Las relaciones cambiarias del peso frente al dólar norteamericano y la problemática actual del valor de la moneda mexicana

Ponencia presentada en la Facultad de Economía, UNAM.,el 6 de diciembre de 1994. Agradezco los valiosos comentarios de las siguientes personas: Dr. Alejandro Dabat Latrubesse, Dr. Miguel Angel Rivera Ríos y a los profesores José Fernando Mario Téllez Trejo y Alejandro García Garnica. Las ideas aquí expuestas son responsabilidad exclusiva del autor.

José Vargas Mendoza

Profesor del Area de Investigación y Análisis Económico (INAE), Facultad Economía, UNAM.


En las circunstancias actuales, se plantea la exigencia de un cambio en la conducción económica del país. La política anterior de atracción de capitales y de favorecimiento a los sectores del capital que se mueven en el ámbito financieroestán agotadas, un intento de continuar con esa línea de desarrollo aventurera significaría la debacle para el país. Por lo tanto, se plantea la necesidad de un nuevo enfoque de política económica que implique un equilibrio de poderes entre el sector financiero y el sector exportador que apuntale al país hacia una mayor apertura económica y menores ganancias para el sector financiero, cuya situación choca con los intereses de los sectores exportadores en tanto las tasas de interés internas continúen siendo altas.


Introducción

Las relaciones cambiarias entre México y los Estados Unidos han sido en las últimas décadas, relaciones traumáticas por la debilidad que ha mostrado el peso mexicano en su relación de cambio con la divisa verde.

Estas relaciones han cobrado significativa importancia por la coyuntura reciente que ha caracterizado a la economía mexicana ante la devaluación cambiaria ocurrida el 20 de diciembre de 1994 y que amenaza en convertirse en detonante generalizado de crisis monetario-financiero para otras economías de similar nivel de desarrollo que México, cuya primera expresión fue ya manifiesta con el denominado efecto Tequila que se propagó en las economías de mayor empuje a nivel de América Latina y de algunas naciones del sudeste asiático. Ello debido a que el valor externo de una moneda representa un mecanismo sensible de transmisión de los problemas que se generan en la estructura económica y en el ámbito de la competencia interna y externa de los países.

Para el gobierno mexicano, la estabilidad del peso frente al dólar constituye una premisa fundamental para garantizar el éxito de su proyecto económico, debido a que éste tiene entre sus principales objetivos el combate a la inflación y la atracción de capitales externos. Sin embargo, para algunos analistas, la búsqueda de la estabilidad cambiaria llevó a una sobrevaluación del peso que se situó en aproximadamente 24.3% de 1990 a 1993 [1].

Esa sobrevaluación significaba que las exportaciones mexicanas perdían competitividad en el exterior, en la medida en que los no residentes, es decir, el resto del mundo, pagaba una mayor cantidad de dólares por moneda nacional de la que debiera corresponder.

En esas circunstancias, algunos analistas académicos plantearon que el gobierno mexicano debió devaluar nuestra moneda frente a la divisa norteamericana, desde noviembre de 1992, para restablecer el equilibrio cambiario perdido como resultado del diferencial de precios con nuestro principal socio comercial, en este caso con los Estados Unidos [2]. En las páginas siguientes, nos proponemos hacer un breve resumen de la política cambiaria que ha implementado el gobierno en los últimos años. También nos proponemos señalar cuales son a nuestro entender las razones que llevaron a fortalecer a la moneda mexicana frente al dólar en el período reciente. Por último, plantearemos las causas de la reciente devaluación y las perspectivas cambiarias que se abren a partir de la nueva situación del tipo de cambio de la divisa nacional.

Importancia de la estabilidad cambiaria del peso frente al dólar norteamericano.

Después de la experiencia traumática que vivió la población mexicana en los años setentas y ochentas, como resultado de las devaluaciones macroeconómicas que experimentó nuestra moneda frente al dólar estadounidense, la búsqueda de la estabilidad cambiaria se convirtió en uno de los anhelos más deseados por los regímenes que gobernaron al país en esos años.

La primera de esas devaluaciones se dió en agosto de 1976, cuando la moneda mexicana se depreció frente al dólar en una proporción de 80% de su valor entre septiembre y diciembre de ese año (en ese lapso se estableció un tipo de cambio flotante). A partir de diciembre de 1976 hasta el mes de agosto de 1982, se estableció un régimen cambiario con deslizamiento controlado, produciéndose en febrero de 1982 una devaluación importante del peso al pasar el tipo de cambio de $26.0 a $45.0 por dólar. En agosto de ese año se produjo otra devaluación brusca al situarse el valor del peso en $95.0 por dólar [3].

La depreciación constante de nuestra moneda frente a la divisa verde, estaba asociada a la crisis histórico-estructural que la economía mexicana venía padeciendo desde finales de los años sesentas y que fue detonada abiertamente con la devaluación cambiaria de 1976. Esa crisis del peso continuó en tanto los factores del crecimiento económico no fueron sometidos oportunamente a un proceso reestructurador que hiciera posible la apertura de un nuevo ciclo de expansión económica y de crecimiento de la productividad laboral [4] . Ese ajuste de la economía fue pospuesto y en esa medida la crisis del peso se fue profundizando al punto que el primero de septiembre de 1982 se estableció un tipo de cambio dual y el deslizamiento controlado, al iempo que se aprobó un riguroso control de cambios que duró hasta el 10 de noviembre de 1991, cuando fue abrogado.

Para nuestro país era importante la estabilidad cambiaria por las siguientes razones:

En primer término, la devaluación del peso frente al dólar retroalimentaba el fenómeno inflacionario abierto en la economía mexicana desde principios de 1973 y que aún está en vías de superarse. En segundo lugar, generaba condiciones para una franca especulación cambiaria contra el peso y tendía a promover la fuga de capitales que tanto perjudicó al país por lo cuantioso de los recursos que emigraron al exterior en todo el período de las devaluaciones macroeconómicas a que hemos aludido [5]. Y finalmente, que es el aspecto más importante, la inestabilidad cambiaria chocaba violentamente con las condiciones de la producción y de la estructura económica de nuestro país al ahuyentar la inversión de proyectos productivos [6] , trastocando el ámbito financiero al desalentar el sistema de crédito [7] y las inversiones extranjeras directas.

La política cambiaria del período 1983-1987.

Durante el gobierno de Miguel de la Madrid se practicó una política cambiaria subvaluatoria en el contexto de un tipo de cambio dual y del control de cambios que fue impuesto por el Presidente López Portillo en septiembre de 1982. Esa depreciación de la moneda por debajo de su valor, implicaba que nuestra moneda tenía un precio inferior de lo que realmente debería costar en el mercado cambiario.

El gobierno subvaluó de entrada nuestra moneda, al depreciar el tipo de cambio controlado en el primer trimestre de 1983 en 45.8% en relación al tipo de cambio real [8]. Dicha subvaluación se fue perdiendo gradualmente hasta alcanzar un margen de sólo 4% en el segundo trimestre de 1985, pero a partir de ese año, el gobierno reinició con mayor fuerza esa política subvaluatoria hasta alcanzar su punto más alto en 1986 cuando llegó a situarse en 60% comparativamente entre el tipo de cambio controlado y el de equilibrio. En 1987 se perseguía como objetivo estabilizar el nivel inflacionario, para tal efecto, se disminuyó la tasa de subvaluación al pasar de 60% que tenía en 1985 a 44% en 1987 [9].

El objetivo central de la política cambiaria en el gobierno del Presidente De la Madrid era utilizar el tipo de cambio como un elemento proteccionista de la economía nacional en el sentido de que subsidiaba de manera indirecta a los exportadores de mercancías, al tiempo que servía como barrera no tarifaria a los importadores de bienes y servicios. No hay que olvidar que de 1983 a 1985 México obtuvo significativos superávit en su balanza de pagos en cuenta corriente, asociado entre otros factores, a la política subvaluatoria que practicó el gobierno en todo el sexenio que se compatibilizó con una reducción de las importaciones, tal como se ilustra en el cuadro 1.

Cuadro 1. Saldo de la balanza de pagos en cuenta corriente de

México 1982-1994. (Millones de dólares).

Años Saldo

1982 -5890.0

1983 5860.0

1984 4183.0

1985 800.0

1986 -1374.0

1987 4239.0

1988 -2376.0

1989 -5821.0

1990 -7451.0

1991 -14893.0

1992 -24804.0

1993 -23393.0

1994 - 28500.0

Fuente Banco de México. Para datos de 1982-1993, véase Informes anuales, varios años e Indicadores del sector Externo, varios Años. Para 1994, datos prelimares conforme estimaciones de la CEPAL, Informe Económico Latinoamericano, 1994.

La política cambiaria del periodo 1988-1994

Durante todo el lapso comprendido entre febrero de 1988 a marzo de 1989, el gobierno mantuvo constante el tipo de cambio controlado en 2257.0 pesos por dólar (ver cuadro 2), buscando con ello tener sujetado el proceso inflacionario que había tomado un curso exponencial (en 1987 la inflación fue de 159.2%, para 1988 fue de 52%).

Cuadro 2. Tipo de cambio nominal pesos por dólar 1982-1993.

Años tipo de cambio libre controlado

fin de período

1975 12.4906

1976 19.9500

1979 22.8025

1980 23.2561

1981 26.2289

1982 148.5000 96.4800

1983 161.3500 143.9300

1984 209.9700 192.5600

1985 447.5000 371.5000

1986 915.0000 923.0000

1987 2227.5000 2198.5000

1988 2297.5000 2257.0000

1989 2680.7500 2637.0000

1990 2943.1500 2939.4000

1991 3074.9500 3065.4000

1992 3118.6500

1993 3.1059

1994 3.4300

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Fuente: Banco de México, Indicadores del Sector Externo, diciembre de 1993; Indicadores Económicos, octubre de 1994.

Nota. el tipo de cambio de 1993 y 1994 se expresan en nuevos pesos el tipo de cambio de 1994 corresponde al 31 de octubre de ese año.

Sin embargo, a partir de la implementación del Pacto de Solidaridad Económica en diciembre de 1987, que era un acuerdo entre el gobierno y el sector más poderoso de la burguesía (el gran capital monopólico-financiero) para hacer viable la modernización económica [10]. En ese momento el control de la inflación constituía un punto fundamental de la política económica que intentaba dar salida a la crisis que venía padeciendo nuestro país desde finales de los años sesentas,tal como ya lo señalamos.

En el marco del Pacto, continúa el régimen de cambio dual y se establece el tipo de combio de flotación manejada (de febrero de 1988 a enero de 1989, el tipo de cambio controlado se fija en 2257.0000 pesos por dólar), a la par que se deprecia diariamente el tipo de cambio en un peso entre enero de 1989 a mayo de 1990. Entre noviembre de 1990 a noviembre de 1991, se observa una depreciación diaria de 80 centavos por dólar. Un hecho importante ocurrió el 10 de noviembre de 1991, cuando se abrogó el control de cambios y el régimen dual. Desde ese entonces,la depreciación diaria del peso fue de 20 centavos por dólar (venta). De enero de 1993 hasta el 20 de diciembre de 1994 la depreciación fue de 40 diezmilésimas diarias por dólar (venta), a partir del 22 de diciembre de ese último año, se mantiene un tipo de cambio flotante.

Los factores del fortalecimiento del tipo de cambio de 1988 a 1994

De 1988 al 20 de diciembre de 1994, México implementó una política cambiaria antiinflacionaria de reducción de los precios de las importaciones en un contexto de apertura externa y rápido elevamiento del coeficiente de importaciones [11], esta política, además, trató de utilizar el mecanismo cambiario como un elemento de fomento a la acumulación capitalista por la vía de subsidiar a los importadores de medios de producción, y de estimular el elevamiento de la competitividad interior. La importancia asignada a la relación revaluación-inflación, se deriva en particular del comportamiento que en 1988, tuvo la inflación con respecto al año precedente (ésta fue de 52%), mientras que en 1994 fue de 7.1%. Este aspecto ocupó un lugar muy importante en la teoría de la estabilización salinista conforme lo establece, por ejemplo, el trabajo clásico de Córdoba Montoya [12]. Dentro del contexto expuesto, el peso se había fortalecido frente al dólar, arrojando como resultado una sobrevaluación relativa muy importante del tipo de cambio que en relación a 1990 alcanza un porcentaje de 24.3% en 1993 (ver cuadro 3) [13].

Cuadro 3. Indice de sobre o subvaluación del peso frente al dólar 1990-1993.( 1990 = 100).

Años Precios al Factor Valor del Sobrevalua- consumidor Mex./EE.UU. dólar ción

Mex EE.UU. Teórico libre

1990 100.0 100.0 1.00 2.9495 2.9495 0.0

1991 118.8 103.2 1.153 3.919 3.0768 8.9

1992 132.9 106.9 1.25 3.6868 3.11451 8.3

1993 143.9 108.9 1.31 3.8638 3.1070 24.3

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Fuente: Banco de México, Indicadores Económicos y FMI,

Estadísticas Financieras Internacionales, 1994.

Metodología. Para calcular el tipo de cambio teórico = 2.9495 X

factor del período correspondiente. Indice de sobre o subvaluación = tipo de cambio teórico/tipo de cambio libre -1 X

100.

Esta sobrevaluación, pensaban diferentes analistas académicos, podrìa llegar a obstaculizar el avance de las exportaciones mexicanas, por ello planteaban la necesidad de devaluar nuestra moneda frente al dólar, para que no siguiera impulsando las importaciones (en 1992, éstas totalizaron 86,107 millones de dólares, mientras que en 1993 fueron de 90,037 millones) [14].

Esta situación se atenuó parcialmente en 1994, como consecuencia de la difícil coyuntura económica y política por la que atrevesó el peso y las corrientes especulativas contra él a que dió lugar, pues durante el año señalado, el tipo de cambio de nuestra moneda se depreció en más de 10%, lo cual arroja un diferencial inflacionario de 4% entre México y los Estados Unidos (comparando la inflación de ambos en ese año). Pero este fenómeno parecía ser más bien un factor coyuntural que una política deliberada del gobierno (situación que implicaba de hecho el restablecimiento del nivel de sobrevaluación de 1992), ver nuevamente cuadro 3.

El fortalecimiento del peso frente al dólar ocurrió debido a una combinación de factores, tanto de corto como de largo plazos. En primer término, destacan aquéllos vinculados al movimiento de la economía en el largo plazo, entre los que sobresalen los siguientes:

a) El crecimiento de la economía, como resultado del aumento de la inversión, que se tradujo en un elevamiento mucho mayor de la productividad laboral, la cual creció de 1988 a 1993 en 29% [15], la cual se explica por los siguientes factores:

  1. por la intensificación de la explotación del trabajo en la economía mexicana.
  2. por las mejoras introducidas en los sistemas de administración de las empresas y la gestión laboral.
  3. Y por el aumento de la inversión, pero al considerarla no debe tomarse en términos de valor (como por ejemplo lo que se invierte en inversión bruta fija), sino que se debe considerar en términos cualitativos, en tanto las empresas intentan actualmente adecuarse a la tecnología de punta existente en el mercado mundial, la cual se traduce en mayor elevamiento de la productividad laboral, tal como está ocurriendo en la economía mexicana [16]. Aunque también la inversión fija bruta está creciendo significamente en el período comprendido entre 1988 y 1992, tal como puede verse en el cuadro 4.
Cuadro 4. Proporción de la inversión bruta fija con respecto al

PIB. 1988-1992 ( porcentajes ).

Años Inversión Bruta fija Pública Privada

1988 19.3 5.0 14.2

1989 18.2 4.8 13.3

1990 18.6 4.9 13.7

1991 19.5 4.6 14.9

1992 20.8 4.2 16.6

Fuente: Banxico, Indicadores Económicos, octubre de 1994.

Ese aumento de la inversión bruta fija a su vez ha estado alentada por el elevamiento de la rentabilidad en la economía mexicana, particularmente en los sectores punta y por los avances que ha logrado la modernización en varios ámbitos, entre los que destacan la reestructuración que ha logrado el sector industrial [17].

Como se sabe, el gobierno de De la Madrid emprendió una profunda reforma económica que tenía como objetivo dar salida a la crisis que estalló en 1976 y cuya recurrencia volvió a manifestarse en el período de 1980 a 1982. Para tal efecto, se planteó como estrategia la reforma del Estado( reprivatizaciones y equilibrio presupuestal ), la modernización de la planta productiva, la apertura de la economía nacional al mercado mundial [18]. Esta política fue continuada y profundizada por el Presidente Salinas de Gortari.

La reforma estructural arrojó sus primeros resultados desde 1989, cuando la economía de nuestro país retomó el crecimiento económico que se había caracterizado por inestable desde 1982. El PIB real creció a una tasa media anual de 8.8% en 1981, pero para 1982, fue de -0.6% y para 1983 el crecimiento fue negativo en -4.2%, volviendo repetirse dicha situación en 1986 cuando alcanzó una tasa negativa del -3.8%. Desde 1987 se abre un crecimiento sostenido de la economía nacional que sólo es amenazado en 1993, cuando el país creció 0.4% [19].

El avance de la economía mexicana, reflejó entre otras circunstancias, la confianza que tenían en ella, hasta antes de la devaluación del peso el 20 de diciembre de 1994, los inversionistas extranjeros, lo que se tradujo en un enorme flujo de capitales procedentes del exterior, particularmente la inversión de cartera.

En términos de su magnitud, el PIB de México medido en dólares corrientes pasó de 170533 millones de dólares que tenía en 1988 a 361340 millones para 1993. Esta modificación en la capacidad productiva del país, se convirtió en uno de los elementos centrales para explicar el fortalecimiento del valor del peso mexicano. Pues en el plano de la competencia internacional se enfrentan dos órbitas de producción distintas en capacidad productiva y nivel de competividad, por lo que la relación cambiaria tiene que variar cuando estos elementos tienden a transformarse [20].

b) crecimiento de la productividad laboral y equilibrio presupuestal. Paralelamente al crecimiento de la economía mexicana, también la productividad laboral empezó a repuntar (29% entre 1988 a 1993, tal como ya lo indicamos), y se constituyó junto con el control de las finanzas públicas en uno de los factores que contuvieron el fenómeno inflacionario y tendieron a fortalecer a la moneda mexicana por la vía de lograr que el poder de compra interno pusiera en circulación una mayor cantidad de bienes y servicios por una misma unidad monetaria [21].

c) Mayor integración al mercado mundial y aumento de las exportaciones mexicanas. Mientras en 1980 las exportaciones de bienes y servicios representaban el 11.5% con respecto al PIB, para 1993 alcanzaban el 20.5%, simultáneamente el comercio exterior de México se vió fortalecido significativamente con la apertura económica y la puesta en vigor del TLC; de 1988 a 1993, los ingresos por exportaciones crecieron en 58.3% al pasar de 42096 millones de dólares a 66645 millones de dólares, destacando particularmente las exportaciones manufactureras , sin dejar de constituir todavía una fuente importante de divisas las exportaciones petroleras, que representaban en 1988 un total de 5883 millones de dólares y para 1993 suman un total de 7418 millones de dólares.

La mayor integración de México al mercado mundial y el consecuente aumento de sus exportaciones permitió al país disponer de una mayor cantidad de medios de pago internacionales e hicieron que sus reservas brutas en divisas hayan aumentado significativamente de 1988 a 1994 al pasar de 5279 millones de dólares en 1988 a más de 25 mil millones en 1993, para situarse al 31 de octubre de 1994 en 17240 millones, por las presiones que se venían ejerciendo sobre la paridad del peso frente al dólar desde marzo de ese año a raíz de la salida de los capitales que se situaban en el ámbito bursátil ante la incertudumbre que generaba el cambio de gobierno en nuestro país y los conflictos derivados al interior del partido gobernante en México. Contar con una reserva internacional de tal magnitud, dió al gobierno mayor capacidad de maniobra para mantener una política cambiaria antiinflacionaria que tenía como ancla al tipo de cambio y que fue abandonada el 20 de diciembre de 1994 con la flotación de nuestra moneda en el mercado cambiario.

Entre los factores de corto plazo que fortalecieron a nuestra moneda se encuentran los siguientes:

  1. La menor carga del servicio de la deuda, comparativamente a la magnitud de la producción que había alcanzado México.
  2. La mayor entrada de capitales a nuestro país, fortalecida por la apertura económica y la puesta en vigor del TLC, y
  3. La contención de la fuga de capitales y el retorno de éstos a la economía nacional hasta principios de 1994.

Las causas de la devaluación y las perspectivas de la relación cambiaria del peso frente al dólar

Las explicaciones que se dieron sobre las causas de la devaluación del peso mexicano frente al dólar, pasaron desde aquellas que consideraban al fenómeno como resultado de una crisis del sector externo, hasta las que dieron por culpar al EZLN de la situación que estaba prevaleciendo. La primera posición fue compartida tanto por los analistas académicos como por el gobierno, teniendo como argumento central el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, la segunda posición fue enarbolada por el entonces Secretario de Hacienda, Jaime Serra Puche y diversos editoriales de diarios nacionales, entre ellos, Excélsior.

Desde nuestro particular punto de vista, la devaluación del peso frente al dólar tiene su causa en dos elementos estructurales que gravitaron enormente en el estallamiento de la crisis del 20 de diciembre de 1994. La primera, tiene que ver con el hecho de que México no ha logrado superar su crisis histórica que arrastra desde fines de los años sesenta [22] y que se expresa de manera inmediata en que los factores del crecimiento económico no han logrado consolidarse a pesar del ajuste brutal a que ha sido sometida la economía mexicana en los últimos 14 años (ajuste que se inició con De la Madrid y fue continuado por Salinas). Esto quiere decir que para que México logre un ritmo de crecimiento estable y un control efectivo de las presiones inflacionarias, necesita elevar su productividad laboral a tasas medias anuales arriba del 2.5%.

Pero además, necesita consolidar los factores de la competitividad internacional, que se desprenden de múltiples situaciones del aparato productivo nacional, por ejemplo, de una adecuada integración entre la industria y la agricultura, de la reestructuración de la pequeña y mediana empresa y de la eliminación de las ganancias derivadas del control monopólico de ramas clave de la economía, como sería el caso del ámbito financiero, la telefonía nacional, la industria automotriz, por citar solo algunos casos. Esta carencia de competitividad internacional es la que ha llevado al paìs a importar más de lo que exporta y que se tradujo en un creciente déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que se asoció con otro factor ligado a esta crisis, consistente en la política monetaria antiinflacionaria obsesiva que practicó el gobierno desde 1988 que utilizó el tipo de cambio como ancla para combatir la inflación e igualar ésta con la de los Estados Unidos, al tiempo que tenía como objetivo la atracción de capitales a través de ofrecer rendimientos atractivos en comparación a otros países.

Por ello, la entrada de capitales de corto plazo se volvió un mecanismo importante de fortalecimiento de nuestra moneda que aumentaba las reservas internacionales del Banco de México, pero al mismo tiempo se constituyó en uno de los factores que mayormente afectó el valor externo del peso al someterse su paridad frente al dólar al libre juego de la oferta y la demanda, pues estos capitales prácticamente desaparecieron de la economía mexicana cuando se crearon condiciones que señalaban una posible devaluación del peso. Al tiempo que también se constituyó en uno de los factores que explican la actual subvaluación del peso que se calcula en cerca de 60%.

En las circunstancias actuales, se plantea la exigencia de un cambio en la conducción económica del país. La política anterior de atracción de capitales y de favorecimiento a los sectores del capital que se mueven en el ámbito financiero están agotadas, un intento de continuar con esa línea de desarrollo aventurera significaría la debacle para el país. Por lo tanta, se plantea la necesidad de un nuevo enfoque de política económica que implique un equilibrio de poderes entre el sector financiero y el sector exportador que apuntale al país hacia una mayor apertura económica y menores ganancias para el sector financiero, cuya situación choca con los intereses de los sectores exportadores en tanto las tasas de interés internas continuen siendo muy altas.

También también se plantea la exigencia de controlar la inflación para que la espiral inflacionaria no se constituya en una traba para detener esta crisis.

La actual situación económica se desenvuelve en medio de una situación política delicada, por lo que la salida de la crisis tiene que darse también en el ámbito político, porque el PRI ya no tiene el control monolítico del poder. Por ello, el gobierno tendrá que hacer fuertes concesiones en el terreno político consistente en avanzar en acuerdos democráticos y la reforma judicial. En la medida en que se acelere este último aspecto, la salida de la crisis será mucho màs rápida.


Notas

1 . Para los fines de estimación del índice de sobre o subvaluación, se considera la metodología de la paridad del poder de compra (PPP), sin embargo, existen otros métodos alternativos de estimación de este indicador, tales como el enfoque monetario de la balanza de pagos en su versión de portafolios, el método utilizado más recientemente por algunos economistas denominado el enfoque del mercado de activos, para mayor detalle, véase, Hugo J. Contreras Sosa, "sobre la modelación de las fluactuaciones cambiarias", en Economía Informa Núm. 1991, Fac. Economía, UNAM., y fe de erratas que apareció en el No. 192 de ese mismo año. Asimismo, puede verse el artículo de Rudiger Dornbusch, "Expectations and exchange rate dynamic", en Journal of political Economy, Chicago, 1976.

2 . Dornbusch Rudiger, El peso debe devaluarse, en Excélsior, 24 de noviembre, Sección A., 1992. Huerta Arturo, La política neoliberal de estabilización económica en México. Límites y alternativas, Diana, México, 1994.

3 . Para los fines de referencia histórica en México hemos utilizado el material "historia del sistema cambiario", del Mtro. Emilio S. Heredia García, Fac. Economía, 1994, mimeo.

4 . Rivera Ríos, Miguel Angel, et. al., El nuevo capitalismo mexicano, Era, México, 1993.

5 . Gurría Treviño, José Angel, et. al., Estimación de la fuga de capitales en México 1970-1990, BID., Serie de monografías No.4, Washington, D.C., 1991

6 . Huerta, Arturo, Op. cit., p. 102.

7 . Quijano, José Manuel, et. al., Tendencias del financiamientoindustrial en el caso de México, en Quijano, José Manuel et. al. (coordinadores), Finanzas, Desarrollo Económico y Penetración Extranjera, Universidad Autónoma de Puebla, 1985.

8 . Vargas Sánchez, Gustavo, “La política Cambiaria en México”, en Lechuga, Jesús, et. al. (coordinadores), Estancamiento Económico y crisis social en México 1983-1988, Tomo 1, UAM, México, 1989.

9 . Ibidem, p.359

10 . Rivera Ríos, Miguel Angel. Op. cit., p.102.

11 . Morales Aragón, Eliezer y Hugo J. Contreras Sosa, “Aspectos del sector externo mexicano, 1988-1994”, de próxima publicación, en Economía Informa, diciembre de 1994, Fac. Economía UNAM, 1994.

12 . Córdoba Montoya, José, Diez lecciones de la reforma económica en México, en Nexos, febrero, 1991.

13 . Por ejemplo, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado(CEESP), señala que la apreciación del tipo de cambio de 1991 a 1993 alcanzó un porcentaje 21.2% de sobrevaluación con respecto al dólar norteamericano. Excélsior, 21 de marzo de 1994.

14 . Incluye bienes, servicios y transferencias, Banxico, Indicadores Económicos, octubre de 1994.

15 . Aspe Armella, Pedro, “Balance de la transformación económica 1989-1994”, en El Mercado de Valores núm. 8, agosto, 1994.

16 . No existe un estudio que muestre este fenómeno en la economía de México, por lo que la idea expuesta es sólo una hipótesis a considerar.

17 . Rivera Ríos, Miguel Angel. Op. cit.

18 . Política que fue denominada de "estabilización de la economía y el cambio estructural".

19 . Elaboración propia en base a datos de Banxico, Informe Anual, 1993.

20 . Bujarin, Nicolai, La economía mundial y el imperialismo, Cuadernos de Pasado y Presente núm. 26, Córdoba, Argentina, 1973. Porter, Michel, La ventaja competitiva de las naciones, España, Madrid, Plaza y Janés editores, 1991.

21 . Dabat, Alejandro, Notas sobre la moneda fiduciaria, el cambio internacional y el valor externo del peso mexicano, Facultad de Economía, UNAM, mimeo, 1986.

22 . Rivera Ríos, M., Crisis y reorganización del capitalismo mexicano, Era, México, 1986.