Gestión y Estrategia / No. 10 Edición de aniversario / Julio-Diciembre, 1996 / UAM-A


Estado y gobierno, algunas reflexiones sobre el presente régimen

Gilberto Calderon Ortiz
  1. Introducción
  2. Los aspectos políticos
  3. El estado y la política
  4. Los dos años de gobierno de Ernesto Zedillo
  5. Algunos aspectos de la política del presente régimen
  6. Notas

Introducción

En este artículo se encontrará una breve reflexión sobre los dos primeros años de gobierno del régimen zedillista. Partimos del supuesto siguiente a manera de hipótesis: a medida que avanza el proceso de globalización de la economía a nivel mundial y el país se involucra cada vez más en él, se le reducen las posibilidades de un camino independiente. También consideramos que la marginación, la pobreza, la falta de empleo, etc., se agravan a medida que en México se profundiza la actual política económica. 1

Como se observará en este artículo, también reflexionamos sobre algunos aspectos que nos parecen relevantes para entender la esencia del desarrollo de la sociedad mundial y como influye o casi determina el avance de países como el nuestro. Empezamos por observar los consecuencias que acarrean los cada vez más dinámicos cambios en la producción y distribución de la riqueza en las poblaciones. Esto significa que en primer lugar describiremos la realidad con el objetivo de que nos interroguemos sobre las causas que subyacen bajo la superficie de los hechos. Y en este orden de ideas no resulta entonces extraño que con tales hilos conductores tengamos que hacer consideraciones sobre el Estado y su esencia, pues no podemos obviar que las poblaciones, se encuentran inmersas en tal institución política: la pertinencia salta a la vista pues incluso implica precisar los alcances y limitaciones de las administraciones públicas, que son propiamente el gobierno en acción, siendo este último el depositario y ejecutor de las decisiones que mantienen la estabilidad y cohesión social necesaria para el mantenimiento del sistema.

Empecemos por observar los efectos de los dinámicos cambios de los factores de la producción en los países de alto nivel de desarrollo, ahí vemos que también un porcentaje de su población, al igual que en los países de menor desarrollo, queda marginada de los aceleradas transformaciones que están dando en las ramas económicas; la expulsión de los trabajadores de todas las actividades es permanente, no importa los niveles de preparación y capacidad. Los expulsados del mercado laboral difícilmente pueden volver a tener posibilidades de encontrar un puesto de trabajo. No sólo los trabajadores con experiencia enfrentan problemas también los tienen las nuevas generaciones de profesionistas, en Alemania, por ejemplo,

"...200,000 estudiantes saldrán este año de las universidades...en busca de un puesto de trabajo. Ni siquiera ingenieros, médicos y licenciados en ciencias empresariales o naturales encuentran un puesto de trabajo pese a haber concluido sus exámenes con calificaciones extraordinarias. Investigadores del mercado laboral cuentan con un exceso de oferta de universitarios en los próximos años" 2

Actualmente a nivel mundial se profundiza la siguiente paradoja: se produce mas riqueza con menos trabajadores. Los servicios ya no son el sector que absorbe con prontitud y en la misma magnitud, como antaño, los excedentes de la población económicamente activa que es expulsada de los distintos campos de trabajo. El proceso de automatización, computación y utilización de robots o máquinas que sustituyen a trabajadores, es una de las razones que subyacen en esta situación. Fundamente esto obedece a la intención de abaratar costos y desprenderse de compromisos laborales. La feroz competencia entre empresas rivales las obliga a reducir sus plantas laborales e incrementar la carga por trabajador. Esta es la medida más socorrida en países como el nuestro; en los de alto nivel de desarrollo se eleva la composición orgánica de capital: se substituyen la maquinaria y los procesos de trabajo por elementos más sofisticados. En todo el mundo las organizaciones privadas sopesan económicamente si es más conveniente: vender las empresas, aliarse con otros, instalar y/o modernizar las plantas, o, bien incrementar la utilización de mano de obra si esta es abundante y barata . 3

Las ventajas competitivas o comparativas que buscan las empresas solo obedecen a un criterio: obtener la máxima utilidad. Esta es la base de la racionalidad económica imperante. A esto hay que agregar que quienes marchan al frente de este proceso y mantienen un predominio, son las grandes empresas transnacionales y los centros financieros mas importantes; esta es una realidad insoslayable.

Las empresas importantes a nivel mundial son aquellas que se ubican en la electrónica, la industria automotriz, la alimentaria, la farmacéutica. Para cualquier habitante del mundo de nivel socioeconómico medio no son extraños los nombres de la Sony Corporation, Japonesa (electrónica); la General Motors y la Ford, Estadounidenses (automotrices); La Coca Cola (alimentaria, se supone); la Nestlé, Suiza (alimentaria); la Bayer Alemana (farmacéutica, que produce el popular Alka-Seltzer y la aspirina). Las grandes empresas mexicanas, cubren espacios que no son de interés para los grandes conglomerados mundiales; incluso se expanden a los grandes países y en mayor medida a los países de menor desarrollo; podemos citar a Grupo Cementos de Chihuahua 4 , La Panificadora Bimbo y el Grupo Maseca, la primera exporta e incluso compra plantas en el país del norte; las segundas producen pan y tortillas e instalan plantas en países centroamericanos. Las fusiones y convenios a nivel mundial entre empresas incluso rivales es una realidad . 5

El capitalismo a nivel mundial actualmente hoy más que nunca no reconoce fronteras. Sin embargo a nivel particular las empresas luchan e impulsan la globalización o la regionalización, si resulta conveniente para sus intereses. En este panorama se encuentra inmersa América Latina y como parte de ella, México. En el mundo se da una producción de riqueza como nunca antes pero, sin embargo, las condiciones socioeconómicas en que se debate el mayor porcentaje de la población de nuestro continente, tienden a abatirse cada vez más . 6

El desempleo, la carestía, el resurgimiento de enfermedades ya casi erradicadas es una realidad. También encontramos como un reflejo de los graves problemas que azotan al país que el alto índice de criminalidad aumenta día con día.

Un obstáculo que impide tratar de dar solución a los problemas sociales en nuestro continente, lo constituye el pago del servicio de la deuda externa. En México el anterior titular del ejecutivo, Carlos Salinas de Gortari, anunció durante su gobierno a través de la TV y el radio , enlazados a nivel nacional, que los mexicanos podíamos ya decir a nuestros hijos que ya se había resuelto, incluso para las generaciones posteriores, de una vez y para siempre el problema de la deuda externa. Sus cualidades de estadista había logrado lo que los anteriores presidentes no pudieron . 7 El Sr. Salinas creó una ilusión que por lo tanto resultó falsa. El presente régimen, al igual que los anteriores, prefiere seguir pagando la deuda externa que ha crecido considerablemente al grado que para 1995 llegó a los 161 mil cien millones de dólares y se espera que a finales de diciembre de 1996, se sitúe en 166 mil doscientos millones de dólares. 8

De ese total la deuda pública externa para junio de este año fue de 98,904 millones de dólares. Para ese mismo mes el total de la deuda externa, representaba el 38 por ciento del PIB. Y según fuentes oficiales el servicio del débito "...absorberá de 10 a 12.5 por ciento de los ingresos anuales del país por concepto de exportaciones, si la tendencia se mantiene en los próximos años" 9. Con tal panorama es difícil pensar que habrá recursos en el futuro para atender, con el fin de evitar o prever estallidos sociales aunque sea parcialmente las necesidades sociales,. Los datos anteriores dan una idea de los compromisos que en el futuro habrán de cumplirse, y que seguramente se cumplirán. Baste observar que no habrá tampoco en el futuro recursos para atender con cierta amplitud las necesidades de amplias capas de población. La actual política económica ha encontrado resistencias, ya desde el año de 1987, los trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas, en un desplegado publicado, desnudaban la política económica del entonces presidente Miguel de la Madrid Hurtado 10, que es el primer mandatario que da un cambio drástico al papel de Estado, pasando de benefactor a impulsor de la política neoliberal.

Este gobernante inició y prosiguió sin detenerse hasta el final de su mandato con una serie de medidas, como la venta, liquidación, fusión y traspaso de empresas públicas, así como la desrregulación económica y la apertura comercial al exterior. Su sucesor no sólo no varió el camino sino que acentuó las medidas. El doctor Ernesto Zedillo --quien realizó, al igual que los dos anteriores que le precedieron en el cargo, estudios en una universidad norteamericana de excelencia académica--, prosigue, en sus dos años de gobierno, sin variar un ápice los lineamientos marcados a partir de 1982. Por ello los trabajadores y las organizaciones sociales y políticas contestarias, han seguido denunciando que la actual política económica, es una continuación de la seguida por MMH y CSG, que sólo busca el beneficio de un reducido grupo de familias mexicanas que usufructúan un alto porcentaje del PIB.

Los aspectos políticos

Tratará de mostrarse a lo largo de estas páginas la imposibilidad de dar salida a los problemas presentados. La situación socioeconómica descrita para las grandes mayorías desemboca, no cabe duda en la realidad política, esto es, tal situación es producto del sistema político. Economía y política no están desligadas, a veces se desfasan por momentos, como sucedió en el pasado, cuando en México los presidentes tomaban determinaciones que a los ojos de los empresarios resultaban lesivas para sus intereses y favorecedores de los trabajadores.

En el sexenio de Luis Echevarría y en el de José López Portillo, se dieron por decretos aumentos salariales que evidentemente repercutían en los costos, lo que traía consigo el incremento de los precios. Ante el proceso inflacionario el Ejecutivo otorgaba nuevos aumentos salariales pero a su vez los empresarios nuevamente aumentaban los precios: el círculo vicioso era casi perfecto. La inflación siguió galopante en el periodo de Miguel de la Madrid, hasta que al final de su régimen y durante el de Carlos Salinas se llevaron a cabo pactos entre los factores de la producción para evitar el alza de los salarios más no así el de los precios, como una de las medidas, entre otras, para evitar que la inflación no se dispare mas allá de lo planeado. Tal política salarial hasta el presente no se ha abandonado. Es claro que también el gobierno toma otras medidas que son lesivas para las mayorías como es la de reducir el gasto público dedicado a los aspectos sociales.

Por ello cuando El Banco de México y la Secretaría de Hacienda, sostienen que se mantiene controlada la inflación, lo cual impide que la canasta básica se encarezca, esta es una opinión que no tiene que ver nada con la realidad. La actual forma de hacer política hacía los trabajadores y las mayorías la heredó el actual mandatario, pero además por convicción propia no se ha apartado ni por equivocación de las recetas aprendidas.

Las protestas y movimientos sociales y aún los movimientos armados, si bien aislados y por lo tanto sin articulación no han desembocado hasta ahora en confrontaciones generalizadas. Sin embargo la situación política que en el pasado era con cierta facilidad controlada por el presidencialismo y el PRI, se resquebraja. El sistema político actualmente se muestra incapaz de seguir siendo una formula eficaz. En el seno del propio partido las luchas de las facciones que representan intereses antagónicos, las lleva a dirimir sus diferencias llegando incluso al homicidio. Los asesinatos todavía no resueltos del candidato priísta a la presidencia, Luis Donaldo Colosio y del Secretario del PRI, José Francisco Ruiz Massieu, no tienen para cuando las autoridades competentes dar a la sociedad una explicación satisfactoria. Son, casi seguro, crímenes de Estado. Tal parece que no hay voluntad política en las altas esferas para encontrar a los culpables intelectuales y realmente materiales de esos hechos delictivos. Por supuesto que mucho menos hay que esperar que la administración se digne dar con los criminales que han segado y siguen segando la vida de los opositores políticos. El partido de Estado que no está desligado de los grandes intereses económicos y políticos, pues sirve a ellos, si bien hace unos años aseguraba la estabilidad política entra en un periodo de confrontaciones mas enconadas con otras fuerzas pues quiere seguir participando en forma protagónica en el modelo que permite la producción y reproducción ampliada del capital.

Antes de analizar los cambios políticos más importantes que se han dado, así como las razones económicas que subyacen en ello, en estos dos últimos años del presente régimen, pasaremos a hacer una revisión a los problemas esenciales que permiten entender al Estado y su quehacer y función en el mayor nivel de generalidad y abstracción, para de esta forma entender la reforma política que se ha firmado entre los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión, así como los retos políticos más importantes a los que se enfrenta.

El estado y la política

La relación política ha sido siempre una realidad que en forma metódica y sistemática es estudiado por los griegos desde la época de los tres grandes filósofos: Sócrates (h 428 a C-399 a.C), Platón (h 428 a.C-348 a.C), y Aristóteles, (384-322 a.C), siendo éste último el que logró definir algunos rasgos de la particularidad del Estado 11 . Esta tradición en la cultura occidental se desarrolla en mayor medida en el periodo del renacimiento, con Maquiavelo (1469-1527), el que con nitidez escribe, sobre el arte de gobernar, y el papel del gobernante, así como sobre la fortaleza del Estado: "...se puede argumentar que Maquiavelo estaba fundamentalmente interesado en el Estado más que en la forma de su gobierno y tan bien en el Estado como una entidad autosuficiente en continuo conflicto con otros Estados y, por lo tanto necesitado de poder...quería un Estado fuerte capaz de imponer su autoridad en una Italia desesperadamente dividida" 12. Con tal pensador se inicia propiamente el análisis del Estado desde un punto de vista pragmático y alejado de criterios dogmáticos y religiosos. Llama la atención en la cita el que el Estado debe estar por sobre cualquier poder. Sin embargo si sólo nos movemos en el ámbito político, no comprenderíamos que es un poder ligado a los intereses económicos predominantes.

Posteriormente Thomas Hobbes (1577-1679), John Locke (1632-1704), y Juan Jacobo Rosseau (1712-78), en el mayor nivel de generalidad y abstracción señalan las condiciones en las que surge el Estado, así como su esencia. Los tres llegan, matices más matices menos, a similares conclusiones: esta institución es la sociedad políticamente organizada cuyos objetivos son preservar la paz y la defensa común de todos sus integrantes. El Estado por lo tanto es neutral: no representa intereses particulares 13

El Estado es soberano, sus integrantes son los que determinan la forma de gobierno y escogen a sus gobernantes, por ello es autónomo con respecto o otros poderes, ningún otro poder, ningún otro Estado puede intervenir en su vida interna. Para nosotros tal concepción entraña más bien el deber ser y no el es. Es evidente que en la época en que escriben los tres citados pensadores, el Estado, como siempre, en realidad favorecía a una clase, ningún gobierno, como brazo ejecutor del Estado deja de ser clasistas. Por supuesto ellos escriben en un periodo donde las relaciones de producción feudal están siendo hechas a un lado por las capitalistas que requieren que los hombres sean políticamente iguales y no se basen las diferencias por la clase en las que nacen, pues de este modo no estarán arraigados a la tierra y podrán tener la movilidad que el capital necesita para poder comprar libremente su mano de obra. La fuerza de trabajo podrá venderse sin obstáculos en el mercado de trabajo, para ello no debe importar entonces su condición social.

El Estado es visto por estos autores sólo desde el punto de vista político. Si entendemos lo político como una relación de poder entre los hombres, donde alguien o algunos toman decisiones que se ejecutan o se dejan de realizar 14, y en el que se contempla si habrá beneficios o perjuicios para los integrantes. El Estado encierra para preservar la paz y la defensa común, la capacidad también de decidir como, cuando y contra quien se utiliza la fuerza pública. Otro pensador como es Max Weber, sobre el particular profundiza y sostiene que el Estado tiene el monopolio para ejercer legítimamente la coacción física 15. Por supuesto que tal autor no nos dice el porque se tiene que ejercer la coacción física --que para nosotros significa la violencia institucionalizada. Implícito está también aquí el problema de la soberanía, pues la violencia se ejerce contra aquellos que desde el exterior quieren intervenir en los asuntos internos, y por supuesto que utiliza contra aquellos que perteneciendo al Estado, desde el interior atentan contra la estabilidad y el orden establecido. 16

Esto nos lleva en el presente, como antaño a Maquiavelo, a observar si el Estado debe ser fuerte y no estar subordinado a ningún otro poder. Ahora bien, este orden establecido no es neutral, aunque desde el punto de vista lo es para la corriente de los citados Hobbes, Locke y Rosseau, pues para el materialismo histórico dialéctico, esto es sólo en apariencia, pues el Estado está al servicio de una clase, es un órgano de opresión de una clase respecto a otra. Si ahora nosotros introducimos la idea de que el Estado somos todos, está chocaría con la idea central del materialismo. Se salva el escollo si entonces decimos que dentro del Estado, que somos todos, la mayor parte de los grupos sociales, se encuentran sometidos a la explotación por un reducido sector de la población. Los individuos no pueden salir del Estado porque en él crecen, se reproducen y mueren.

Por supuesto que las mayorías aceptan, tengan o no claridad, la situación de explotación a que las someten otras clases, pues ello les permite producir y reproducir sus condiciones de vida material y social. Es claro que si éstas no están garantizadas varias son las alternativas que pueden seguir: rebelarse; salir del Estado en el que nacieron y se desarrollaron y buscar en otros países mejores condiciones; o bien aceptar con mansedumbre su trágico destino. Sólo en el primero de los casos ha dejado de tener fuerza la ideología dominante que legitimaba ante los ojos de los dominados, el estado de derecho en que se encontraban.

En la opción de abandonar el país para asimilarse a otro en forma legal o ilegal, de todos modos, salvo los casos excepcionales no dejarán su condición social de individuos explotables; aún si las condiciones de vida son mejores en otras latitudes, ello no implica que dejar de seguir permaneciendo a la clase en la que nacieron. En el Estado moderno, democrático por naturaleza, el individuo de las clases subalternas tiene la libertad de escoger a su explotador, claro que a medida que el proceso de acumulación de capital se hace más complejo, ya ni de esa libertad pueden gozar pues los explotadores ante tal abundancia de mano de obra se dan el lujo de negarse a ser escogidos como explotadores.

Por ello otra vez tenemos que señalar que el aumento de la composición orgánica del capital, reduce las necesidad de contratar más trabajadores y más bien expulsa a aquellos que ya no son necesarios en las actividades económicas.

Pero volviendo al Estado, encontramos que su función no solamente es política y económica, sino que también es social e ideológica. Social, porque fortalece a la clase hegemónicamente dominante; más aún incluso modifica su composición al favorecer a algunos de sus miembros en detrimento de otros. Tal institución, con respecto a la clase o clases dominadas y subalternas, procura su dispersión, su atomización; busca controlar sus organizaciones y confundirlas con respecto a sus objetivos, para ello recurre a todas las medidas legales para ello, de por si ya favorables a los intereses dominantes. Más aún, si necesita adecuar las leyes para conseguir sus propósitos, lo hace.

Cuando, si a pesar de todo no tiene los resultados que persigue, no para en mientes para también violar flagrantemente el estado de derecho y caer en la ilegalidad con tal de evitar que los subordinados sobrepasen la capacidad de la burocracia y el ejército que los mantienen dentro de los límites que demanda el capital. Por supuesto que en tiempos de paz, atiende parcialmente a través del gasto público ejercido por la administración central y paraestatal, las necesidades de las mayorías. Y decimos necesariamente porque el gasto público para estos menesteres no puede ir mas allá de aquella parte de la riqueza que en las sociedades modernas acepta el capital que se destine . 17

En el terreno ideológico, el Estado mantienen una campaña permanente para representarse ante los ojos de la nación más como objeto que como sujeto, en el sentido de sostener que es conducido por las mayorías: ser servidor de los gobernados desposeídos. Antes, sostiene Woodrow Wilson, las mayorías sobrellevaban al Estado; éste actuaba imperativamente y sin consultarlas. Ahora, entronizada la opinión pública, lo único que hace es seguir sus dictados. Por supuesto que el gobernante --dado que el Estado es una abstracción de la relación política objetiva-subjetiva, entre hombres-- a través de la administración pública, que es el gobierno en acción, debe educar a la sociedad e incitarla a que de su opinión sobre la política a seguir, pero debe colocar las ideas que él quiere que la población las haga suyas y las demande al gobernante, como si realmente fueran propias . 18

Es obvio que el autor quien fuera Presidente de los EU, a principios de este siglo, sin mencionarlo explícitamente, sostiene que el gobernante debe manipular a la opinión pública. En el fondo el gobernante es el sujeto; la población el objeto. La ideología debe afianzar la tesis contraria y deber verse a los gobernantes como servidores de las mayorías.

Con estos elementos teóricos nosotros pensamos que es la corriente del materialismo histórico dialéctico, la que explica a fondo los nexos ocultos que impiden ver la verdadera naturaleza del Estado. Con ellos se puede analizar cualquier formación en la época actual y aún en el pasado. Es claro que ahora habrá que añadir en el análisis --por lo que este se vuelve mas complejo, pues la realidad asimismo lo es-- que las grandes transformaciones en el aparato productivo, gracias a la ciencia y a su aplicación como tecnología, han llevado a la economía a nivel mundial a la globalización. donde las sociedades se ven cada vez más inmersas en intercambios de bienes y servicios, pero sobre todo de capital. Estos son como ya hemos visto determinados por las grandes empresas transnacionales y los centros financieros.

Los Estados nacionales se están rápidamente transformando y ya no tienen como eje de su acción central en el terreno económico solo a los capitales nacionales, sino que ahora atienden y cada vez más en forma creciente a las demandas del capital internacional. En su función política siguen pendientes de mantener al interior del territorio la estabilidad, pero, por otra parte, se ven obligados algunos de ellos a negociar con organismos internacionales, la política económica que seguirán, como es el caso de México y el resto de los países de América Latina. En esta política ya no es un objetivo conseguir o acercarse al pleno empleo, así como atender las necesidades de salud, educación etc., en forma creciente. Más aún estos aspectos deben ser dejados al libre juego de la oferta y la demanda.

Milton Friedman, un firme precursor y defensor de estas medidas sostiene que el Estado debe retrotraerse y reducir claramente su intervención en la economía 19; de hecho solo asumir el papel de vigilante, de gendarme. Menudo problema resulta entonces el que se desatienda de estas actividades: se dan las condiciones para que su legitimación se ponga en entredicho. De la pretensión pretérita de ser un Estado Benefactor y Planificador, se ha pasado a un Estado neoliberal que difícilmente puede encontrar explicaciones convincentes para que las grandes mayorías acepten el abandono en que las deja. Su gasto corriente y de inversión ya no es utilizado como un instrumento que palié las grandes contradicciones entre los dueños, (y sus representantes) del capital, y los grandes sectores sociales que cada vez más en forma creciente no son contemplados en las políticas públicas. Si entendemos a éstas como la toma de acciones que demandan la acción concertada entre sobre todo, sector público y privado y en menor medida social, que afectan o benefician al resto de la sociedad, pero sin que esto sea un fin sino un medio para que el sistema se profundice.

En los aún Estados Nacionales, sus dirigencias más conspicuas, ven como escapan a su control instrumentos económicos como el gasto público y de inversión, que en el pasado les permitían cierto márgenes de acción para aparentar ser representantes de la sociedad en su conjunto. Esto sucede en la inmensa mayoría de los países de América Latina y aún en países como los EU, y Francia, donde ante el problema de seguridad y asistencia social, los gobiernos recortan presupuestos destinados a atender los efectos perversos y negativos que por siempre vienen acompañando al proceso de acumulación de capital, pero que con la globalización se acentúan y se agravan. La legitimación del Estado ante los ojos de la sociedad pierde eficacia.

Un ejemplo de lo anterior es la cada vez menor participación de las poblaciones en los procesos electorales. Sin embargo no hay ya en las sociedades capitalistas una alternativa atractiva para las poblaciones ante el derrumbe del socialismo real; ya no hay un modelo a seguir aparentemente. Los ciudadanos buscan a sus problemas soluciones individuales, cargadas en buena medida de dosis de egoísmo; la solidaridad disminuye y parece desaparecer. En países de gran desarrollo, como los EU., aparecen incluso grupos derechistas paramilitares independientes del aparato del Estado, que justamente lo cuestionan a tal grado que los llevan a cometer actos de terrorismo20. Nos parece que los individuos en forma creciente están dejando de reconocer a sus estados como sus representante; los ven más bien como una entidad contraria a sus intereses, o, por lo menos que no los toma en cuenta. Es indudable que la instauración en todos los países del modelo neoliberal que reduce drásticamente el tamaño y las funciones del aparato del Estado, mina y minará todavía más las bases de legitimación en que se sustenta.

Es incluso un problema teórico entender hacia donde se dirige y los cambios que se deberán operar en él, para seguir siendo un elemento cohesionador de la unidad social. Por lo pronto es imposible, en el corto plazo pensar en la creación de un Estado Universal; más bien nos encontramos con que los representantes políticos de los países más desarrollados en acuerdo con organismos internacionales, no tanto la ONU, sino el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, son los que tienen incidencia sobre el desarrollo del capitalismo a nivel internacional. Tales entidades analizan, resuelven y ejecutan las políticas económicas que habrán de seguirse para destrabar las tensiones y conflictos que se dan en la competencia de los grandes conglomerados empresariales. Si en este nivel no se resuelven los problemas toca a los gobiernos de las afectadas intervenir directamente para buscar salidas al conflicto. La tónica cada vez más en el futuro implicará que tales rasgos se acentúen. Por supuesto que los países de menor desarrollo como el caso de México, solo son objetos casi pasivos de las determinaciones que a nivel mundial se toman. Con ello la soberanía se reduce drásticamente.

Cualquier cambio político que se den en los Estados Nacionales, sólo servirá para confirmar que la relación entre gobernantes y gobernados pasa necesariamente por la lógica que está imponiendo la acumulación de capital. La economía siempre ha subordinado a la política, pero antes de la globalización esta última tenía cierto margen, escaso, de maniobra, que le llevaba a veces a la toma de decisiones que por periodos muy breves perjudicaban al capital, pero obviamente los problemas económicos que traían tales políticas, obligaban a la rectificación casi inmediata.

Actualmente es difícil encontrar un Estado que no busque racionalizar el gasto público y abatir su déficit presupuestario. Hasta los EU., tuvieron que suspender a fines del 95, las actividades de miles de sus trabajadores públicos ante la carencias de recursos; la medida fue temporal pero da una idea de las condiciones en que las administraciones públicas se debaten. Estos son algunos de los aspectos centrales, nos parece, de como el actual proceso económico ha modificado el papel y función del Estado a nivel mundial: del Estado de Bienestar y Benefactor, se ha pasado al Estado promotor de mejores condiciones para que el capitalismo se desarrollo. Por supuesto que en ningún caso, salvo y hasta 1990 los países del Este, en ninguna de las etapas por las que ha pasado el capitalismo, los Estados atentaban contra las bases en que se sustenta el sistema: propiedad privada de los medios de producción de la riqueza, por un lado, y compraventa de la fuerza trabajo (única mercancía que como sabemos es capaz de producir y reproducir su valor). Estas relaciones de producción y su correspondiente distribución de la riqueza, nunca fueron puestas en entredicho ni en el pasado ni en el presente por las administraciones públicas en todos los países dentro de la esfera capitalista.

El conjunto de reflexiones anteriores nos permiten pasar al análisis de algunos, a nuestro juicio, hechos políticos relevantes y la actitud de la administración del actual régimen ante ellos.

Los dos años de gobierno de Ernesto Zedillo

El actual presidente de la República, se convierte en candidato del partido oficial luego del asesinato del Lic. Luis Donaldo Colosio, en marzo de 1994. Por supuesto que en la elección del candidato substituto, se siguen los usos y costumbres del sistema político oficial: el mandatario Carlos Salinas de Gortari, elige a otro sucesor; formalmente hay el pronunciamiento del partido oficial. Como sabemos el presidente saliente y su casi siempre sucesor --con el licenciado Colosio no hubo la excepción-- antes o después de asumir el cargo tienen enfrentamientos que los distancian. El asesinato del licenciado Colosio se explica --y nos sirve para ejemplificar el porque fue escogido el Dr. Zedillo--, no porque se viera que iba a ir en contra de la esencia del sistema económico, contra las base de las relaciones de producción, sino que en el nivel político fue visto como un personaje que ya se había independizado del ocupante de la silla presidencial en el periodo 88-94. Es cierto que Colosio, reconoce, en su controvertido discurso pronunciado unos días antes de su muerte, las condiciones de pobreza en las que se encuentra sumida una parte importante de la población, pero es evidente que sus propuestas para evitar la miseria no tocaban las causas reales --ni las podían tocar, pues el era una parte del sistema que las originan-- ni buscaban por lo tanto modificarlas.

El Sr. Colosio fue asesinado por algunos de los poderosos intereses que se habían fortalecido sobre todo al amparo y con la complicidad del Sr. Salinas. Sin embargo, su desaparición no evitó que ya en el gobierno del Dr. Zedillo, se encarcele al hermano mayor del anterior presidente, ni ha evitado las denuncias cotidianas sobre los fraudes en la venta de paraestatales y los enriquecimientos de algunos cercanos a las altas esferas del poder. El Lic. Colosio fue visto desde las cumbres del poder como una amenaza, no al sistema, sino a algunos intereses particulares que, en forma con seguridad ilícita, se habían formado o fortalecido. 21

El Dr. Zedillo asume el cargo de elevada responsabilidad política, en una economía que, en virtud de la política económica aplicada, sólo había llevado a un sector de la sociedad a la modernidad. Hemos insistido en que el control de la situación económica escapa, ya con la globalización de la economía a nivel mundial --entendida como el derrumbe acelerado de las fronteras económicas para un capitalismo en donde los mercados nacionales se han reducido-- de las manos de las administraciones públicas. Con anterioridad hemos anotado que no sólo se mueven mercancías y servicios, sino también capitales, solo que hay que agregar que se considera son muy superiores a la producción mundial, por lo que un alto porcentaje se dedica a la especulación. En tales condiciones en los Estados Nacionales de países como el nuestro, sus más conspicuos representantes pierden aceleradamente el control de variables económicas como lo son los recursos destinados al gasto público, que manejados con criterios políticos les permitía paliar situaciones sociales difíciles y mantener la estabilidad.

El Dr. Zedillo llega a la presidencia de la República cuando ya la inserción del país en la globalización es acelerada y lleva 11 meses el levantamiento en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que había echado por tierra el sueño en que el Sr.Salinas metió al país, no estabamos en el primer mundo; la gesta, que según el anterior realizaba el pueblo a través del Programa de Solidaridad, tenía alcances muy limitados. 22

Los indígenas chiapanecos dijeron a la sociedad mexicana y al mundo entero que se había vendido una imagen al exterior y al interior que no correspondía con las condiciones reales: mientras el país profundizaba su inclusión en los dinámicos cambios mundiales, crecía la miseria, e injusticia. El Estado y su aparato lo único que habían hecho era acentuar las desigualdades. El Sr. Salinas había hecho una política para las masas utilizando los medios de comunicación, con la cual les presentaba una situación económica generalizada de bonanza, que sólo existía a los ojos de los funcionarios y principales dueños de empresas. Parte de estos últimos también se fueron con la imagen y se endeudaron considerablemente: los errores de diciembre les harían incluso repudiar la imagen que compraron.

El problema del Sr. Zedillo, es el mismo que enfrentaron sus dos últimos antecesores: ¿qué tipo de cambios políticos se tendrán que hacer para que la situación económica garantice elevar la ocupación y el ingreso, así como detener el deterioro creciente del nivel de vida y del empleo para que no haya estallidos sociales?. Por el momento no hay respuestas, pero es pertinente recordar que los gobiernos priístas han ensayado y han dado lugar a cambios en el terreno político. Si bien Miguel de la Madrid se negó a reconocer, con alto costo político, los avances de la oposición, ya en el período de Carlos Salinas de Gortari, en virtud de la incapacidad del sistema para demostrar el triunfo del candidato oficial, y ante el repudio casi generalizado que generó el fraude, se adoptaron como forma de hacer política, las concertasiones, y pudo llegar a una gubernatura por primera vez en muchas décadas un opositor. Así en Baja California sube al poder estatal. Ernesto Ruffo Appel, luego otros miembros de Partido de Acción Nacional, llegarían a los gobiernos de otras entidades del centro y regiones fronterizas.

Se puede decir que el Estado Mexicano, en las transformaciones políticas se acerca más a posiciones conservadoras y se aleja de aquellas que den esperanzas a las grandes masas de tener una vida digna. El control del aparato del Estado todavía se encuentra en manos del partido, o más bien de su candidato y ahora presidente Ernesto Zedillo, que se oponen por principio a cualquier cambio a favor de las mayorías. Se hacen concesiones en el campo político pero a aquellos que en la oposición impulsan la misma política económica asumida.

El Dr. Zedillo asume el poder sin que su antecesor haya resuelto el problema del levantamiento chiapaneco. Y, en el aspecto económico, a solo unos días de ocupar la presidencia, en diciembre se devalúa el peso mexicano, en una proporción tal que se acentúa la ya de por si difícil y compleja crisis. Los errores de diciembre como se les conoce a esos días aciagos traen consecuencias no esperadas quizá por los gobernantes. Por principio de cuentas se avisó solo a unos cuantos mexicanos de la devaluación, pero no a su contraparte los inversionistas y especuladores extranjeros que observaron como de un día para otro sus valores invertidos bajaron de precio. En represalia acentuaron la paridad más allá de lo que había calculado el novel gobierno mexicano. La crisis no se hace esperar, las reservas en dólares están casi vacías y ante la probable falta de pagos a la deuda externa el gobierno del Sr. Bill Clinton, sin esperar a que su Congreso aprobara la medida, decide otorgar un préstamo a México por 50 mil millones de dólares. Acudió no en rescate de nuestro país sino de sus inversionistas en Wall Street. 23Las consecuencias de la crisis en México repercutieron en todo el mundo y se les conoció como el efecto tequila. Claro que el préstamo del Sr. Clinton no se dio sin que nuestro país diera garantías, y así el pago por las ventas de petróleo que vende Pemex al exterior se depositan en un banco comercial de allende el Bravo. 24 Es la garantía que da México en caso de que incumpla sus obligaciones. De este modo no sólo se somete ahora a los dictados del FMI, sino que también a la jurisdicción de las autoridades norteamericanas.

Algunos aspectos de la politica seguida por el presente regimen

Es indudable que desde el inicio de su campaña el Sr. Ernesto Zedillo, se movió en el terreno político. Básicamente dos fueron los lemas que consideró fundamentales para inclinar el electorado a su favor: por la paz y el bienestar de tu familia. El futuro gobernante decía a sus futuros gobernados que él garantizaba como jefe de Estado y de Gobierno lo que su antecesor no pudo lograr.

Pero será el 28 de junio, un año justo después que las fuerzas del orden guerrerense masacraron a 21 indefensos campesinos en el Vado de Aguas Blancas cuando aparece en ese sitio, un nuevo grupo guerrillero, el Ejército Revolucionario del Pueblo. Al problema de inestabilidad política creado en el anterior sexenio por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, se agrega el surgimiento del ERP. La respuesta a la problemática agudizada por la aparición del nuevo grupo guerrillero, se da hasta el 1 de septiembre, pues el Presidente de la República, en su segundo informe a la nación en forma contundente dijo que "...actuaremos con toda la fuerza del Estado", para combatir a aquellas fuerzas que utilizan, "...el terrorismo para asesinar, destruir y atemorizar", en referencia clara al Ejército Popular Revolucionario y quizá también al EZLN. El presidente Zedillo, al responder así se sitúa como todos los gobernantes en la posición de Hobbes, Locke o Rosseau, el Estado existe porque es el que preserva la defensa y la paz común. Es indudable que los gobernantes saben las causas que originaron tales movimientos, pero es claro que nunca reconocerán públicamente que es el Estado la fuente de tales males.

El sistema político-económico es el que genera las condiciones sociales a las que formalmente busca solucionar. Concedamos que quizá estos grupos son dirigidos y financiados total o parcialmente, por intereses a los que les conviene crear un clima de agitación e inestabilidad, con el fin de mantener y acrecentar sus privilegios, pero es incuestionable que el caldo de cultivo es propicio para ello, por lo mismo la población en el caso del EZLN dio su apoyo masivo a tal movimiento, y, nos parece que no mostró ni entusiasmo ni recelo con respecto al EPR. Lo que no deja lugar a dudas es que ambos grupos militares han señalado con claridad a la opinión pública nacional e internacional que en el país hay miseria, explotación e injusticia.

En una entrevista hecha apenas el 25 de agosto del año en curso, en una casa de seguridad distante tres horas de la Cd. de México, el EPR, sostuvo que "Hay desempleo, miseria, carencia educativa" (La Jornada), Por lo que piden, al igual que lo hizo el EZLN, en su momento, que el gobierno renuncie y se de paso a un nuevo régimen político. Más aún, apenas el dos de septiembre, el EZLN se retiró de las negociaciones para el avance del diálogo por la paz y la justicia, que pasa precisamente por atender los reclamos de la población para abatir el desempleo y la carestía. Su retiro se debió a que no hay seguridad de ningún tipo por parte del gobierno para los alzados y para atender las demandas de la población. Estos son los mayores retos políticos que el Estado no ha querido hasta ahora resolver. Pero además no lo podrá hacer pues el actual mandatario dijo, en el segundo informe de gobierno, que no variará su política económica, pues seguirá: "...aplicando el programa económico que nos ha permitido vencer la emergencia e iniciar la recuperación, hasta consolidarla con toda certeza".

Ante los reclamos para que la administración zedillista abata la pobreza, se amenaza con la represión, con utilizar toda la fuerza del Estado, --de esta entidad al que se le concibe por algunos como el representante de las mayorías-- para los que piden un cambio de rumbo y de metas. De que los problemas se agudizan y se seguirán agudizando, con tal programa no hay duda. Algunos datos: el precio de la carne se incrementó en un cien por ciento; las familias consumen más pastas, lo cual también se ha vuelto difícil, pues el precio de estas ha subido entre un 80 y 102%.25 En los primeros 18 meses del gobierno de Zedillo, dice José Luis Manzo, "...el precio de la harina de trigo se incrementó en 305%, y el de la harina de maíz en 105"26. El anterior investigador, en ese trabajo también anota "...el desempleo es creciente y los salarios van a la baja "...el salario mínimo...sólo creció en 61 por ciento, 29 puntos porcentuales menos que el costo de la canasta básica".27 Así la otra promesa de campaña: bienestar para tu familia, fue solo un slogan publicitario. En abundancia, en su toma de posesión el Dr. Zedillo dijo: "combatiremos la pobreza". Y en el primer informe de gobierno "...las reformas económicas /se harán para que se generen/ empleos bien remunerados /y/...nos aseguraremos de su ejecución exitosa". En el último informe reiteró que se inicia una nueva etapa "...para dejar atrás injusticias y corrupción; para evitar crisis recurrrentes, desempleo y desconfianza".

Como se ve, va perdiendo la batalla. El actual jefe de gobierno ha dicho también, este primero de septiembre del año en curso, que estará con los mexicanos que buscan que "...el ejercicio del poder ejecutivo no sea autoritario". Antes, en su toma de protesta había sostenido que gobernaría "...para todos sin distinciones ni favoritismo de ninguna especie". En el II informe afirmó que nuestra forma de gobierno "...es republicana, democrática y representativa", pero por ejemplo se establecieron acuerdos entre gobierno, banqueros y líderes sindicales progobierno, para resolver el problema de la cartera vencida de los bancos, sin permitir a los representantes de los deudores estar en esas discusiones, no es difícil contestar que la mayoría en este problema, son estos últimos; pero justamente no son llamados para la búsqueda de soluciones. Son actos de gobierno que excluyen, como casi siempre a una de las partes afectadas. El poder se ejerce y deja ver claramente que el gobierno discrimina, es autoritario y nada democrático: no es un gobierno para todos.

Otro de los retos más importantes no sólo de este gobierno sino de todos los regímenes, salvo excepciones, postrevolucionarios, es en torno a la reforma del Estado. En realidad no se busca reformar la esencia de éste. Más bien lo que se busca en que por el camino electoral se de cauce y salida a la compleja problemática de descontento que existe en el país. Por ello en el presente sexenio los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión han aprobado una reforma política electoral, la que se da a conocer recién el II informe. No negamos que hay avances, como lo es el hecho de que ahora los ciudadanos quedan en libertad de afiliarse o no a un partido político, recordemos que si se era trabajador y afiliado a la CTM, por ese hecho automáticamente eran miembros del PRI . El régimen abandona un rasgo corporativo que en los momentos actuales ya no necesita. Lo que si vale la pena destacar es que tácitamente se reconoce una libertad la de pertenecer o no al partido que se quiera, una libertad que no tenía una parte muy importante de la población.

En la citada reforma también formalmente el ejecutivo abandona una prerrogativa de la que gozó por muchos lustros, pues ahora ya no tendrá injerencia en el Instituto Federal Electoral, pues sus funcionarios serán electos en la Cámara de Diputados. Además ahora si la Suprema Corte de Justicia, intervendrá en los procesos electorales a través del Tribunal Federal Electoral, no sólo para dirimir y solucionar las controversias electorales, sino incluso para realizar el computo de los votos. Ella declarará, luego de las votaciones, quien es el Presidente de la República. Vale la pena que nos detengamos en esto, la Cámara de Diputados es dominada actualmente por el binomio PRI-PAN, no es difícil que se pongan de acuerdo ambos partidos para elegir a los funcionarios del IFE, que respondan a sus intereses políticos. En cuanto a la Suprema Corte de Justicia, nos resulta también difícil pensar que no actuará libre de las presiones del poder ejecutivo, quien a través se sus correligionarios en el poder Legislativo buscará que los nombramientos recaigan en miembros del partido gobernante, o cercanos, y por lo tanto atentos a los llamados presidenciales.

Un columnista del periódico, José Ureña, de La Jornada ha escrito dando incluso nombres: "Hay dos senadores priístas, juristas y con antecedentes ambos en la administración de la justicia, que desde ahora acuden al poder judicial y presentan nombre que, a su juicio, deben impulsarse para ocupar la posición de magistrados electorales".28 Tal información hasta ahora no ha sido negada por los personajes que el Sr. Ureña anota; ni por supuesto, ha sido demandado por calumnia o difamación. Y aquí se aplica el refrán: quien calla, otorga.

En el segundo informe se nos dice también que en 1997, el gobernante del DF, será electo por la ciudadanía, y en el año 2 000, también se eligirán a los funcionarios de las ahora delegaciones. Ello implica que ya desde ahora se están moviendo las fuerzas y los recursos para que la elección recaiga en un ciudadano cómodo para el sistema. En este apartado se puso un candado que impide a los ahora exregentes, poder postularse para nuevamente gobernar a la ciudad. Se deja sin oportunidad entre otros, a Manuel Camacho Solís, quién se apartó críticamente del sistema. Se teme que como tuvo reconocimientos por su papel desempeñado en tan difícil puesto dentro de su propio partido y en la ciudadanía y oposición, gane con cierta facilidad, si se le diera la oportunidad de gobernar la capital.

Finalmente queremos señalar que retomando la amenaza explícita en el informe de que se perseguirá con la fuerza del Estado a los grupos militares rebeldes, nos encontramos con la verdadera esencia del Estado Mexicano, éste tiene, recordando al citado Max Weber, legalmente el monopolio de la violencia, de la fuerza, con el objetivo hemos dicho al principio de preservar el sistema, donde formalmente estamos representados todos. Pero baste recordar que a los 21 masacrados en el vado de Aguas Blancas, Mpio, Atoyac de Alvarez, Gro., no se les ha hecho justicia, si bien cayó el Gobernador Rubén Figueroa, debido a que el canal 2, le cobra la afrenta de no permitirle hacer negocios con unos terreno, pasando por circuito nacional el video donde se ve como las fuerzas de seguridad asesinan al los indefensos guerrerenses. Esto creó una repulsa general que le obligó a renunciar al cargo. Sin embargo cuando en el Congreso Nacional se revisó el suceso, éste lo exoneró del cualquier culpabilidad. Los que fueron a dar a la cárcel son los policías que cumplieron tan bárbara orden, en tanto que Rubén Figueroa presunto autor intelectual de la masacre, pues era la máxima autoridad estatal --y que además nunca rechazó las declaraciones de la Alcaldesa de Atoyac de Alvarez quien sostuvo públicamente que éste le informó de como iban a proceder las fuerzas del desorden público--, está libre de culpa. El caso ejemplifica muy bien la impunidad que reina en el país por aquellos que supuestamente son los primeros que deben vigilar que impere el Estado de Derecho.

El aparato de Estado amenaza con utilizar el arsenal bélico de que dispone para acallar a aquellos que con las armas o no exigen justicia, pan, empleo; pero será incapaz de procesar a aquellos que asesinan, destruyen, atemorizan y utilizan el terrorismo para asesinar y liquidar a aquellos que luchan por lo que el gobernante promete pero no cumple.

En las actuales condiciones de inserción acelerada del país en la globalización de la economía, si la burocracia no puede seguir manteniendo la estabilidad política, encerrada en sus propias contradicciones y luchas, la otra institución del aparato del Estado, el Ejército sería llamado, como paulatinamente se hace en la actualidad, para que rápidamente se haga cargo de mantener por la fuerza de las armas la estabilidad política. Tal institución castrense a diferencia de otros ejércitos profesionales, cuenta sin embargo en sus filas, en los mandos medios y superiores con soldados que no son miembros de la clase económicamente dominante, su pertenencia a otros estratos sociales en el caso de ser llamados para ejercer el poder político sería puesta a prueba.

Por el momento, el presente régimen no puede mas que ofrecer mayor democracia, pues bien sabe que el poder de decisión del gobernado termina en el momento que emite su voto, si es que lo hace, pero que de ahí pase a exigir y lograr, que la política económica deje de estar al servicio del gran capital hay una distancia casi imposible de salvar. Por eso se entrega el país a los intereses mas poderosos sobre todo de fuera. Por eso este gobierno como los anteriores, sobre todos los dos que le preceden, no puede más que ofrecer más de lo mismo, y seguir pidiendo a la población mayores sacrificios. Pensamos que la hipótesis inicial esta confirmada, por lo que las mayorías no pueden esperar que se les resuelvan sus problemas, el régimen no los representa, aunque dice hacerlo. El gobierno no es su gobierno, es el gobierno de unos cuantos para mantener a la mayor parte de los mexicanos, por medio de la política en la situación en que están.

Notas




Gilberto Calderón Ortíz
Profesor Investigador de la UAM / Azcapotzalco
DCSH / Departamento de Administración

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