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Una comparación del salario relativo entre México y Estados Unidos, 1960-1990
B. Gloria Martínez González
Profesora-investigadora de la Facultad de Economía, División de Estudios de Posgrado, unam


Este trabajo recibe financiamiento de dgapa, unam, proyecto: “Comparaciones internacionales e intemporales de precios, salarios, ganancias y productividades”. División de posgrado de la Facultad de Economía. Agradezco al doctor Alejandro Valle su asesoría en esta investigación, y a los colaboradores del proyecto: Marco Esquinca, Daniel Fajardo, Florentino Salazar, César Sánchez y Eusebio Cabrera por sus comentarios y apoyo. Los errores son responsabilidad de la autora.

Introducción

En este trabajo presentamos un estudio descriptivo de la comparación del salario relativo entre México y los Estados Unidos. El análisis de este indicador constituye una manera de abordar el problema de la distribución del ingreso entre asalariados y capitalistas desde la perspectiva de la teoría económica marxista. El salario relativo en esta teoría está estrechamente vinculado con el problema de la tasa de explotación de la fuerza de trabajo productiva del capitalismo, es decir, la tasa de plusvalor. Por tal razón este trabajo muestra las diferencias de explotación promedio entre los obreros mexicanos y los estadunidenses, y también que los mexicanos son dos a tres veces más explotados que los estadunidenses.

En la sección I definimos el concepto de salario relativo y su relación con la tasa de plusvalor. Asimismo, nos referimos a la discusión marxista acerca de la distinción entre trabajo productivo e improductivo, aspecto teórico que consideramos en el cálculo del salario relativo. En la sección II presentamos los resultados de la comparación. Finalmente, en la sección III exponemos un modelo contable que relaciona productividad y salarios, presentamos los resultados de su aplicación a la industria de ambos países y señalamos algunas dificultades de un análisis de este tipo. Tales dificultades son la medición del salario real y de la productividad de la industria.

I. Acerca del concepto y la medición del salario relativo

1. El concepto marxista de salario relativo

Marx tenía la idea de que la acumulación capitalista produce dos fenómenos contrapuestos: el crecimiento del salario real y la disminución del salario relativo, entendido como la participación del salario en el producto social generado por la clase obrera. La relación fundamental que subyace a este fenómeno es la tendencia creciente de la tasa de plusvalor. Dicho de otra manera: el salario que percibe la clase obrera es tendencialmente menor con respecto a las ganancias. Marx se refiere a este fenómeno cuando habla de la contradicción entre acumulación de capital y acumulación de miseria, y menciona que por más que se incremente el salario real éste se reduce cada vez más comparado con las ganancias capitalistas. En la sociedad capitalista sólo una parte del valor del producto generado es nuevo valor, el cual fue denominado producto de valor por Marx y su modalidad dineraria es el valor agregado. De éste, una parte repone el valor de la fuerza de trabajo empleada en el proceso de producción o capital variable y el resto constituye valor excedentario o plusvalor.1 Estas dos magnitudes puestas en relación nos dan la medida de explotación de la fuerza de trabajo o tasa de plusvalor (p’). Definimos a esta última según Marx:

p' = p / v ..................(1)

donde:
p: plusvalor y
v: capital variable

Marx pensaba que p’ tendría una tendencia creciente en el capitalismo. Explicaba que el capital incrementa la productividad del trabajo, por lo cual hace descender el valor de la fuerza de trabajo –y por tanto el capital variable– y al mismo tiempo incrementa el plusvalor. De acuerdo con el autor, el desarrollo creciente de la productividad del trabajo en las ramas productoras de bienes de consumo obrero permite una disminución del valor unitario de tales bienes, junto con un enriquecimiento de la canasta de consumo y, por lo tanto, un crecimiento del salario real. En este sentido Rosa Luxemburgo (1988, p. 224) afirmaba que el salario relativo, la participación que representa el salario del obrero en el producto total de su trabajo depende de la productividad del trabajo. “Cuanto menor la cantidad de trabajo con que se produzcan sus medios de vida, tanto menor será su salario relativo.”

Aquí definimos el salario relativo como:

............................(2)

Dicho salario es la proporción entre el trabajo retribuido a los obreros y el trabajo vivo total. Tomando la expresión (1) llegamos a:

.........................(3)

Por lo tanto, los movimientos de las variables p’ y s’ son contrarios. A una tasa creciente de plusvalor le correspondería un salario relativo descendente, en tanto que a una tasa descendente de plusvalor, un salario relativo creciente.

Por otra parte, existe en efecto una fuerte vinculación entre el salario relativo y lo que acontece con el salario real, pero pensamos que analizar aquél con base en la relación entre salario y ganancia –entendida ésta en su sentido más práctico y cotidiano– no aclara suficientemente el problema. Esto es debido a que el concepto tradicional de ganancia no comprende todo el excedente social producido por los trabajadores cuya participación en el producto estamos analizando. En lo que sigue nos referiremos a un problema relacionado con esta idea.

2. El problema de la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo

Como hemos dicho, este trabajo se ocupa de las diferencias de tasas de plusvalor entre México y Estados Unidos, estimada ésta indirectamente mediante el salario relativo. La explicación de algunos problemas como el comportamiento de la tasa de plusvalor o la tasa de ganancia difiere, según se considere o no la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo. En relación con la primera, autores que consideran dicha distinción obtienen una tasa de plusvalor ascendente, en cambio cuando la distinción no es considerada la tasa de plusvalor llega a aparecer como descendente.2

La definición más conocida de Marx es la de que el trabajo productivo es el que produce plusvalor, por lo cual para analizar tanto la tasa de plusvalor como el salario relativo es imprescindible tratar este problema. A grandes rasgos, los trabajos desempeñados en la circulación de mercancías (comercio y finazas) y en la supervisión de los trabajadores productivos son pagados con plusvalor. También el capital constante de las actividades improductivas es parte del plusvalor generado, por ejemplo los inmuebles.

Existe un fuerte debate respecto a la naturaleza productiva o improductiva de las actividades. Jorge Cadena Roa (1995, pp. 175-206) ha hecho una revisión de los conceptos de trabajo productivo y trabajo improductivo en Marx y en otros autores. Dicha revisión muestra las dificultades para definir con precisión el concepto, y por consiguiente para solucionar el problema. A mí me parece que más allá de ponerse de acuerdo con la nomenclatura y la clasificación de cierto tipo de trabajo, tienen que analizarse los efectos del mismo en el funcionamiento del capitalismo o en ciertos aspectos de éste. Por ejemplo, parece claro que el capitalismo ha tenido necesidad de incrementar el trabajo dedicado a las actividades que hemos definido más arriba como improductivas, y que tal crecimiento ha terminado por afectar la tasa de ganancia.3 De modo que este trabajo necesario, productivo o no, ha traído efectos perniciosos al capitalismo y esto es lo que, me parece, es más relevante analizar.

En este trabajo tenemos entendido que la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo es un problema que no está resuelto en la teoría marxista y no nos proponemos resolverlo. Por ello vamos solamente a mostrar la discusión exponiendo en lo general dos opiniones encontradas de economistas estadunidenses: la de Fred Moseley y la de David Laibman.

De acuerdo con Moseley la definición de producción no incluye dos tipos de actividades: i) actividades de circulación relativas al intercambio de bienes y de dinero, y ii) actividades de supervisión consistentes en el control y la vigilancia de los trabajadores productivos. Estas actividades –dice– se caracterizan porque no añaden nada al valor de las mercancías. Se trata de actividades que requieren una inversión que no puede ser considerada capital productivo debido a que no producen valor ni plusvalor; dicha inversión constituye más bien capital improductivo. Moseley coincide con Marx en que la inversión se recupera junto con una ganancia que se deduce del plusvalor que producen los trabajadores productivos en la producción capitalista. Laibman plantea que para Moseley el trabajo de los supervisores no agrega nada al valor de los bienes porque este trabajo no es técnicamente necesario para la producción. Para David Laibman la definición tanto de trabajo productivo como de trabajo improductivo no está clara ni es precisa; prueba de ello es que al trabajo improductivo se le han dado una variedad de definiciones de diferente índole.4

Laibman sostiene que en la sociedad capitalista el trabajo de los supervisores es ciertamente necesario, y que lo mismo es válido para el trabajo de la circulación. Es decir, la compra, la venta, las finanzas son actividades socialmente necesarias para la producción y para la realización de los valores de uso. Laibman señala que existen esfuerzos frecuentes por atribuir solamente al carácter explotador y relativamente irracional de la sociedad capitalista, aspectos de actividades corrientes y socialmente necesarias en el capitalismo, y que no se justifica el cargo al plusvalor que se hace del trabajo improductivo con base en la definición evaluativa, según la cual el trabajo improductivo es despilfarrador, irracional o innecesario desde un punto de vista social.

Laibman dice que Marx y escritores marxistas subsecuentes niegan explícitamente que sea relevante la aproximación según la cual el trabajo que no produce valor o plusvalor tenga que ser improductivo, sin tomar en cuenta la calidad de los valores de uso producidos. Laibman, sin embargo, no precisa en qué parte Marx niega esa relevancia ni especifica cuáles otros autores lo hacen.

Por lo que a este trabajo concierne, la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo es un aspecto relevante en el comportamiento de la tasa de plusvalor en cada país, mismas que estamos comparando mediante el cálculo del salario relativo.

Aquí compartimos las ideas de Marx y de Moseley respecto a dicha distinción en virtud de tres aspectos: i) tal distinción no es un problema resuelto; ii) nos parece que Moseley hace un estudio sistemático de un problema económico relevante, como es la tasa de ganacia, y muestra que el trabajo improductivo es determinante, y iii) no conocemos un trabajo análogo con una concepción de trabajo productivo contraria a la de Moseley.

Con base en estas consideraciones definimos el salario relativo en última instancia como la participación de los trabajadores productivos en el producto. En la siguiente sección presentamos los resultados del cálculo del salario relativo, los diferentes niveles que alcanza el mismo, según se distinga o no a trabajadores improductivos de productivos, y las diferencias del indicador entre México y Estados Unidos.

II. Una comparación del comportamiento del salario relativo entre México y Estados Unidos

Como hemos dicho, el salario relativo de los trabajadores improductivos es el que nos muestra de una manera más tangible, aunque indirecta, lo que acontece con la tasa de explotación de los mismos o de la tasa de plusvalor. En lo que sigue vamos a ver la participación de los salarios de todos los trabajadores en el producto y la correspondiente a los salarios de los trabajadores productivos en ambos países.5

1. Participación salarial en el producto interno bruto

a) Toda la economía

De acuerdo con la gráfica 1 la participación salarial de Estados Unidos representa en general el doble de la correspondiente a México (aproximadamente 60% y 30%, respectivamente. Aun durante la segunda mitad de los años setenta, con el crecimiento de la participación salarial de México, la razón fue de 1.5 a 1. En la gráfica 1 podemos ver que la participación salarial de México crece de 31% a 40% entre 1960 y 1976 mientras que decrece en los siguientes años llegando al nivel de 25% en 1990. Dicha caída comienza a ser más notable a partir de 1983 ya que disminuye de 35% en 1982 a 29%. En la misma gráfica se observa que la participación salarial de Estados Unidos crece muy ligeramente en los primeros años para después estancarse. Entre 1960 y 1965 disminuye de 58 a 57% mientras que en los siguientes cinco años asciende a poco más del 61%. A partir de 1970 fluctúa entre el 59% y 61% y en 1990 se sitúa en 59.5 por ciento.

b) Industria no agrícola

Según la gráfica 2 la participación salarial de Estados Unidos en este caso es también de aproximadamente el doble que la de México. En éste último, el comportamiento de la participación salarial correspondiente a la industria, no difiere en general del de toda la economía, pero su nivel sí es diferente. Podemos ver que en México la participación salarial creció entre 1960 y 1976, de 33 a 39%, disminuyó a 36% en 1982 y en los años posteriores decreció más marcadamente, pues pasó de 30 en 1983 a 26% en 1990.

La misma gráfica muestra que en Estados Unidos el comportamiento y el nivel de este indicador son muy semejantes al de la economía total. Disminuyó de 59 a 58%, entre 1960 y 1965, y en los siguientes cinco años creció hasta llegar a 62% en 1970. Entre 1970 y 1982 fluctuó entre 60 y 63%, y de 1983 a 1990 más bien se estancó, fluctuando entre 59 y 60 por ciento.

2. Salario relativo

Con base en la gráfica 3 podemos decir que la relación entre el salario relativo estadunidense y el mexicano es de 2 a 1. El salario relativo en Estados Unidos fue de 38% en 1960, mientras que en México fue de 21%. En 1987 el primero fue de 31%, mientras que el segundo fue de 14%. Podemos ver que el primero no tiene tendencia entre 1960 y 1979, y que descendió a 31% en 1987, mientras que el segundo ascendió hasta 1976, y fue descendente el resto del periodo.

Para calcular el salario relativo de México, lo hemos definido como el cociente:

..................................(4)

Donde:

s: salarios de los trabajadores productivos
G: excedentes de explotación
I: impuestos indirectos
Z: subsidios
si: salarios de los trabajadores improductivos.

Por lo dicho en la sección I.2, hemos restringido el análisis a la industria no agrícola, pues consideramos que en el sector agrícola existe una parte muy importante de trabajo no asalariado cuyos caracteres productivo o improductivo no están claros.6

En la gráfica 3 podemos ver que este indicador tuvo una tendencia ascendente entre 1960 y 1976, y una descendente a partir de 1977, que se acentúa a partir de 1982. Sin embargo, su tendencia a lo largo de todo el periodo de estudio es descendente. Entre 1960 y 1976 pasa de 21 a 23% y disminuye en 1982 a 19%. La caída más drástica ocurre en el año siguiente en el cual desciende hasta 15%, de 1984 a 1988 se estanca en 14% y desciende después a 13 por ciento.

En el caso de Estados Unidos hemos calculado el salario relativo para toda la economía con base en las estimaciones de algunas de las variables marxistas hechas por Fred Moseley (1991, apéndice B). En la gráfica 4 podemos ver que dicho salario no presenta tendencia entre 1960 y 1977: es de 38% tanto en 1960 como en 1977 y nunca varió más allá de 37 o 39% en el periodo. Durante los siguientes años el comportamiento del indicador es descendente, pues éste baja a 31% en 1987. No hemos hecho los cálculos sólo para la industria no agrícola pero pensamos que es muy probable que encontremos resultados muy semejantes. Esto en virtud de que la exclusión del conjunto de actividades agrícola, pecuaria y forestal no produce ninguna diferencia significativa en el indicador.

III. Salario relativo y su relación con productividad y salario real. Aplicación de un modelo contable

1. El modelo

Hemos hecho un análisis de la relación entre productividad y salario en la industria no agrícola de México con base en un modelo contable. Los resultados muestran claramente que el movimiento de la participación salarial en el pib está determinada por los movimientos de la productividad y del salario producto.

En el modelo se relacionan los cambios en el salario medio con cambios en el pib por hombre ocupado y en la participación salarial.

y = ey + (1 - e) y .............................(5)

Y: producto total
y: producto por hombre ocupado
e: participación de los salarios en el producto total

S = eY ....................................(6)

s = ey .....................................(7)

S: masa salarial
s: tasa salarial por hombre ocupado

..............................(8)

s: tasa de crecimiento de s
e: tasa de crecimiento de e
y: tasa de crecimiento de y

st = et yt ...................................(9)

st + 1 = et + 1yt + 1 ........................(10)

.............................(11)

....................(12)

...............................................(13)

De acuerdo con el modelo, la tasa salarial por hombre ocupado está determinada por la suma de: la tasa de crecimiento de la participación salarial, la tasa de crecimiento del producto por hombre ocupado –el cual hemos tomado como la productividad– y el producto de ambas tasas. De la ecuación (11) se desprende que los cambios en la participación salarial están determinados por los cambios en la productividad y en la tasa salarial.

..................................(14)

De tal manera que si el crecimiento de la tasa salarial y el crecimiento de la productividad son iguales, la participación salarial se mantiene; si el primero es mayor que el segundo la participación aumenta y viceversa.

Para nuestro cálculo definimos a y como pib por hombre ocupado, dividido por el deflactor implícito del pib, y a s como remuneración por hombre ocupado, deflactado con el mismo índice (a éste le denominamos salario-producto). Todos ellos se refieren a la industria no agrícola mexicana y provienen del sistema de cuentas nacionales de México. La tasa de crecimiento del salario producto calculada con el modelo coincide perfectamente con la tasa observada.

2. Una comparación de los resultados de la aplicación del modelo entre México y Estados Unidos

a) México

En la gráfica 4 podemos ver los resultados de nuestros cálculos en el caso de la industria no agrícola de México. A continuación los resumimos.

1. Entre 1960 y 1976 la tasa de crecimiento anual del salario producto en general fue mayor que la de productividad, por lo cual la participación salarial tendió a crecer. La productividad creció a una tasa promedio anual de 1.73%, mientras que el salario lo hizo a una tasa de 2.77%, y la participación salarial pasó de 33 a 39 por ciento.

2. Entre 1976 y 1981 la tasa de crecimiento anual del salario-producto fluctúa de manera alternada por abajo o por arriba de la de productividad. El resultado es un estancamiento de la participación salarial en esos años. La tasa de crecimiento promedio anual de la productividad fue de .69%, en tanto que la de salario producto fue de .49% La participación salarial en 1981 fue de 38 por ciento.

3. Finalmente, desde 1982 la tasa de crecimiento anual del salario-producto en general fue menor que la de productividad, por lo cual la participación salarial tendió a disminuir. Entre 1981 y 1990 la productividad creció a una tasa promedio de .24% y el salario producto disminuyó 3.65% cada año. La participación salarial en 1990 fue de 26 por ciento.

b) Estados Unidos

Por lo que respecta a la industria no agrícola de este país podemos hablar de tres periodos, los cuales se pueden apreciar en la gráfica 5. Entre 1960 y 1965 la productividad crece más que el salario producto, mientras que durante los siguientes cinco años el comportamiento se invierte. El resultado es una participación salarial descendente en el primer caso y ascendente en el segundo. En el periodo restante, 1970-1990, la productividad creció a una tasa promedio de 0.72% mientras que el salario producto lo hizo a una tasa promedio de 0.53%, de ahí el descenso, aunque pequeño, de la participacón salarial.

Nuestros resultados, con base en el modelo contable son inobjetables, pero queremos señalar sus limitaciones y algunas de las dificultades para hacer el análisis.

3. Algunas dificultades del análisis

Las principales dificultades tienen que ver con la calidad de lo que hemos tomado como indicadores de tasa salarial real por hombre ocupado y de productividad. Un primer problema consiste en que el salario producto no es un buen indicador del salario real. El salario real requiere otro deflactor, un índice de precios representativo de la canasta de bienes de los asalariados. Sin embargo, si deflactamos con índices distintos los elementos del pib, elementos también de nuestra ecuación, la relación entre el salario real y la productividad con el salario relativo no se mantiene.

Por otra parte, al aplicar un modelo contable hemos hecho abstracción de un problema aún no resuelto en la teoría (la distinción entre trabajo productivo e improductivo), pero nos queda otro problema que consiste en medir la productividad del trabajo.

De acuerdo con la teoría marxista, la productividad con la que se produce cierta canasta de mercancías es igual al recíproco de su valor. Esta definición, llevada al ámbito específico de su medición, entraña serias dificultades. En relación con este punto Alejandro Valle Baeza (1991) sólo ha demostrado que el modo de medir la productividad mediante el pib a precios constantes por hombre ocupado es válida cuando se trata de toda la economía y de un bien homogéneo. Valenzuela Feijóo (1984, pp. 125-148), por su parte, planteó hace tiempo que la productividad en bienes-salario puede ser cuantificada como el pib por hombre ocupado, medido a precios constantes, correspondiente a ciertas ramas que él considera representativas de la producción de bienes-salario.

Sabemos que el valor de cualquier canasta está determinado en parte por la productividad media de las ramas que producen los medios para la producción de dicha canasta. Entonces haría falta demostrar que el índice de precios de los bienes-salario incluye la medida de las variaciones de productividad de los medios que emplea para su producción. Esta demostración hasta ahora no la ha realizado Valenzuela ni nadie. Como se puede apreciar, cabe la posibilidad de que el índice de productividad de bienes-salario que utiliza Valenzuela y el de la industria que usamos en este trabajo midan defectuosamente lo que se proponen. Por lo tanto, las comparaciones de tales índices de productividad con el salario real también pueden ser defectuosas.7 Así las cosas, avanzar en la solución de los problemas que aquí señalamos es una tarea pendiente de nuestra investigación.

Conclusiones

Con base en los resultados de este trabajo podemos decir que, en promedio, los trabajadores mexicanos son más explotados que los trabajadores estadunidenses. El porcentaje del producto que reciben los trabajadores de Estados Unidos representa dos veces el que reciben los trabajadores mexicanos (alrededor de 60 y de 30%, respectivamente). Los salarios relativos son claramente más bajos que la participación de los salarios de todos los trabajadores dentro del producto en cada país. No obstante, la razón entre los salarios relativos de ambos países es también de 2 a 1. El salario relativo en Estados Unidos fue de 38% en 1960, mientras que en México fue de 21. En 1987 el primero fue de 31%, mientras que el segundo fue de 14%. La participación salarial en Estados Unidos no ha variado significativamente, mientras que en México después de 1976 disminuyó 12 puntos porcentuales. El salario relativo en Estados Unidos no varió entre 1960 y 1979, y disminuyó 7 puntos porcentuales entre 1979 y 1987, en tanto que en México creció hasta 1976 y disminuyó 10 puntos porcentuales entre 1976 y 1990.

Utilizando un modelo contable, hemos mostrado que las diferencias en sentido o magnitud entre productividad y salario-producto explican tanto el comportamiento de la participación salarial en cada país como las diferencias entre ambos países. La participación salarial disminuye siempre que la productividad crece más o disminuye menos que el salario producto y viceversa. La magnitud de la diferencia entre dichas variaciones ha sido distinta en México en comparación con Estados Unidos, y esto explica las diferencias entre ambos países.

20 de junio, 1995

Referencias bibliográficas

NOTAS

  1. El monto de salarios corresponde al monto de capital variable, en tanto que el monto de ganancias –y en general el monto del valor agregado que excede a los salarios– corresponde a la masa de plusvalor. Como se ve, la masa salarial es considerada como expresión dineraria del capital variable, y las ganancias la expresión dinearia del plusvalor.
  2. Vease Fred Moseley (1991) y Gloria Martínez González (1990). En ellos se revisan algunos trabajos acerca de la tasa de plusvalor en México, Estados Unidos y Puerto Rico.
  3. Trabajos ilustrativos en este punto son Moseley (1991) y Smith Murray (1993, pp. 262-293).
  4. De acuerdo con una definición evaluativa, el trabajo improductivo es un trabajo despilfarrador, irracional o innecesario desde un punto de vista social superior. La definición socio-económica ubica al trabajo improductivo fuera de la relación capitalista; tal es el caso del trabajo de los sirvientes domésticos, pequeños productores, etcétera. La definición analítica insiste en la existencia de una clase de trabajadores empleados por los capitalistas, quienes venden su fuerza de trabajo a los capitalistas y son explotados por ellos (en algún sentido); pero cuyo trabajo no crea valor y cuyos salarios son, por esta razón, un componente de plusvalor (David Laibman, 1993, pp. 223-233).
  5. Por necesidad de disponibilidad de datos, y sobre todo de compatibilidad, las fuentes de nuestros cálculos son las cuentas nacionales mexicanas y estadunidenses, y hemos tomado como salario las remuneraciones a asalariados y compensations of employees, respectivamente.
  6. Para una exposición detallada del cálculo del salario relativo en México vease Gloria Martínez (1990).
  7. Véase la crítica de Valle a Valenzuela en Alejandro Valle Baeza (1990, pp. 267-285).


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