severo control del gasto, así como la libre flotación del peso, el ahorro interno como clave del allegamiento de recursos y la privatización, seguirían siendo la base del sustentamiento del modelo y de la recuperación que, afirmó, se empenzará a sentir a partir del año próximo. Ante los datos del referido informe, lo único que se puede opinar es: que riqueza de frases; pero que pobres resultados. 11

Notas


1 En el seminario de La Sociedad de Estudios Internacionales, verificado en junio de 1996, el señor Sidney Weitroub del Departamento de estudios estratégicos de Washington, dijo que gracias al TLC México disponía de 51,000 millones de dólares, que de otra forma no hubiera conseguido. Véase la opinión de estos defensores del TLC y sus efectos, que a la fecha nos quieren volver miopes para lo negativo verlo positivo. Es decir, si no hubiera habido crisis de TESOBONOS, no hubiéramos necesitado el préstamo Clinton.

2 No responde a las necesidades e la pequeña industria el nuevo plan de apoyo. Villagómez, Excelsior, agosto 18, 1996, p.4.

3 Véase el artículo de José Angel Conchelo, Revista Siempre, agosto, 1996. (Allí demuestra la falacia del nuevo programa).

4 El 12% del PIB para atender el rescate de la banca significó, según cifras del Informe anual del Banco de México 1996, un total de 180,000 millones de pesos, incluidos los de 1994 y 1995. Esto significa alrededor de 22,000 millones de dólares, lo que significa un gran subsidio para banqueros voraces e ineficientes y quita mucho las posibilidades de recuperación.

5 Véase Arturo Ortiz Wadgymar, Política económica de México, 1982-95, Mèxico, Editorial Nuestro Tiempo, 1995.

6 Véase el libro que coordinamos para el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, La integración comercial México-Estados Unidos y Canadá,México, Siglo XXI, 1990.

7 Para la evaluación e historia de lo que significó el desastre atunero para México y las perspectivas de éste, recomendamos el artículo de reciente aparición en la Revista de Comercio Exterior, publicada por BANCOMEXT, México, julio, 1996.

8 Arturo Ortiz Wadgymar, Introducción al comercio exterior de México, Nuestro Tiempo, México,1996. A su vez véase el boletín de BANAMEX, Examen de la Situación Económica de México, num. 849, México, agosto, 1996, p. 311. Allí se muestran datos donde en el periodo enero-abril de 1996, las exportaciones agricolas bajaron de 2.2 millones de dólares a 1.5, siendo las de tomate y otras verduras y frutas las más castigadas, las cuales decrecieron en 27% en el periodo, con base en voces proteccionistas de Estados Unidos que las boicotearon.

9 Véase BANAMEX, Examen de la situación económica de México, Vol.LXXII, num. 846, mayo 1996, p. 172.

10 Véase libro de Paul Krugman, gran abanderado del supuesto "libre comercio", Strategic Trade Police and the New International Economy, Instituto Tecnológico de Massachusets, 1988. Asu vez véase el libro de Sidney Weintrub, Libre comercio México Estados Unidos, las relaciones futuras entre ambos países, EDAMEX, México, 1987. Este autor fue uno de los principales promotores ideológicos del TLC en México y propulsor del modelo neoliberal a ultranza. Su función fue la de convencer a los distintos circulos de opinión acerca de las ventajas del libre comercio entre ambos países. Esto contando además con enormes recursos publicitarios y foros en gran escala.

11 El texto íntegro del II Informe Presidencial de Ernesto Zedillo, apareció en El Financiero, septiembre 2, 1996.



Arturo Ortiz Wadgymar

Investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM Profesor de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM