Ubicado en
la zona de montaña del Estado Mexicano de Guerrero, este pueblo es reconocido
mundialmente por sus objetos en madera, artesanías que han conservado la tradicional
técnica de laqueado. Sus decorados fácilmente se distinguen por la
simetría de los dibujos y la exuberancia de motivos vegetales y animales que evocan
formas y texturas de gran belleza y colorido.
El laqueado de Olinalá es una técnica con la que se impermeabilizan y decoran
artísticamente los objetos de madera o corteza vegetal.
El proceso de producción de las lacas es muy largo, complicado y de alto valor estético.
Comienza aplicando un fijador a la madera, que puede ser aceite de chía o linaza y sobre
este se añaden pigmentos y tierras de la región.
Se pule a mano con un bruñidor para alisar la pintura y adherirla a la superficie, se
deja secar varios días y se da una segunda capa de tierra sobre la que se realiza el
rayado, dibujando con una espina de huizache.
Otro tipo de decorado es el dorado, que se elabora con un finísimo pincel
hecho de pelo de gato, dibujando principalmente motivos florales, en colores obtenidos a
partir de la mezcla de anilinas y aceites, preparados con ajo y tecoxtle.
Una vez decoradas las piezas, se limpian y se dejan secar por tres o cuatro días y
posteriormente se reafirma el color lustrándolas con los mismos aceites. El resultado
final es un fino y bello acabado que además protege a la madera, en estos acabados
expresan sus pensamientos, amor a la naturaleza e historias regionales. |
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