RECREACION

Palabra maravillosa… el hombre nuevo…

A través de la historia del hombre, el anhelo por ser mejor, por acercarse a sus dioses, por ser más alto, más rápido, más fuerte, por lograr un hombre más sabio, universal, nuevo, ha perdurado en el tiempo y ha dado paso a paso a la construcción del nuevo espacio, del templo, de la plaza, de la ciudad, en donde ese hombre juega, ora, habla, canta, oye, pinta. Desde las Cuevas de Altamira, la Acrópolis de Atenas, la Gran Tenochtitlán, hasta los grandes estadios olímpicos, pasando por los patios, la calle, la plaza, los jardines, los parques del barrio, los templos, etc.

El hombre ha precisado de un espacio y un tiempo para ver resuelta y satisfecha su necesidad de recreación física, mental y espiritual. Movidos por explorar y adentrarnos en este maravilloso mundo de la recreación y de estudiar su relación con el Diseño y el Medio Ambiente, hemos desarrollado la presente "Línea de Investigación: Recreación y Medio Ambiente"

 

 

 

 

 


"Porque he aquí ha pasado el invierno, hase mudado, la lluvia se fué;

hanse mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción es venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola..."

cantares, cap.2: 11,12

Recreación, palabra misteriosa, concepto maravilloso que a través de los siglos se ha manifestado de manera singular en la vida del hombre; que se ha desarrollado paralelamente a la evolución de él mismo y cuyo carácter es sinónimo del carácter del propio "homo sapiens".

Recrearse; re-crearse; la Nueva Criatura, el Hombre Nuevo: nuevo en su cuerpo, nuevo en su mente, nuevo en su espíritu.

Anhelo que a través de los siglos, en el caminar del tiempo y sobre todo en el momento actual, ha sido la búsqueda que sin cesar ha hecho el ser humano. El momento extraordinario y que trasciende en sus propósitos, en sus objetivos, en sus pensamientos y aún en su entendimiento hasta llegar a lo sobrenatural, a la perfección. Es a lo que aspira el hombre.

Es así como en el correr del tiempo, desde hace miles de años: religiones, reyes, gobernantes, líderes de diferentes y múltiples tendencias han dejado por escrito o bien pregonado su propósito único y sustantivo de hacer posible el Nuevo Hombre, de lograr la recreación del ser humano.

Y es en el logro de esta meta que en el transcurrir de los años y sobre todo en el siglo XX que grandes pensadores son atraídos por esta filosofía, por esta inquietud y es por ello que desencadenan toda su inteligencia, todo su talento hacia el desarrollo y elaboración de profundos y significativos estudios acerca del gozo del cuerpo, del gozo de la mente y del gozo del espíritu cuya conjunción se manifiesta como un estado integral del hombre.

Sin embargo, es evidente y así debemos comprenderlo que esta condición privilegiada del hombre no habrá de darse durante el tiempo dedicado al trabajo remunerativo -tiempo del negocio-, esto es, el dedicado a la búsqueda de los bienes materiales cuyo carácter y objetivos es una contraposición brutal al tiempo del ocio.

Esta búsqueda extraordinaria, llena de idealismo de lograr un hombre digno, una nueva criatura nos obliga a hacer una profunda reflexión acerca de cual habrá de ser el horizonte científico, cultural, físico, social y ecológico del ser humano si pretendemos desconocer, cerramos nuestro entendimiento o simplemente ignoramos la importancia trascendental para el desenvolvimiento del hombre de la Recreación en el articulado de la Declaración Universal del Hombre y que en una de sus partes se anota lo siguiente: "Toda persona tiene derecho al descanso y el ocio y especialmente a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones pagadas"… "Toda persona tiene el derecho de participar libremente de la vida cultural de la comunidad, de gozar de las artes y participar del progreso científico y de los beneficios que resulten". En esta declaración se manifiesta el hecho: el derecho a la libertad, el derecho a la felicidad: el derecho a la recreación.

El vínculo, la interrelación de disciplinas tales como las sociales, económicas, legales, históricas, ecológicas, biológicas, etc., como sustento para el diseño de espacios no puede posponerse más, no puede ni debe postergarse. El siglo XXI ya es nuestro, los niños, los jóvenes, los adultos, los ancianos, las personas discapacitadas, etc., requieren de nosotros, tenemos un gran y profundo compromiso con ellos, hombres y mujeres. Los que diseñamos ciudades, los que diseñamos conjuntos de vivienda y centros turísticos; pero también para los que podemos diseñar la calle y la plaza; esto es, para los planificadores, para los urbanistas, para los diseñadores urbanos, también para los arquitectos paisajistas y sobre todo para los arquitectos se nos da la oportunidad de generar una cultura recreativa a través del diseño de lo nuestro, del diseño del espacio.

Las condiciones que guardan las ciudades modernas, nuestra Ciudad de México, debe de contar con el especialista que sea consciente de que el espacio debe ser dignificado a fin de que quien lo vive y convive sea también, como objetivo sustancial, dignificado a través de ofrecerle, de crear para él las áreas justas, amables, dignas, humanas a fin de que el hombre que las use, se goce, se recree en lo más profundo de su ser.

Es impostergable la dignificación del espacio recreativo, es impostergable su planeación y programación, puesto que, de no ser así, a corto plazo, la esclavitud sin cadenas se multiplicará geométricamente en el hombre en su ser físico, en su ser mental y en lo más profundo de él, en su ser espiritual.

Seamos, los que tenemos el privilegio de ordenar y diseñar el espacio, en el inicio de este siglo XXI, los detonadores para generar y promover una cultura de la recreación en su sentido más simple pero a la vez más profundo; una nueva cultura de lo que debe ser el espacio recreativo en donde el hombre pueda vivir y convivir y también pueda desarrollarse en plenitud a través del gozo del cuerpo, del gozo de la mente, del gozo del espíritu. Ser el nuevo hombre.