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HABERMAS Y LA TEORÍA
CRÍTICA |
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Manuel Jiménez toca dos puntos clave de la teoría crítica: la distinción entre sistemas y mundo de la vida y el diagnóstico habermasiano sobre el mundo contemporaneo. Comenta el Capítulo II del Ensayo sobre el gobierno civil , de Locke, en el cual sienta las bases del pensamiento liberal. Habla del estado de naturaleza y de la fuente del poder político. Plantea el concepto liberal de libertad y de la igualdad. La única limitación es el reconocimiento del mismo derecho en los demás. Kant ratificará este concepto en su Metafísica de las costumbres. La libertad como principio del derecho y no como institución jurídica, como sucede en el derecho romano. Por su parte, Lutero establece que es el individuo quien responde ante Dios, coincidiendo con el individuo natural presente en el cogito cartesiano. El problema consiste en saber qué es lo "mío". Mi persona y mis obras me pertenecen, dice Locke. El trabajo hace la propiedad. Habermas descalificará esta concepción lockeana, tildándola de individualismo posesivo. El estado natural no es de paz, como en Locke, sino de guerra, como en Hobbes. La organización política es el monopolio legítimo de la violencia. Es la igualdad la que genera el estado de guerra. Cada cual puede castigar la vulneración de sus derechos y la única salida es delegar ese poder en la autoridad. Weber coincide en este planteamiento. A.Smith ve al individuo moderno y sus relaciones con los demás, a fin de obtener ventajas individuales, con el reconocimiento de los derechos. El imperativo categórico kantiano que nos insta a tratar a los demás siempre como fines, incluye este postulado. Para Smith, el trabajo y la utilidad determinan el precio y el sistema de libre mercado hace siempre justicia en cuanto sistema de equilibrio y en cuanto asegura a cada cual los medios de subsistencia. El beneficio público tiene como base el egoísmo. Con Locke y Smith, el orden liberal aparece como el más justo y eficiente. Se seculariza el monacato y la ascesis del trabajo. Hegel dirá que los bárbaros son vagos. También Weber y el capitalísmo como orden puritano. Según este criterio, es el orden justo el que puede hacer funcionar a un grupo de diablos, como afirma Kant en La paz perpetua. El pueblo inglés es el más justo en la medida en que son aves de rapiña. Perversión y moralidad se identifican en el liberalismo. Habermas supera está visión. Una sociedad no es una suma de individuos, sino una red, una trama de papeles y roles, de expectativas mutuas de comportamientos, es un mundo de la vida al tiempo que un sistema. En tanto sistema, habla de asuntos de integración sistemática y el sistema puede conspirar a favor o en contra del sentido de la trama social. Puede armonizar o no. Si el Locke es el pensador de la libertad negativa, Rousseau la concibe como autodeterminación y es en esta tradición social y democrática en la que se inscribe Habermas. Este hará la más interesante y completa reelaboración de Rousseau en nuestros días. Para el ginebrino, el estado social es corrupto y ha salido ya, definitivamente del estado natural. Lo esencial para él es la cooperación, no el individuo. El estado social es irreversible y hay que encontrar una forma de asociación que proteja al individuo. Cada asociado debe alienarse en el todo a través del pacto social, de donde surge el soberano, la voluntad general. Sometiéndonos todos a todos, nos obedecemos a nosotros mismos y permanecemos libres. Para Habermas es en el agora, en el espacio público de opinión y discusión, donde se ejerce el uso público de la razón, anunciado en la ilustración kantiana. Habermas integra a Kant y a H.Arendt. La legitimidad de una norma es procedimental, siendo racional aquella discusión cuyos resultados tengan la presunción de los mejores argumentos. En el agora delibera la asamblea y emite leyes que me dejan tan libre, ya que me someto a la razón. El concepto liberal y el de autodeterminación confluyen en Kant. Hegel piensa que la sociedad liberal no conduce al equilibrio, generando una gran exclusión. Pone en cuestión el orden liberal, al producir una plebe excluida que rompe la sociedad civil. Marx señalará la interdependencia planetaria del problema, expandiéndose la contradicción sistemática. El orden capitalista está llamado a derrumbarse. Hay una crítica a los supuestos liberales y a la libertad negativa. Radicaliza en El manifiesto comunista la idea de autodeterminación y la de una asamblea democrática mundializada. Habermas critica el carácter mesiánico del proyecto marxista, aún creyente en lo absoluto. La ilustración es incompatible con esa visión religiosa. Keynes intenta una solucción de la aporía planteada en el parágrafo 245 de la Filosofía del Derecho de Hegel. Hay que asegurar una demanda suficiente de bienes y un pleno empleo. Es la demanda efectiva de Keynes.
Habermas tomará lo mejor de las diferentes tradiciones y realizará un
profundo análisis de las asociaciones actuales. |