Gestión y Estrategia / No. 10 Edición de aniversario / Julio-Diciembre, 1996 / UAM-A


Traducción

Conferencia

Mariella Berra*

Innovacion Tecnológica Y Reorganizacion Social

Considerar la innovación tecnológica como organización social, significa, ante todo, liberarse de dos convicciones, esto es, que el progreso técnico sea tarea de los ingenieros y el desarrollo sea tarea de los economistas. Para los primeros la tecnología es una variable exógena, la cual induce al progreso técnico y en consecuencia favorece las inversiones. Para los economistas, en cambio, la tecnología es una variable dependiente, es el proceso de acumulación que favorece las inversiones y el progreso técnico. Estas dos posturas, trazadas en forma esquemática, implican una visión superficial y peligrosa de la realidad social. La primera postura define una relación lineal entre innovación tecnológica, progreso y bienestar. La concepción de la ingeniería positivista, que asocia en forma lineal innovación tecnológica, progreso técnico y progreso social, está muy difundida y se encuentra implícita en la misma elaboración del producto. Son un ejemplo de ésto los muchos atractivos de las NTIC (Nuevas Tecnologías Informáticas y de la Comunicación), como si la construcción de las autopistas telemáticas significara una posibilidad de acceso y de difusión de un bienestar general. "Las autopistas de la información fomentarán la creación de empleos con altos salarios, ayudarán a resolver la crisis del sistema sanitario, así como a enmarcar el sistema escolar"1, según se observa en el reporte oficial del Departamento de Comercio,, que establece el programa de construcción de redes informáticas en los Estados Unidos.

La segunda interpretación que identifica al motor del desarrollo, en el proceso de acumulación, ve con una óptica diferente la relación tecnología-progreso. La tecnología es un factor del crecimiento económico que tiende a reducir los costos, ahorra tiempo y trabajo y hace que la producción sea más eficiente. Se examinan, sobre todo, tanto el conjunto de innovaciones de proceso capaces de abatir los costos, como el conjunto de innovaciones de producto capaces de aumentar la clientela.

El paradigma que se encuentra en la base del crecimiento tecnológico es el de la eficiencia económica dirigida al ahorro de tiempo y de trabajo, ese paradigma que ha servido de cimiento al modelo de regulación social dominante hasta ahora en las sociedades capitalistas desarrolladas, está basado en la ecuación lineal crecimiento de la productividad, crecimiento de la producción, crecimiento de los mercados. Ambas interpretaciones deben ser reconsideradas. La primera pretende valorar una concepción lineal determinante del progreso técnico; la segunda distingue en el proceso de acumulación, en el crecimiento y en la eficiencia, al elemento guía del desarrollo, que si no resuelve al menos mitiga las contradicciones. Esta concepto implica incluso las definiciones más amplias de innovaciones, usadas por los economistas. Se entiende por innovación, aún en la acepción más rica y exhaustiva dada por la escuela sistémica, la concepción de una nueva idea y su aplicación a un nuevo producto, proceso o servicio que lleva al crecimiento de la economía nacional o a la creación de nuevas posibilidades de trabajo relacionadas a la producción de nuevas formas de aprovechamiento para las empresas. 2

Ambas interpretaciones, fundadas en una filosofía optimista del desarrollo, se encuentran en crisis debido a factores que constituyen, objetivamente, un límite para el crecimiento continuo de los mercados, así como para el surgimiento de la nueva conciencia y cultura del límite. Se transforma la relación mercado-producción. Mientras antes la producción era la variable exógena del desarrollo, hoy es el mercado la variable independiente.

Una serie de datos demuestra qué tan fuerte es la irrupción de la cultura del límite en la conciencia contemporánea, sobre todo en los ecologistas, pero también en los expertos de marketing y en los técnicos de la producción. Entre 1950 y 1970 el crecimiento se dio a un ritmo del 5% anual. Después de una fase de disminución entre 1970 y 1980, bajó al 2.9% en los ochentas para firmarse ahora en un nivel de 0.9% anual, a pesar de que la productividad del trabajo haya continuado creciendo. 3

Se suman además indicios de agotamiento de los recursos hídricos y de energía en todo el planeta. Nos encontramos frente a una primera contradicción: el mercado se hace global sin embargo, se revela finito, limitado. Un ejemplo es el caso del mercado del automóvil, que puede ser considerado el símbolo del modelo fordista de desarrollo y de regulación social, no solamente porque éste fue inventado para producir autos, sino porque también el auto estuvo al centro de todos los ciclos mercadotécnicos característicos de la época de la producción de masa. En vísperas de la segunda guerra mundial, eran menos de 20 millones los autos que circulaban, en 1950 llegaban a 53 millones, en 1970 a 195 millones.

A mediados de los años 70, comenzó a disminuir, para llegar en la fase actual, a niveles de crecimiento cero. A finales de los años 80, en cambio, de los 800 millones de autos previstos sólo circulaban la mitad. El mito de la innovación tecnológica como factor de crecimiento continuo y de bienestar expandido se desvanece no sólo por la situación real de mercados limitados, sino también por la desigualdad territorial en el acceso a los productos tecnológicos. Los lugares en donde se concentra la expansión de autos son: Estados Unidos (135 millones), Europa (125 millones), Japón (29 millones), Canadá (11 millones). Los 30 millones de autos producidos anualmente en la primera mitad de los '90, conquistan parcialmente otros mercados, como Africa, en donde circula un automóvil por cada 110 habitantes, en la India, en donde la relación es de 1 a 554 y en China en donde la relación auto - habitante es de 1 a 1374. 4 Indudablemente el costo contribuye a inhibir una difusión generalizada del auto, pues efectivamente éste es un producto costoso. Para un habitante de China, (con ingreso anual de 370 dólares) el gran estado que empieza a destacar en el escenario de la economía mundial, la adquisición de un auto de medio cilindraje, con un costo de 10 mil dólares, requeriría de una inversión de 27 años de trabajo. Para un hindú (ingreso anual per capita de 330 dólares) 30 años, para un habitante de Bangladesh o de Zaire ascendería a 45 años.

Para captar el impacto de la innovación tecnológica como organización social. Esta interpretación permite analizar la relación que se establece entre innovación tecnológica, sociedad y entorno y definir a partir de la sociedad la relación que se establece entre la tecnología y su uso. La relación que se establece entre tecnología, sociedad y entorno, no lleva a una simple interrelación. En efecto la tecnología tiene contenidos autónomos y, por lo tanto, no es tan fácil de controlar y la sociedad es heterogénea y no siempre responde en modo uniforme a los efectos de la tecnología. Además el impacto social de la tecnología, y el ambiente no siempre armonizan pudiendo determinar intereses contrastantes y a generar situaciones de conflicto. La categoría del uso social permite adentrarse en las características de estas tres variables y poder examinar las diversas consecuencias y ofrecer la oportunidad de tomar decisiones y efectuar elecciones. Permite, además, evaluar la relación entre la innovación y su aplicación social. El modo en el que invención, innovación, experimentación, aplicación y difusión, interactúan e influyen en los correspondientes efectos, asume un valor concreto.

El discurso sobre innovación tecnológica se concretiza, es posible identificar sus características, captar los límites y los riesgos, describir el impacto que se diversifica en el territorio y en los territorios. Es posible dar cuenta de los contenidos de autonomía al interior de la tecnología y de la sociedad. Sobre todo, es posible identificar a través de las estrategias sociopolíticas al interior de un elemento de fondo, que la innovación tecnológica existe y que debe ser desarrollada y fortificada. Para favorecer el desarrollo no es suficiente impulsar la innovación, sino que es necesario identificar los mecanismos institucionales de control que regulen y dirijan el desarrollo. Abandonado a sí mismo el crecimiento de las tecnologías de la informática y de la telemática, hará aún más profundas las desigualdades sociales.

Los cambios inducidos por la innovación tecnológica, abarcan todos los sectores de la organización social, cambian la organización del trabajo, las formas organizacionales, se transforma la relación producción - consumo. Como sostiene el destacado futurólogo Alvin Tofler, el tránsito del consumer al prosumer (figura intermedia de productor - consumidor, que establece una relación interactiva con el producto y que utiliza la innovación tecnológica), implica un profundo cambio cultural, cambio que cubre todo el planeta y que ofrece aspectos cada vez más heterogéneos. 5

El desarrollo tecnológico no responde a un sólo modelo sino a una pluralidad de modelos que se confrontan en un marco global. A diferencia de la sociedad del trabajo, organizada bajo el modelo de regulación fordista, basado en un modelo de organización estandarizado, uniforme y generalizado, la sociedad post-industrial se cimenta en raciocinios menos fuertes, por lo tanto parciales.

También las ventajas relacionadas con el crecimiento de las nuevas tecnologías, bajo una aparente uniformidad, pueden ampliar y reforzar situaciones de desigualdad y deformación. Tal aumento de desigualdades sociales en la sociedad de la información fueron señaladas por el mismo vicepresidente de los Estados Unidos Al Gore, sustentador vigoroso y convencido de los caminos informáticos:

"Si nosotros permitimos que las tecnologías de la comunicación hagan a un lado a los sectores más desprovistos de la sociedad -aún por un período transitorio- descubriremos que los que son más ricos en información serán aún más ricos y que los pobres serán todavía más pobres, sin garantía de poder estar conectados a las redes".6

Indudablemente que el hecho de que la tecnología, ofrezca ventajas técnicas y económicas, determinan su éxito y su difusión. Con referencia a las NTIC (Nuevas Tecnologías Informáticas y de Telecomunicaciones) los exponentes más destacados de la interpretación sistémica del proceso innovador, Freeman y Soete, indican sus principales ventajas:

  1. Velocidad y precisión al procesar y transmitir las informaciones.
  2. Capacidad de almacenar una gran cantidad de informacion.
  3. Acrecentar la flexibilidad en las operaciones de organización, diseño, marketing y administración.
  4. Creación de redes al interior de una empresa, entre las empresas y entre los individuos y las organizaciones.
  5. Expansión de las informaciones. 7

Si se observan profundamente los contenidos de cada uno de los aspectos y se da una interpretación no sólo económica sino también social, emergen sus características de ambivalencia y complejidad. Los intercambios se dan en tiempos reales, la capacidad de almacenar una gran cantidad de informacion es un hecho positivo y útil también socialmente, pero es necesario examinar el problema del control de las informacion.

La transformación realizada en los grandes procesos productivos ha sido recientemente interpretada como una verdadera revolución cultural.

En el suplemento especial del Economist, The Factory of the Future, del 30 de mayo de 1987, se sostenía que se está reinventando la fábrica sobre bases completamente nuevas. En este caso, también son infinitas las posibilidades ofrecidas por la tecnología que revoluciona los modelos tradicionales de organización, pero es necesario evaluar las numerosas facetas de la flexibilidad y qué costos sociales y humanos implica la difusión y la transformación organizacional ligada a las nuevas tecnologías. En relación a las conexiones reticulares es necesario preguntarse quién formará parte de la red. La misma expansión de la información puede significar un nivel mayor de conocimiento, más transparencia, participación y democracia, pero también en este caso es necesario preguntarse como sucederá y quién tendrá acceso a las informaciones.

La tecnología es como "Jano". Su proceso de expansión y crecimiento es ambivalente y contradictorio. Observando el desarrollo tecnológico y la relación tecnología y sociedad con la óptica del científico social, el primer problema que emerge corresponde a la relación crecimiento de la innovación - crecimiento de la ocupación.

El círculo virtual que enlazaba crecimiento de la tecnología, crecimiento de la productividad y crecimiento de la ocupación se ha roto.

La innovación elevó las tasas de incremento de la productividad del trabajo, cambiándolas del 3-4% anuales de una vez, a alzas del 10 y del 15%: un ritmo que difícilmente podrá ser alcanzado por las tasas de crecimiento de los mercados mundiales. Aunque la mayor parte de los lugares de trabajo que se están creando, sobre todo en Estados Unidos, alrededor del 60% están en sectores de alta tecnología, éstos no están en posibilidad de absorber la fuerza de trabajo arrojada por los sectores industriales y terciarios, inmediatamente después de la reestructuración de la organización del trabajo inducida por las nuevas tecnologías. Según recientes cálculos entre 1990 y el 2025, siempre en los Estados Unidos, los analistas de sistemas y los computers science pasarán de 463 mil a 829 mil y los computers program de 563 a 882 mil con un aumento respectivamente del 78.9% y del 56.1%.8 Se debe recordar, sin embargo, que en Estados Unidos los adscritos a la industria manufacturera son el 18% de la población profesional y que para el 2000 disminuirán al 10%. Es increíble que eliminando el 5% de empleados en la agricultura, el 80% de la población pueda ocuparse del sector de los servicios. Con respecto a la Unión Europea las cifras nos dicen que entre 1973 y 1993 el PIB (Producto Interno Bruto) creció regularmente el 2% anual, mientras los desocupados aumentaron de 5 a 19 millones.

Al rompimiento del círculo virtual tecnología - ocupación, participaron una serie de factores externos e internos. Entre los factores externos hay que recordar:

  1. La saturación de muchos mercados de la industria manufacturera en los países industriales avanzados.
  2. La posibilidad de trasladar, gracias a las nuevas tecnologías de la informática y de la telemática, cualquier tipo de producción a cualquier parte del mundo.
  3. El destacar en los mercados de los NIC (New Industrial Countries) que se están haciendo cada vez más competitivos gracias a sus condiciones de trabajo y de salario.

Entre las condiciones internas deben ser recordadas: la automatización redundante (automatización que genera otra automatización) que ha llegado ya a la industria manufacturera y que hoy está invadiendo fuertemente los servicios y el nuevo diseño global del proceso productivo. 9 En reciente entrevista el politólogo americano Edwar Lutwak, gran defensor de los NTIC como un medio para reducir las distorsiones organizacionales y para favorecer la productividad y la riqueza, sostiene como la "reforma" en la organización del trabajo haya creado en los Estados Unidos una enorme desocupación en la clase media.

"Hay empresas que tenían 7.236 empleados, hoy tienen 98. En América se encuentran sin trabajo empleados de edad media, en Italia son los jóvenes los desocupados. A partir de la computarización todos aquéllos que se divertían jugando con las computadoras, tienen un puesto de trabajo seguro. 10 Estas tecnologías permiten no sólo eliminar el trabajo repetitivo, sino también descentralizar y trasladar completos departamentos, como por ejemplo los de marketing y el de administración. El proceso de rediseño global de la producción se inició con los procesos de reestructuración de la empresa y de outsourcing, y continuó con los procesos de producción ligera y con la constitución de la empresa red, encaminándose hacia una reedificación global del sistema productivo. Esto permite una gran expansión y una óptima utilización de las tecnologías de la informática y de la telecomunicación, reduce los huecos de trabajo improductivo, saturando óptimamente los tiempos y aumentando al máximo los niveles de participación en el trabajo por parte de los sujetos involucrados. En consecuencia, mientras las condiciones de trabajo se mejoran la desocupación aumenta.

Un segundo problema sería la relación local - global. El desarrollo de las tecnologías informáticas y de telecomunicaciones, permite enlazar lugares distantes y desenlazar lugares cercanos, permite establecer nuevas relaciones entre empresas, estructuras económicas y territorios. Se define una nueva división internacional del trabajo.

"El ciudadano americano, que por ejemplo compra a la General Motors un Pontiac Lemans, escribe Robert Reich, destacado economista y consejero del presidente Clinton, se compromete inconscientemente con una transacción internacional. De los 10 000 dólares pagados a la GM, alrededor de 3 000 se destinan a Corea del Sur por montajes y trabajos realizados por trabajadores comunes, 1750 se envían a Japón por autopartes más sofisticadas, 750 dólares a Taiwan, Singapur y Japón por la adquisición de autopartes más pequeñas, 250 dólares a Gran Bretaña por los servicios publicitarios y de marketing y alrededor de 50 dólares a Irlanda y a las Barbados por la elaboración de datos. Y prosigue: "Los técnicos alemanes - occidentales que proyectaron la Pontiac Lemans, pueden formar parte de la organización GM, o bien de la organización alemana Siemens AG, o de una asociación mixta Siemens - GM, o puede ser que la Siemens simplemente conceda la licencia de uso de los proyectos automovilísticos desarrollados por sus técnicos".11

Las empresas tienden a trasladarse a sectores mercadotécnicos de un alto valor agregado, o bien a abandonar los lugares tradicionales de asentamiento. En el primer caso en los países y sectores avanzados se está frente a un abandono de las producciones de masa de la época precedente es decir la producción de bienes de consumo durables para cambiar a nuevos productos típicos de la época post-industrial, los cuales, como se mencionó anteriormente, favorecen el crecimiento de nuevos empleos. En el segundo caso se abandonan los territorios tradicionales de asentamiento para desplazarse a donde las condiciones de trabajo son más favorables. Se configuran así dos modelos de división internacional del trabajo: en el primero la empresa se desmasifica especializándose, en el segundo se estandariza globalizándose.

La nueva división internacional del trabajo, hace que la producción de mercancías para el mercado mundial se haga posible en una extensión geográfica mucho más amplia y en crecimiento y el proceso productivo se divida en sectores que pueden ser distribuidos en cualquier territorio con posibilidades de ofrecer las condiciones más favorables. Se tiende a ya no definir una división entre países industriales productores de bienes de capital y de consumo y países proveedores de materias primas. Además el descubrimiento de materiales determinados por las nuevas tecnologías, puede hacer que los países tecnológicamente fuertes, dependan cada vez menos de los países proveedores de materias primas. El proceso de reestructuración, hasta hoy, estaba relacionado con un determinado territorio, definido por límites reconocibles. Hoy los límites geográficos se desplazan cada vez más. El proceso de reestructuración a través del espacio de flujos, que modifican profundamente al sistema de transportes, ocurre a nivel mundial.

Sólo a través de un sistema integrado de telecomunicaciones y de computadoras, sostiene Manuel Castells y Jeffrey Henderson, es posible integrar y descentralizar, al mismo tiempo, producción, distribución y management en un único y flexible sistema mundial interconectado. Las nuevas tecnologías en el campo de las telecomunicaciones son los canales electrónicos de la era informática, equivalentes al papel que jugaban los sistemas ferroviarios en el proceso de industrialización. 12

Todo esto provoca una verdadera revolución espacial. Si el modelo de producción industrial clásico estaba basado en un espacio en el que una serie de procesos de producción de decisión y de formación de identidades colectivas, se hallaban y se concentraban en un sólo lugar, el nuevo modelo se define en un contexto cuyas dinámicas dependen cada vez más de las conexiones entre un determinado territorio y las que se encuentran fuera de sus límites. En medida creciente las posibilidades productivas y valor económico de todo espacio territorial, tienden a presentarse hiperdeterminados por flujos de decisiones que los rebasan, partiendo de sujetos organizacionales y de intereses que se mueven según las lógicas de un radio superior. Cosa que por lo demás no sucede en la otra función esencial determinada territorialmente, que es la identidad colectiva. Esta se encuentra definida por dimensiones de confianza, pertenencia recíproca, que están delimitadas y circunscritas en un espacio muy preciso. 13

Esta revolución espacial marca una separación entre espacio de la economía, determinada por la dimensión de los flujos, y espacio de la política, todavía ligada a una espacialidad de lugar limitado. El nuevo salto tecnológico que contempla la conjugación de computadoras y telemática, lleva a la red económica más allá de los límites del territorio político, le asigna un nuevo espacio que no corresponde a ninguna área territorialmente limitada sino que se efectúa en una dimensión planetaria. Esta transformación erosiona uno de los puntos fundamentales en que se basaba la esencia de la política, o sea el poder sobre el territorio. El riesgo, utilizando una acertada expresión de Manuel Castells, es el de crear un mundo de poderes sin lugares y lugares sin poderes.

En un contexto de economía global se hace cada vez más importante favorecer el desarrollo de los factores locales, crear formas de organización a nivel territorial que eviten la situación de despojo de poder territorial que pudiera crearse. Las transformaciones tecnológicas presentan formas de descentralización y reestructuración de las empresas, que en el ámbito de un proceso de globalización pueden implicar el abandono de los límites nacionales y locales tradicionales.

La tarea es la de crear tecnología, revitalizar viejos centros, aprovechar puestos profesionales ya existentes, desarrollar proyectos educativos y de formación. La política juega un papel importante, pero no la política con P mayúscula, sino la política capaz de adecuar la tecnología a las condiciones del contexto. En esta tarea los gobiernos regionales y locales más cercanos al gobierno nacional que a los contextos territoriales, tienen mucho más posibilidades de realizar proyectos acabados.

Al inicio se habló de la relación entre innovación tecnológica y sociedad, examinar en concreto esta relación nos lleva a hablar de sociedades locales, y a estudiar en modo analítico dimensiones más circunscritas. El territorio se convierte en un lugar de producción de estrategias organizacionales y políticas, tendientes a favorecer el desarrollo de contextos innovadores, de estructuras territoriales en donde recursos financieros y humanos se relacionan. Los contextos son áreas territorialmente limitadas, definidas por condiciones de proximidad espacial entre empresas, por raíces socioculturales comunes, y por un fuerte sentido de pertenencia a una comunidad territorial. Estas estructuras operan como mecanismos de reducción de la inseguridad, permiten recaudar y hacer circular la información rápidamente, operan como mecanismos de desarrollo de las capacidades creativas y empresariales locales, que no necesariamente se encuentran en el campo de la alta tecnología.

Las experiencias internacionales de éxito demuestran como el crecimiento tecnológico no sólo consiste en anexar los factores necesarios de producción a las industrias de alta tecnología.

El elemento de sinergía entre capital de trabajo y materias primas, que en este caso es el conocimiento, depende también de formas específicas de soporte institucional y de organización social, la red social que favorece el intercambio de informaciones tecnológicas es un elemento de sostén de la creación de un contexto innovador. Esto no significa que no se valore la importancia de programas nacionales y de investigación que evalúen el impacto de las tecnologías e intervengan por una difusión equilibrada y de instituciones nacionales y transnacionales idóneas para evaluar los efectos sociales de la tecnología, como por ejemplo la OTA (Office of Technology Assessment) en los Estados Unidos.

Aunque la innovación tecnológica en el campo de la informática y de las telecomunicaciones, dadas sus características no concretas, ofrece una imagen aparentemente gratuita y de fácil transferencia y adquisición, su crecimiento marca profundas diferencias entre países que hacen investigación y los que no la hacen, entre países ricos y países pobres. Estos países no conocerán los mismos resultados, pero posteriormente podrán profundizar las diferencias territoriales existentes. Es simbólico el dato sobre las alianzas tecnológicas estratégicas entre empresas productoras en los sectores de alta tecnología. Entre 1980 y 1989 el número más alto de alianzas, 849 han sido en el campo de la biotecnología, seguidas por los nuevos materiales (430 alianzas), por la microelectrónica (387), por las telecomunicaciones (368), por las empresas de software (346), por las empresas que operan el campo de la automatización industrial (281). Con respecto a los grupos de los países involucrados, alrededor del 95% de las alianzas se relacionan con los países desarrollados, con alzas de 99.1% en las biotecnologías. En relación a los estados desarrollados, las alianzas se concentran en los países de la triada (Estados Unidos y Canadá, Comunidad Europea, Japón) con una alza del 96% para las empresas de Software. 14

El cambio tecnológico comporta un fuerte cambio cultural. La innovación tecnológica no constituye un factor exógeno que presiona desde el exterior sobre el sistema sociocultural, quedando de alguna forma separada de éste. La innovación. La innovación tecnológica es transformada en el interior de los diferentes ámbitos de la estructura social. En consecuencia el sistema socio-cultural no asume un papel únicamente pasivo de resistencia o de aceptación, sino que interviene para estimular e influenciar el curso de los procesos innovadores. En esta perspectiva las nuevas tecnologías continúan siendo, indudablemente, una fuente de transformación cultural, pero las actitudes, las elecciones, los conocimientos individuales y colectivos, influencian la producción y la difusión. Estas contribuyen a plasmar y dirigir el proceso conjunto de innovación tecnológica. El saber técnico es acumulativo: el conocimiento se basa en un conocimiento previo, por consiguiente no toda la tecnología es transferible fácilmente.

La variedad cultural marca fuertes discriminaciones no sólo en el plano de la producción, sino también en el del consumo. De una reciente investigación realizada en los Estados Unidos resulta que los usuarios del World Wide Web, son alrededor del 70% personas con título de estudio superior y con un sueldo superior a los $ 70 000 al año. En los Estados Unidos y en Alemania, países en donde el nivel de instrucción es alto, la demanda informática proviene de consumidores jóvenes y de profesionistas, mientras que en Italia la demanda informática proviene de entes públicos e instituciones. El crecimiento de una cultura tecnológica puede favorecer el desarrollo de un mercado alta tecnología, por lo tanto, es importante también desde el punto de vista del interés de la empresa. La cultura de sociedades tecnológicamente avanzadas en el campo de la información, no puede ser productivamente realizada si no hay un nivel significativo de innovación en el contexto social. Se pueden adquirir celulares y computadoras personales, enlazarse a redes. Unicamente se pueden desarrollar nuevas ideas, nuevas formas organizacionales y nuevos mercados, en donde están presentes procesos de información innovadora, en donde hay una buena alfabetización general e informática y una disponibilidad al aprendizaje y al cambio. No se puede pensar en pasar de un desarrollo industrial a un desarrollo post-industrial sólo adquiriendo tecnología.

En consecuencia el sistema local es un elemento constituyente para entender qué recursos deben ser desarrollados y cómo, recursos que pueden estar en campos aún diferentes a los de la alta tecnología.

A menudo, un desarrollo combinado o equilibrado favorece el crecimiento y la buena utilización de la innovación. Cada nación debería elaborar un Sistema Nacional de Innovación y cada región un sistema subnacional de innovación, que tome en cuenta las características culturales de los agentes y de las instituciones que puedan favorecer la innovación. El saber abstracto, aparentemente generalizado, parece cada vez más disponible, pero su valor pertenece al territorio. Considerar la innovación tecnológica como organización social lleva a pensar globalmente, pero a actuar localmente, en forma de lograr valorar los recursos territoriales existentes.

La valorización de los recursos territoriales, y sobre todo, de los humanos es una condición preliminar y necesaria para favorecer la constitución de redes sociales que son un elemento esencial para generar innovación tecnológica. Hoy algunos economistas consideran a la tecnología como un patrimonio de relaciones. Los patrimonios de relaciones pueden ser considerados como el conjunto de culturas, relaciones interconectadas, sinergías que permiten una productividad media social, superior a la que se obtendría de individuos o situaciones de igual capital humano y físico, pero que operan aisladamente o en otro orden de relaciones. Una parte de los contenidos de la tecnología son enriquecidos por el contexto en el que se producen. Estas características de la innovación tecnológica y sus efectos territoriales son detallados por Manuel Castells:

"El impacto territorial más importante del nuevo sistema social, técnico económico, no es la concentración, ni la difusión de actividades, sino el proceso simultáneo de centralización y descentralización, según los requisitos espaciales de cada función y de cada organización. En consecuencia tenemos al mismo tiempo la formación de ciudades globales que controlan la economía y la política de este mundo, la difusión de plantas y talleres en diversas regiones y países, la formación de líneas globales de montaje y la concentración de centros de excelencia tecnológica".15

El resultado es un sistema descentralizado más flexible que el tradicional, verticalmente integrado. Flexibilidad significa también no tener una idea mítica de que el desarrollo tecnológico solucionará los problemas y pensar que el desarrollo de tecnologías sofisticadas sea lo más interesante y lo más útil. Lo más importante es un desarrollo territorial equilibrado que mejore la calidad de la vida y haga más agradable el ambiente. Es importante desarrollar servicios y actividades que mejoren nuestras ciudades, nuestros países. Es necesario, por lo tanto, cambiar las políticas de la tecnología con las políticas industriales y las políticas sociales.

La flexibilidad es la característica de la economía de la información que se adecúa a las condiciones y demandas de cada sociedad, de cada cultura, de cada organización. La innovación tecnológica define por lo tanto, una pluralidad de modelos organizaciones y de soluciones que no pueden reducirse a una sola opción y a un único proyecto político. Esto implica una intervención institucional inteligente de control y dirección del desarrollo.

Notas




Mariella Berra
Conferencia Dictada en la UAM Azcapotzalco en julio de 1995 por la autora,
investigadora de la Universidad de Turín, Italia
Traducción de la Doctora Anahí Gallardo Velázquez
Profesora Investigadora del Departamento de Administración de la UAM-A