Fábrica de Artes y Oficios de Oriente 

 





 

En 1993, en la zona de El Salado, se inició la construcción de un edificio administrativo de la Delegación Iztapalapa para que se convirtiera en subdelegación, sin embargo, la obra no se concluyó, se le abandonó durante años y se convirtió en un basurero.

En 1997, el Instituto de Cultura, con la dirección del Maestro Alejandro Aura, inicia una larga travesía para recuperar este inmueble, que se convertiría más tarde en uno de sus más firmes proyectos.

Como parte de su política de descentralización de la oferta cultural en la gran urbe, decide transformar, con la colaboración del Arquietecto Alberto Kalach, aquel terreno baldío en la Fábrica de Artes y Oficios (El FARO) de Oriente, creando con ello una alternativa de vida; un espacio para el encuentro y la expresión de los jóvenes y niños de esta zona.

"Los primeros trazos de la idea se modificaron cuando fuimos conducidos hasta este edificio por su creador, el arquitecto Alberto Kalach. En medio de un solar, en un mar de basura, encontramos los cimientos de una edificación abandonada. El cemento y el acero creaban espacios generosos a la mirada, y donde se acumuló el desperdicio y el hedor de los animales muertos, imaginamos talleres de trabajo, salas de exposición, jardines para la creación y el ocio” comentó el poeta Eduardo Vázquez.

Tomando en cuenta que la Delegación Iztapalapa se caracteriza por tener una población joven en su mayoría y con enormes rezagos sociales, se estableció una mesa de coordinación donde se encontraban la delegación, el Instituto de Cultura y la Dirección General de Obras Públicas, para acordar los términos del inicio de la rehabilitación del predio.

El terreno se repartió en 8000 metros cuadrados de explanada, 500 metros cuadrados de galería, 8000 metros cuadrados de jardín, 720 metros cuadrados de área de talleres, biblioteca con capacidad para 15 mil volúmenes y un foro al aire libre con capacidad para 700 personas.

Finalmente fue inaugurado el 24 de Junio del 2000 por la anterior Jefa de Gobierno, Rosario Robles, acompañada por el secretario de Obras, Cesar Buenrostro y por el entonces delegado en la demarcación Ramón Sosamontes junto con el director del instituto de cultura Alejandro Aura quien en su momento señaló que el lugar, tiene la finalidad de vincular la comunidad con las manifestaciones culturales y artísticas.

Al mes de estar abierto el FARO ya contaba con 900 estudiantes inscritos en 43 talleres y con una impresionante cantidad de 1500 visitas diarias.